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La escritura como forma de sanación: la historia de Beatriz Serna

Docente, investigadora, mamá de un cantante colombiano y escritora. La antioqueña habla sobre su libro de poemas Mi manera de dejarte ir y quedarme conmigo.

Foto: Gabotone / Cortesía Beatriz Serna

Docente, investigadora, mamá de un cantante colombiano y escritora. La antioqueña habla sobre su libro de poemas Mi manera de dejarte ir y quedarme conmigo.

Era miércoles, exactamente el 22 de agosto de 2001, la fecha del aniversario de Beatriz Serna y Francisco Rosero. Sin embargo, ese día la cita era más una despedida, una ocasión para dar el último adiós. Al finalizar la noche, Beatriz le entregó un poemario a quien fue su pareja por 14 años. Dos décadas después, y por influencia de su hijo -el cantante Nanpa Básico-, aquellos poemas vieron la luz pública.

Serna se define como “un alma montañera”. Creció en Concordia, Antioquia, y siempre soñó con dedicar sus días a la veterinaria. A pesar de esto, bien dice ella que “una cosa piensa el burro y otra el que lo está enjalmando”, por lo que terminó estudiando Licenciatura en didáctica y dificultades del aprendizaje escolar en el CEIPA en Medellín.

Su vida laboral transcurrió entre aulas universitarias y proyectos de investigación, hasta que un día Nanpa Básico le propuso cumplir uno de sus sueños: dedicarse a escribir. En 2020 aceptó la propuesta de su hijo mayor y este 2021 lanzó su primer libro: Mi manera de dejarte ir y quedarme conmigo.

Una relación utilitaria

El deseo por escribir abordó desde muy joven a Beatriz Serna. En el colegio, recuerda, solía plasmar sus sentimientos y pensamientos en sus cuadernos. Pero aquella pasión tomó fuerza en la universidad, donde tomó cursos de literatura libre.

“Eran unos talleres que dictaba la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia. De hecho, uno de mis profesores fue Manuel Mejia Vallejo. En esa época escribí mucha prosa romántica, creo que mi tendencia siempre ha sido lo existencial. Tristemente no tengo vestigio de esos textos”, rememora Serna.

Beatriz Serna Maya


Foto cortesía Beatriz Serna

La docencia, por su parte, la acogió de tal manera que nunca le permitió dedicarle el tiempo necesario a la literatura. Solo en aquellos momentos en los que la antioqueña necesitaba desahogarse era que recurría a las letras. “Cuando quería sacar de mi algo para no intoxicarme con los sentimientos. Fue una relación bastante utilitarista entre ella y yo. Pero siempre le dije: ‘un día te daré el lugar que te mereces’”.

Dejarte ir y quedarme conmigo

De aquellos momentos en la vida en los que la escritura fue una herramienta de sanación para Beatriz destaca aquella despedida con ‘Pacho’, que quedó plasmada en Mi manera de dejarte ir y quedarme contigo. Una conclusión a 14 años de relación.

“Francisco, el padre de mis hijos y mi compañero por tantos años, es el personaje principal de este libro. Una vez decidí separarme de él, este fue el medio que utilicé para dejarlo ir. También para sanar, perdonar y perdonarme. Pero sobre todo, poderme reencontrar conmigo misma, resignificar mi vida”, expresa Serna.

Como un acto de inocente amor, Beatriz le entregó ese poemario hecho a mano, rústico y artesanal, a Francisco. Algún día, en los siguientes 10 años, su hijo Nanpa Básico -que heredó el nombre de su papá Francisco David Rosero-, descubrió esos poemas.

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Beatriz Serna


Foto cortesía Beatriz Serna

“Mi hijo encontró el libro en un cajón del escritorio de la oficina del papá. Él ya estaba iniciando su carrera, escribía mucho. Se sorprendió con el libro y me animó a dedicarme a la escritura. En ese momento yo le dije que cuando me pensionara, pero lo dejé conocer la tripa de su mamá con esos poemas (risas)”, cuenta.

