SUSCRIBIRME

Cuenca, Ecuador: la hermosa ciudad que debe visitar en los Andes

Cuenca es la tercera ciudad de Ecuador, declarada patrimonio de la humanidad. Un recorrido por esta ciudad descubre una cultura indígena y local que está mostrándose al mundo, al igual que Quito, la capital.

Foto: Juan Ordonez, Linda Gerbec, Dayan Quinteros on Unsplash

Cuenca es la tercera ciudad de Ecuador, declarada patrimonio de la humanidad. Un recorrido por esta ciudad descubre una cultura indígena y local que está mostrándose al mundo, al igual que Quito, la capital.

El viaje en bus desde Quito hasta Cuenca es extenuante. Primera recomendación del recorrido: hacerlo de noche, para que el tiempo se pase en medio del sueño.

El recorrido refleja una geografía no muy distante de la colombiana, pues sus paisajes bien podrían ser en Boyacá o Nariño. Además, la cultura nacional ha sido exportada de tal manera, que en las tiendas suena Andrés Cepeda en la radio, mientras en el televisor encendido Andrés López es el invitado a un programa local. Luego, a la hora del almuerzo, Santiago Cruz se oye en un restaurante tradicional de Cuenca, a la orilla de la plaza principal.

Cuenca, Educador, un viaje obligatorio en Latinoamérica

El recorrido por carretera en el día puede durar once horas, a pesar de que generalmente son ocho o nueve, pues las carreteras están atravesadas por camiones y tractomulas que enlentecen el paso. La expectativa por llegar es alta, pues Cuenca fue declarada por Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1999, debido al número de construcciones coloniales que se conservan en el centro de la ciudad y las tradiciones culturales que lo hacen un gran atractivo turístico.

Cuenca es la tercera ciudad en orden de importancia de Ecuador, después de Quito y Guayaquil. Está situada a una altura similar a la de Bogotá, con 2538 metros sobre el nivel del mar, lo que le da bajas temperaturas y frecuentes lluvias la mayor parte del año, pero no por esta época.

Hasta septiembre es la temporada de tiempo seco, que este año se extendió más de lo esperado y los incendios forestales por cuenta de las altas temperaturas consumieron las montañas de varias regiones del país, incluida la vía hacia Cuenca.

Solo 500 mil habitantes residen en un poco más de 15 mil hectáreas, lo que le da un aire de tranquilidad a sus calles y ha motivado a cientos de extranjeros, especialmente de Estados Unidos, a pasar sus días de jubilación en esta pequeña ciudad. Por eso no es extraño encontrarse anuncios que ofrecen clases de español.

Las cúpulas celestes

Después del largo recorrido por carretera, llegamos a Cuenca. La razón por la que se le dio el reconocimiento de Unesco se refleja en la cantidad de iglesias que pululan en sus esquinas como huella invaluable de su arquitectura religiosa.

Para hacerse una idea, sus calles en general tienen un cercano parecido al centro de Pasto o de Tunja. Las fiestas que le dieron el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad se festejan por la época de Semana Santa y parecen estar acompañadas de importantes platillos como la fanesca, un plato preparado con alverja, fríjol, habas, lentejas, tres clases de calabazas, pescado seco y salsa dorada o escabeche, entre otros ingredientes.

Santa Ana de los cuatro ríos de Cuenca, su nombre completo, es llamada también la Atenas de los Andes. Su centro, el que le ha dado la fama, está construido alrededor de una pequeña plaza que le permite conservar un aire coloquial de pequeño pueblo. Árboles cargados de flores, bancas para descansar y la Catedral de la Inmaculada Concepción, imponente, lo respalda. Sus cúpulas de color celeste sobresalen varias cuadras a la redonda.

Gastronomía y cultura de Cuenca

Alrededor de la plaza hay restaurantes para comer todo tipo de platos, que acompañados por una o dos cervezas no costarán más de 10 dólares. Pero para comer algo típico, pregunte por los restaurantes donde el cerdo es el rey, que están alejados del centro.

Se trata de locales en los que se sirve esta carne, usualmente acompañada de ensalada y papas, además de las tradicionales «cascaritas», el cuero tostado del marrano, al estilo de la lechona, un poco más crocante. También es importante probar los llapingachos, una especie de tortilla de papas; y los cuyes, que se dan vuelta en una vara mientras se asan, pero se sirven en porciones, a diferencia de Nariño, donde se sirven enteros.

Por la Calle Larga, que atraviesa Cuenca de este a oeste, se encuentran los bares, hoteles, museos y, en general, la zona de rumba de la ciudad ubicados en casas de arquitectura colonial todos variados, con amplias ofertas de cocteles, tragos y comidas, a los mejores precios.

Hay que tener en cuenta que los domingos no puede tomarse ningún tipo de trago, debido a una norma expedida por el presidente Rafael Correa para disminuir los índices de delincuencia.

