Siempreviva no es otro documental sobre el Palacio de Justicia

Siempreviva, dirigida por Klych López, narra los hechos del 6 de noviembre de 1985 a partir del drama de la familia de uno de los desaparecidos.
 
Siempreviva no es otro documental sobre el Palacio de Justicia
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POR: 
Daniel Zamora

Toda la historia sucede en el inquilinato de Lucía (Laura García) donde conviven casi todos los problemas del país: desempleo, machismo, usura, violencia y olvido; cada uno representado en Julieta, Sergio, Carlos, Victoria y Humberto, los inquilinos.

Y aunque las primeras escenas comienzan lentas, se van poniendo entretenidas a medida que los personajes discuten por el arriendo, pelean por celos y descubren secretos de los demás. Todo mientras ocurre la toma del Palacio de Justicia.

Porque Siempreviva cuenta los sucesos del Palacio de Justicia tangencialmente. “Las películas que no muestran directamente lo que está pasando-como El niño de la pijama de rayas-, son las que más lecciones nos dejan. Ese es el estilo de esta cinta; el espectador va a sentir como si fuera a él a quien le sucede”, señala Laura García, una actriz con amplia trayectoria principalmente en teatro.

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La trama gira alrededor de Julieta (Laura Gómez), la hija de Lucía, estaba trabajando en la cafetería del Palacio de Justicia el día de la toma. Ella representa a los desaparecidos-no se tiene claridad de si son diez u once- que se sabe salieron con vida del Palacio durante esos hechos y nadie los volvió a ver.

Andrés Parra (Escobar, el Patrón del mal) hace el papel de Sergio, un payaso voceador que de vez en cuando trabaja como mesero en cocteles. “Él es una víctima de este país, de la falta de solidaridad, de oportunidades. Demuestra que vivimos de tragedia en tragedia pero nos ponemos la nariz de payaso para poder ser el país ‘más feliz del mundo’. Es una gran metáfora del colombiano”.

“Este no es un país serio”, dice el slogan de Siempreviva, porque para Enrique Carriazo, uno de sus protagonistas “acá lo único serio es la muerte. La toma del Palacio es surrealista, sobre todo por la imagen de un tanque de guerra entrando al edificio de Justicia. En otro lugar quizás se hubiera solucionado de otra manera; y acá, a pesar de lo dramático, nos fuimos a dormir como si nada. Pusimos un partido de fútbol mientras pasaba”.

Siempreviva no quiere ser un documento histórico. Está basada en el libro “La Siempreviva”, de Miguel Torres, una obra de teatro que se estrenó en 1994 y se mantuvo en la cartelera teatral de la capital prácticamente ininterrumpida hasta 2014.

El proceso de adaptación del guión para la pantalla grande duró dos años. El director, Klych López-quien dirigió las series El Capo 2 y Correo de Inocentes, entre otros- afirma que la idea de la película es “Demostrar que las vidas cotidianas son tan importantes como los grandes sucesos. Queremos hacer que lo pequeño sea grande”.

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En una apuesta técnica arriesgada- por los cortos tiempos de rodaje y un presupuesto que se valió del crowdfunding-, narra la historia en planos secuencia (la misma técnica visual de Birdman, ganadora del Oscar a mejor película del 2014) dándole un aspecto dinámico y más natural al relato.

Los momentos de clímax de la cinta hacen que el público se angustie, sienta desespero, rabia y desesperanza, para luego concluir que la vida sigue, así duela. “La película te “cimbronea”. Sales sintiéndote diferente a como entraste”, comenta Andrés Parra.

Su estreno será el primero de octubre. Vale la pena verla.

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septiembre
17 / 2015