SUSCRIBIRME

John Quintero: "Crear conciencia es parte de mi trabajo como fotógrafo"

El fotógrafo colombo-británico John Quintero acaba de ganar uno de los premios más importantes del mundo por sus imágenes cargadas de humanidad.

Foto: John Quintero

El fotógrafo colombo-británico John Quintero acaba de ganar uno de los premios más importantes del mundo por sus imágenes cargadas de humanidad.

Todo fotógrafo posee una mirada propia que termina por convertirse en su huella digital. John Quintero tiene, a simple vista, un sello propio emparentado con el arte y la pureza del mensaje: deja solo los elementos básicos, fuertes trazos de color, un minimalismo ajustado de los detalles y una disposición de los elementos que parece estudiada. Su luz, siempre la luz, actúa como un pincel que acentúa la belleza de la imagen.

En un mundo en el que se suben diariamente 95 millones de fotos en promedio tan solo en Instagram, sin contar con plataformas como Flickr o 500px, ese ojo personalizado hace la diferencia.

John Quintero John Quintero nació en Filadelfia, Caldas, y estudió arquitectura en Cali. / Foto: John Quintero


John Quintero, el fotógrafo colombiano graduado de la Universidad del Valle y de la University of Arts de Londres, que acaba de ganar el Premio Mundial de Fotografía del Día del Agua, tiene su propia manera de abordar las imágenes: “Intento persuadir esa parte humana que existe detrás del fotógrafo. Esa otra parte que, por lo general, la gente no ve. Puedes hallar mis fotografías en internet y percibir la idea de alguien que ha viajado. Pocos saben que detrás de cada foto hay una persona que se ha formado y ha tenido cambios en su manera de pensar y ver la vida.

Empecé de cero, en un país en el que sobresalir como artista o fotógrafo era muy complicado. En Colombia existe una realidad en la que parece no haber acceso a otras formas de expresión. Me hice solo. He triunfado a punta de horas de trabajo y sacrificio”, asegura.

El colombiano ha trabajado para medios como The Guardian, The National Geographic y BBC. / Foto: John Quintero


Por eso, su mirada es la de alguien que ha pensado la fotografía y la aborda como un trabajo dedicado y, al mismo tiempo, como una expresión artística. La humanidad de las imágenes de alguien formado a pulso se evidencia en su resultado final.

Humanidad a flor de piel

Va un ejemplo. Se trata de la foto con la que ganó la quinta edición del Premio Mundial del Día del Agua, organizado por Lions Club Seregno Aid en Italia, en cooperación con Naciones Unidas-Agua y auspiciado por la Comunidad Europea. John la tomó en Etiopía, uno de los países con los que ha generado una mayor conexión por sus fascinantes paisajes y su riquísima cultura. Viajó hasta el valle del Omo, una tierra de ritos y de minorías indígenas en la que se entremezclan decenas de tradiciones, vestimentas y bailes.

John Quintero Esta es la fotografía ganadora del Premio Mundial del Día del Agua. / Foto: John Quintero


Allí, las tribus hamer, banna, bashada, mursi, konso, borana, galeb, entre otras, pueblan las riberas orientales del río, al sur del país africano. Sus habitantes conceden gran importancia a la ornamentación facial y corporal, usan maquillaje natural y se deforman los labios o los lóbulos de las orejas con aros y platos, en algunos casos. Era inevitable amar un lugar así, en especial si eres fotógrafo.

Pastora Una pastora junto a sus ovejas. / Foto: John Quintero


En casas con paredes de barro, tribus que pintan sus rostros con barro y el barro como protagonista, incluso a veces más que el agua misma, John Quintero se topó de frente con una niña de la tribu hamer.

Era tiempo de sequía, un periodo difícil que en esa región va desde octubre hasta febrero. El lugar, de por sí árido, sufría el desecamiento de los ríos. Caminando por un poblado vio a la niña descender al lecho de un río seco. Se detuvo y sacó la cámara. Expectante, vio cómo ella cavaba la tierra para darles de beber a sus seis burros, pero solo consiguió agua con barro.

La niña, con el cabello cubierto por minerales pulverizados esparcidos en el cabello y una mezcla de mantequilla, pigmentos minerales rojizos e incienso en su cabellera, extrajo lo poco que había del líquido vital en un bidón amarillo. Más barro que agua.

John Quintero Quintero dejó la arquitectura para dedicarse a la fotografía, su verdadera pasión. / Foto: John Quintero


La sed pura

Alpacas en la base del volcán Cotopaxi, en Ecuador. / Foto: John Quintero


Ese día, justo, John Quintero había buscado agua para bañarse. El guía lo llevó a los pozos creados por una ONG. En uno había decenas de personas. En principio parecía que estuvieran solo socializando, pero en realidad entablaban un diálogo ansioso a la espera de que emergiera un poco de agua. Le dieron paso para que se adelantara, pero John renunció a ducharse. “Esa agua la necesitaban ellos para vivir”, dice.

