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También esto pasará: Entrevista a Milena Busquets

Hablamos con la escritora Milena Busquets (Barcelona , 1972), autora de la novela “También esto pasará”, en la que retrata la historia de Blanca, y su duelo tras la muerte de su madre, que se puede leer también como el duelo de la propia autora luego de la muerte de Esther Tusquets.

Foto: Gregori Civera

Hablamos con la escritora Milena Busquets (Barcelona , 1972), autora de la novela “También esto pasará”, en la que retrata la historia de Blanca, y su duelo tras la muerte de su madre, que se puede leer también como el duelo de la propia autora luego de la muerte de Esther Tusquets.

Ha pasado poco más de año y medio desde que se publicó “También esto pasará” (Editorial Anagrama), de Milena Busquets, y ya van seis ediciones. La bandera de promoción del libro resalta que 33 editoriales en el mundo planean publicarlo, junto con las reseñas entusiastas de publicaciones como Le Figaro Littéraire, Le Monde, L’Express y The Bookseller.

Pero ¿qué tiene esta novela para que haya sido tan recomendada y vendida? Algunos dirán, a la ligera quizás, que se debe a que la autora es hija de la mítica editora Esther Tusquets (fundadora y directora de la editorial Lumen), y que traer consigo ese parentesco es garantía de éxito, aunque su primera novela, “Hoy he conocido a alguien” (2008), pasó inadvertida. Pero de pronto, eso sí, es porque esta novela contiene a Esther Tusquets, su muerte, y el duelo de su hija, quien aún la sufre y la extraña. Son 171 páginas de una mujer que recuerda a su fallecida madre, que la siente en todo y en todos.

¿Fue esta novela una catarsis?
No. No creo mucho en la escritura como catarsis. A mí, por ejemplo, me ayuda más leer libros de gente buena, o de gente mejor que yo, que escribirlos. No creo en la escritura terapéutica, me parece un error intentar curarse a través de la escritura. A mí no me ha funcionado nada. Casi hace cuatro años que murió mi madre y la sigo echando de menos muchísimo. Me ha servido tal vez para entender algunas cosas, como un ejercicio para organizar un poco mi mundo, o el mundo que conocí. La escritura propia no creo que sane. Sana la escritura ajena.

¿Por qué cubrir lo que a todas luces es real, con el manto de la no ficción?
Porque quería tener más libertad. No quería tener la obligación de contar la verdad al cien por ciento. Quería poder inventarme cosas. Mi madre era editora, por ejemplo, y fíjate que no digo ni siquiera qué profesión tiene la madre. Me daba mucha más libertad para, en un momento dado, inventarme personajes, que realmente lo hice, para jugar más con Blanca. Me parece que la no ficción te ha de ceñir más a los hechos, y digamos que me ceñí mucho a los sentimientos. Transformé bastante. Por ejemplo, yo nunca me he encontrado con mi amante y mis dos ex en Cadaqués. Es una cosa que me pareció que funcionaba narrativamente, que tenía cierta gracia. El personaje misterioso argentino es un personaje que no existe. Intenté ser leal a ciertas cosas pero no tanto a la cronología o a todos los personajes.

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Y esos sentimientos, a los se que ciñó para escribir la novela, ¿qué más le aportaron al libro?
Todo, toda la historia. Todo el libro gira en torno a un vacío que es el vacío de esta madre con muchísima personalidad, y que marca muchísimo a Blanca, o a mí. No te puedo decir qué más aportó. En mi vida personal hay un antes y un después de la muerte de mi madre. Es el mayor cambio. Lo más bestia que me ha ocurrido. Más incluso que el nacimiento de mis hijos, fue la muerte de mi madre lo que sirvió para tomar conciencia de muchísimas cosas, del paso del tiempo, la fragilidad de todo. Comparándolo con el nacimiento de mis hijos, fue una experiencia poco gozosa, fue revelador, me dimensionó el mundo pero de una manera muy positiva. La pérdida de alguien que es un referente para ti, que es vital para ti, pues es un terremoto.

Su primera novela no fue tan exitosa como esta, ¿a qué cree que se debe?
Esto nunca se sabe. Porque un libro funciona y otro libro no, no significa nada. Hay libros buenísimos que no se venden nada, hay libros malísimos que se venden un montón. Creo que la primera novela era un primer intento, una primera novela de una escritora con una vida muy privilegiada, con un mundo mucho más pequeño y que no se había roto todavía. Pienso que puedes escribir o solo desde la pérdida de algo, o cuando lo tienes todavía todo. Pero ni siquiera esto explica el éxito de la segunda novela. Hay libros buenísimos que jamás conocerán ese éxito y que seguro que lo merecen.

