Fashion Revolution: ¿qué sucede en la industria textil y cómo transformarla?

Fashion Revolution es un movimiento mediático que busca soluciones a las condiciones de vida de los trabajadores de la industria textil. Diners conversó con su embajadora estudiantil en Colombia.

Del 23 al 29 de abril se desarrollará la campaña de la Semana de Fashion Revolution 2018, que recuerda 5 años después el desastre de Bangladesh, cuando el desplome de una maquila ocasionó la muerte de más de 1.000 trabajadores. El movimiento sigue exigiendo responsabilidad y cambios en las condiciones laborales de la industria textil.

Diners habló con Ángela Herrera estudiante de Ciencia Política de la Universidad Nacional y embajadora estudiantil del movimiento en Colombia, quien nos contó sobre la causa, su importancia y el panorama que aborda esta problemática.

Además, nos dio algunos consejos sobre cómo aportar y cómo participar del ‘Día Fashion Revolution’ en redes sociales el 23 de abril. La idea es preguntarles, especialmente a las grandes marcas, ¿Quién hizo mi ropa?



Embajadora estudiantil Ángela Herrera

¿Qué es Fashion Revolution y por qué nace?

Fashion Revolution nació con el objetivo de concientizar a los consumidores sobre la historia de su ropa, de dónde viene, quién la hizo , en qué condiciones y con qué materiales.

Por esto la pregunta central es ‘¿Quién hizo mi ropa?’, que busca a través de redes sociales llamar la atención de las marcas para que estas respondan y tomen acciones sobre la situación.

Esta organización mundial surgió en Inglaterra y fue creada por dos diseñadoras, Carry Sommers y Orsola De Castro, en 2014. Hoy más de 100 países alrededor del mundo se han unido al movimiento y en el pasado abril de 2017 llegó a las 113 mil interacciones en redes sociales con el hashtag #WhoMadeMyClothes.

Esto ha logrado que el mensaje llegue a un total de 150 millones de personas en el mundo entero. Y se espera que este año el impacto sea mucho mayor, y que cada vez más personas de unan.

Es importante que la gente se dé cuenta del poder que tienen como consumidores. Si las personas se unen y se organizan, es mucho más factible transformar la situación de la industria textil. Los compradores son los que eligen qué comprar y dónde, y desde este punto hay que reclamar a las marcas.

Fashion Revolution surge, además, porque conmemora el 23 de abril a las victimas del desplome del Rana Plaza en Bangladesh en 2013, donde murieron y quedaron heridas más de 1.000 personas (en su mayoría mujeres y sus hijos) que trabajan en las 4 fábricas textiles que alojaba el edificio. En esta fábrica se confeccionaba ropa para marcas como Mango, el grupo Inditex, Primark, Benetton, entre otras.

Después del desplome y el escándalo internacional que trajo consigo, muchas marcas debieron responder e incluso indemnizar a los afectados, además de que desde entonces se conformaron grande sindicatos y grupo que apoyan un trabajo con condiciones dignas y humanas, como Fashion Revolution.

También se firmaron unos acuerdos de control y prevención entre las fábricas y las grandes marcas que producen en ellas. Algunas de las marcas son H&M, Inditex, Esprit, Benetton, Mango y El corte Inglés, entre otras.

Otro tema controversial para Fashion Revolution es, cuánto ganan los trabajadores que hacen mi ropa, por que cómo detrás de una prenda de 3 euros estas empresas pueden pagar la producción y además generar sueldos dignos sin explotar a los trabajadores. También se ha comprobado que detrás de una camisa llena de cuencas y brillitos hay explotación infantil, cosa que saben tapar muy bien estas compañías.

¿Cómo llego el movimiento a Colombia, y cómo se organizó?

Fashion Revolution es un movimiento abierto, donde cualquiera puede participar y contribuir a hacer ruido en redes sociales. Colombia se unió en 2015 y desde entonces cada año en abril se organizan las campañas y los reclamos a las marcas. La encargada a nivel nacional es Angélica Salazar, quien se organiza junto con otros voluntarios, como embajadores y organizadores.

Yo soy la embajadora estudiantil de Colombia, y desde el campus y la academia organizamos documentales y charlas para esta semana del 23 al 29 de abril de Fashion Revolution, que básicamente es la fecha en la que el movimiento trabaja con más fuerza.

¿Qué hace tan importante a este movimiento?

La sociedad actual está sumida en un consumismo masivo que acabara destruyendo el mundo que conocemos, y gran parte de ese consumismo destructivo esta volcado sobre la industria textil, que es de hecho la segunda industria más contaminante del mundo, por debajo de la del petróleo.

Por ejemplo, el poliéster que es la fibra más usada, cada año usa 70 millones de barriles de petróleo y cada prenda puede tardar más de 200 años en descomponerse. La telas hechas con rayón, viscosa o lyocell, son textiles hechos a partir de celulosa, y se usan 70 millones de árboles para producirlas cada año.

Y las fibras naturales de algodón pueden necesitar hasta 5.000 galones de agua para la producción de una sola camiseta o de unos jeans. Además las plantaciones de algodón consumen más del 24% de los insecticidas y el 11% de los pesticidas del mundo, lo que termina contaminando la tierra y el agua.

Quizás lo más nocivo es la tendencia ‘Fast Fashion’ o ‘ Moda rápida’, ya que las personas consumen masivamente y desechan rápidamente la ropa, lo que hace que la producción nunca se detenga.

Además esta tendencia de estar cambiando constantemente, ha hecho que la calidad de una prenda no de para más de 6 meses, y las personas tengan que correr a comprar lo que hoy en día en la industria llaman obsolescencia programada.



