Romain Duris: habemus antigalan

Romain Duris, el protagonista de las películas Amor Índigo y La Mecanógrafa, actualmente en cartelera, rompe el molde de los galanes clásicos hollywoodenses.
 
POR: 
Juliana Uscátegui

En el mundo del cine los galanes siempre han sido sinónimo  de pulcritud y elegancia.

La referencia visual que se tiene de ellos nos trae a la mente un peinado inamovible, un look muy esmerado y una estética que parece recién salida de la ducha y en camino para una cena muy elegante manejando un carro último modelo. También estamos acostumbrados a otros galanes que salvan la vida de una niña mientras ella cuelga de un puente y una bomba estalla detrás de ellos y a los cuales no se les mueve un pelo a pesar de estar llenos de polvo. De eso se tratan los galanes ante nuestros ojos, los de acción, los románticos o los dramáticos. Estamos acostumbrados a Newman, Redford, Connery, Clooney, Brosnan.

Muchas veces hemos tenido antigalanes como Johnny Deep y uno que otro look descuidado de Brad Pitt, pero a la hora de pararse en una alfombra roja vuelve la compostura. Otra historia rezaba si se trataba de galanes europeos la estética perfecta era uno de los fuertes por eso Romain Duris rompe el molde y llega con otros modelos.

El nuevo galán del cine europeo  es uno de los 10 actores  más taquilleros de cine, junto a Audrey Tautou, Vincent Cassel, Isabelle Adjani o Catherine Deneuve.

Los espectadores colombianos lo conocieron como Xavier, el protagonista de El albergue español de Cedric Kaplisch. Junto a este director protagonizó también Las muñecas rusas y Nueva vida en Nueva York, disponibles en Netflix, que lo convirtieron en estrella internacional. Esta trilogía lo llevó por Barcelona, Londres y Nueva York, y siguió a su personaje desde los 25 hasta los 40 años, con los matices y desilusiones que trae la edad.

Duris rompe con el paradigma de galán pulido. Él entra desaliñado, barbado y de pelo desordenado eso hace que sus interpretaciones de entrada sean frescas y creíbles.  Si sumamos a esto que tiene versatilidad dramática  y aptitudes de comedia inherentes, el tipo está hecho. La mayoría de historias que trae Duris interpretadas no son profundidades existenciales pero sí asuntos cotidianos. Por ejemplo, en 2013 llegó a las pantallas colombianas junto a Vanessa Paradis con Los Seductores, donde reprodujo famosamente el baile de Dirty Dancing (1988):

En 2007 interpretó a Molière en una biografia llevada al cine con mucho humor y que Duris humanizó explotando el pasado apócrifo del dramaturgo y comediante francés clásico. Este papel lo cimentó como estrella.

En Amor Índigo, una de las más locas y conceptuales peliculas de Gondry, solo la cara cómica de Duris puede hacer soportable la alucinación visual  de toda la cinta que es complicada de entender y que necesita un ancla, ese es él.

En la Mecánografa, que se estrenará este 20 de junio,  interpreta a un adicto al orden que adopta como misión volver a su secretaria una estrella de la mecanografía. Mientras ella intenta controlar la neurosis de su jefe, él se enamora. La historia es de época y  el arte es creíble. Allí interpreta el papel del galán detestable que termina redimido por el amor.

Hoy en día, Duris está casado y tiene una hija. Es un personaje muy normal dentro de su medio, sin grandes sorpresas ni escándalos. Su pelo sigue tan desordenado como al principio y la madurez de los 40 le llega justo a tiempo para su internacionalización. En Suramérica tiene varios seguidores y con seguridad Hollywood piensa raptarlo próximamente. Esperemos no tener que verlo vestido de superhéroe,  a menos de que se trate de un rídiculo a propósito  como suele hacerlo este antigalán. Por ahora, así desaliñado como es él, que venga a salvarnos a todas.

         

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junio
19 / 2014