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Así es viajar por la Ciénaga Grande de Santa Marta en el 2021

Visitamos Buenavista, uno de los pueblos palafitos de la Ciénaga Grande. Un recorrido lleno de riqueza natural y cultural.

Foto: Maria Camila Botero (todas)

Visitamos Buenavista, uno de los pueblos palafitos de la Ciénaga Grande. Un recorrido lleno de riqueza natural y cultural.

A unos 32 kilómetros de tierra firme, en Ciénaga Grande, Magdalena, se encuentra Buenavista, uno de los dos pueblos palafitos existentes en Colombia. Tras un viaje de aproximadamente una hora y media en lancha desde Pueblo Viejo, Magdalena, finalmente se ve a lo lejos una hilera de pequeñas casas verdes, rosadas, azules, amarillas y los colores vívidos más bonitos que se pueda imaginar, que son el hogar de al menos unas 150 familias.

Casas palafitas

Sus pobladores se transportan a través de canoas, los niños juegan felices y se arrojan al agua para atrapar el balón que se sale constantemente de la cancha (el único espacio de tierra firme en el pueblo) y los perros y los gatos cruzan de lado a lado nadando.

Ahí entendí que sí tienen carreteras, pero de agua y que los regalos típicos que un niño podría pedir como una bicicleta, un monopatín o unos patines, no son de gran utilidad en Buenavista.

Antes de entrar en detalle acerca de este fascinante lugar, hablemos de cómo es el recorrido a través de la ciénaga para llegar a este pueblo palafito.

Riqueza natural exuberante en Ciénaga Grande

El recorrido inició a las 7:30 a.m. en el Gimnasio Náutico Costa Lara en Pueblo Viejo, Magdalena, a donde se llega tomando un bus desde Santa Marta o Ciénaga, que tarda aproximadamente 40 minutos.

pescador

Luego de una explicación acerca del recorrido que íbamos a realizar, nos subimos a una embarcación con motor y carpa que, cumpliendo con los protocolos de bioseguridad, permite dos personas por banca. En mi caso, éramos 10 personas, incluidos el conductor y el guía, en una lancha apta para al menos 16 personas.

A las 8:00 a.m. ya estábamos navegando por las aguas de la Ciénaga Grande. Este ecosistema ocupa más o menos un área de 725 kilómetros cuadrados. Está conformado por manglares, lagunas, ríos y áreas pantanosas que no sobrepasan los dos metros de profundidad.

ciénaga grande

Por esta razón, la ciénaga es el hábitat de miles de especies naturales como caimanes aguja, manatíes, nutrias, osos hormigueros, monos aulladores, iguanas, tortugas y muchísimas aves que acompañan durante todo el recorrido a las lanchas que navegan por su territorio.

Esto último convierte a la ciénaga en uno de los mejores destinos para el avistamiento de aves. Se tienen registros de casi 199 especies nativas y más de 516 aves de paso, entre las que se pueden encontrar colibríes, garzas, fragatas, gavilanes, golondrinas y muchas clases de patos como aguja, cucharo, pisingo y barraquete.

patos

Fue gracias a los patos barraquetes que pude observar el espectáculo natural más impresionante de toda mi vida. Una hilera negra de cientos y cientos de estas aves migratorias que acompañaron parte del recorrido. Así mirara adelante, atrás o a los lados, ahí estaba la bandada de patos volando coordinadamente a ras del agua y, de vez en cuando, sumergiéndose para pescar o darse un chapuzón.

patos cerca

Y no es todo. Los manglares hacen del recorrido algo extraordinario. La combinación del verde vivo de los arbustos con el azul del cielo y del agua, luce a la perfección con las garzas blancas que se posan sobre las ramas.

ciénaga grande

Además, el recorrido por un estrecho canal del Río Frío, rodeado de manglares, es el lugar perfecto para terminar el recorrido y darse un refrescante baño en sus deliciosas aguas.

río frío

Este es un viaje recomendado para que los colombianos recordemos el porqué somos el segundo país más biodiverso del mundo. Sin embargo, según Constancio Lara, agente turístico, el 90 % de los que realizan este recorrido, son extranjeros.

La pesca como modo de vida

Es a través de la pesca que subsiste gran parte del departamento de Magdalena, como el municipio de Ciénaga, Pueblo Viejo y los pueblos palafitos. Por ello fue común encontrar una lancha pesquera casi cada kilómetro usando diferentes técnicas artesanales para hacer más exitosa su cacería.

