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Girls capítulo cinco: La basura de un hombre

En un episodio que se salió del formato usual, Hannah tuvo contacto cercano (y fallido) con la vida adulta.

En un episodio que se salió del formato usual, Hannah tuvo contacto cercano (y fallido) con la vida adulta.

Parecía ser un día como cualquier otro en la vida de Hannah Horvath: trabajo, café, conversaciones profundas con Ray (¿qué emociones produce Ray, por cierto? ¿Odio, amor, lástima?). Entonces llegó Joshua (“Josh-ua, no Josh”), un vecino cuarentón del café, a quejarse porque todos los días encuentra lleno su basurero con bolsas provenientes de este establecimiento.

Con su «amabilidad» característica, Ray despachó al vecino quejumbroso. Hannah, sin embargo, decidió tomar partido por el cuarentón que salió humillado y enfurecido, y lo persiguió hasta su casa.

Una vez adentro, Hannah descubrió el verdadero mundo de los adultos. El mundo donde la nevera tiene alimentos adentro, donde existen fruteros en las cocinas, donde las sábanas siempre están limpias y bien planchadas. Y se enamoró. O al menos eso pensó. Y Joshua, recién divorciado, cayó rendido ante la juventud y el entusiasmo de Hannah. Pasaron dos días encerrados leyendo el periódico y haciendo el amor. Jugando a la casita.

Todo parecía ir perfecto hasta cuando Hannah decidió abrirle su corazón a este desconocido. “No me di cuenta de lo sola que me sentía sino hasta que te conocí”, le dijo entre sollozos. Y la honestidad emocional resultó demasiado para Josh-ua, quien prefirió acostarse a dormir y desaparecer la mañana siguiente. Hannah, al ver que su nuevo novio había desaparecido, desayunó, se vistió, y se fue. Hasta ahí llegaron los sueños de madurez.

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Febrero
18 / 2013

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