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Arthur Hanlon: el pianista de origen irlandes que conoció a Jairo Varela

Piano y mujer es el más reciente álbum del intérprete e incluye a artistas como Kany García, Evaluna y Natalia Jiménez. A Diners le contó sobre su amor por el país.

Foto: Foto cortesía artista

Piano y mujer es el más reciente álbum del intérprete e incluye a artistas como Kany García, Evaluna y Natalia Jiménez. A Diners le contó sobre su amor por el país.

Arthur Hanlon pasa el verano en su casa en Miami. A su lado hay un piano azul, que pareciera su compañía perfecta, y al frente del cual se sienta para interpretar una composición cada dos o tres preguntas. 

Nació en Detroit, de padres irlandeses, pero encontró en los sonidos latinos el eje de su proyecto musical, que se convirtió en un proyecto de vida. Tanto así, que con 22 años y después de ver al Grupo Niche en un concierto en Nueva York, Hanlon emprendió un viaje hacia Cali.

En la capital vallecaucana se propuso buscar el lugar donde el maestro Jairo Varela ensayaba con la legendaria agrupación. “Fue una idea loca pero llegué a su estudio en la calle Quinta de Cali. Era un gringuito que quería entrar a escuchar el ensayo”, recuerda el pianista.

Para su sorpresa, el propio Jairo Varela aceptó su visita e incluso tuvo la oportunidad de acompañarlos en dos ensayos y hablarles de todas las inquietudes que le pasaban por la cabeza. “Después Jairo me invitó a su casa. En ese momento se convirtió en un mentor para mí. Incluso fui a visitarlo cuando estuvo en la cárcel por enriquecimiento ilícito”, asegura.

Desde entonces Colombia ocupa un lugar importante en su corazón y en su repertorio. Es por esto que al pensar en cinco mujeres para su más reciente álbum Piano y mujer, la cantante colombiana Goyo fue de las primeras en ser mencionadas. Mientras grababan el álbum, Hanlon se enteró del parentesco entre Valera y Goyo, una coincidencia que le confirmó su conexión con el país.

Tras el lanzamiento del álbum y un documental en el Canal Sony, mientras que prepara su próxima gira por Estados Unidos, Arthur Hanlon le contó a Diners cómo un hijo de inmigrantes irlandeses terminó tocando ritmos latinos.

Comencemos hablando de su encuentro con la música latina. ¿Recuerda esa época de descubrimiento musical?

Crecí tocando blues y música de Detroit, pero mi papá insistió en que debía ir a estudiar música clásica a Nueva York y así comenzar a verlo como una carrera profesional.

El conservatorio queda en Spanish Harlem, un barrio cien por ciento latino. Viviendo ahí, en un lugar lleno de boricuas, dominicanos y colombianos, fue imposible no escuchar la bachata, el merengue y la salsa.

Por esa época fui a un concierto de El Gran Combo de Puerto Rico con José José de México y el Grupo Niche de Colombia. Me impresionó que todos tenían piano en su banda. Empecé entonces a escuchar y tocar música latina y la experiencia cambió totalmente el rumbo de mi carrera. Eso fue a inicios de la década de los 90.

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Su papá lo envió a estudiar música clásica pero usted terminó haciendo algo totalmente opuesto…

(Risas) Sí, mi papá como inmigrante tenía la mentalidad de trabajar duro. Mi mamá, por su parte, se burlaba de mí porque en el día tocaba música clásica pero en la noche me convertía en latino, algo así como dos personalidades.

Fotos cortesía artista

¿Hubo algún tipo de influencia de la música irlandesa en usted?

Claro, es interesante porque tiene cosas en común con la latina, especialmente las canciones románticas. Toda la música de Irlanda es como para llorar. Hablan de la isla, de tu amor que está al otro lado del mundo y toda esa música cortavenas. La diferencia es el ritmo, que para mí es otra dimensión.

Una frase que leí suya dice que “no hay nada más puro, honesto y mágico que el piano y la voz femenina” ¿Con qué voz femenina se formó?

