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Berlín en su mejor momento: una guía para recorrer la capital alemana

La capital alemana es, a 25 años de la reunificación, una de las capitales europeas más vibrantes y atractivas para los turistas.

<div>La puerta de Brandeburgo, antigua puerta de entrada a la ciudad, y uno de los principales símbolos de Alemania.</div>
<div>El Olympiastadion es el estadio del equipo de fútbol Hertha BSC Berlin y fue la sede de la final del Mundial de 2006.</div>
<div>Vista del centro de la ciudad al atardecer, donde el icónico Fernsehturm (torre de televisión en alemán) es protagonista.</div>
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<div>Estación de metro Alexanderplatz.</div>
<div>Mercado navideño en Nüremberg.</div>
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<div>El centro comercial Bikini Berlin es uno de los lugares preferidos de los berlineses en la avenida Kurfürstendamm.</div>
<div>Una camioneta Trabant, el carro que produjo la RDA, decora el lobby del 25 Hours Bikini Hotel.</div>
<div>Edificio de la Filarmónica de Berlín.</div>
<div>El más famoso de los murales, en el Muro de Berlín, es quizás el beso entre Leonid BRezhnev y Erich Honecker que pintó el ruso Dmitri Vrubel.</div>
<div>El Parlamento alemán, en el Distrito Gubernamental, está abierto al público.</div>

La capital alemana es, a 25 años de la reunificación, una de las capitales europeas más vibrantes y atractivas para los turistas.

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Privilegio Berlin

 

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El visitante encuentra un aeropuerto anticuado que recuerda más a la época oscura del aeropuerto El Dorado que a la capital moderna de un país a la vanguardia del mundo de la gastronomía, el arte y la vida nocturna. A medida que el turista se acerca a la ciudad, sin embargo, empieza a darse cuenta de que ha llegado a una ciudad distinta de todo lo que conoce. Berlín junta lo nuevo con lo antiguo, el horror del pasado con el optimismo del presente, una mente abierta y una tolerancia únicas en Europa.

Siento mucho decirle que la mayoría de las atracciones turísticas en Berlín lo van a dejar escurriendo, como mínimo, una lágrima. No se preocupe, esto significa que usted es un ser humano.

Sin duda, la primera visita que debe hacer quien viaja a Berlín es el recordatorio inevitable de que la ciudad, quizás más que cualquier otra en el mundo occidental, ha vivido el horror de la violencia, la guerra, el lado más oscuro de la naturaleza humana: el gobierno nazi y el Muro de Berlín.

Empiece en el antiguo punto Checkpoint Charlie, el paso estadounidense entre Berlín oriental y occidental donde, si se atreve, puede tomarse una foto con un “soldado” de la época de la división. A pocas calles, en lo que anteriormente fue la sede de la Gestapo y las SS, encontrará la Topografía del terror, un centro de documentación con una de las exposiciones fotográficas más sobrecogedoras del mundo: la penetración del nacionalsocialismo en todas las instancias de la vida cotidiana de los alemanes.

Es imposible no conmoverse con el Muro de Berlín, inclusive en la East Side Gallerie, donde 101 artistas de todo el mundo pintaron una serie de murales en 1990 para celebrar la reunificación. El más famoso de estos murales es quizás el beso entre Leonid Brezhnev y Erich Honecker que pintó el ruso Dmitri Vrubel. No mucha gente sabe que este es un beso real que los líderes de la Unión Soviética y Alemania Oriental se dieron en 1979, en la celebración de los 30 años de la RDA. Si puede, acérquese y en silencio toque el muro. En un segundo percibirá la energía de los 28 años que duró en pie la mole de concreto que mantuvo la separación de Alemania, de Berlín, de sus familias.

Lo mismo le pasará cuando visite la puerta de Brandeburgo. Cierre un minuto los ojos y sienta el júbilo de la noche del 9 de noviembre de 1989, cuando berlineses de ambos lados escalaron el muro y a punta de martillo tiraron abajo el muro en una celebración de la libertad que no se ha vuelto a ver desde entonces. Trate de no pensar en la canción de Scorpions Winds of Change.

Pero como todo no es tragedia y Berlín es hoy una de las capitales más vibrantes del mundo, la hospitalidad es una prioridad en la industria de los restaurantes. Tanto, que todos los restaurantes tienen cobijitas en las mesas para sus comensales, inclusive durante el verano.