Lancha ciénaga grande

Aparte del tradicional método de lanzar la atarraya, aprendí sobre la técnica llamada ‘bolicheo’, que requiere de mucho trabajo en equipo. Consiste en acomodar una red gigante alrededor de la canoa y esperar hasta que llegue un cardumen de peces. Cuando ya han caído en la trampa, una persona se encarga de remar para que la embarcación se mueva en círculos, otro golpea con un palo sobre el agua para aturdir a los peces y otro da golpes sobre la madera de la canoa, que emite un particular sonido que les ayuda a atraer aún más.

bolicheo ciénaga grande

Fuera de esto, hay otros tipos de trampas para atrapar cangrejos y camarones. Por ejemplo, la del cangrejo es una pequeña jaula de red de nailon y en el recorrido logramos ver una que había atrapado un pequeño crustáceo, pero cuando el guía la levantó para mostrarnos, logró escaparse.

ciénaga grande

Los pescadores también usan palos para delimitar el espacio donde tienen sus trampas, así los demás saben que no pueden acercarse y con eso, a la vez, se dividen por sectores: unas embarcaciones se encargan de cangrejos, otras de camarones y de peces.

pescadores

Además, hay algunos pesqueros que se quedan hasta tres días en la ciénaga. Por lo tanto, llevan objetos rudimentarios para cocinar y arman pequeños campamentos cerca de los manglares para pasar la noche.

El colorido pueblo palafito Buenavista

Luego de haber atravesado gran parte de la Ciénaga Grande, cruzado un caño de unos 450 metros llamado Caño Grande – que es uno de los canales naturales que interconecta las ciénagas con el Río Magdalena -, llegamos casi a las 10 a.m. a Buenavista, un lugar que le hace honor a su nombre.

Ese recorrido que hicimos es el mismo que tienen que hacer los pobladores del lugar para llegar a tierra firme y el que deben hacer diariamente los profesores y doctores para prestar sus servicios. Aunque por el momento no están llegando al pueblo.

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niño pueblos palafitos

La primera impresión que me dio Buenavista fue de asombro. Me pareció fascinante ver que todas las casas tenían tanto color y algunos dibujos de flores, corazones y animales. Al igual que muchas de las canoas, que además tenían nombres como ‘Palomita volantona’ y ‘La fama’.

canoa la fama

Mientras cruzábamos en la lancha junto a sus casas, todos nos saludaban. Sin embargo, por cuestiones de pandemia, no está permitido tener contacto directo con ellos, pues es un territorio libre de covid.

Las casas están construidas en la ciénaga y se edifican sobre pilares de madera fuerte, como caracolí y balso. Por eso se les conoce como palafitos. Se estima que la madera puede durar 12 años en esas condiciones. Cuando se cumple el tiempo, reemplazan los palos y hacen los arreglos necesarios por partes, para no desarmar toda la casa.

La pesca es la principal fuente de ingresos

No hay tierras para sembrar. Básicamente, solo hay pescado, así que cuando una persona pesca, otra lo vende y trae las provisiones para abastecer las tiendas del pueblo, que van desde un tomate hasta cualquier otro artículo indispensable en la canasta familiar.

canoa la patrona

Por supuesto, todos deben transportarse en lancha para ir a la casa del vecino o a la tienda. Cuando una familia no tiene canoa, se la inventa. Puede ser un balde, una tabla o cualquier cosa que se mantenga a flote y les permita cruzar al otro lado.

“Las excentricidades que podemos tener en tierra firme, como anhelar un Mercedes Benz, un Ferrari o un Lamborghini, allá no valen ni un solo peso”, explica Agustín Lara, guía turístico y embajador de la reconciliación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

puente pueblos palafitos

Las mascotas también han tenido que adaptarse al mundo acuático. “Los perros, para cumplir con el llamado de la naturaleza, deben nadar hasta la otra casa para encontrar una perrita en celo y así preservar la especie”, asegura Lara.

“Los gatos, que por naturaleza le tienen pavor al agua, aquí nadan naturalmente para ir a cazar ratones”, agrega. No sabe con exactitud cómo llegaron, pero sí que algunas casas los tienen. “Me imagino que se metieron de polizontes en las canoas”.

El ‘Metropolipalo’

cancha pueblos palafitos

Una cancha de unos 25 metros de largo por 18 de ancho que la población construyó trayendo arena de otros lados y reuniendo estaquitas de madera, es el único lugar de tierra firme que tiene el pueblo. Por esta razón la bautizaron con el nombre de ‘Metropolipalo’.

camerino

Allí celebran campeonatos casi todos los fines de semana y, para jugar de noche, adecuaron luminarias. Como en cualquier otra cancha de calidad, crearon un camerino para que los jugadores y los árbitros se puedan cambiar. Además, en vez de sillas convencionales, cuando hay un partido importante, organizan las canoas alrededor para que la hinchada se siente a disfrutar del espectáculo.