A los 17 años comencé a tocar en cualquier evento que hubiese para ganar dos pesos. Muchas veces la gente no tenía el dinero para pagar la banda completa así que me enviaban a mí al piano junto a una mujer cantando. Así me enamoré de este concepto.

Siempre había tenido en mi mente este proyecto de Piano y mujer pero cuando comenzó esta locura de que nos quedamos sin aviones y conciertos supe que era el momento indicado para hacerlo.

¿Cómo fue el proceso de selección de las cinco mujeres latinas que cantan en Piano y mujer?

Yo le presenté la idea a Sony en abril del año pasado y me dijeron que sí. Todos tenían opciones pero les pedí un par de días porque quería llamar primero a mis amigas, a mujeres que conozco y con las que tengo química. Y fue una bendición, porque las cinco llamadas que hice las aceptaron (risas).

Fotos cortesía artista

¿Y cómo seleccionaron las canciones que interpretaron?

La selección de canciones fue muy personal. Lo hicimos entre Motiff, el productor del disco, las cantantes y yo. La idea era escoger una canción propia de ellas fusionada con mi piano y además una canción clásica.

Con Goyo, por ejemplo, siempre me ha encantado Nuquí, y ella me comentó que era un ritmo afrocolombiano de la costa Pacífica. En el estudio ella comenzó a cantar el ritmo y yo comencé a seguirla con el piano. Fue muy orgánico.

Y la otra es Gotas de Lluvia del Grupo Niche. Como te conté, Jairo Varela es uno de mis héroes de la música de todos los tiempos.

Arthur, permítame pedirle que describa a cada mujer del disco en una palabra: Kany García, Natalia Jiménez, Goyo de ChocQuibTown, Nella y Evaluna Montaner. 

Kany en una palabra es poeta. Natalia es una diva fabulosa. Goyo es una genia. Nella, diría que bohemia pura. Y Evaluna, celestial.

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Piano y mujer también incluye Hablemos de Vamonos compadre y Paraíso, dos composiciones propias…

Sí, Paraíso la escribí hace como ocho años y Vamos compadre fue la primera canción que escribí en la música latina. Tiene un Detroit blues. Hablando con Motiff el productor dijimos que necesitábamos canciones instrumentales para completar el proyecto. Le mostré mis canciones y él escogió estas dos. Son versiones nuevas.

Fotos cortesía artista

¿Cómo influyen las mujeres de su vida en su música?

Crecí con tres hermanas, mi mamá y mi abuela. Así que después de la cena todas las noches yo practicaba con mi piano como un buen niño y mi abuela estaba sentada toda la noche apoyándome. Así tocara bien o mal siempre me aplaudía.

Siendo honesto, los grandes pianistas y la música latina no suelen ser sinónimos. ¿Se ha encontrado con detractores en el camino?

En este proyecto específicamente no. Pero en toda mi carrera claro. Especialmente empezando. Decían “qué hace este gringo tocando música latina, regresate a Detroit”. Pero trabajé mucho. Siempre estoy buscando la magia en el mundo, y qué podemos hacer juntos para crear algo diferente. Y esa fue mi mentalidad en Piano y mujer, ya teníamos el piano y la voz, pero buscamos la síntesis para crear algo con la suma de los dos músicos.

¿Cuándo visitó Colombia por última vez?

El año pasado en enero. Justo regresaba de Colombia a Miami y en el aeropuerto todos preguntaban qué era el coronavirus. Extraño ir, las empanadas, el ajiaco, el chontaduro y la música, claro.

Ahora estoy trabajando con Carlos Vives en algo muy interesante para su siguiente álbum y con Andres Cepeda. Además estoy formalizando planes para la gira aquí en Estados Unidos en noviembre y esperamos ir a Colombia, México y Chile en 2022.

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Adrián David Osorio Ramirez, redactor web y asistente editorial. Periodista apasionado por escribir sobre moda y las expresiones culturales.

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Septiembre
10 / 2021

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