Guía para redescubrir Las Vegas

Más allá de los casinos y los excesos, esta ciudad se reinventa cada día para ofrecer planes diferentes a los turistas ávidos de experiencias originales. Diners viajó hasta allá y recorrió sus calles.

 

Reconozco que cuando me bajé del avión, luego de un viaje de cinco horas y cincuenta minutos hasta Dallas, una conexión de tres horas hasta Las Vegas, y una minuciosa requisa en el aeropuerto, tenía cierto temor y muchos prejuicios en mi cabeza. Casinos, juegos, alcohol, fiestas desmesuradas de despedidas de solteros, centros comerciales, matrimonios exprés, una réplica de la torre Eiffel o de la fontana de Trevi. ¿Qué más podría ver en esta ciudad?

Sin embargo, luego de siete días en Las Vegas, y de una intensa agenda, encontré que tiene un encanto particular y muchas cosas para disfrutar. No voy a negar que parte del entretenimiento sea hacer todo lo que uno tiene en mente sobre esta metrópoli, gracias al imaginario colectivo que han creado las películas de Hollywood y la propia historia de la ciudad.

Las Vegas surgió en medio del desierto de Mojave, en el estado de Nevada, en 1905. En 1931, luego de que el juego se legalizara, el sindicato del crimen decidió apostarle a este nuevo negocio. El gánster Bugsy Siegel mandó a construir El Flamingo, uno de los primeros hoteles. Así, poco a poco, empezó a crecer su reputación como la Ciudad del Pecado.

Pero hay mucho más que ir a los casinos y este lado oscuro (si quiere saber más detalles puede ir al Museo de la Mafía). El año pasado, más de 42 millones de turistas visitaron la ciudad, y si somos francos, los norteamericanos son unos genios a la hora de reinventar la diversión.
Para mí, el punto es que una vez recorra The Strip, su calle más famosa, donde se encuentran una gran cantidad de hoteles, juegos de azar y tiendas de lujo, hay que saber qué hacer para no terminar en una rutina.

Así que póngase zapatos cómodos y ropa fresca –en verano el termómetro puede llegar a marcar cuarenta grados centígrados– y salga a caminar por los seis kilómetros que tiene esa arteria de la ciudad. Diviértase conociendo las réplicas de monumentos y lugares famosos, como la estatua de la Libertad, una pirámide de Egipto o un pedazo de Venecia, con sus góndolas incluidas.

Tome el tram gratuito que ofrecen varias cadenas de hoteles; camine por sus lobbys, que están llenos de casinos, sin saber si son las tres de la tarde o las diez de la noche; apueste unos cuantos dólares con mesura (nadie niega que jugar sube la adrenalina y más cuando uno ve que alguien apuesta un dólar y gana cuarenta dólares en un cerrar y abrir de ojos). Cuando se sienta extenuado tome un taxi con dirección al Downtown.

VÍA AL CENTRO

El viaje no dura más de veinte minutos y el centro tiene un aire completamente distinto a The Strip. Es mucho más vintage, mucho más auténtico. Downtown Project, liderado por el emprendedor Tony Hsieh, es una iniciativa privada que surgió en 2012. Hsieh invirtió 350 millones de dólares de su propio bolsillo para crear 165 negocios, desde startups de tecnología hasta restaurantes y librerías, y darle así una nueva cara a esta parte de la ciudad, y eso se nota.

Hsieh vendió en 2009 su compañía de zapatos online Zappos a Amazon por 1.200 millones de dólares, sigue siendo su presidente y se le ve caminar por las calles en camiseta y pantaloneta, con gran tranquilidad (tanta que hasta conversó con nosotros).

El jardín del restaurante Primrose, de estilo francés, dentro del hotel Park MGM, es muy acogedor. Los desayunos son exquisitos.


Una manera interesante de conocer esta zona es a través de una gira gastronómica llamada Lipsmacking Foodie Tour. Por 125 dólares, y durante dos horas y media, lo llevan a cuatro restaurantes, le cuentan anécdotas y puede ver algunos de los grafitis que varios artistas famosos han dejado en los muros o conocer espacios como el Container Park, que tiene boutiques y cafés más acogedores.

