Arrepentíos, hay 7 nuevos pecados

Benedicto XVI ya es historia y será recordado por haber expiado los pecados de la carne y del dinero. “¡Carne eres y en billete te convertirás!”, parecía la nueva promesa de la Iglesia.
 
Arrepentíos, hay 7 nuevos pecados
Foto: Unslash/ C.C. BY 0.0
POR: 
Omar Rincón

Benedicto XVI ya es historia. Y será recordado por haber expiado los pecados de la carne (la lascivia curil) y del dinero (la lascivia capitalista). “¡Carne eres y en billete te convertirás!”, parecía la nueva promesa de la Iglesia, hasta que llegó Benedicto XVI y mandó a parar.

Pero su Santidad Emérita fue más allá y creó 7 pecados capitales nuevos.

Corría el siglo XXI y el mundo no se había acabado, Benedicto XVI se dio cuenta de que su Iglesia ya no vendía miedos. Y una religión sin miedos no es religión. Entonces, se dio a la tarea de renovar los desasosiegos y desató iras santas sobre el buey y la mula en el nacimiento, puso al purgatorio en pena (“el limbo no ha sido nunca definido como verdad de fe”) y resucitó el infierno que Juan Pablo II había eliminado en 1999 (“el infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno”). Y vio que su palabra se volvió mediática. Y descansó. Pero se dio cuenta de que no bastaba.

Corría el año 2008 después de Cristo, el calendario marcaba el 10 de marzo. Benedicto XVI para completar su obra decidió volver a lo básico: ¡Ser católico es sentirse culpable! Y entonces se inventó “los pecados sociales”, los nuevos 7 pecados capitales. Y todos nos reconocimos pecadores y volvimos al confusión/confesión.

Y es que los 7 pecados básicos ya no producían miedos. Ya no había pecado en desear a la mujer del prójimo o al niño prójimo (¡lujuriosos!); menos en el no robar porque la avaricia es la esencia del capitalismo financiero; la envidia fue convertida en verdad religiosa del consumo y del Vaticano; la soberbia y la ira son celebradas como virtud teologales en Ordóñez y Uribe (¡los Santos de la devoción nacional!); la gula es sinónimo del cuerpo eclesiástico y la pereza se celebra como comunión. Y uno que no es pecado capital pero sí mandamiento, el no matarás, no pegó en Colombia porque vimos a Carlos Castaño comulgando luego de pedir perdón por sus masacres en santa confesión. ¡Amén!

Benedicto XVI, entonces, decidió que había que renovar la marca de la Iglesia y decretó los nuevos pecados, realmente potentes en arrepentimientos:

1.Las violaciones bioéticas. Si apoyas el aborto o el control de natalidad: ¡Pecador!

2. La investigación en células madre. Si el científico está buscando curas genéticas para enfermedades incurables: ¡Pecador! ¡Vas contra los designios de Dios!

3.La drogadicción. Si estás fumándote o metiéndote algo: ¡Pecador!

4.Contaminar el medio ambiente. ¡Pecador! ¡Cuidar tu mundo es tu problema!

5.Contribuir a la inequidad social: ¡Pecador! ¡Hay que crear fundaciones de amor y caridad para con los pobres porque la compasión es sana y poderosa!

6.La riqueza excesiva. ¡Pecador! ¡Hay que donar esos dineros a la Iglesia para que no seas demasiado rico!

7.Generar pobreza. ¡Pecador! ¡Pero recuerda que sin pobres no habrá Iglesia!

¡Grande Benedicto XVI! Has creado un nuevo universo de culpas muy vendibles. La mejor campaña contra el consumo de droga sería ¡Meter droga es pecado!; la mejor manera de ampliar la Iglesia es llenar de pobres el mundo; el mejor modo de frenar los avances sobre el ser humano es convirtiendo a los científicos en pecadores. Y ¡Contaminar es pecado!, qué buena idea. Y para todo lo demás y para todos los perdones: dar plata a la Iglesia, dar caridad a los pobres, dar migajas al mundo. Amén. Lástima que los curitas no le siguieron el cuento, era una muy buena idea para renovar la Iglesia. Bueno, por lo menos los otros Santos nacionales (Ordóñez y Uribe) sí le siguen la idea.

*ÓMAR RINCÓN es ensayista, periodista, profesor universitario y crítico de televisión. Director del Centro de Estudios en Periodismo, CEPER, de la Universidad de los Andes.

         

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marzo
19 / 2014