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5 ciudades unidas por el fútbol: Conozca las sedes de la Copa América 2019

Río de Janeiro, Belo Horizonte, Salvador de Bahía, São Paulo y Porto Alegre muestran la enorme diversidad de Brasil, país que recibirá desde el 14 de junio la Copa América. Una guía para saber qué hacer antes y después de los partidos.

Foto: Fabio Roque / Unsplash

Río de Janeiro, Belo Horizonte, Salvador de Bahía, São Paulo y Porto Alegre muestran la enorme diversidad de Brasil, país que recibirá desde el 14 de junio la Copa América. Una guía para saber qué hacer antes y después de los partidos.

Brasil y fútbol son dos palabras que cuando van juntas aceleran el pulso, y la Copa América 2019 no será la excepción. Después de ser sede del Mundial de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016, este país recibe de nuevo a los amantes del fútbol. Diners le cuenta qué hacer en cada una de las cinco ciudades donde se jugará este evento deportivo.

CIUDAD SOLAR

Río de Janeiro es el tipo de lugar en el que la gente deja lo que esté haciendo para darle un aplauso al sol antes de que termine de ocultarse. Las puestas de sol en las playas de Ipanema, con las montañas gemelas de los “Dos Hermanos” escondiendo los últimos rayos solares, son un buen punto para terminar el día y empezar a conocer el alma carioca.

El parque Lage, en río de Janeiro, es un monumento histórico y público de la ciudad. 


Esta escena, aclimatada con una cerveza “estúpidamente helada” –como suelen pedirla los locales– merece ser una postal tan conocida como el Cristo de brazos abiertos del Corcovado o el carnaval.

A pesar de tener 6,7 millones de habitantes y el caos urbano propio de las urbes de su tamaño, en Río siempre hay tiempo para disfrutar un atardecer, comer un pastel de queso en el boteco o bar de la esquina y cazar una ola en una tabla de surf. O sin tabla de surf.

“Bonitos, bacanes, montadores, dorados, modernos, astutos, directos”, les dice a los cariocas su compatriota de Río Grande do Sul, Adriana Calcanhotto en una canción que ya es himno de la ciudad que ama el sol.

La música es también parte fundamental de la vida carioca gracias a su espontaneidad y al clima —el cielo azul está garantizado la mayor parte del año, inclusive en junio y julio, los meses de “invierno” en los que se realiza la Copa América—. Por ejemplo, los lunes de noche en la roda de samba de la Pedra da Sal o los domingos a las 11:00 a. m. a ritmo de chorinho, se baila hasta al cansancio en la plaza São Salvador. Ambos son gratuitos.

Por último, en Río la naturaleza es protagónica. Para los más avezados se recomienda una caminata por la Floresta da Tijuca, pero quienes quieran conservar sus calorías pueden visitar el centenario Jardim Botánico, que les dará una idea de la exuberancia en esta ciudad.

¿QUÉ HACER?

CORCOVADO Y PÃO DE AÇÚCAR
Dos miradores clásicos para apreciar las mejores panorámicas de la ciudad.

ARCOS DA LAPA
Para bailar, comer o tomar unos tragos y disfrutar la noche carioca.

IPANEMA O COPACABANA
Disfrute de un día de playa sobre estas arenas claras mientras come biscoito Globo con un matte Leão, vendido por los ambulantes.

CIUDAD PLANEADA

Belo Horizonte tiene la buena estrella de un hijo deseado. Antes de nacer, sus padres eligieron el lugar ideal para ubicarla y la mejor manera de construirla. Así nació en 1894 “Beagá”, como cariñosamente llaman los brasileños a la capital del estado de Minas Gerais por la pronunciación en portugués de sus dos iniciales.

Una vista exterior de la iglesia de São Francisco de Assis, en Belo Horizonte.


Gracias a esas decisiones, Belo Horizonte goza de un clima templado, está en pleno centro geográfico del estado y quien camine por sus calles asimétricas, puede disfrutar de la armoniosa integración entre la arquitectura y la naturaleza que brota en sus 500 plazas y treinta parques urbanos. Por algo se le llama la “Ciudad Jardín”.

Dos genios brasileños del siglo XX imprimieron su sello allí. El paisajista Roberto Burle Marx, cuyo Parque Ecológico puede ser visitado cualquier día de la semana, y el arquitecto Oscar Niemeyer, quien creó la región de Pampulha, declarada patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco.

En Pampulha se encuentran el Centro de Referencia en Arquitectura, Urbanismo y Diseño y la iglesia de San Francisco, que condensa el estilo modernista de Niemeyer con el toque inconfundible de los azulejos portugueses.