Quito, Ecuador Laguna en Quito, Ecuador. / Foto: John Quintero


Su humanidad sale a flote en esa anécdota y en su postura ante la vida. “Como fotógrafo y viajero siento la responsabilidad de que, al ser testigo de lo que sucede en muchas comunidades alrededor del mundo, debo ser vocero de su problemática. Conocer lo que sucede me compromete a visualizarlo y mostrarlo”.

Lago Desde 2011 Quintero se ha dedicado a realizar fotografías de viajes. / Foto: John Quintero


En el caso de la fotografía del agua, sabe que pocos conocen las situaciones de sequía que sufren las comunidades del planeta. “Crear conciencia es parte de mi trabajo como fotógrafo y también como ser humano. Quiero dar un mensaje más allá de la estética, más allá de la creatividad; plasmar en la imagen un momento real. En la fotografía es muy fácil mentir. Me encanta mostrar la belleza que hay en el mundo, pero lo fundamental es crear conciencia, tan necesaria en tiempos de crisis.

Vea tambien: Los cuatro mejores rooftop para visitar en Bogotá

En este caso, especialmente, del agua. Permitir que el observador aprecie más su vida y la ventaja de poder tomarla. En La Guajira, en nuestra Colombia, ya tenemos esa problemática: niños y adultos se hacen a las orillas de las carreteras para pedirte un poco de agua”, recuerda.

fotografía La luz siempre es protagonista en las fotografías del colombiano. / Foto: John Quintero


Ante todo, humildad

Por eso, detrás de sus fotos hay más que anécdotas. Hay conciencia y humanidad. Recuerda, por ejemplo, la visita que realizó a hogares geriátricos en Myanmar. Se estremeció cuando vio a los ancianos que estaban allí, abandonados, en situaciones precarias. Pensó en su familia, en su madre, y además de la tristeza que lo embargó, le costó entender cómo puede el ser humano llegar a niveles de degradación del otro tan dolorosos.

La misma sensación la vivió en los hogares de la Madre Teresa de Calcuta, India, donde vio a niños en situaciones de miseria extrema. “Estas circunstancias me han hecho apreciar quién soy, de dónde vengo y las oportunidades que he tenido en mi vida. Sobre todo, me han hecho más humano”.

Antonio Bolívar Antonio Bolívar (QEPD), el líder indígena que se hizo famoso por su papel en El abrazo de la serpiente. / Foto: John Quintero


En contraposición, la generosidad también lo ha hecho vislumbrar “esa luz de esperanza de que los seres humanos buenos somos muchos más”.

Le sucedió cuando se perdió en las montañas de Etiopía durante una noche de intenso frío cuando buscaba unas iglesias cavadas en las rocas. Sin saber a dónde ir, en medio de la oscuridad, apareció un grupo de pastores humildes que le ofrecieron comida y le abrieron espacio al lado de los animales, para ganar calor. Esa noche valoró dormir al lado de unas vacas y la apertura de los que menos tienen.

John Quintero Quintero organiza recorridos fotográficos por varios países. / Foto: John Quintero


El largo camino de su talento

Para llegar allá tuvo, sin embargo, que recorrer un largo camino. Todo comenzó cuando en sus primeros años empezó a hacer fotos con el sistema análogo y eligió la arquitectura. Su profesión le permitió ganar perspectiva y ubicar espacialmente la imagen. De por sí, amaba el retrato por permitirle conectarse con el ser humano.

Uno de los primeros de su vida se lo hizo a su mamá, Elvia Gallego, una semana después del fallecimiento de su padre. Captó en la imagen sensaciones íntimas de un momento crucial. Descubrió, en ese momento, que el retrato transmite más de lo que ve el ojo, mucho más allá de la expresión.

María María, indígena guambiana que hila lana en su casa en el Cauca. / Foto: John Quintero


Sin embargo, no pasó de considerar la fotografía un pasatiempo. Cuando terminó sus estudios viajó al Reino Unido en plan de aventura. Sus proyecciones cambiaron. En Londres había un mundo al que en Colombia no tenía acceso: nuevas tecnologías, revistas actualizadas, puertas abiertas para quienes llegaban con ganas y talento.

En Londres, John cursó talleres y cursos de fotografía. Con la certeza de que allí era posible demostrar sus capacidades, obtuvo un trabajo como fotógrafo en el que cubría eventos para periódicos latinoamericanos en el Reino Unido. Luego trabajó como editor fotográfico para la cadena Viasat Broadcasting, de Suecia, cuyas oficinas principales estaban en la capital británica.

retrato Una mujer de la etnia Ioma, una de las tribus que habitan las montañas del norte de Laos. / Foto: John Quintero


Allí se afianzó y se dio a conocer. Después se postuló como editor fotográfico para la BBC, ganó un concurso y la oportunidad de hacer las fotos de los talentos que pasaban por esta cadena británica, como Paul McCartney, Kate Winslet y otras figuras que jamás había soñado retratar.

