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Todo lo que debe saber sobre Chile

Chile tiene algunos de los paisajes más hermosos del continente. Un recorrido para hacer en Latinoamérica.

Foto: Aracely Paz, cortesía Prochile

Chile tiene algunos de los paisajes más hermosos del continente. Un recorrido para hacer en Latinoamérica.

He ido a Chile tres veces. Quién lo hubiera creído. No es un lugar que uno tenga registrado necesariamente en el radar turístico continental. Quizás primero Argentina, Ecuador, Perú o Brasil. ¿Pero Chile? Sí. Es un destino maravilloso.

Un descubrimiento. Este fue mi recorrido en tres momentos distintos y por tres escenarios diferentes. Pasa, ineludiblemente, por la buena mesa, pero trataré de no quedarme solo en las cocinas que, confieso, me encantan.

Santiago de Chile

Santiago de Chile

Santiago de Chile. Foto: Caio Silva on Unsplash.


La autopista que desemboca en la capital revela un oasis en medio de una tierra árida. Ya transitando por sus calles organizadas, veo mucho verde, jardines cuidadosamente tenidos, estrictos, diría. Y es que la primera impresión de esta ciudad así me lo pareció. Excesivamente reverencial. Casi aristocrática.

El Museo de Bellas Artes me encantó como estructura, tan afrancesada, pero me entristeció como contenedor por su fría colección, anclada en el tiempo. Luego, el silencio de una historia redibujada por la dictadura me impresionó al ver solo un recuerdo, aunque poderoso, en el Museo de Historia: una vitrina con las gafas calcinadas de Salvador Allende. Después, la Villa Grimaldi, base de operaciones y desapariciones militares durante Pinochet.

Ya estaba pesado el recorrido hasta que nos salvó el milagro de viajar: encontrarse con un amigo que le presente a uno su propia versión de la ciudad.

De las calles al cementerio

Santiago de Chile

Foto: Luis Villasmil on Unsplash.


Esta fue la Justine (me encanta como se llaman allá con ese artículo innecesario). Ella, francesa norteamericana casada con chileno, a más detalles artista, luego de pasearnos por una arquitectura modernista interesantísima (comuna Nuñoa y Villa Frei) y unas calles que ya no eran tan asépticas (barrio Londres 38, con una bicicleta de Tapiero estampada en la pared, un guiño a la desaparición), nos mostró uno de los lugares más memorables a los que he ido en la vida: el Cementerio General.

Era como entrar a Arcadia, en esos mausoleos de pulidas lápidas y esculturas maravillosas cubiertas de musgo y lianas; pero también era vislumbrar una sociedad estratificada, con edificios de tumbas, conjuntos residenciales más cerrados, la clase media digna de serlo, y, un poco más allá, el espacio de los que menos tienen decorando la memoria de los suyos con tonadas de villancicos y coloridos molinillos de papel.

Y, aún más lejos, el patio 29, cruces resecas y oxidadas, olvidadas, como ese recuerdo imborrable de los que murieron en los años terribles. Para endulzar un momento conmovedor como el que acabábamos de vivir era necesario un cambio radical. Qué mejor que un helado del Emporio La Rosa (en Merced), de miel de ulmo, de chocolate naranja, de albahaca, y, claro, de rosa… (también ella me enseñó a comer palta [aguacate] sobre tostadas de desayuno).

La calle hervía. No solo por el verano, era la contienda electoral entre Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Todos arengaban por los suyos. El Palacio de la Moneda estaba allí, con sus guardias impávidos, viendo cómo unos y otros batían sus banderas.

El Mercado Central de Santiago de Chile

Mercado Chile

Foto: Diego Marín on Unsplash.


También con esa estructura de metal inmensa, de fines del siglo XIX, resguarda la más linda oferta de colores y olores. Ahí es cuando uno entiende que Chile es una potencia de las frutas. Melocotones, frutilla, manzanas… junto a almendras, albaricoques, ciruelas…, una maravilla. Y los mariscos, jaibas, langostinos, langostas, centollas… Allí probé el erizo y lo odié, aunque años después sería distinto. Ese paseo tendría dos elementos adicionales, a cual más estupendo: el viaje en tren por San Fernando a visitar a otra amiga cuyos papás tienen una finca que cultiva cerezas (para llegar, el paisaje de viñedos y frutales enormes es maravilloso); y la boda de Justine y Antonio, el 31 de diciembre en la hacienda en la que viven, por Peñalolen.

Si alguna vez vieron la película Great Expectations, así es su casa, un lugar en medio del bosque por donde se cuelan los árboles y se ven puentes cubiertos de maleza que alguna vez fueron imponentes. Inolvidable.

Un recorrido por Valparaíso

Valparaíso

Foto: Patrick Minero on Unsplash.


De allí recuerdo el enorme e imponente edificio esquinero del diario El Mercurio de Valparaíso, un bello ejemplar de estilo neoclásico francés en medio de un puerto con calles y muros empinados, cuya característica son los viejísimos ascensores que trepan a la gente a sus destinos.

Pero el motivo del viaje a este destino era otro: abordar en su puerto un inmenso crucero rumbo a la Patagonia. Allí, entre filas de varios idiomas, abordamos unas 2.000 personas el gigante barco Infinity, de Celebrity. Vamos a bordear la costa pacífica chilena para llegar al sur del mundo (solo cruzando estos parajes, solitarios y áridos, se dimensionan los libros increíbles de Luis Sepúlveda).

