SUSCRIBIRME

“No vamos a hacer reguetón, ni brutos que fuéramos”, Bako, vocalista de The Mills

Los próximos 2 y 3 de septiembre la agrupación colombiana dará un concierto en Bogotá en el Teatro ABC, que marca el inicio de su gira por Colombia.

Foto: Cortesía

Los próximos 2 y 3 de septiembre la agrupación colombiana dará un concierto en Bogotá en el Teatro ABC, que marca el inicio de su gira por Colombia.

Guitarras y ukeleles de varios estilos cuelgan sobre la pared de madera de Álvaro Charry, el vocalista de la agrupación colombiana The Mills. Con sus infaltables gafas oscuras y una sonrisa de oreja a oreja que sobresale entre su abundante barba negra, me saluda con un marcado acento rolo a través de una pantalla: “Esta es mi guarida musical. Acá es donde todo ocurre”, se apresura a decir Bako —como lo llaman sus fanáticos—.

Quienes conocen a la banda —conformada también por Jorge Luis Bello en la guitarra, Diego Cáceres en el piano, Ramón Gutiérrez en el bajo y el actor Diego Cadavid en la batería— habrán escuchado algunos de sus éxitos como Amor depredador y el cover de Lobo-hombre en París, que hicieron parte de su disco debut Babel (2009). Sin embargo, fue en el 2007 con su canción Before I go to sleep, que sonaron por primera vez en la radio en Bogotá. “Les pareció muy exótico que cantáramos en inglés y eso nos abrió las puertas para tocar en muchos bares”, dice Bako.

Rápidamente se decidieron por cantar en español para conectar más con el público. Justo antes de la pandemia pensaron en separarse, pero un show en vivo los volvió a unir. Hoy están más fuertes que nunca y el próximo 2 y 3 de septiembre volverán a los escenarios en Bogotá con su nuevo espectáculo Volver a empezar en el Teatro ABC, un concierto que marcará el inicio de su próxima gira por todo el país y que incluirá sus canciones de antaño y algunos de sus más recientes sencillos, como Olvidarte (2021).

Diners habló con Bako sobre los planes de la banda, los momentos más difíciles a los que se han enfrentado y su próximo disco. 

Cuando crearon The Mills nunca se imaginaron que fueran a durar tanto tiempo juntos, pero ya llevan más de 12 años y los fanáticos siguen creyendo en su trabajo. ¿Qué fue lo más difícil de empezar en uno de los países menos rockeros de América Latina? 

Es duro para cualquier banda de rock. Nuestros fans son muy especiales porque los fuimos sumando uno a uno, show tras show. Pero lo más duro fue descubrir qué ingenuo eras. Tú piensas que alguien te va a escuchar, se va a enamorar de tu canción y van a grabar un disco (risas). No, esto es duro. Hay que echarle ganas, billete y tiempo. 

Empezaron cantando en inglés y quienes los escuchaban creían que eran una banda internacional. Con su segundo sencillo se pasaron al español y la conexión con el público fue notoria, ¿pero han pensado en cantar en inglés nuevamente, quizá para atraer a fanáticos de otras partes del mundo?

Algunas veces lo hemos pensado, pero no se ha dado. No hemos encontrado una canción que funcione en inglés. Tal vez sea una buena idea.

Muchos de los comentarios que hacen en sus videos es que no tienen el reconocimiento que merecen porque deberían ser conocidos a nivel internacional, ¿en estos momentos aspiran a tener esa fama o se sienten bien como están ahora?

¡Total! (Risas) Creo que cualquier artista que te diga que no aspira a eso está mintiendo. Tú siempre quieres más audiencia a la que cantarle porque al final ese es el sentido de todo. Tenemos muchas ganas de crecer, y lo estamos haciendo. Lo que pasa es que no es tan rápido como lo podría hacer un artista en otro género.

The Mills

Nosotros siempre estamos caminando hacia el mismo lugar, solo que hemos aceptado que ya no vamos a llenar el estadio El Campín (risas). Lo que sí nos interesa es llenar teatros, que 3.000 o 5.000 personas disfruten nuestros shows. Es una belleza ver un sold out porque vender boletas en Colombia no es fácil. 

Vea tambien: Al borde, una comedia de Netflix para el fin de semana

Diego Cadavid comentaba en una entrevista que The Mills se dio a conocer en el país  con Amor depredador. Decía que fue desde ese entonces que los fanáticos los esperaban en el aeropuerto con carteles…

Realmente fue una canción antes. Cuando hicimos el cover de Lobo-Hombre en París, The Mills se volvió una banda más popular. Para nosotros eso fue lo que unió el pop y el rock. No éramos el rockero al que estaban acostumbrados los colombianos. Llegamos un poco más chill. Había gente que llegaba a nuestros conciertos y decía que no les gustaba el rock, pero sí The Mills. Además con ese tema nos ponían en otro tipo de emisoras, como Los 40, La Mega y Vibra. Claro está que cuando vas a un espectáculo nuestro, hay rock and roll.  

En esos momentos les pasaba que los invitaban a shows donde ustedes eran los únicos entre diez cantantes de reguetón…

Nos pasaba mucho. Era duro (risas). Nosotros vivimos para el ‘en vivo’. Eso es lo que nos trasnocha. Así que veníamos acostumbrados a hacer prueba de sonido y llevar todos nuestros instrumentos. Los reguetoneros eran como “ayy, qué pereza estos manes con todo ese equipo”, porque claramente el reguetón no necesita de toda esa parafernalia. Con un DJ y el cantante lo sacas adelante.

Hace unos años, después de llegar de una exitosa gira por Latinoamérica, Colombia los recibió con la noticia de que ninguna emisora pondría sus canciones al aire, ¿cómo fue eso para la banda?

