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10 lugares no tradicionales para ver en Ciudad de México

Diners viajó a Ciudad de México para descubrir esos espacios maravillosos que ofrece la capital de 21 millones de habitantes.

Foto: Unslash/ C.C. BY 0.0

Diners viajó a Ciudad de México para descubrir esos espacios maravillosos que ofrece la capital de 21 millones de habitantes.

Teotihuacán, la casa de Frida y Diego, el Zócalo y tacos. Muchos tacos. Eso es lo que usualmente conocen los turistas cuando vienen al DF, ahora renombrado como Ciudad de México por el alcalde actual. Y esos lugares están bien, de hecho venir y no conocerlos es como no venir. Y la verdad es que México sin tacos no vale la pena.

Pero la Ciudad de México es mucho más que eso y cuando uno se da tiempo para ver más que lo que las guías turísticas recomiendan, encuentra una ciudad llena de contrastes, espacios de silencio en medio del caos, mucha naturaleza a pesar de la intensa contaminación que actualmente nos complica la vida y ofertas gastronómicas maravillosas incluso para los que ya se cansaron de comer tortillas.

Así que aquí van 10 lugares que uno no pensaría pueden existir en una ciudad de 20 millones de habitantes:

1. Audiorama de Chapultepec

Ciudad de México


En medio de la Ciudad de México está el bosque de Chapultepec que además de tener un castillo (por un breve momento de la historia, México fue una monarquía que incluía castillo, traiciones y fusilamientos) y a los pandas del zoológico (referencia solo apta para fans de Yuri), tiene un espacio diseñado especialmente para que a uno se le olvide que está en medio de la tercera ciudad más poblada del mundo.

En el Audiorama uno encuentra sillas de colores brillantes y gracias a unos parlantes muy grandes, se escucha música instrumental ideal para desconectarse de la realidad que va desde jazz hasta música tradicional mexicana, pasando por clásica y new age. Es el lugar perfecto para llevar un libro, un sánduche y darse un break del intenso turisteo.

2. Santa Fe

Ciudad de México


Tras 8 años de vivir en México, Santa Fe sigue siendo uno de los lugares a los que odio ir por lo lejos que queda (y porque es imposible ir en metro) pero uno de mis favoritos para mostrar que la CDMX es una ciudad llena de contrastes.

Lo que durante años fue un basurero, en la década de los ochenta empezó su transformación, hasta hoy ser uno de los centros económicos de la ciudad, llena de altísimos edificios inteligentes que hacen que a uno se le olvide que en el resto de la Ciudad de México prácticamente no hay rascacielos cortesía de los constantes temblores suceden.

Si uno solamente recorre el Centro, Coyoacán y se da una pasada rápida por Reforma, es posible que al irse tenga la idea de una ciudad donde la historia y la cultura se sienten en cada calle. Y eso es cierto, pero también es cierto que la Ciudad de México es moderna y poderosa.

Es obligatorio recorrer esta zona en carro ya que no se presta para caminar pero es una oportunidad de ver la riqueza que hay en el país, ya que es donde se encuentran la mayoría de las oficinas de las multinacionales, los colegios privados más exclusivos y algunos de los conjuntos residenciales más elegantes.

3. Parque Desierto de los Leones

Ciudad de México

Foto: Ramón Bohórquez Díaz.


Antes de que se entusiasmen, es importante señalar que en el Desierto de los Leones, no hay desierto ni hay leones, sin embargo, el parque es uno de mis lugares favoritos ya que es un hermoso bosque de 1,866 hectáreas, al cual uno puede ir para olvidarse del calor de la primavera y el verano.

Se pueden hacer recorridos a pie y a caballo donde a uno le cuentan que dentro del bosque hay zorros, venados de cola blanca y halcones pero para ser honesta nunca los he visto, sin embargo, el hecho de perderse por un par de horas en un bosque donde se respira aire puro es suficiente motivo para asistir.

Y si la naturaleza no es motivo suficiente, también hay un ex-convento para visitar con túneles subterráneos, restaurante y un museo.

Si ya se animaron a ir, al regreso la parada obligada es en Las Fresas del kilómetro 23. Al entrar hay un menú donde ofrecen más cosas, pero al ver la especialidad de la casa no soy capaz de pedir otra cosa: fresas con crema, azúcar, canela, uvas pasas, nuez, vainilla y una galleta. En pocas palabras, la felicidad hecha postre.