True Cost es un documental sobre el impacto social de la industria textil.

Este problema se ha incrementado según mi punto de vista por el uso de las redes sociales, que aunque pueden ser plataformas muy positivas para producir cambios, también han provocado un aumento impresionante en el consumismo. Todos quieren ser y tener todo lo que muestran sus ídolos en sus perfiles, y esto genera el deseo de querer seguir las ‘tendencias’ y de comprar y comprar.

Pero es importante empezar a preguntarse qué hay detrás de un ‘Hecho en China’ y de un ‘Hecho en Colombia’, porque la mayoría de las veces las personas compran lo que es más lindo y más barato y ya, no van más allá.

Entonces cuando uno empieza a investigar y a preguntarse que hay detrás de una prenda se da cuenta que es una cadena enorme, destructiva, explotadora, y que se ha vuelto un tema completamente invisible.

Hay muchos documentales que hablan sobre el impacto social y el impacto ecológico de la industria textil, y en uno de estos sale una de las trabajadora diciendo que ella quiere que la gente al otro lado del mundo no use ropa que esta hecha con sangre y lágrimas. De hecho hace un tiempo en Primark una señora encontró una camiseta que en la etiqueta traía un mensaje de auxilio, que decía ‘trabajamos horas exhaustivas. ¡Ayuda!’.

Y lo que pasa ahora es que se ha puesto de moda donar ropa, pero esta ni siquiera tienen gente para ser usada. Llegan toneladas a África y aquí se acumula porque no hay tanta gente para toda esa ropa. De hecho hay una estadística que afirma que usar una prenda 50 veces puedes disminuir el impacto ambiental por 5 años, es todo cuestión de resposabilidad.

¿Y en Colombia?

Cuando uno centra el foco en Colombia, el fenómeno de la moda rápida también nos ha afectado.

Lo primero es que Colombia era un industria textil súper poderosa y reconocida, pero ahora nada de eso esta pasando, pues el gobierno tiene una lógica de no protección de la industria textil, por lo que termina permitiendo que marcas extranjeras entren sin ningún problema y además haya muy poco control sobre el contrabando. De hecho para un partido de la Selección Colombia se asignan 5.000 policías, pero para el contrabando hay unos 1.000 a nivel nacional.

Todas estas situaciones llevan a que el año pasado el sector textil y de confección se haya declarado en quiebra. En lo corrido del año pasado el sector perdió entre 50.000 y 60.000 empleos directos y tiene perdidas de cerca de 5 billones de pesos debido a la oferta del contrabando y a las marcas extranjeras. No hay manera de competir en ese mercado.

¿Qué consejos puede dar para que las personas tomen acción?

Lo primero es que yo no le diría a la gente que no compre ropa, y desde Fashion Revolution el mensajes es que cada persona haga el análisis de que significan las decisiones que se toman.

¿Qué clase de ropa quieres vestir? Aunque para muchos este puede significar un tema irrelevante, a través de la moda hay un mensaje de quienes somos o no somos, lo que defendemos, lo que nos desagrada, es una decisión que va más allá del vestir.

Lo segundo es que instagram y las redes sociales le han abierto a los consumidores el mercado. Por medio de esta se han creado muchas empresas nacionales que producen con telas y mano de obra nacional, y que nos dan una opción diferente y más consciente. Entonces puede que no sea tan fácil y tan económico encontrar tiendas con marcas colombianas en la calle, pero de manera virtual hay muchos emprendimientos, que además tienen un sentido social que podemos apoyar.

Y lo tercero es aprender a hacerse su propia ropa, a reutilizar, remendar y arreglar prendas que desechamos sin más. Una excelente opción hoy en día, es la de comprar o vender ropa de segunda, además de ser más barata, puede generar ganancias. En Colombia ya hay bastantes plataformas que lo permiten y agilizan el proceso de compara/venta.

En cuarto lugar hay que darse cuenta del poder que se tiene como consumidores, si las personas deciden no comprar en H&M porque es una empresa explotadora, poco a poco estas marcas tienen que ir cambiado sus políticas y transformándose en mejores compañías.

No es algo tan irreal, de hecho a raíz de Fashion Revolution y de las incontables quejas que recibieron, muchas tiendas tuvieron que plantearse una línea consciente y empezar a hablar y comprometerse con el tema.

Entonces yo siento que el tema social en la moda esta empezando a coger mucho vuelo y es importante que todo se transforme para crear un cambio real. Porque hay marcas que están haciendo algo que llaman ‘Green Washing’, donde proponen líneas completamente orgánicas y supuestamente amigables con el medio ambiente, y terminan lavándose las manos y dejando de lado el tema de explotación laboral.

Por último, un consejo es que las personas empiecen a tener otras opciones de marcas en su radar, y tratar de evitar a las grandes compañías que ya sabemos que son tóxicas. No significa no comprarles nunca más, sino trata de evitarlas, que no sean la primera opción. Y obvio usar la ropa la mayor cantidad de veces posibles, pues la moda no tiene porque ser destructiva, solo necesita llenarse de consciencia y responsabilidad.

Por último las personas que quieran participar recuerden que pueden donar sus redes sociales y usar su voz para promover hábitos y tendencias de consumo con impacto positivo entre las personas que los rodean. Además difundir la fecha de la semana de Fashion Revolution Colombia 23-29 de abril donde de usaran los hashtags oficiales #WhoMadeMyClothes #QuienHizoMiRopa #IMadeYourClothes #Haulte

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