Además, allí mismo ganó un concurso con el retrato de un pescador en Valencia, España. Luego de ello, la BBC se fijó más en su trabajo y le encomendó viajar. Fue otro premio en su vida.

cielo estrellado

Quintero dejó la arquitectura para dedicarse a la fotografía, su verdadera pasión. / Foto: John Quintero


Le llovieron trabajos como freelancer. Para John fue el paraíso. Cuando le insinuaron irse a Manchester, se negó: le parecía una ciudad gris, sin la diversidad de Londres. En cambio, trabajó como independiente y realizó viajes en vacaciones a lugares distantes como China o Jordania, aunque siempre sacaba tiempo para visitar su familia en Cali.

En ese periodo ganó premios importantes como el Sony World Photography Awards 2014, en la modalidad profesional, uno de los más prestigiosos del mundo. Obtuvo el segundo lugar con una serie de fotos de luchadores kushti, un deporte milenario practicado en la India, en el que los contrincantes se desafían en un cuadrilátero de barro o arena.

“Busqué siempre la oportunidad de realizar proyectos fotográficos, documentales, sin tener límites de tiempo. Es exactamente lo que hago ahora. Desde 2011 me he dedicado a realizar fotografías de viajes. No viajo por llenar una agenda o para decir ‘pasé por este país o voy para este otro’. De hecho, he regresado a muchos, como a Egipto o Etiopía”.

Vea tambien: Travesías por Yopal y Cartagena, dos ciudades imperdibles

Kenia El adamu es un baile tradicional del pueblo masái, en Kenia. / Foto: John Quintero


Ahora piensa en Burkina Faso. Parte de lo recaudado con el premio que ganó irá al proyecto de agua Koom la vim (El agua es vida) en este país africano. “Haré lo posible por ir”, dice.

También se enfoca en el turismo responsable. De hecho, fundó una compañía de viajes con sede en Londres, desde donde organiza recorridos fotográficos por varios países. “El turismo responsable implica generar una economía en el país al que vas, que se trabaje con talento local y se eduque a las personas nativas que trabajan contigo. Parte de ese beneficio para mi compañía va también a las comunidades, que se lucran de este turismo”.

John Quintero Telas hechas del tallo de la flor de loto por la etnia intha en Myanmar. / Foto: John Quintero


Sus lugares favoritos

De ese vasto recorrido mundial queda una pregunta por hacerle: ¿cuáles de esos lugares cree que pueden transformar al ser humano?

Etiopía.

Respecto a los lugares, me voy en primer término por este país africano. Aunque es muy pobre, su cultura y su gente enseñan que muchas veces la felicidad no depende de lo material, sino de lo que llevamos en nuestros corazones.

He tenido momentos maravillosos que me han llenado como ser humano, entre ellos el deseo de la gente de ayudar, de ofrecerte lo poco que tiene, aunque uno sepa que le hace falta.

Etiopía Guerrero de la tribu karo, en Etiopía, con el cuerpo pintado de arcilla blanca. / Foto: John Quintero


Myanmar.

“Me encanta este país, que pasa malos momentos por su golpe de Estado. Un amigo me contó que la situación es triste. Hace diez años el país se abrió al mundo a través de una democracia disfrazada, pero conserva una cultura milenaria y tiene mucho por enseñar, de la cual todos podemos aprender, no solo por sus templos, sino por cómo se maneja su sociedad”.

En Mandalay (antigua Birmania, hoy Myanmar), Quintero tomó una foto en 2012 que tituló La vendedora de carbón, con la que ganó el premio Prix de la Photographie de París, Francia, en la categoría de Prensa.

Myanmar La luz de la mañana se refleja en el lago Inle en Myanmar. / Foto: John Quintero


Colombia.

Mi país de origen. Aunque esté ahora como británico, porque tengo la nacionalidad, siempre voy a volver. Trato de mostrar otra cara de mi nación y es una responsabilidad importante cuando tienes esa voz que te permite hablar.

Colombia es un territorio lleno de contrastes; la veo con otros ojos porque he tenido la oportunidad de recorrer diversas latitudes y somos afortunados de tener un país tan maravilloso que no se ha sabido aprovechar.

Huila Recolectores de café en el departamento del Huila. / Foto: John Quintero


Ecuador.

Otro país que me fascina, aunque muchos de los viajeros y turistas de Suramérica se lo saltan. Allí han logrado mantener la riqueza indígena que tiene que ver con sus ancestros de la zona de los Andes.

Ecuador El volcán Cotopaxi durante el atardecer en Ecuador. / Foto: John Quintero


Amazonas.

Un área que amo y en donde realizo un taller de fotografía de viajes y narrativa visual desde hace varios años. Lo considero un abrebocas a lo que puede hacer un fotógrafo.

Amazonas Una niña de la etnia kamëntsá durante la ceremonia de su primera comunión en Sibundoy, Putumayo. / Foto: John Quintero


* Con reportería de Carlos Hugo Jiménez.

También le puede interesar: Alejandro Turbay: postales de una vuelta al mundo durante 4 años

¡Quiero recibir el newsletter!

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Junio
16 / 2021

Send this to a friend