4. Parque de La Pagoda

A unos 15 minutos en carro de la casa de Frida Kahlo, se encuentra uno de los lugares que más me han sorprendido en esta ciudad: el Parque Masayoshi Ôhira, el cual cuando uno llega tiene el poder de hacerlo sentir que se transportó a Japón.

Nombrado en honor al ex primer ministro Ôhira quién visitó el país en 1980 se le conoce como Parque de La Pagoda, aunque no hay ninguna en las instalaciones (la única que había, al parecer se incendió en los años 40). Hace poco lo rehabilitaron y ahora tiene 15 cerezos donados por la comunidad japonesa, fuentes y un espejo de agua para que uno entre en el ambiente nipón.

5. Mercado de San Juan

Si después de pasear un rato por el rincón japonés de la ciudad, ustedes quieren continuar explorando la presencia del mundo en la Ciudad de México, la mejor opción es el mercado de San Juan.

Con 150 años de historia y más de 350 locales, es el punto ideal para comprar regalos para los amigos gourmet y llenar la cuenta de Instagram con fotos de coloridas frutas, productos prehispánicos, verduras orientales y quesos gigantes.

Pero el verdadero atractivo del mercado es ver ingredientes exóticos, si pasan por el puesto El Gran Cazador, encontrarán además de patos y perdices, carnes de faisán, león, cocodrilo, venado, jabalí, anguila y mantarraya.

Para los que quieran probar los famosos chapulines y los gusanos de maguey, el puesto es Los Coyotes donde encontrarán estos y más bichos como el ahuautle que algunos consideran el caviar mexicano desde épocas prehispánicas los locales han comido tanto el insecto adulto como sus huevas.

Si todo esto es demasiado exótico, la opción es el puesto La Jersey una salchichoneria y cremería con algunas de las mejores tapas y quesos de la ciudad.

6. Museo del Juguete Antiguo

Ciudad de México


Cuando alguien visita la ciudad los principales museos que recorren son el de Antropología, Frida Kahlo, Soumaya y el MUAC, todos importantes y recomendables, pero en ese recorrido suele omitirse el Museo del Juguete Antiguo, el cual es diferente a todos los anteriores y que cuenta con un acervo de 20 mil juguetes exhibidos tanto del siglo XIX como del XX.

La mayoría son de origen mexicano pero también hay de países como Alemania, Inglaterra, Japón y Rusia, ya que su creador, el arquitecto mexicano de origen japonés, Roberto Shimizu, quiso reunir la mayor cantidad de juguetes posible.

Para los que se entusiasmen rememorando sus infancias, incluso hay un taller de cubo Rubik por si nunca fueron capaces de armarlo (como yo).

7. Las Luchas en la Arena México

Lucha libre
Si al visitar el Museo del Juguete ver los relacionados con las luchas los emocionaron, ir a la Arena México es casi que obligatorio. La verdad es que ir a las luchas es una experiencia única y realmente divertida.

No importa que uno no entienda las reglas o si conoce a los luchadores, la mezcla entre deporte, telenovela y teatro hace que uno se emocione con cada contienda. Termina uno aplaudiendo, gritando y sufriendo por personajes con máscaras de colores y disfraces extremadamente elaborados.

Mi categoría favorita es cuando lucha “máscara contra cabellera” y quién pierde tiene que o quitarse la máscara para siempre (porque son así de dramáticos) o cortarse el pelo.

La última vez que fui descubrí algo que realmente no esperaba y fueron los luchadores “exóticos”. En un deporte donde todos los participantes se caracterizan por mostrarse como machos (y hembras) alfa, de repente llegan algunos hombres cuyos personajes suelen caracterizarse por tener elementos homosexuales y afeminados.

Mi favorito es Máximo cuya táctica favorita para ganar es besar en la boca a sus contrincantes y dejarlos ofuscados y confundidos.

8. Campanario de la Catedral

Campanario Catedral

Es prácticamente imposible visitar la Ciudad de México, no pasar por el Zócalo y no entrar a la Catedral, lo que mucha gente no sabe es que existe la opción de subir al campanario y si se tiene suerte hasta escuchar el Angelus al medio día.

Personalmente he ido muchísimas veces a la Catedral, básicamente cada vez que tengo a alguien de visita, pero la vez que más recuerdo es aquella en que por primera vez subí al campanario. Tras recorrer una estrecha escalera se llega a una habitación con fotos antiguas y luego uno sale a caminar por el techo de la Catedral.

Además de ver las cúpulas y campanas, se tiene la mejor vista del Zócalo, ya que se llega a estar a más de 60 metros de altura. Los guías suelen estar muy bien preparados y le cuentan a uno diferentes historias sobre las más de 30 campanas, incluyendo mi favorita, la de una que fue castigada desde 1943 hasta el año 2000 cuando la perdonaron durante el jubileo.