“Beagá” tiene otro as bajo su manga: también es la “Ciudad Inteligente” y líder mundial entre las ciudades que más invierten en soluciones para mejorar la calidad de vida de la población.
Para un colombiano resulta inevitable la comparación de Minas Gerais con Antioquia: es el estado pujante e industrial pero, sobre todo, es el pueblo alimentado con pao de queijo (ellos argumentan que su pan de queso es inigualable) y de feijao tropeiro, una especie de calentado de fríjol y trocitos de cerdo.

 


¿QUÉ HACER?

SAVASSI
Barrio cosmopolita para caminar en busca de un lugar para comer o beber los sábados en la noche.

MERCADO CENTRAL
Exuberante muestra de todo lo que produce el estado, con énfasis en quesos, productos agrícolas y venta de artesanías.

LAGO PAMPULHA
Gran lago artificial rodeado de notables centros culturales, incluida la iglesia de San Francisco, diseñada por Oscar Niemeyer.

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PARQUE MUNICIPAL MANGABEIRAS
Ofrece espacio para deporte, juegos de niños, espacios para caminar y lugares de arte callejero.

PALÁCIO DAS ARTES
Complejo de espacios que ofrece una gran variedad de producciones, entre ellas exhibiciones, teatro, concierto y ópera.

ÁFRICA EN AMÉRICA

Es sorprendente que un berimbau, instrumento de una sola cuerda que anima la práctica de la capoeira, sea capaz de decir tanto de una cultura tan rica como la de Salvador.
En las calles coloniales de la capital del estado de Bahía –la primera ciudad que fundaron los portugueses en Brasil hace más de 500 años–, es frecuente escuchar la cuerda de un berimbau, que recuerda la lucha de los africanos esclavizados.

En Faro de la Barra en Salvador Bahía, se encuentra en el fuerte de San Antonio, y es uno de los principales distintivos de la capital.


Esas rodas de capoeira en las que al turista le gusta meter su cámara en cada plaza de Salvador, con sus acrobacias poco aptas para deficientes cardiovasculares, son la muestra de una historia de esclavitud, sincretismo y libertad que aún palpita en las calles de la ciudad más africana de América.

También habla de ese pasado la arquitectura religiosa de la ciudad. En Salvador hay 372 iglesias –muchas de ellas barrocas– la mayoría en el conservado sector colonial del Pelourinho.
Pero el peso de la historia no frunce el ceño de los soteropolitanos, como se les conoce a los oriundos de Salvador. De hecho, es uno de los lugares más alegres de Brasil, donde reina el dicho popular “sonría, usted está en Bahía”.

En Pelourinho, el sector colonial de Salvador de Bahía, hay 372 iglesias.


El punto final de los gozos en Salvador está en el sentido del gusto, con una gastronomía tan sincrética como el candomblé surgido de las religiones africanas. Allí, la leche no remite automáticamente a la vaca, sino al coco; el aceite no hace pensar en olivas sino en la palma de dendê y la idea de harina se aleja del trigo porque la más utilizada de todas es la harina de mandioca. Estos ingredientes y lo que ofrezca el mar son el alma de platos únicos como la moqueca, una sopa de pescado con leche de coco.

¿QUÉ HACER?

BALÉ FOLCLÓRICO DA BAHIA
El más renombrado grupo de todo el nordeste brasileño.

LAGOA DE TORORÓ
Único manantial natural de la ciudad, donde se erigieron las esculturas que representan las deidades africanas Ogun, Oxun, Omolu, Iansa, Iemanja y Oxossi.

ESCUELA DE CULINARIA SENAC
Ofrece 40 platos típicos entre los cuales elegir.

PLAZA DE MERCADO DE SÃO JOAQUIM
Una completa muestra de la cultura baiana con ingredientes básicos para su culinaria y práctica del candomblé.

IGLESIA DE NOSSO SENHOR DO BONFIM
Una de las iglesias que mayor fervor religioso despierta en toda la nación. De allí son las famosas cintas coloridas que se anudan en la muñeca para pedir deseos y milagros.

PLAYAS CERCANAS
Arembepe, Sauipe o do Forte.

GRANDE DE VERDAD

Brasil está lleno de superlativos. A veces puede parecer excesivo cuando un brasileño dice que tal o cual lugar es el “maior do mundo”. Pero en São Paulo esto no resulta exagerado: esta es la mayor ciudad de América Latina y una de las más grandes, cosmopolitas, diversas y congestionadas del hemisferio.

La Catedral da Sé, en São Paulo, es uno de los cinco templos góticos más grandes del mundo y está dedicado a la Asunción de María.


¿Por dónde empezar a conocer un lugar en el que habitan 20 millones de personas, hay 101 museos, 164 teatros, 282 salas de cine? Un buen camino tal vez sea aquel que lleva más rápido al corazón: la comida.

