La moda colombiana del futuro: el poder está en lo local

Diseñadores, creativos, académicos e investigadores buscan la esencia de la moda colombiana del futuro.
 
La moda colombiana del futuro: el poder está en lo local
Foto: cortesía diseñadores /
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Adrián David Osorio Ramírez

El 24 de julio de 2014, Medellín despedía la edición número 25 de Colombiamoda, la feria de moda más importante de la región. La diseñadora caleña Johanna Ortiz tenía sobre los hombros la responsabilidad de la pasarela de cierre. La colección, titulada Nativa, encontró inspiración en una mujer que aprovecha el verano para volar hasta sus destinos favoritos: pareos, boleros, estampados florales y camisas masculinas llevadas al universo femenino.

La pasarela significó un sacudón en la marca de la diseñadora caleña, pero una prenda sobresalió entre todas: un top al que Ortiz llamó Tulum, una blusa que deja los hombros al descubierto, con líneas blancas y azules, perfecta para usar tanto en el día como en la noche y que emana toda la esencia caribe. Este top se convirtió, rápidamente, en el favorito de reconocidas entusiastas de la moda.

Johanna Ortiz top tulum
Nativa, la colección que presentó Johanna Ortiz en 2014. Foto cortesía Inexmoda.

Sin buscarlo, Johanna Ortiz marcó el inicio de una década de afición desbordada hacia el estilo tropical en la moda colombiana (conocida como Caribbean chic), un hecho en el que la barranquillera Silvia Tcherassi y el bogotano Esteban Cortázar también tuvieron mucho que ver.

Para Vanessa Rosales, historiadora de moda y crítica cultural cartagenera, “es emocionante y estimulante lo que viene pasando con la moda colombiana. Se cumple una década desde que el país ingresó a la esfera global a través del Caribbean chic y empezó a sonar por su diseño y no por los estereotipos alrededor de la guerra. Esta estética ha sido un verdadero pilar, pero el paladar es mucho más amplio; la experiencia de la colombianidad y el ser latino es mucho más. Ver esas nuevas experiencias estéticas me emociona”.

El respaldo de una industria nacional

La revolución estética que vino con el Caribbean chic fue posible gracias al respaldo de una industria de moda nacional capaz de responder a aquella mirada del norte global que se volcó hacia Colombia. Desde su trabajo como curadora sénior de educación y programas públicos del Museo del Fashion Institute of Technology (FIT), en Nueva York, Tanya Meléndez-Escalante afirma que “gran parte de lo que hace posible que en Colombia haya diseñadores como Johanna Ortiz, que trabaja desde Cali pero tiene presencia global, es que existe una industria que la apoya; no es que todos trabajen para ella, sino que la industria está conectada con sus diseñadores y tiene la capacidad de responder a la demanda de mercados globales, lo que les permite crecer”.

Esta competitividad industrial y vocación textil de más de cien años, abanderada por compañías como Leonisa, Grupo Crystal y Supertex, hace que Colombia se destaque frente a otros países latinoamericanos. A juicio de Sebastián Díez, presidente de Inexmoda, “estamos en un punto muy importante, en el que las marcas deben buscar su valor diferencial, ese ADN que las hace únicas. La moda, más allá del diseño, es un modelo de negocio con un componente creativo e inspira- dor, y para llegar al mercado internacional las marcas colombianas deben ver sus negocios con modelos globales”.

Un futuro de hiperlocalidad en la moda

Catalina Marín, consultora de la empresa de previsión de tendencias WGSN, explica que “la industria de la moda está tomando pequeñas acciones que le permitan ajustarse a las necesidades del escenario global, porque ya no estamos en la era de la abundancia absoluta, sino más bien en la era de la preservación”.

Aquella transición gradual deberá encaminarse, entonces, hacia una moda sostenible y circular, con un mayor nivel de exploración creativa, capaz de conversar con los retos de la tecnología y la inteligencia artificial, así como con las problematizaciones que plantean la academia y los estudios de moda; lo ideal es una industria que logre encontrar su ancla en las culturas locales y que resulte atractiva y asequible a los públicos nacionales.

Unity True Colombiamoda
Pasarela True. Foto cortesía Inexmoda.

Según William Cruz Bermeo, investigador de moda de la Universidad Pontificia Bolivariana, en Medellín, “en Colombia hay un potencial productivo notable y una capacidad instalada muy buena, pero también una crisis de creatividad, ya que los diseñadores están enfocados en producir ropa que se venda de inmediato, por las mismas condiciones del país”.

No obstante, Cruz forma parte de quienes opinan que “no todo lo exitoso hay que aniquilarlo de inmediato por temor a que se vuelva cliché. Estas fórmulas se pueden revitalizar, actualizar y reproducir (…) En ese sentido, la moda colombiana puede seguir explorando el Caribbean chic y apostándole a la inmensa fortaleza que tenemos en el diseño y la producción tanto de ropa interior como de vestidos de baño”.

Catalina Marín añade que la concepción de “qué es estar en el trópico se ha replanteado con los nuevos consumidores, quienes no se sienten representados por esa misma estética, ya que han sido permeados por la tecnología y la música. A esto se suman la desglobalización, lo relevante de ser hiperlocal, entender tu concepto y la conciencia de proteger ciertos saberes ancestrales, la raíz que hace que los proyectos tengan futuro. Eso es complejo en un mercado tan competido y con paralelos del modelo de consumo de la ultra fast fashion. Con todo, no hay más opción que replantearnos el consumo de moda. Es un futuro retador, pero las marcas colombianas están entendiendo el reto”.

vestido faja jorge duque
Foto Nicolás López @nkolopez

A esta mirada de conciencia medioambiental, Sebastián Díez apunta que “la moda colombiana del futuro debe tener una alta diferenciación a partir de su propuesta creativa, con un modelo de negocio sólido y muy conectado con la circularidad; una moda donde la sostenibilidad sea la base de la creación y donde se trabaja con comunidades de manera responsable. Hoy en día, un producto diseñado sin tener componente regenerativo o ambiental es un producto mal diseñado”.

Toda esta mirada crítica frente a la industria de la moda nacional permitirá que en la siguiente década surjan diseñadores, marcas y creativos involucrados en cada aspecto de esta. No obstante, plataformas masivas como Bogotá Fashion Week y Colombiamoda + Colombiatex serán cruciales para educar a los nuevos públicos en lo referente a comprar y apostarle al producto local.

Bien lo dice Vanessa Rosales: “En el futuro, debe haber una multiplicación de voces y significados en la moda. Hay que hablar de cómo vender en retail en Estados Unidos, así como también del significado de la moda en un país que firmó un acuerdo de paz. Acoger el esplendor pero también la subversión. Lo más lindo de la moda es que sea una herramienta para un mundo más incluyente, donde quepan muchas realidades”.

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diciembre
12 / 2023