Tres razones por las que no esperamos mucho del último capítulo de Game of Thrones

Fallas en los guiones, personajes desdibujados y el sentimiento de que queda faltando algo. Estos son los problemas de la última temporada y las razones por las que no esperamos mucho del último capítulo.

*Este artículo puede tener spoilers

Hay una sensación de desazón generalizada en los fanáticos de Game of Thrones. Como si en las críticas, los podcasts, los videos sobre los capítulos de esta temporada, hubiese un consenso sobre lo que se pudo hacer mejor y lo que le ha faltado.

Aunque para otra parte del público, las decisiones que se han tomado para seguir con la historia han sido acertadas, desde aquí creemos que hay algunas razones que apoyan nuestra creencia.

Incluso George R.R. Martin, autor de los libros, dijo en una entrevista para Rolling Stone que estaba un poco decepcionado de lo que estaba pasando con algunos personajes, entre los que estaban las hermanas Stark y el desarrollo que se les dio en esta temporada. Un sentimiento generalizado y que hace parte de los puntos por los que creemos que esta temporada, a falta de un capítulo por estrenar, nos va a dejar con un profundo desasosiego.

El cambio de escritores

Mientras las primeras temporadas se basaron en las novelas de George R.R. Martin, la última estuvo a cargo de los productores David Benioff y D.B. Weiss. Aunque son los guionistas de la serie, tuvieron la tarea de finalizar todas las tramas y las historias que se habían creado alrededor de Westeros durante casi ocho años, algo que de entrada no iba a ser fácil.

El primer capítulo de la última temporada recibió buenas críticas porque sirvió como un espacio para reencuentros y para crear el ambiente previo a la guerra contra los white walkers, que fueron la principal amenaza durante la serie.

Después de eso todo ha ido cuesta abajo. Los personajes han perdido fuerza, las historias se resuelven muy rápido y algunos de los que se esperaba que hicieran algo espectacular, no han tenido la trascendencia que esperábamos.

En las temporadas anteriores evitábamos encariñarnos con algún personaje porque de seguro moriría de forma inesperada, ahora eso ya no sucede, en esta temporada todo ha sido previsible. La serie perdió la capacidad de sorprender a los espectadores, de dar giros dramáticos y de crear esas tensiones que mantenían a todo el mundo pendiente de cada una de las historias.

Hacen falta los complots que armaba Little Finger, los personajes que sabían cómo funcionaba todo y que confiados de su inteligencia, terminaban siendo víctimas de una conspiración aún más grande. Incluso Varys, otro de los auténticos maestros del engaño y la manipulación, perdieron esa virtud, pues, hasta el cuarto capítulo solo intervino en dos ocasiones con diálogos muy cortos.

Los personajes perdieron fuerza

Una de las virtudes de Game of Thrones fue crear personajes con muchos matices y lograr desarrollarlos durante todo el tiempo. Esto cambió totalmente durante esta última temporada.

Uno de los más evidentes fue Daenerys, a la que vimos pasar de la “rompedora de cadenas”, a la mujer que quemó a miles de personas inocentes en King’s Landing en un capítulo. ¿Recuerda cuando encerró a sus dragones en un calabozo porque mataron a un niño inocente? ¿Qué pasó ahora con los miles de niños inocentes que quemó en King’s Landing?

Durante siete temporadas se vendió la idea de una reina benevolente, a la que lo único que le importaba era que las personas le juraran lealtad. Aunque hubo ligeros detalles que anunciaban su transformación, esto cambió radicalmente de un momento a otro, no hubo tiempo para asimilarlo, cosa que no sucedía en las temporadas anteriores.

Parece que el tiempo para desarrollar el cambio de este personaje es lo que no convence a los espectadores, todo se está contando a las patadas.

Jon Snow sigue sin hacer nada. Aunque es el personaje que encarna todas las virtudes de un héroe, tiende a cometer muchos errores (lo que se agradece porque de las malas decisiones, nacen las buenas historias), y no ha pasado nada con él. Se supone que había revivido para enfrentarse al Night King, pero no fue así. Tampoco se enfrentó a Cersei, que era la otra gran villana de la serie y para completar, es un pésimo estratega militar.

Jon perdió la valentía que lo hizo cruzar el muro en busca de alianzas con los salvajes, enfrentarse a Ramsey en la Batalla de los Bastardos y todo se terminó de dañar con su falta de protagonismo en la batalla contra los White Walkers y en King’s Landing. Es un protagonista de adorno.

Cersei, la gran villana, la que estaba siempre un paso adelante de sus enemigos terminó siendo un personaje asustadizo, que perdió todo el aura de soberbia y valentía que la caracterizaba. Mientras se esperaba que se convirtiera en una especie de “jefe final”, como en los videojuegos, durante la última batalla no fue más que una espectadora, sin un plan b, algo que nunca habíamos visto en ella.

Además su muerte fue ridícula, escapando y llorando en los brazos de Jaime (otro personaje desdibujado). Se esperaba más de ella.

En general no ha habido un desarrollo de las personalidades de los personajes principales. Tyrion dejó de ser la persona perspicaz, Arya ya no busca venganza (que era su principal motivación), con Bran, que se veía como uno de los personajes más poderosos, todavía no pasa nada y Bronn, que fue uno de los más interesantes de la serie por su capacidad de cambiar de bando porque lo único que le interesa es conseguir un castillo, además de ser uno de los aliados más fieles de Jaime y Tyrion, solo ha aparecido dos veces con diálogos irrelevantes que no aportan nada a su historia.

Fallas en los guiones

Durante esta temporada se han visto muchos fallos en los guiones y en la continuidad. Mientras en la guerra contra los White Walkers se pensaba que los dothraki estaban acabados, aparecieron en la guerra de King’s Landing, de repente.

La flota de Euron Greyjoy fue capaz de matar un dragón con solo tres disparos de las ballestas gigantes en la emboscada de Dragonstone, pero a pesar de tener decenas de ballestas gigantes no fueron capaces de acabar con Drogon en King’s Landing, lo que dejó la sensación de que Daenerys pudo acabar con la flota completa el mismo día que mataron a Rhaegal.

La principal amenaza, los White Walkers, desaparecieron muy rápido y la mayoría quedó sin un propósito claro dentro de la serie.

Y no es solo un sentimiento de los fanáticos de la serie. Los actores en varias entrevistas han dicho que ha sido decepcionante cómo se contó el final de la serie y las decisiones de los escritores, como intentar proteger a las mujeres y los niños de Winterfell de los muertos vivientes, escondiéndolos en una cripta llena de muertos que podrían revivir en cualquier momento.

Esos detalles han hecho que el descontento crezca, a tal punto que el penúltimo capítulo, ‘The Bells’, es el de peor calificación en Rotten Tomatoes, con un puntaje del 53 %, algo que nunca había sucedido antes con esta serie.

Solo falta un capítulo y parece que esto no es tiempo suficiente para darle cierre a una serie que durante ocho años mantuvo a una base de fans fiel a su historia que más que verla por la emoción que pueda producir su último capítulo, será un compromiso, para por fin poderle dar cierre a esta historia sin muchas expectativas.

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