Primera parada, luego del atolondramiento que significa entrar en tamaña estructura, La Serena. Sí, es el spot turístico por excelencia (tengo en mis notas que es algo extraño, una mezcla entre San Victorino y Cajicá…). Está a 45 minutos del puerto de Coquimbo.

Es una mezcla de playa y músicos autóctonos, de poncho, sombrero y suéter de alpaca y a su lado, tenis de contrabando. Pero con algunas rarezas arquitectónicas entre déco y modernismo, con cornisas barrocas y un poco de Art Nouveau… Nada de morirse, pero sigamos.

Puerto Montt

Puerto Montt

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Foto: Miranda Salzgeber.


Tomamos el bus hacia Puerto Varas (a 18 km), un pueblecito colonizado por alemanes, que se pelearon a muerte con los mapuches. Tiene el privilegio de bordear el imponente lago Llanquihué, el tercero más grande de América Latina, cuyo paisaje se completa con el volcán Osorno allí, a la vista, maravillosamente cubierto de nieve.

Claramente, por la historia del lugar, el menú fue salmón con strudel de manzana. Último recodo chileno antes de cruzar a la Patagonia: Punta Arenas. Dirán que estoy obsesionada, pero el cementerio de pinos tallados y mármol por doquier es imponente. Quizá eso, y la comida en un restaurante popular (Yan Kee Way), de mariscos generosos y buena atención, son las dos memorias de este lugar. Y el estrecho de Magallanes…, chileno o argentino, quién lo sabrá. Solo puedo decir que amanecer viendo pasar esos glaciares quita el aliento.

Desierto de Atacama

Desierto de Atacama

Foto: Jorge Fernández Salas.


Son los dos extremos de un país. De la humedad y frondosidad de su naturaleza a la infinitud del paisaje de desierto. Creo que sería muy difícil de decir cuál de los dos es más bello. De la Patagonia, el color del agua de los ríos: azul rey, brillante, caudalosa, imponente. Contrasta el verde increíble de los árboles.

El aire puro se cuela por todas partes. Del desierto, la inmensidad, los pozos de agua saladísima en los que es imposible no sumergirse y quedar renovado. La densidad para respirar. Los textiles maravillosos. En cada lugar hubo una experiencia alucinante: en el sur, ingresar al universo creado por el arquitecto Rodrigo Verdugo, en donde, literalmente, se duerme dentro de una montaña o colgado de alguna rama de un baobab. Cada hotel dentro de esta gigantesca reserva de Huilo Huilo es un sueño vuelto realidad.

Conserva animal

Andes Chile

Foto: Caio Silva on Unsplash.


Pero allí no acaba el paseo. Están el bosque y el lago Pirehueico, los criaderos de corderos y jabalíes (el jabalí en conserva que hacen es de morirse), las reservas de ciervos. Su cocina se define con estos ingredientes deliciosos.

En el norte, por su parte, la cercanía con las estrellas en semejante cielo limpio te hace sentir que las vas a tocar, que algo inmenso pasa allá arriba. Y en un plano más terrenal, ver a las llamas caminando en ese desierto enorme es hermoso (también se les conoce como guanacos, vicuñas o alpacas).

Saber que cruzaron los Andes, que han sido parte esencial de la vida de los indígenas y verlas intuitivas buscar entre los pocos arbustos las semillas de algarrobo, expone, así no más, el sentido de la supervivencia de la especie. Y allí, sí que se marcan los Andes, se vuelven algo tan tangible, que es imposible no sorprenderse de que, simplemente, vivimos en ellos.

Este es mi Chile, un país que, ahora que lo escribo, me ha dejado sorprendida por su belleza, rica y diversa. Y eso que no entré al capítulo gastronomía. Esa es otra historia.

Dónde quedarse en Chile

Santiago de Chile

Noi hotels

Un hotel estupendo en la zona más in de la capital, Vitacura. Está al lado de las grandes tiendas de diseño y cerca de los restaurantes de vanguardia.
www.noihotels.cl

Villarrica

Villarrica Park Lake

Vea tambien: Viajando a la Época Medieval con un historiador

Un hotel y spa de lujo enfrente del lago Villarrica, el lugar más increíble para el descanso.

PATAGONIA

Reserva Biológica Huilo Huilo

Un paraíso sin igual en medio de la naturaleza. reservas@huilohuilo.com

Desierto de atacama

Casa Atacama

Precioso, para relajarse del sol permanente. La decoración, con telares típicos, resulta maravillosa. La comida es excelente. www.casaatacama.cl

HOTEL ALTO ATACAMA. A tres kilómetros del pueblo, este lujoso hotel, ubicado en un pequeño valle en medio de un sorprendente entorno natural, se mimetiza entre la cordillera de sal gracias a su diseño basado en la arquitectura tradicional y el uso de materiales locales. Todo un resort, con spa, seis piscinas, jacuzzi y una comida espectacular rica en ingredientes tradicionales de Chile y el altiplano. www.altoatacama.com

Chiloé

 

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Refugia Chile

Ubicado en el archipiélago de Chiloé, al sur, y en una de las zonas más fértiles del país, este hotel, construido con materiales de la zona y decorado con elementos artesanales, está rodeado de la frondosa naturaleza del archipiélago, con sus bosques y lagos. Un refugio cálido para disfrutar de los paisajes y la gastronomía local.
www.refugia.cl

 También le puede interesar: ¿Qué tienen en común la cocina chilena y colombiana? Una receta para preparar

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Abril
12 / 2021
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