Una iglesia con misas solo una vez al año

iglesia

“Algo inédito y a la vez chistoso es que el cura solo viene una vez al año, que es el 16 de julio, el día de la Virgen del Carmen, la virgen de los pescadores”, explica Miller, guía turístico de la Ciénaga Grande de Santa Marta.

Ese es el día más importante para el pueblo. Además de ser la fecha en la que celebran bautizos, primera comuniones, bodas y cualquier otro evento religioso, también realizan un gran concurso. Todos decoran sus canoas y la más bonita se lleva unos premios que la misma comunidad entrega.

Energía eléctrica

reflejo

“Tienen un sistema de energía un poco precario. Desde el año 1995 o 1996 crearon un método con el que a través de un cable subacuático llega luz al pueblo. Este viene del casco urbano del municipio de Sitio Nuevo”, explica Lara.

Fuera de ello, aprovechan la luz del día. De hecho, los guías comentan que algunas veces se quedan varios días sin energía eléctrica.

Bongoductos y alcantarillado

bongoducto

En los pueblos palafitos aún no tienen alcantarillado ni acueducto de agua potable. En cambio tienen algo que llaman bongoducto.  Consiste en una canoa gigante que se traslada hacia las afluentes de agua dulce más cercanas,  Caño aguas negras que viene del río Magdalena o el río Aracataca. Allá la inundan a propósito para recolectar el agua. Luego, la comercializan en los pueblos palafitos.

canoa inundada

“Es paradójico que para estos pueblos rodeados de agua, lo más costoso sea ese preciado líquido”, apunta Lara. “Cada familia compra unas dos o tres canecas de cinco galones para los gastos del día, como cocinar, lavar y bañarse, por lo que se convierte en uno de los servicios más costosos. Por casa gastan, aproximadamente, 240 mil pesos al mes. En Ciénaga un servicio de agua potable no supera los 50 mil pesos en una familia de cinco miembros”.

Como no tienen alcantarillado, todos los desechos humanos caen directamente al agua, por lo que es completamente insalubre. Además, es una mezcla entre agua salada y dulce llena de coliformes (bacterias).

Buenavista, un ejemplo nacional en recolección de basuras

Si el sistema de basuras en las grandes ciudades es complicado, imagínense cómo es un lugar alejado de todo y de todos. Al menos así era, hasta que idearon un efectivo y organizado sistema de recolección de basuras.

Cada familia reúne su basura en una bolsa y luego pasa una canoa grande de casa en casa, que hace las veces de carro recolector de basura, recogiendo los desechos. Luego los lleva a una casa, con las mismas características de las otras, que funciona como centro de acopio. Para ello, los habitantes pagan entre mil y dos mil pesos semanalmente.

pueblos palafitos

Después de esto, un navío más grande recoge la basura de Nueva Venecia (el otro pueblo palafito) y Buenavista y la llevan a territorio firme en el corregimiento de Tasajera, Pueblo Viejo. Allá la embarcan en camiones que van al relleno sanitario La María, en Ciénaga, Magdalena.

Un largo proceso que les ha permitido mantener el pueblo limpio, además de otras estrategias que la junta comunal del pueblo usa para evitar conflictos. Según Miller, cuando hay una pelea, el castigo es enviar a los implicados a recoger basura.

Más tiempo en transporte, que en clases

En Buenavista solo hay escuela primaria. Una vez se gradúen ahí, deben transportarse hasta Nueva Venecia, que está más o menos a 6 kilómetros, unos 20 minutos en canoa, para acceder a la secundaria. La Embajada de Estados Unidos donó a los habitantes de los pueblos palafitos una lancha grande con carpa y motor potente que hace el papel de ruta escolar y recoge a cada estudiante en la puerta de su casa.

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De acuerdo con el censo de la Gobernación del Magdalena, realizado en el 2009, el porcentaje de analfabetismo en Buenavista era del 31,4 %. Por otro lado, según el censo del 2005 realizado por el DANE, tan solo el 10,6 % de la población asistía a una institución educativa y el 41,9 % de los jóvenes mayores de 15 años no tenía ningún nivel educativo.

biblioteca

Muchas son las razones que intervienen en esta baja escolaridad. Una de ellas es que la mayoría de los docentes son foráneos y residen en Barranquilla.

“Tienen que atravesar tres horas en transporte fluvial, llegar al casco urbano, coger un bus que va por toda la antigua vía de La Prosperidad hasta llegar a Barranquilla. Eso emplea entre tres y cuatro horas diarias”, explica Lara.

Sumado a la larga travesía de los docentes, están las condiciones climáticas. Si están en temporada de lluvias, deben irse más temprano porque se complica el transporte a través de la ciénaga.

escuela

Además, a causa de la pandemia, la escuela está cerrada y los pupitres arrumados en el salón de clases. Una triste imagen que intentan cambiar muy pronto. Por el momento aprovecharon la oportunidad para hacer algunos arreglos en las instalaciones.

