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¿Qué es un déjà vu, qué clases hay y por qué ocurren según la ciencia?

Los déjà vu han estado vinculados durante mucho tiempo con teorías esotéricas, sin embargo, hay explicaciones científicas que nos dicen qué los ocasiona.

Foto: Nathan Cowley en Pexels / C.C. 0.0

Los déjà vu han estado vinculados durante mucho tiempo con teorías esotéricas, sin embargo, hay explicaciones científicas que nos dicen qué los ocasiona.

Imagínese que su mejor amigo le está contando una conversación que tuvo con su jefe, pero aunque nunca se lo había dicho antes, por un momento usted siente que ya ha escuchado lo que él le está diciendo. O piense que usted se fue de viaje a un lugar donde nunca había estado, pero al llegar allá siente que no es su primera vez allí. Estas situaciones se conocen como déjà vú.

El término francés déjà vu, que significa “ya visto”, fue formulado por primera vez por Émile Boirac en el libro El futuro de las ciencias psíquicas (1917). Luego, Edward Titchener, uno de los padres del estructuralismo en psicología, se refirió al concepto en Un libro de texto de psicología (1928,) explicándolo como una clase de paramnesia, es decir, como un delirio o una falsa percepción.

“El término ha estado lleno de definiciones parapsicológicas y pseudocientíficas que conectan esta sensación con precognición, adivinación y clarividencia, pero lo cierto es que la neurología tiene una explicación”, comenta el psicólogo y docente André Didyme-Dome.

Respuestas desde la academia

Alan S. Brown, profesor de psicología en la Southern Methodist University, en Dallas (Texas), publicó uno de los estudios más importantes hasta ahora para explicar esta experiencia. En este concluye que más del 60 % de la población ha experimentado un déjà vu en su vida y que la frecuencia disminuye con la edad.

“Ocurre cerca de una vez al año y son más comunes bajo condiciones de estrés y fatiga”, se explica en el estudio. A la vez, concluye que aunque históricamente los déjà vu habían estado vinculados a la epilepsia y la esquizofrenia, esta asociación no fue convincentemente demostrada con la investigación.

El investigador y neurofisiólogo colombiano, Rodolfo Llinás, especializado en el funcionamiento del cerebro, definió el déjà vu como “un recuerdo forzado, generalmente producido por estados emocionales fuertes”.

“Lo que dice Llinás es que el déjà vu está fuertemente conectado con un estado de estrés. El estrés o la ansiedad es un estado de anticipación que, coloquialmente, significa preocuparse por las cosas antes de que sucedan”, comenta Didyme-Dome.

Ese estado de preocupación lleva al cuerpo a producir adrenalina, que es la hormona que acelera las funciones cerebrales y vitales para actuar frente al peligro. Esto desarrolla una serie de procesos como la precipitación de la función cardiaca, ataques de asma e inclusive un mal funcionamiento del cerebro. Por lo tanto, el estrés, como lo dice Llinás, puede causar estas fallas neurológicas conocidas como déjà vu.

Un cortocircuito

En palabras simples, esas fallas son conocidas como cortos circuitos neuronales. “Tenemos unas células especializadas llamadas neuronas, que se encargan de nuestra percepción y de nuestros movimientos a partir de impulsos eléctricos en un proceso llamado sinapsis. En otras palabras, nuestro cerebro funciona con electricidad”, explica Didyme-Dome.

Agrega que, “lo que sucede con el déjà vu es que genera una especie de cortocircuito en un grupo de neuronas que hace que nuestro cerebro no perciba una experiencia nueva como tal, sino como algo ya antes vivido, cuando no es así”.

El cerebro controla nuestra percepción de realidad, tiempo y espacio. Según Didyme-Dome, si falla, así sea levemente, esta percepción se altera. Pero al parecer, el corto se soluciona rápidamente y en muchas ocasiones hasta se olvida el hecho de que se sintió alguna vez.

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Es normal hasta que…

Según las investigaciones, es normal tener esta experiencia una o dos veces al mes o al año. Sin embargo, cuando estas alteraciones ocurren con mayor frecuencia, más de 10 a la semana, puede que algo extraño suceda en el cerebro y lo mejor sería recurrir a un especialista.

En el 2001 se reportó el caso de un hombre de 39 años de edad, físico de profesión, con buena salud, que dentro de las 24 horas en las que empezó a tomar dos medicamentos antigripales (amantadina y fenilpropanolamina) desarrolló intensas y recurrentes experiencias de déjà vu.

A partir de ese momento, el reporte concluye que esos medicamentos, ya sean ingeridos solos o en combinación, “pueden inducir síntomas psicóticos debido a su actividad dopaminérgica (relacionado con la dopamina). Los autores sugieren que las experiencias de déjà vu pueden ser provocadas por una mayor actividad de la dopamina en las estructuras temporales mesiales del cerebro”.