En cada uno de los restaurantes se prueban tres entradas y un coctel. Recomiendo el primero, Carson Kitchen, de Kerry Simon, con mezclas singulares como huevo duro con caviar y panceta crocante, y el último de la ruta, 7th & Carson, del chef Greff Fortunato, con un toque más italiano y fresco, donde ofrecen platos como una tostada con jamón de Parma, lechuga, aguacate y tomate.

Las Vegas ahora es un nuevo centro gastronómico mundial.


En el recorrido también entramos al bar Downtown Cocktail Room (DCR), inspirado en los speakeasy de los años treinta. Aquí se escucha buena música, sus cocteles son famosos y el ambiente es cool. Atravesando el lugar aparece una pequeña barra, que da origen a otro acogedor bar dentro de DCR, Mike Morey’s Sip’n’ Tip.

El dueño de ambos lugares, Michael Cornthwaite, cuenta entre risas que cuando lo abrió mucha gente le dijo que estaba completamente loco si no ponía máquinas de juegos. “¿Pero cómo piensas sobrevivir?”, le preguntaban. Y él les contestaba, “pues como todos los bares del resto del mundo, cada cual pagará por sus bebidas”. Ahora es uno de los más visitados de Las Vegas.

No deje de visitar la emblemática señal de bienvenida de Las Vegas.


Ya más entrada la noche, vale la pena ir a la calle peatonal Freemont, famosa porque tiene una bóveda con una pantalla de luces led que abarca cinco manzanas y fue creada en los años noventa por los hoteles y casinos cercanos que veían cómo perdían importancia frente a The Strip.

Cada noche tiene lugar un espectáculo gratuito, para ver los juegos de luz mezclados con la música; además, en cada esquina hay bandas de rock, blues o jazz que tocan gratis y con un sonido de excelente calidad. Si le gustan las cosas más extremas y no sufre de vértigo, puede lanzarse del canopy que atraviesa la calle.

REVOLUCIÓN GASTRONÓMICA

Hace poco más de una década, Las Vegas era sinónimo de todo menos de gastronomía gourmet. Los hoteles, por lo general, ofrecían aburridos bufés y las ofertas resultaban mínimas. Sin embargo, con la aparición de los realities de cocina y el surgimiento de los chefs como rockstars se empezaron a abrir restaurantes dentro de los hoteles más reconocidos de la ciudad. Y ha sido toda una revolución.

Un evento llamado Vegas Uncork’d, organizado por la ciudad y la revista Bon appétit, que se celebra cada año en mayo, es una muestra de esta dinámica escena gastronómica. Reúne a decenas de chefs en un encuentro variado y delicioso para los amantes de la cocina.

La lista es extensa. El famoso chef británico Gordon Ramsey, reconocido por Master Chef y Hell’s Kitchen, ya tiene aquí cinco de sus restaurantes, entre hamburguesas, un steakhouse y un pub. Buddy Balastro, protagonista de Cake Boss, tiene su pastelería e igualmente su restaurante italiano donde prepara sus famosas meat ball, sin carne, en The Venetian.

Grandes como el francés Guy Savoy, del restaurante número uno del mundo, que lleva su mismo nombre, también está en el Caesers Palace. Y otros como el japonés Nobu Matsuhisha, no solo tienen su restaurante, sino también su hotel, en alianza con el actor Robert De Niro.

NAVEGAR POR EL RÍO COLORADO

Uno de los viajes obligatorios, a las afueras de Las Vegas, es visitar el Gran Cañón del Colorado. / Foto: Beth Ruggiero-York/ Shutterstock.


Si extraña la naturaleza y quiere ver algo más que un acuario con tiburones, lo conveniente es hacer una excursión. Existen muchas opciones, pero si no tiene tanto tiempo hay una que dura un día, organizada por Emerald Tour, y lo lleva hasta el río Colorado para navegar en kayaks transparentes.

Hacer Kayak en el río Colorado es un plan inolvidable.