Mientras tanto, los niños juegan día y noche. Esperan volver pronto a tomar clases en la escuela Livlinan Secondhandbutik, que fue donada por la Embajada de Suecia.

cancha ciénaga grande

Sistema de salud precario

“En este puesto de salud inconcluso se muestra el abandono de las entidades”, escribieron a mano los pobladores sobre una cartulina que cuelga de la construcción.

Según Agustín Lara, Buenavista no tiene atención médica permanente sino que sus habitantes deben trasladarse hasta Nueva Venecia. Sin embargo, explica que los auxiliares de salud son contratados por el Estado y los procesos de contratación en un sitio tan recóndito son aún más complicados y no se hacen a tiempo. Así que gran parte del año permanecen sin personal en el puesto de salud.

Buenavista salud

Por ello la misma comunidad se encarga de prestar asistencia en procesos simples. La mayoría de los partos son atendidos por parteras o comadronas, pero cuando se complican, deben trasladarse en canoas hasta la clínica más cercana.

“Cuando hay un problema grave de salud que requiere atención inmediata, montan al paciente en una de las canoas y lo trasladan hasta Pueblo Viejo o Ciénaga, que tiene un hospital de segundo nivel”, puntualiza.

Los pueblos palafitos y el conflicto armado

Según Lara, los pueblos palafitos existen desde tiempos precolombinos. Anteriormente eran tres: Bocas de Aracataca, Nueva Venecia y el colorido Buenavista, que es el más pequeño de la Ciénaga Grande.

Sin embargo, en el año 2000 fueron víctimas del conflicto armado a manos de los paramilitares. La primera masacre fue perpetrada en febrero en Bocas de Aracataca y meses después, en noviembre, Nueva Venecia y Buenavista también fueron atacados.

Buenavista

“Se generó un éxodo masivo de estos pueblos hasta tierra firme y, desafortunadamente, Bocas de Aracataca desapareció en un 95 %. Estos habitantes se vieron en la encrucijada de quedarse en las grandes ciudades y enfrentarse a la mendicidad, o regresar y correr el riesgo de ser atacados nuevamente, y decidieron la segunda”, relata Lara.

Los otros dos pueblos palafitos se resisten a desaparecer. Nueva Venecia tiene aproximadamente 2.800 habitantes, mientras que Buenavista alrededor de 700.

Color y turismo en Buenavista

El proyecto de llevar color a Buenavista es una de esas iniciativas que apoyan el progreso del pueblo. Fue liderado por el Programa de Alianzas para la Reconciliación de la USAID y la Fundación Pintuco, quienes donaron pinturas a la población para embellecer sus casas por dentro y por fuera. Además, se brindaron talleres de acabados arquitectónicos y capacitaciones para fomentar el turismo.

tejiendo

“Estamos tratando de que ellos vean el turismo como una alternativa de ingresos sin dejar su esencia de pescadores, por supuesto”, complementa Lara.

Jóvenes de Buenavista han sido capacitados por la organización Creata, con el apoyo del programa PAR, en nuevas prácticas para abordar el turismo y hacer que su pueblo luzca aún más atractivo para los turistas.

río frío

También hay un proyecto de la Gobernación del Magdalena para que los cinco mejores bachilleres adquieran una beca para ingresar a la Universidad del Magdalena a estudiar licenciaturas en diferentes carreras. De esta manera los docentes serían los mismos de la comunidad y volverían a sus territorios a incentivar que la cadena educativa crezca.

Buenavista está listo para exponerle al mundo que es un ejemplo de fortaleza. Por eso su población está trabajando fuerte para robustecer el turismo en la región y mostrar que su territorio está lleno de riquezas naturales que lo convierten en un paraíso.


Información acerca del tour:

canoa

El precio con Costa Lara Tours Ecológicos es de $85.000 por persona partiendo desde el kilómetro 58 de Pueblo Viejo. Incluye almuerzo y el mismo recorrido relatado anteriormente, que tiene una duración aproximada de cuatro a cinco horas.

Para más información comunicarse con Constancia Lara al 301 213 4960 o visitar la página de la agencia en Instagram @gimnasionauticocostalara.

La agencia Cienatours Colombia también ofrece el tour por los pueblos palafitos, pero partiendo desde Ciénaga, Magdalena. Para más información comunicarse con Agustín Lara al 302 341 5390.

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María Camila Botero. Soy periodista. Me gusta observar el mundo y luego escribir sobre la vida. Me apasionan los temas con enfoque social, el cine y los libros. Twitter: @CamiBotero8 Correo electrónico: camila.botero@revistadiners.com.co 

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Febrero
18 / 2021

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