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Viajar por el mundo en un camión: la historia de una pareja colombiana

Felipe y Alejandra viajan en una casa rodante de lujo y adecuada por ellos mismos para cumplir su sueño de viajar por el mundo en un camión.

Foto: Cortesía Un día a la vez / @undiaalavez.co

Felipe y Alejandra viajan en una casa rodante de lujo y adecuada por ellos mismos para cumplir su sueño de viajar por el mundo en un camión.

Nuestro deseo de viajar por el mundo en un camión nace de querer tener una vida más tranquila. Creemos que hay mucho más que enfrascarse en una rutina y un trabajo de sol a sol. Se puede disfrutar viajando y sirviendo a las personas y pensamos que este es el medio perfecto para lograrlo”, dice emocionada Alejandra Muñoz Alzate.

Ella y su esposo, Felipe Mahecha Barón, eran propietarios de una exitosa empresa en Pereira dedicada al diseño y construcción de vivienda campestre. Aparentemente tenían todo lo que necesitaban: una linda casa, buenos ingresos y comodidad, pero el estrés de los negocios era tal que Felipe se enfermaba constantemente y se le caía el pelo.

Viajar por el mundo en un camión Foto: Cortesía Un día a la vez / @undiaalavez.co


Decididos a darle un giro a su vida, liquidaron la empresa en diciembre del 2020 e iniciaron su proyecto Un día a la vez, con el que recorrerán los cinco continentes a bordo de un camión llamado Rino – porque es gris y corpulento como un rinoceronte, dicen -.

“Nuestro lema es un día a la vez porque no seguimos un plan. Hoy estamos aquí, pero mañana no sabemos nada”, aclara Felipe.

Un viaje al interior de Rino

Esta joven pareja pereirana trasladó todos los lujos de su casa en Dosquebradas, Risaralda, a los 12 metros cuadrados que tiene el interior del camión. Pensaron en todo y no escatimaron en detalles porque, según ellos, este será su hogar por los próximos 20 años.

El piso está cubierto por baldosas color arena y las paredes son de polímero plástico de alta resistencia. Además, tiene excelente iluminación, pues instalaron pequeñas lámparas led en el techo y adecuaron una claraboya.

Sala Foto: Cortesía Un día a la vez / @undiaalavez.co


Al interior de Rino hay un sofá de cuero color beige de cuatro puestos que se convierte en comedor sacando una tabla que se encuentra debajo de ella. Colgando de la pared hay un televisor de 42 pulgadas y al lado está la lavadora y secadora. Como deben aprovechar cada espacio, también adecuaron un mesón que utilizan como oficina.

Frente a la sala está la cocina, que cuenta con varios cajones y espacios de almacenamiento. La pared está embaldosada, el mesón está fabricado en quarztone (cuarzo y resinas) y la estufa es eléctrica, de cuatro puestos. También incluyeron nevera, horno, extractor de humos, microondas, freidora de aire, grifería y dos tomas para cuatro enchufes.

cuarto Foto: Cortesía Un día a la vez / @undiaalavez.co


Al fondo está el baño. La ducha también está enchapada y tienen agua caliente. El inodoro está construido en fibra de vidrio y resina y todos los residuos caen a un tanque de 160 litros de aguas negras que tratan adecuadamente con unos químicos que neutralizan los olores y deshacen los sólidos.

Y por último, en la habitación tienen otro televisor de 62 pulgadas, múltiples cajones para guardar ropa y demás elementos, un ventilador, un aire acondicionado de 12 mil BTU y una cama doble de 1.40 x 1.90 metros. En el techo del camión tienen paneles solares que una vez cargados les dan completa autonomía por cuatro días usando todos los electrodomésticos. Mejor dicho, no les falta nada.

Proceso de construcción

“Cuando creamos la empresa aprendí de todo. Por lo tanto, manejo redes eléctricas, hidráulicas y maderas. Todo eso lo apliqué aquí, así que tenemos lo que se puede encontrar en un apartamento común y corriente”, explica Felipe.

Él es arquitecto, así que lo primero que hizo fue diseñar todo en 3D y luego, junto a su esposa, acomodaron cada una de las cosas dentro de Rino. Dicen que en Colombia no hay prácticamente nada para la adecuación de esos espacios rodantes, por lo que el proceso fue desde cero.

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cocina Foto: Cortesía Un día a la vez / @undiaalavez.co


“Construir esto tomó toneladas de trabajo y todo lo hicimos con nuestras manos, fue muy artesanal. No te imaginas la cantidad de personas que nos han pedido que les construyamos algo igual, pero creemos que ya pasó nuestra etapa de trabajo y de estrés. Además, dejarlo como está requirió días, noches, trasnochadas y una constancia impresionante por alrededor de siete meses”, agrega.

La única cosa que les han criticado por redes, dicen, es el hecho de que estén viajando con tantos lujos. “Vamos a vivir durante 20 años aquí, así que quisimos traernos todas las comodidades. Y si Dios nos dio la oportunidad de hacerlo, ¿por qué no?”, dice Felipe. “Además, acá no hay mucha cultura de casas rodantes, así que decidimos tener a mano todos los servicios”, agrega Alejandra.

“Amor, tenemos un camión”

Alejandra y Felipe habían soñado con viajar por el mundo en camión durante mucho tiempo, pero las obligaciones y los miedos los retrasaban una y otra vez. “Primero decíamos bueno, ‘cuando nos pensionemos’, luego no, ‘dentro de 10 años’, después dijimos que dentro de cinco, hasta que un día le dije ‘amor, tenemos un camión»’, recuerda Felipe con una gran sonrisa.