En el trayecto puede ver Boulder City, una preciosa ciudad, a 32 kilómetros de Las Vegas, donde miles de hombres trabajaron incansablemente para construir la represa Hoover, a comienzos de la década de 1930.

Luego, en la playa Willow puede navegar tranquilamente por las aguas cristalinas; apreciar el cañón Negro; ver cabras y culebras en las montañas, y visitar una caverna que cuando se ilumina por el sol, crea un efecto de color verde esmeralda sobre el agua.

Parte de la fauna que se puede avistar en un recorrido por el río Colorado.


De regreso, al atardecer, puede planear su noche en algún restaurante, espectáculo o simplemente darse una ducha para respirar y seguir. En Las Vegas nada se detiene, aquí siempre hay vida, energía y muchas cosas por hacer.

PARA HOSPEDARSE

MGM Park
https://www.parkmgm.com

Conocido antiguamente como el hotel Montecarlo, acaba de ser renovado del todo y ahora se llama MGM Park. Es un complejo hotelero de 2.700 habitaciones, que cuenta con su propio teatro (en diciembre comienza la residencia de Lady Gaga), piscinas, bares, casinos y restaurantes.

A finales de este año abrirá NoMad, un nuevo hotel que funcionará en los últimos cuatro pisos de la torre, que, por supuesto, contará con el chef Daniel Humm de los renombrados restaurantes NoMad y Eleven Madison Park, de Nueva York.

The Cosmopolitan
https://www.cosmopolitanlasvegas.com

ARIA
https://www.aria.com

PARA COMER

No se pierda la paella valenciana de Julián Serrano Tapas, un restaurante con influencia española y asiática, en el hotel ARIA.

La paella valenciana en el restaurante Julián Serrano Tapas, en el hotel ARIA, es un imperdible.


Un desayuno en el acogedor Primrose, con una cocina con influencia del sur de Francia, de Park MGM, es muy recomendado.

Giada, de la famosa chef italiana Giada de Laurentiis, en el hotel The Cromwell, tiene una vista increíble de la ciudad y los brunch son exquisitos.

Black Tap Burgers & Beer en The Venetian sirve la típica comida americana. Las hamburguesas artesanales son muy ricas y si se anima puede probar una crazy shake, malteadas con muchas cosas encima, como galletas Oreo.

OTROS PLANES

Ir a la rueda de la fortuna en Linq Promenade: es la más grande del mundo, tiene una altura de 167 metros, y hasta dan clases de yoga o catas de chocolate en cada una de sus 28 cabinas. El recorrido dura media hora y la panorámica de la ciudad es de las mejores que se puede tener. Para llegar hasta ahí se debe caminar por Linq Promenade, una serie de callecitas llenas de vida, restaurantes y heladerías.

La rueda de la fortuna de Las Vegas es la más alta del mundo. Tiene una altura de 167 metros y para llegar hasta allá hay que atravesar el distrito de Linq Promenade.


Ver Love, del Cirque du Soleil: Las Vegas tiene una antigua tradición con los musicales. Y, afortunadamente, la sigue manteniendo. Este espectáculo fue diseñado de manera exclusiva para el hotel The Mirage de esta ciudad y este año cumple una década de existencia. Es un recorrido por varias de las canciones de Los Beatles, pero la puesta en escena, la tecnología y la interactividad con el espectador son impresionantes. Más que recomendado.

Love, un espectáculo del Cirque du Soleil, está inspirado en las canciones de los Beatles.


Ir al Museo del Neón: creado en 1996, es interesante hacer un recorrido por los antiguos avisos de neón de la ciudad, que han sido restaurados y están en un parque al aire libre.

El Museo del Neón recupera y restaura piezas de neón que guardan grandes historias de la Ciudad del Pecado.


Hacer compras en los outlets: siempre hay un espacio para llevar algo de recuerdo o hacer alguna compra. Lo mejor, y más barato, es ir a los outlets. Uno recomendado es North Premium Outlets, que reúne a 180 diseñadores y marcas de renombre.

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