Normalmente, los déjà vu empiezan después de los 8 años de edad

Según Didyme-Dome, todos los seres humanos nacemos prematuros. “Nacemos crudos, no estamos cocinados completamente por una razón: si nuestro cerebro se desarrollara totalmente en el vientre materno, el tamaño del encéfalo, del cráneo, sería tan grande que no podría pasar por las paredes vaginales y la mujer moriría tratando de dar a luz a un bebé”.

Por lo tanto, explica que el desarrollo cerebral de un niño puede durar siete u ocho años. Es por este motivo que los déjà vu comienzan a aparecer en estas edades, pues a diferencia de un cerebro viejo que está en decadencia, en los niños es solo una señal de que se está formando y los grupos neuronales se van acomodando.

¿Qué pasa con los que nunca han tenido un déjà vu?

Según Didyme-Dome, y aunque no es definitivo porque aún es necesaria mucha investigación respecto al tema, parece que los que nunca han tenido un déjà vu, tienen una buena salud.

“El ejercicio oxigena y libera endorfinas que son muy buenas para el cerebro. Se cree que quienes tienen un buen estado físico, buena alimentación, buenos hábitos, quienes constantemente entrenan al cerebro con la lectura y la escritura, practican yoga y otras actividades que les permiten tener una vida menos estresante, tienden a no tener déjà vu”, explica.

Agrega que aunque el cerebro no es un músculo, actúa como tal y si lo queremos sano, debemos entrenarlo todos los días.

Clasificaciones del déjà vu

El déjà vu ha sido clasificado en tres tipos: déjà vécu, que es la sensación de que ya viví y experimenté algo; déjà sentí, algo ya sentido y déjà visité, cuando no he estado en un lugar antes, pero siento que sí.

Según Didyme-Dome hay una teoría, que todavía se discute, y es del retraso en el recorrido óptico. “Plantea que cuando la luz reflejada en objetos llega a la retina y luego es llevada a los conos y los bastones (células especializadas en la visión), estos convierten la información óptica en impulsos eléctricos”.

Explica que esos impulsos viajan por el nervio óptico hasta al lóbulo occipital del cerebro para que se procese esa información en términos de color, forma y figura. “A raíz del cortocircuito, la información llega de una manera muy veloz o muy retardada y esto puede llevar a esta paramnesia, que es el término psicológico de que ya viví algo cuando no es cierto”.

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Antiguamente, dice, se pensaba que los déjà vu eran un trastorno del sueño. Sin embargo, los años y la ciencia han demostrado que es un trastorno leve de nuestro cerebro que se ajusta rápidamente.

“Frecuentemente puede deberse a la falta de sueño, a una mala alimentación, al estrés, la ansiedad y también al consumo de drogas”, puntualiza.

Fenómenos relacionados

Fuera de los déjà vu, existen otras experiencias que están relacionadas, pero que tienen significados diferentes.

Uno de ellos es el jamais vu, que significa nunca visto, y hace referencia a algo “que no sé qué es pero ya lo viví antes”. “Como que tú sientes que esto lo estás repitiendo pero no sabes con exactitud qué es. Solo tienes la sensación. Con el déjà vu ya lo viviste, pero con este lo sientes, pero no sabes qué”, explica Didyme-Dome.

Otro es el presque vu, que es el equivalente a la cotidiana expresión “lo tengo en la punta de la lengua”. Es cuando, por ejemplo, usted intenta recordar el nombre de un actor, lo tiene en su mente, pero no lo puede decir.

“Esto le pasa mucho a las personas que sufren de afasia anómica, que es un daño cerebral que afecta la memoria, son por ejemplo estas ancianas que le dicen al nieto ‘alcánceme el este que está sobre el coso»’, comenta Didyme-Dome y agrega que las personas con epilepsia también tienden a sufrir este episodio.

Por otro lado está el ingenio de la escalera. “Es cuando yo te explico algo y tú me dices ‘ay, yo lo iba a explicar mejor, pero tú me ganaste’. La gente siente que se le adelantan y que ya tenían una explicación brillante pero ya es demasiado tarde, y tal parece que uno nunca la tuvo, cree, pero no”.

Y por último, el dès vu, que “es una consciencia de que estoy viviendo algo y que este algo se va a convertir en un momento muy importante en mi vida”, concluye Didyme-Dome.

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María Camila Botero. Soy periodista. Me gusta observar el mundo y luego escribir sobre la vida. Me apasionan los temas con enfoque social, el cine y los libros. Twitter: @CamiBotero8 Correo electrónico: camila.botero@revistadiners.com.co 

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Febrero
23 / 2021

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