¿O sea que cree que la pérdida o un quiebre en la vida del escritor, le da más a su escritura que una vida privilegiada?

Creo que la gente que escribe es gente que está, de alguna forma, rota, de un modo o de otro. Creo que estamos todos rotos. Pero pienso que sí, que uno escribe desde la ruptura, desde la pérdida, desde lo que no tienes. Escribes desde lo negativo, más que desde lo positivo. Escribo más desde el lamento que desde la felicidad absoluta. Si estoy feliz pues me dedico a beber vino y a estar con mis amigos, no a escribir.

Sus dos novelas están protagonizadas y escritas desde la perspectiva de una mujer…
Yo soy mujer y escribo con todo lo que soy. Me interesan muchos los hombres, pero no sé si sería capaz de ponerme en la piel de un hombre. Y entonces pues es más fácil porque es mi visión, yo lo veo todo a través de una persona europea, que nació en el siglo XX, pero sobre todo es una mujer. Sin considerarme feminista, pero mi visión es la visión de una mujer. Creo que es muy habitual que en la mayoría de los novelistas sus personajes son del género que es el escritor, por ejemplo Javier Marías, Vila-Matas.

¿Cree que hay tal cosa como “literatura femenina” o ve alguna diferencia entre la literatura escrita por hombres y mujeres?

No. Yo creo que hay literatura buena y literatura mala. Creo que hay voces. Hay literatura escrita por mujeres con voces muy femeninas, como Colette. Creo que Jane Austen, una de mis autoras favoritas, en cambio, a pesar de tratar muchos temas femeninos es mucho más masculina, porque Austen, si miras toda la parte romántica, habla de dinero todo el rato, de encontrar un marido rico. Yasmina Reza es una autora mujer pero tiene un punto de vista más masculino. También depende del tema, si hablas del amor, que a mí es lo que más me interesa, lo que más me divierte, solo lo puedo explicar desde el punto de vista femenino.

Sus novelas, se puede decir, están construidas más que en una gran historia, en la reflexión de unas mujeres (sus protagonistas), en una especie de psicoanálisis personal e incluso colectivo, ¿es un estilo marcado a propósito?, ¿o es la escritura más una forma de poner en el papel sus reflexiones?
Nunca me he psicoanalizado, es una experiencia que no tengo, pero sí es cierto que es más intentar retratar y relatar un mundo muy pequeño, en el que no ocurren grandísimas cosas. El mundo occidental, en este momento, a pesar de que ha habido una crisis económica terrible en toda Europa, que sí que hemos sufrido, que todos somos menos ricos de lo que éramos, pero es un mundo en que se está muy a salvo, es un mundo sumamente protegido. Entonces lo que cuento son las pequeñas cosas que pasan en este mundo de gente que lee, que se puede ir de vacaciones, que tiene tiempo para enamorarse, para desenamorarse, para sufrir. No son grandes historias, son pequeñas, pero a veces las pequeñas historias son las más grandes.

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De alguna u otra forma, siempre sale a relucir el nombre de Esther Tusquets, ¿cree que es inevitable? ¿Le gustaría desmarcarse de ella?
(Risas) Es culpa vuestra, no me preguntéis. Yo adoro a mi madre. Creo que es lógico en este caso, que la novela es de una relación madre e hija, y que está tan claro que es un libro biográfico. No tengo ninguna intensión de desmarcarme. La quería, la adoraba, tengo una deuda enorme con ella, y estoy agradecidísima por todo lo que me dio, por todo lo que le dio a mis hijos. Me considero una persona afortunada por haber tenido la madre que tuve. Es un tema que se agota, como todos los temas, pero entiendo muy bien que me preguntéis, era una tía fantástica.

Su novela ha sido la sensación en el mercado. Los críticos se rindieron a sus pies, ¿cree que va a tener un efecto en sus próximos libros?, ¿cuál?
Yo tengo 44 años, escribí un primer libro que nadie se enteró que lo había escrito, he pasado épocas en las que no tenía ni un duro, ahora me van bien las cosas, pero mañana me irán mal, luego un poquito mejor, después mal otra vez. El éxito no me parece una medida de nada. Yo soy la misma persona, y espero que me quieran por otras razones. El tercer libro dirán igual que no es tan bueno como el segundo, pero entonces habrá un cuarto que dirán “mira, no está mal”, no lo sé. De momento lo que tengo que hacer es escribirlo. Esos temas no son asunto mío, porque no puedo hacer nada.

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Agosto
09 / 2016


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