Uno de los sectores más divertidos de lo que sigue sintiéndose fuertemente como Berlín Occidental vs. Berlín Oriental, es la avenida Kurfürstendamm (pronúnciela Ku’Damm, quedará como un local), que para los berlineses es como sus Campos Elíseos. Caminando por Ku’damm encontrará las tiendas de los mejores diseñadores como Michael Kors, Salvatore Ferragamo o Jil Sander.

En especial, el centro comercial Bikini Berlin, justo sobre la avenida, tiene varias tiendas “pop up” de diseño, restaurantes y bares donde puede sentarse a tomar una Weißbier y ver a los berlineses pasar un rato después de trabajar. Este centro comercial colinda con el zoológico de Berlín, por lo que podrá ver algunos de los animales desde las terrazas de los bares.

Y en medio de la avenida, quedan las ruinas de la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche (iglesia memorial del káiser Guillermo), que cayó en un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial. La torre destrozada permanece en pie como recordatorio permanente de la guerra.

Para visitar el Berlín clásico, camine desde la puerta de Brandeburgo por la avenida Unter den Linden. Es ahí donde encontrará la catedral, de denominación luterana. No se pierda las catacumbas donde disfrutan de un descanso eterno varios miembros de las familias imperiales de Prusia y el domo desde donde puede disfrutar una vista privilegiada de la ciudad y el río Spree.

Junto a la catedral está la Isla de los Museos, un complejo de arte y arqueología construido entre el siglo XIX y la primera mitad del XX. Entre ellos está el Museo de Pérgamo, donde viven algunas de las obras de arte más interesantes de la antigüedad como la Puerta de Ishtar o el Altar de Pérgamo, el “Neues Museum” o Museo Nuevo donde podrá ver el famosísimo busto de Nefertiti.

¿Sabía que en Alemania se pueden visitar todos los edificios del gobierno? Claro, el Reichstag (edificio del Parlamento) es el más conocido, pero para conocerlo debe hacer una reservación (gratuita) que puede tomarle varios días. Un dato curioso es que las cafeterías de estos edificios están abiertas al público y son considerablemente más baratas que los restaurantes del sector. Así que pase a comerse una currywurst (la salchicha con salsa de tomate y polvo de curry que los berlineses comen como si fueran empanadas) y salude a Angela Merkel.

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Si las salchichas no son lo suyo, no tema. Los alemanes cocinan el cerdo prodigiosamente. La rodilla de cerdo es uno de los platos insignia en cualquier parte de Alemania, pero en el restaurante Zur Letzten Instanz puede comérsela en la misma mesa donde Beethoven o Napoleón la disfrutaron. Eso cuenta la leyenda y es muy probable que haya sucedido dado que el restaurante abrió sus puertas en 1621. Eso sí, debe ir con reservación, pues, como buen local medieval, es muy estrecho y las mesas son pocas.

Si está más bien con ganas de un almuerzo “al fresco”, pásese por KaDeWe, el delikatessen más grande de Europa y compre los ingredientes para un pícnic en el Tiergarten, un “Central Park” berlinés que fue originalmente el jardín de caza para el káiser. De ahí su nombre, que traduce “Parque de los animales”. Tómese un rato para caminar por el monumento a los judíos asesinados en Europa.

De la uniformidad del comunismo a la explosión de creatividad

Pasar a Berlín Oriental es un viaje a un mundo desconocido. Los rastros del comunismo empiezan a verse en Alexanderplatz, donde los edificios están decorados con mosaicos que ilustran el ideal soviético.

Camine por Karl-Marx Allee, la avenida más importante del este berlinés donde quedaban los grandes edificios de oficinas y residencias de los altos mandos comunistas, hoy vivienda de artistas, músicos, compositores y diseñadores.

El hotel Ostel, no muy lejos de allí, mantiene la estética de la RDA con fotos de Honecker en las paredes y una decoración como para sentirse en medio de la película Good Bye, Lenin! En el este, a lo largo del muro, está Friedrichshain, un antiguo barrio proletario que hoy es sector de cafés, pequeñas galerías de arte y tiendas de objetos y ropa de un diseño único. Es allí, y en el barrio turco de Kreuzberg, donde verá a los okupas, esa tribu urbana que se apodera de las casas abandonadas y crea pequeños oasis de colaboración y autosostenibilidad, dándole la espalda al progreso moderno.