9. Plaza de las tres culturas de Tlatelolco

Ciudad de México

Foto: Studio Roosergaarde.


Para quienes ya fueron a Teohtihuacán y quieren más o para los que por algún motivo no pueden ir, la Plaza de las tres culturas de Tlatelolco es una gran opción para acercarse a la historia de México.

Se le llama de las tres culturas porque reune conjuntos arquitectónicos de tres etapas históricas: la prehispánica que es representada con 27 pirámides y ruinas de la cultura de Tenochtitlan; la española o colonial la cual uno conoce visitando un convento y un templo católico, y finalmente la moderna, que se refleja en la Torre de Tlatelolco la cual por años fue uno de los edificios más altos de la ciudad.

Muy cerca de la plaza se encuentra el Centro Cultural Tlatelolco donde además de haber 4 museos, siempre hay talleres artísticos, ciclos de cine y charlas literarias, es el espacio perfecto para los que quieren realizar turismo cultural.

La Plaza es tristemente conocida por la matanza que allí ocurrió en 1968. La cifra de muertos aún se debate, el número oficial del gobierno fue de 40 pero la mayoría considera que pasaron los 200. Es un momento negro de la historia mexicana y al visitar la plaza se hace presente, tal vez no es tan divertido como las luchas pero es un lugar hermoso, lleno de historia y la politóloga en mí no puede dejar de recomendarlo como espacio ideal para reflexionar.

10. La Lagunilla de Ciudad de México

Para los amantes de los mercados de las pulgas, La Lagunilla será una parada obligatoria. Aunque solo abre los domingos, vale la pena organizar la agenda para ir a caminar entre joyas, fonógrafos, candelabros y hasta artículos de colección.

La Lagunilla en realidad es el nombre del barrio y a los más aventureros les recomiendo ampliar la visita, caminando unas pocas cuadras hasta el mercado de ropa y telas donde encontrarán vestidos de novia y de quinceañeras como no se conocen en Colombia. Solo por la novedad vale la pena ir.

Bonus Track: Centro Ceremonial Otomí

 

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Incluyo esta opción para los que tengan oportunidad de salir de la Ciudad de México. Además, debo confesar que hasta hace unos meses ni sabía de su existencia y ahora quiero regresar cada fin de semana.

Con 45 hectáreas, zona de camping y un bosque maravilloso, es el lugar perfecto para irse a hacer picnic. Inaugurado en 1980, el Centro se creó para que el pueblo Otomí pudiera continuar con sus tradiciones. Por eso los planos están basados en los centros otomíes antiguos.

La verdad es que no vi ningún indígena y a cambio muchos turistas, pero la amplitud de los espacios. El contraste entre lo tradicional y lo moderno junto con un paisaje maravilloso. Hicieron que me enamorara del lugar.

Recomendaciones

Ciudad de México


Hoteles:

● Hotel Carlota: Con 36 habitaciones, conceptualizadas por una de las principales firmas de diseño de la ciudad. Construido por Javier Sánchez, reconocido arquitecto mexicano, este hotel se ha convertido en uno de los hoteles más atractivos de la Ciudad de México.

● Las Alcobas: El mejor hotel boutique se encuentra en pleno centro de Polanco, a pocos pasos de restaurantes, tiendas y bares.

Restaurantes y otras cosas

● Rosetta: Ubicado en la colonia Roma, tiene una carta de estaciones lo que significa que varía según los productos de cada temporada.

● Parker & Lennox: El mejor lugar para oír jazz en la CDMX, en realidad son dos lugares. Lennox es un dinner donde se pueden comer:

Minihamburguesas. perros calientes y unas grandes papas a la francesa.

También está atravesado por un speakeasy donde cada tanto hay fiestas temáticas de los 30 y siempre hay buena música y buenos cócteles.

● Nuevo Palacio de Hierro:

Tras una profunda remodelación, se ha convertido en el lugar incónico de compras en la ciudad. Al punto que se le conoce como El Palacio de Los Palacios.

Cuenta con más de 500 marcas nacionales e internacionales, distribuidas en aproximadamente 60,000 metros cuadrados, de los cuales 1,800 son dedicados a la zapatería.

● Lorena Saravia, Yakampot y Carla Fernández: Tres tiendas diferentes de diseñadores mexicanos para los que prefieren espacios más pequeños y opciones contemporáneas.

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Noviembre
19 / 2020
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