La noche en Cuenca, Ecuador

Sin embargo, en Cuenca la vida nocturna no se apaga sin importar el día de la semana, ni el tipo de comensal. Las edades y culturas convergen en un mismo espacio. Por eso es fácil ver una pareja de adultos mayores sentados a la espera de la cena y jóvenes metaleros en la calle cercana fumando, o amigas después de la oficina tomando un trago.

Un buen turista no se puede ir de Cuenca sin pasar por el convento de las Madres Oblatas, enclaustradas. Ellas dedican sus días a preparar cantidades desbordantes de dulces tradicionales, para ser vendidos en una pequeña tienda.

Estantes repletos de bolitas de chocolates, suspiros, huevitos de maní. Enrollados de manjar de leche de guayaba, roscas de yerma, cocadas. Quesitos o alfajores son empacados en canastos de todos los tamaños. Desde dos dólares en adelante.

Y para cerrar el viaje, podría pasarse por los negocios de artesanías. Aunque muchos ofrecen los productos indígenas que también se consiguen en Colombia, pueden encontrarse tiendas de sombreros y de cerámica. Cuencaes cuna de los famosos sombreros Panamá, fabricados en paja toquilla.

Sin embargo, las tiendas de sombreros no son tantas ni están a la vista. Cuando se encuentran pueden hallarse pequeños tesoros como piezas de originales diseños, colores y tejidos desde 12 dólares. La cerámica, por su parte, ofrece piezas hermosamente trabajadas. Sirven para ornamentación como platos y floreros, hasta elementos utilitarios como cubiertos o recipientes pintados a mano. Son herencia de las tribus indígenas asentadas en la zona.

Y si pasa pasa por Quito

Cuenca puede llegarse en avión desde Quitodirectamente o a Guayaquil y desde allí, tomar un bus en un recorrido de tres horas. Si entre los planes está pasar unos días en Quito, estos son algunos de los planes infaltables:

Un recorrido por el centro: la arquitectura del centro de Quito es una de las más bellas del continente, por cuenta de las iglesias. Por la afluencia de turistas, el ingreso tiene un valor entre dos y tres dólares. Como en la Iglesia del Voto Nacional, una de las más grandes y hermosas de la ciudad.

Vea tambien: El Retiro, un destino en Colombia para disfrutar de principio a fin

Es la basílica de arte neogótico más grande del continente. La iglesia de la compañía de Jesús es otro de los lugares que hay que visitar ineludiblemente. Su construcción tardó 160 años. (1605-1765). El ingreso se aprovecha más cuando un guía hace el recorrido por el lugar cargado de historia. La edificación mezcla materiales que dan el toque majestuoso que tiene su construcción cubierta con pan de oro de 23 kilates.

La histórica capital

Se puede hacer un recorrido guiado por el Palacio de Carondelet, la casa presidencial. También puede subir hasta El panecillo, un pequeño cerro que custodia el centro de la ciudad. La Virgen de Quito, una mujer alada que cierra entre sus pies a la fuerza del mal representada en una bestia, cuida del lugar. Allí arriba es bueno tomarse un canelazo que no se prepara con aguadepanela, sino con agua de naranjilla (lulo).

La Capilla del hombre

Ubicada en un lugar alto de Quito donde vivía el maestro Oswaldo Guayasamín, el artista plástico más importante que ha tenido el país y quien concibió este espacio como un lugar para que el mismo hombre reflexionara sobre su existencia.

El maestro estaba construyéndolo en 1999 cuando falleció pocos meses antes de cumplir sus 80 años; por eso, varias obras exhibidas actualmente están inconclusas. Fue su sobrino Handel, el arquitecto, quien construyó la estructura de un lugar en el que las obras del maestro reflejan su preocupación en torno a la humanidad. Desde las guerras de Vietnam, la guerra civil española y las dictaduras de América Latina. Hasta las manifestaciones humanas más sensibles como la ternura o el amor de una madre. www.capilladelhombre.com.

Viaje a Ecuador

Quito es una ciudad que sorprende por su tranquilidad, la posibilidad de caminar por su calles aún ajenas al ruido insoportable de una gran metrópoli. Tiene un crecimiento urbanístico reflejado en un amplio número de construcciones, en una zona de cafés, bares y restaurantes. Sus cuadras que ofrecen desde cocteles baratos, hasta lo mejor de la gastronomía propia e internacional.

En avión desde Bogotá el recorrido tarda una hora y media. El precio de los tiquetes puede tener un valor aproximado de 300 a 400 dólares.

Créditos imágenes:

Sombrero: palmasshop.com

Capilla del hombre: travelreportmx.com

También le puede interesar: 72 horas en Quito y sus alrededores

¡Quiero recibir el newsletter!

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Septiembre
20 / 2021

ARTICULOS RELACIONADOS

octubre 21, 2021 VER MÁS
Send this to a friend