“Creo que fui el que llevó a mi esposa a cometer esta locura”, dice riendo. Y sí, al principio les parecía algo descabellado y arriesgado. Estaban dejando la seguridad de su empresa para perseguir un sueño, pero cuando vieron a Rino parqueado en el patio de su casa, todos los miedos desaparecieron.

camión Foto: Cortesía Un día a la vez / @undiaalavez.co


El primer viaje lo hicieron en septiembre del 2020. “Estrenamos a Rino conociendo el Parque Nacional Los Nevados”, dice Alejandra. Sin embargo, recuerdan que la primera noche no pudieron dormir, les aterraba pensar que detrás de la ventana estaba el mundo exterior y que se encontraban en el medio de la nada.

Y el hecho de que en Colombia no haya lugares para pasar la noche en casas rodantes les hacía todo aún más difícil, pero con el paso del tiempo y, entre más viajes fueron haciendo, entraron en confianza.

Un viaje con mascota a bordo

Luna, una perrita criolla que va a cumplir 10 años, los acompaña en cada viaje. “Ella es nuestra hija porque no vamos a tener más, me operé”, comenta Felipe. Así lo decidieron desde que se casaron, hace 10 años. “Si nos dan ganas de tener hijos más adelante, creo que haríamos mucho más adoptando a un niño que no tenga hogar”, agrega Alejandra.

Los tres han recorrido media Colombia a bordo de Rino y su viaje apenas está comenzando. Han estado en Caldas, Risaralda, La Guajira, Santander, Antioquia, Boyacá, Cundinamarca, Huila y próximamente saldrán a los Llanos Orientales. Su plan es “mostrar los lugares más atractivos de Colombia”, dicen.

camión mascota Foto: Cortesía Un día a la vez / @undiaalavez.co


Para Alejandra, su parte favorita, hasta el momento, ha sido Monguí, Boyacá. “Me encantó ese pueblo porque aún conserva su tradición, sencillez, arquitectura y tranquilidad”. En cambio, Felipe es más playero: “Hay un pequeño rinconcito que se llama Los Ángeles y está ubicado en el Parque Tayrona. Es espectacular. Es un refugio lleno de palmeras, arena blanca, mar azul y gente maravillosa. Entrar hasta allá es meterse en una jungla como la de Jurassic Park y al final, solo calma”.

Como la cultura de casas rodantes no está tan desarrollada no han tenido muchos problemas para parquear porque no hay leyes que lo impidan, así que han pasado de dormir en frente de la playa y espectaculares lagunas a quedarse en una bomba de gasolina o en la plaza de un pueblo.

cocina Foto: Cortesía Un día a la vez / @undiaalavez.co


Aún no se han trasteado por completo al camión porque tenían algunos pendientes. Lo que han hecho hasta el momento es recorrer el país y retornar hasta su casa para ajustar algunas cosas de su nuevo hogar sobre ruedas.

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En los próximos días se mudarán por completo y se dedicarán a continuar su camino. Sin planes. Pero tan pronto como abran las fronteras con Ecuador, ese será su siguiente destino. Allí, junto a Luna, seguirán con su objetivo de viajar por el mundo en un camión y servir a las personas que se encuentren en el camino.

De empresarios a vendedores ambulantes

En el futuro esperan vivir de la creación de contenido para redes sociales, pero hasta que eso dé frutos, tienen algunos planes. Alejandra es administradora de empresas y también sabe hacer artesanías en macramé (técnica de crear tejidos usando nudos decorativos). Por lo tanto, venderán estas artesanías y alfajores para conseguir recursos que les permitan continuar su recorrido.

Por este motivo, la familia de Alejandra no está muy feliz con la decisión que tomaron. “Para ellos aún es motivo de tristeza, piensan que es una locura que dejemos la empresa, la casa, el país y están algo resignados con la idea”.

Felipe explica que a ojos de algunos “pasamos de ser empresarios a vendedores ambulantes porque estamos ofreciendo artesanías en la calle, pero nosotros estamos muy felices con lo que estamos haciendo y sé que la familia lo irá entendiendo”.

vendedores Foto: Cortesía Un día a la vez / @undiaalavez.co


Sin embargo, su papá es el fanático número uno del proyecto. “Creo que los primeros mil suscriptores en nuestras redes fueron gracias a mi papá, se la pasa diciéndole a todo el mundo que nos vea”.

Hernando Mahecha es su padre, según él, su hijo siempre ha sido muy pilo. “Cuando era niño me desarmaba las máquinas de afeitar con el hermano y siempre estaba interesado en cacharrear hasta construir cosas”. Además, asegura que lo que los dos hicieron es un motivo de orgullo y una gran satisfacción porque “es la primera casa rodante hecha de manera artesanal en Colombia”.


Fuera de las artesanías y los alfajores, Felipe seguirá vendiendo trabajos de arquitectura por internet. Y así continuarán viajando durante 20 años, o hasta que hayan recorrido los cinco continentes para finalmente establecerse en el país que más les guste y, tal vez, adoptar a un niño.

Si quiere conocer más sobre esta pareja que decidió viajar por el mundo en un camión, puede seguirlos en su página de Instagram y en YouTube, donde aparecen como Un día a la vez.


¿Y a usted también le gustaría viajar por el mundo en un camión? Déjenos saber en los comentarios.

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María Camila Botero. Soy periodista. Me gusta observar el mundo y luego escribir sobre la vida. Me apasionan los temas con enfoque social, el cine y los libros. Twitter: @CamiBotero8 Correo electrónico: camila.botero@revistadiners.com.co 

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Abril
30 / 2021
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