La variedad gastronómica es la manera más seductora de conocer la historia fuertemente ligada al flujo migratorio que caracteriza a esta megalópolis. En las cocinas de São Paulo se cuecen auténticos platos japoneses, chinos, italianos, alemanes, brasileños y todas las fusiones imaginables entre estas y otras tradiciones culinarias.

Para dar solo un ejemplo del tamaño de la inmigración en Sampa –como se le apoda cariñosamente a la capital financiera del país– basta decir que en esta ciudad vive la mayor comunidad japonesa fuera de Japón, asentada en el barrio Liberdade.

En São Paulo los multimillonarios van al trabajo en helicóptero, mientras el resto de los mortales padece el tráfico de dimensiones monumentales. El paulistano –y todo turista que se respete– descansa del tránsito y la contaminación en el Parque Ibirapuera.

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Estación de trenLa Luz, de estilo clásico victoriano, construida en 1867.


Aparte de recorrer sus caminos, encontrarse con alguna clase de yoga o una roda de capoeira en este oasis verde, los visitantes del parque pueden conocer el Museo Moderno y el de Arte Contemporáneo, diseñados por Oscar Niemeyer, así como el Museo Afrobrasilero y el Auditorio Ibirapuera.

En esta enorme ciudad se puede ver desde un oso polar, en el más grande acuario de Sudamérica, pasando por la mayor catedral gótica de Brasil –la Catedral da Sé– hasta el primer campo oficial de fútbol que tuvo el país del fútbol en el barrio Bom Retiro.

Jungla de cemento agobiante o metrópoli vibrante, cada turista decide cómo vivir la experiencia de estar en la mayor ciudad de América Latina.

¿QUÉ HACER?

EDIFICIO COPAN
Emblema de la ciudad diseñado por Niemeyer. Terraza abierta entre semana,
de 10:30 a. m. a 3:30 p. m.

MERCADO MUNICIPAL
Suntuosa estructura belle époque, alberga una infinita variedad de productos.

MUSEO DE ARTE DE SÃO PAULO
Diseñado por Lina Bo Bardi, está ubicado en la avenida Paulista y tiene un enorme acervo de arte europeo.

PINA LUZ
Pinacoteca ubicada en el barrio La Luz,
para apreciar la historia del arte brasileño. Con obras de Portinari y Di Cavalcanti.

BRASIL CON OLOR A EUROPA

Todo lo que rompe con los estereotipos de Brasil puede ser encontrado en Porto Alegre, la capital del estado de Río Grande do Sul, ubicada geográficamente entre São Paulo y Buenos Aires. Los gaúchos, como se les conoce a los habitantes de este estado, aprecian la samba, la cachaça, el fútbol y el carnaval tanto como sus demás compatriotas, pero en estas tierras meridionales, ser brasileño toma otros matices.

La migración de alemanes, italianos, portugueses, polacos y españoles hizo de Porto Alegre una ciudad con rasgos europeos.


Para comenzar, el acento y los vocablos sureños pueden despistar a un aprendiz de portugués. Por ejemplo, garota en gaúcho se dice guria. También puede desconcertar ver a los ciudadanos de Porto Alegre tomando chimarrão, o yerba mate. ¿No eran los argentinos y los uruguayos los que compartían este té amargo a la hora de socializar? Aquí también es tradición.
Si Salvador de Bahía se siente como la ciudad más africana de América, Porto Alegre tiene innegables rasgos europeos, heredados de la significativa migración alemana, italiana, portuguesa, polaca y española que nutre su diversidad cultural.

Así se ve la primavera cuando llega a Porto Alegre.


Es una de las ciudades más arborizadas del país; también, una de las más alfabetizadas.

Muchas de las atracciones de Porto Alegre están ubicadas alrededor del lago Guaiba, un apacible cuerpo de agua que se puede recorrer en barcos al atardecer.
El churrasco gaúcho, apreciado en todo el país, se caracteriza por que en una misma tarde se puede probar una variedad de cortes de carne: picaña, mamiña, fraldiña, alcatra y costillas. Se come hasta que el cuerpo aguante en el muy brasileño esquema de rodizio, es decir, los meseros circulan con comida sin parar hasta que el comensal, literalmente, no pueda más.

¿QUÉ HACER?

MUSEU DE ARTE DO RIO GRANDE DO SUL
Ubicado en una arborizada área de la Praça Alfândega, es la casa habitual de artistas regionales.

CATEDRAL METROPOLITANA
Construcción neoclásica de comienzos del siglo 20, símbolo de la ciudad.

PARQUE FARROUPILHA
Los domingos en la mañana, este parque tradicional ofrece un vibrante mercado de pulgas.

CASA DA CULTURA MARIO QUINTANA
La casa en honor al “poeta de las cosas simples” es un viaje al pasado; se ubica en el predio del antiguo hotel Majestic, construido en 1916.

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Junio
10 / 2019


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