Hubo un momento en que éramos muy rock para los pop y muy pop para los rock. Fue una batalla perdida. Hoy quisiera ser un artista sin género y tener esa libertad de solo hacer música. Siento que muchas veces el rock, siendo un género tan revolucionario y tan contestatario, es demasiado cuadriculado. Por eso, en mi teoría personal, el rock cayó tanto. Los mismos rockeros nos encargamos de acabar con eso porque no le damos oportunidad a nadie de generar novedad. A un rockero no se le permite sacar una canción diferente porque empiezan a decir que nos vendimos. 

Imagínate donde hiciéramos un reguetón, ¡nos matan! (risas). Obviamente no lo vamos a hacer, pero eso está mal en el rock. Nos cerró puertas, creatividad e ideas. Y creo que en su momento estábamos tratando de jugar en los dos mundos y los dos mundos nos dijeron “ah, no. Ya no”. Pero bueno, llegó el streaming y volvimos a florecer.

Pero con el cover del vallenato Señora de Rafael Manjarrez les fue bien…

¡Sí, muy bien! Obviamente estarán los vallenateros que la detestan, pero a la mayoría de gente le gustó mucho. 

Usted lanzó su carrera como solista en el 2016, pero siguió en The Mills, ¿por qué?

Lo que hice de solista fue esa necesidad de la que te acabo de hablar. Me emputé con el género y dije “no, yo quiero hacer otras cosas”. Como probablemente no todos los chicos de The Mills estarían de acuerdo, lo hice solo. Y estuvo bien. Salí, ofrecí shows y me atreví a hacer cosas diferentes. Pero al final te jala The Mills. Ahora, si un día me mamo de nuevo y quiero hacer otras canciones, pero ellos no quieren, probablemente las sacaré. (Risas) 

A los fanáticos de The Mills les gusta esa fase suya, pero le piden que no los deje sin la banda, ¿se ve fuera de ella?

No, nunca. Jamás. The Mills es mi eje. 

Hubo un tiempo en el que The Mills no venía muy bien porque ya cada uno tenía proyectos personales, así que decidieron hacer un último concierto para despedir a la banda por lo alto. Sin embargo, al volver a tocar juntos, la chispa se prendió de nuevo. ¿Cómo fue eso?

Lo que empecé a hacer de solista pegó muy duro en la banda, así que todos hicieron lo suyo aparte y les fue muy bien. La energía comenzó a dispersarse. Cuando nos dijeron lo del show en el  Colón dijimos bueno, despidamos la banda por lo alto. No queremos ser de esas que terminan tocando en un bar con 20 personas. Pero cuando sacamos esa fecha, se vendió en tres días. Luego, la segunda fecha se vendió en tres semanas y dijimos ay, la gente todavía nos quiere (risas). 

Vea tambien: Los cinco mejores rooftop para visitar en Bogotá

Luego nos querían en otras partes del país, pero sucedió algo más bonito y fue que nos volvimos a enamorar los cinco. Nos  empezamos a ver todos los días en gira y fue como “no, nosotros somos una chimba. Hagamos música y sigamos”. El 2020 iba a ser un año de muchos shows, íbamos a ir a México otra vez, pero se atravesó el covid. Sin embargo, seguimos unidos haciendo música que nos gusta y estamos felices. 

Entre esos proyectos está el nuevo sencillo Olvidarte, una canción un poco diferente a lo que los fanáticos venían acostumbrados… ¿Esto se debe a la incursión de nuevos productores con sonidos un poco más urbanos y a la apertura musical de la que me hablaba hace un rato? 

Claro, lo que hicimos fue irnos con productores de reguetón. Lo que pensábamos era “obvio no vamos a hacer reguetón”, ni brutos que fuéramos, pero sí podemos entender qué es lo que hacen. Lo hicimos y fue una chimba, llegamos a otro punto de vista. Antes solo componíamos nosotros porque eso de traer gente a componer nos parecía de quinta (risas). Luego nos dimos cuenta de que eso trae más creatividad y hoy nos reunimos con un montón de gente a crear.

Esas canciones que hacen parte del EP son más que todo de despecho, ¿alguien está así en la banda o de dónde viene la inspiración?

Era el momento de la cuarentena. Todo era dark. Esas canciones las compusimos entre junio y noviembre del 2020 cuando todo era horrible. Todo daba miedo, se moría más gente, era terrible. Componer en ese momento me generaba esa energía. Olvidarte fue el cierre. Ya estamos componiendo nuevas canciones, vamos a sacar una nueva en un mes. Es otro sonido, otra cosa. Queremos hacer un disco mucho menos dark (risas).

Has dicho en muchas entrevistas que el rock se hace en vivo y después de más de un año por fin volverán a estar en vivo por toda Colombia, ¿qué piensan al respecto?

En un show el 90 % lo hace la gente. Tenemos dos fechas confirmadas en Bogotá, pero también vamos para Cali, Medellín, Tunja y Pasto. La idea es hacer muchos espectáculos en vivo. Así que esperen música diferente (risas), olvídense de Amor depredador. 

Pero la van a cantar…

Ah, obvio. U2 es mi banda y mi religión, pero si yo voy a un concierto y no tocan With or Without you, los mato. Entonces es igual. Amor depredador la vamos a tener que tocar toda la vida y a mí me encanta.

También le puede interesar: Superlitio lanza una nueva versión de ‘Perdóname’ junto a Fonseca

María Camila Botero. Soy periodista. Me gusta observar el mundo y luego escribir sobre la vida. Me apasionan los temas con enfoque social, el cine y los libros. Twitter: @CamiBotero8 Correo electrónico: camila.botero@revistadiners.com.co 

¡Quiero recibir el newsletter!

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Agosto
31 / 2021

Send this to a friend