Por supuesto, todo lo que tiene Berlín para ofrecer se queda corto en este artículo. La Filarmónica de Berlín, el cementerio judío, un paseo en Trabant o los carros producidos en la RDA, que hoy no son más que una curiosidad, por ejemplo. O también un paseo de un día a la ciudad cercana de Potsdam, donde quedan las residencias de la familia imperial como los palacios de Sanssouci y Cecilienhof, donde se celebró en 1945 la Conferencia de Potsdam que puso fin a la Segunda Guerra Mundial en Europa y resultó en la división alemana que terminó en 1989. Puede llegar desde Berlín en S-Bahn, el tren elevado (el U-Bahn es el metro) en la línea S-7 y no le tomará más de cuarenta minutos.

Después de años de ser la “hermana fea” de las capitales europeas, Berlín está en su mejor momento. Aprovéchelo.

Navidad en Alemania

¿Sabía que la mayoría de las tradiciones navideñas del mundo vienen de Alemania? Si usted es de los que no dejan vivir a noviembre pues no ve la hora de armar su árbol, llenarse de luces y empezar a comerse los chocolates en el calendario de Adviento, Alemania es el lugar donde sus fantasías navideñas se harán realidad. El árbol, los chocolates, las luces y hasta el intercambio de regalos son tradiciones que nacieron en el Medioevo alemán y siguen fuertes en pleno siglo XXI.

Y si existe en la Tierra una tierra de la Navidad, esa es la ciudad medieval de Nüremberg, a seis horas por tren (una hora y media en avión) de Berlín. Por ejemplo, el registro más antiguo que existe del mercado navideño de la ciudad data de 1628, pero se cree que puede ser inclusive más antiguo. Y algunos de sus quioscos existen desde 1890, así que puede estar seguro de la autenticidad de sus artesanías. (Si decide quedarse en Berlín, visite el mercado del Ayuntamiento Rojo o Rothes Rathaus, uno de los edificios más antiguos de la ciudad).

Ya entrados en gastos, aproveche para probar el glühwein, una bebida de vino caliente condimentado con especias como canela, frutas cítricas, vainilla, clavos y canela. Acompañado con el tradicionalísimo pan de jengibre, también inventado en Alemania. El lebkuchen, como se llama originalmente, existe desde el siglo XIII y el mejor se produce en Nüremberg. Ya sea en forma de casitas de dulce, galletas con forma de muñequito o en cajas de lata coleccionables, son el snack navideño por excelencia.

Si viaja con niños cerca del mercado está la ciudadela infantil de la Navidad, donde puede hornear galletas, escribirle la carta al Christkind’ (sí, los alemanes le escriben al Niño Dios) o pintar modelos de vitral, una manualidad muy popular durante estas fechas.

Guía práctica

Dónde quedarse:

Hotel Adlon Kempinski

Situado cerca de la Puerta de Brandeburgo, este hotel de cinco estrellas fue construido en 1907 y renovado en 1997. Elegante y sofisticado.

Unter den Linden 77. Tel. 493022610

Das Stue

Ubicado en la casa que antiguamente perteneció en la Embajada de Dinamarca, este hotel boutique tiene un diseño y estilo único. Vale la pena ir a su restaurante Cinco.

Drakestrasse 1. Tel. 49303 111 7220

Dónde comer:

Fischers Fritz

En el Regent Hotel se encuentra este magnífico restauante, el único con dos estrellas michelin, a cargo del chef alemán Christian Lohse. Especializado en comida de mar.

Charlottenstrasse 49. Tel. 49030 2033 6363

VAU

De etilo urbano, dirigido por el chef y estrella de la televisión Kolja Kleberg, es uno de los restaurantes más populares de la ciudad. Es de influencia mediterránea.

Jägerstrasse 54/55. Tel. 49030 202 9730

Dónde comprar:

Friedrichtrasse

En los 3,5 kilómetros de esta calle se pueden encontrar una gran diversidad de tiendas. En el QUartier 206 están las de lujo.

Hackescher Markt

Si quiere algo más original y diferente, aquí se encuentran las tiendas de diseño más vanguardistas.

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Noviembre
18 / 2015

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