La promesa cumplida

Aunque por la mente de Beatriz nunca pasó publicar ese poemario, un buen día de 2020 su hijo le hizo una propuesta a la que ella se dejó “seducir”. Faltaban entonces dos años para que Serna lograra pensionarse, pero para Nanpa Básico era el momento de dejar a un lado la docencia y cumplir aquella promesa hecha a la escritura.

Para hacerlo, su hijo decidió financiar un proyecto creativo de literatura, en el que Beatriz tendría total libertad para escribir. Sin embargo, había dos condiciones. “Porque nada en la vida es gratis”, dice ella. La primera era dejar la docencia ese mismo año, “mi segunda familia y un gran amor”.

La segunda condición la tomó por sorpresa. “Quería que publicara el poemario. Él me dijo que los sentimientos, aunque son íntimos, también son públicos porque uno todo el tiempo los está manifestando. Y que con mis poemas podría permitirle a más personas entender la importancia de expresar lo que se siente y encontrar formas de sanar”.

Mi manera de dejarte ir y quedarme conmigo


Foto cortesía Beatriz Serna

Beatriz insiste en que ella se dejó seducir por su hijo. “No tenía nada que perder y de pronto sí mucho que ganar, así que acepté. Amo los árboles, me parecen inspiradores, pero no tengo complejo de árbol para estar plantada en un solo lugar. Tengo un espíritu más volátil”.

Del cuaderno al libro

El proceso de edición del poemario, en cumplimiento a la condición de Nanpa Básico, comenzó con el encuentro entre Beatriz y el cuaderno original de los poemas. Refundido en el baúl de los recuerdos, el libro estaba lleno de polvo y dejaba ver el pasar de 20 años.

Al leerlo nuevamente, Serna decidió el título del libro y sus tres capítulos. “Lo que hice fue intentar categorizar esas emociones. El primero es ‘Geografía corporal’. Estos poemas dan cuenta de cómo nos conocimos. Por eso se llama geografía corporal, porque el cuerpo es el elemento sintiente”, cuenta.

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“El segundo capítulo es ‘Cuerpo vivido’ porque ya estaba con la tripa afuera, con el corazón arrugado, vuelta pedazos. Y el tercero, ‘Sentí pensarme’, es un poco la intención de salvarme de esa situación, de sacar la cabeza y respirar. De aceptar que todo tiene su final”, agrega.

Sus poemas, 74 en total, están llenos de detalles que invitan al lector a caminar las mismas calles que ‘Pacho’ y Beatriz recorrieron. Logran revolver los sentimientos de quien lee, y en múltiples ocasiones, identificarse con la ilusión de un nuevo amor y con el dolor de uno que acaba.

Nanpa Básico


Foto cortesía Beatriz Serna

El legado de las letras

Como Beatriz, su hijo Nanpa Básico desarrolló una pasión por la escritura, un área en la que ambos se han apoyado y desafiado. “Somos muy parecidos porque los dos somos románticos. Me encanta que sea un inspirado y que sus letras sean evidencia de lo que él vive. Es un hombre capaz de sanar, perdonar y que no se envenena con los sentimientos”, cuenta Serna.

Segura de que “no es pecado sentir y eso no debe avergonzarnos”, Beatriz decidió completar la historia de Mi manera de dejarte ir y quedarme contigo. Por estos días, lejos de las aulas y radicada hace dos meses en Pereira, la antioqueña finaliza el que sería su segundo libro.

“Quiero que este libro cuente los aprendizajes de ese proceso y cómo uno recoge sus pedazos y se queda con uno mismo. Cómo retomar el camino para regresar a mí. Porque nosotros solo nos tenemos a nosotros mismos, y esa es nuestra mayor riqueza”, finaliza.

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Adrián David Osorio Ramirez, redactor web y asistente editorial. Periodista apasionado por escribir sobre moda y las expresiones culturales.

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Julio
26 / 2021

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