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Lujo, placer y aventura en Panamá, un destino para redescubrir

Diners le muestra tres alternativas para recorrer Panamá, que dejó de ser un lugar de tránsito para convertirse en destino. Quedará más que sorprendido.

Foto: Miky Fábrega | Alfredo Maiquez | Archivo particular |

Diners le muestra tres alternativas para recorrer Panamá, que dejó de ser un lugar de tránsito para convertirse en destino. Quedará más que sorprendido.

Desde sus comienzos, Panamá ha sido una nación cosmopolita. Primero, los españoles la conquistaron, luego hizo parte de la Gran Colombia, más adelante llegaron los franceses, y después, los estadounidenses se quedaron por un buen tiempo. Toda esta pluralidad cultural ha hecho de este lugar una nación diversa.

Este país, de menos de cuatro millones de habitantes, tiene una enorme comunidad china, una de las colectividades hebreas más grandes del continente y muchas otras culturas que construyeron su hogar en esta tierra.

Esta energía ha sido fundamental para convertirla en un imán para la inversión y un destino para los negocios. Además, gracias a su ubicación estratégica, es un foco para que empresas de todo el mundo abran sus oficinas.

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Hasta el 2000, Panamá fue parte del Comando Sur de los Estados Unidos, lo que significaba que la presencia militar era enorme. En cierto momento, las fuerzas armadas norteamericanas representaban el 30 % de la población total panameña.

Al retirarse el ejército norteamericano, tras la firma de los tratados Torrijos-Carter, una nueva generación empezó a rediseñar este lienzo en blanco. Artistas y creadores tomaron la batuta en busca de una identidad. Esto, además del impulso de los emprendedores y una robusta inversión de capital extranjero, ha hecho que hoy, quince años después de que el canal retornara a manos panameñas, el país sea una especie de Singapur de las Américas.

Pero Panamá es mucho más que un país de paso, de conexión con el resto de América. Este lugar se considera un paraíso para todos los sentidos. No solo se trata de un lugar para concretar negocios millonarios y playas para descansar, también hay cultura, arte, lujo y una riqueza natural invaluable, una amalgama apasionante que se ha construido en el transcurso de los años.

Por eso si está pensando visitar Panamá, esta guía le servirá para experimentar al país de tres maneras distintas. ¿Prefiere el lujo, la comodidad, ir de compras, o disfruta más de los planes culturales y la buena comida, o, definitivamente, es un completo aventurero, que busca adrenalina y naturaleza agreste? Estos son tres caminos para conocer este país.

Lujo
Elegante y cosmopolita


El chef José Carles concibió el restaurante Donde José.


Desde siempre, Panamá ha sido un país tropicalmente elegante. No solo han transitado por él reyes y príncipes, sino que los comerciantes más exclusivos de Europa abrieron sus tiendas, como el mítico bazar francés, creado por la familia Heurtematt, mientras que los galos intentaban construir el canal. Esta tradición continuó durante la época de la Colonia y se mantuvo con las esposas de los altos mandos estadounidenses y de los banqueros internacionales. Así que si quiere algo exclusivo, aquí podrá encontrarlo.

Le aconsejamos hospedarse en el Waldorf Astoria, el icónico hotel que abrió sus puertas hace dos años –es el primero en América Latina–. El Ritz Carlton, que estará ubicado en el Soho Mall, abrirá dentro de unos meses, y también será una excelente opción para descansar.


Mejillones para degustar en el restaurante Madrigal.


En el corazón de la zona banquera hay un pequeño hotel de lujo, que tiene el ambiente de una mansión privada histórica, llamado Bristol. Un consejo: pregunte en el bar por Pauli, pues mezcla los mejores tragos de la ciudad.

Si ya está listo para salir y quiere ir de compras, visite Soho Mall, un centro comercial que reúne literalmente las mejores marcas del mundo. Chanel, Louis Vuitton, Fendi, Burberry, Dolce & Gabbana, Prada, sí, todas están aquí.

El restaurante Salsipuedes en el Hotel Bristol.


Luego puede dar una vuelta por Mercurio, una de las joyerías más antiguas de Panamá, abierta en 1944 por el austríaco Henry Summerfreund, y el lugar perfecto para encontrar piezas únicas y marcas de relojes como Rolex.

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Después de una agotadora jornada de compras, nada mejor que ir a cenar. Tres recomendaciones: Maito, en el barrio residencial Coco del Mar, es una alternativa interesante. El joven chef Mario Castrellón está en el top gastronómico de este país y ofrece platos de inspiración panameña como las carimañolas de pulpo y la panza de cerdo con gallo pinto chiricano. Madrigal, ubicado en el histórico casco antiguo de la ciudad, cuenta con el talento del chef español Andrés Madrigal.

Un plato para elegir es el róbalo asado sobre láminas de camarones, polvillo de marañones y puré de arvejas. Y, finalmente, Donde José, un lugar que busca contar la historia culinaria de Panamá con ingredientes nativos y orgánicos. Su chef, José Carles, concibió este pequeño –solo tiene 16 mesas– pero exitoso restaurante, situado en los alrededores del casco urbano.


El hotel Ritz Carlton.


Eso sí, si piensa ir debe hacer reservación con varios meses de anticipación.

Placer
Culto y sibarita

La energía creativa en Panamá se siente desde que uno aterriza. No solo posee el canal interoceánico, una de las obras de ingeniería más importantes de la humanidad, sino que es una nación de creadores y emprendedores.


Visite el Fish Market en el casco antiguo.


Así que si quiere disfrutar de esta energía, prepárese para visitar el casco antiguo de la ciudad, patrimonio histórico de la humanidad. Una recomendación es viajar a mediados de marzo para disfrutar del Festival Macro, una semana de innovación, moda, arte y música que se celebra en esta zona y que lo hará vivir una experiencia inolvidable.

En la Plaza Herrera encontrará el American Trade Hotel, una hermosa joya arquitectónica y un lugar ideal para hospedarse. Al inicio de la llegada de los norteamericanos fue una tienda por departamentos, luego pasó a ser una guarida para pandilleros y hoy es simplemente uno de los hoteles más espectaculares del continente. Desde la editora de la revista Vogue hasta la modelo brasilera Alessandra Ambrosio han pasado por sus habitaciones.


En la Plaza Herrera está el American Trade Hotel.


Justo al lado de este hotel se encuentra Café Unido, un lugar con un ambiente muy internacional, estupendo para sentarse un buen rato, tomarse un buen café y ver pasar la gente.


Café Unido, al lado del American Trade Hotel, tiene un ambiente internacional.


Luego del descanso y si está listo para comenzar a caminar, una buena opción es tomar el tour de los pandilleros, sí, así como suena. Gracias al crecimiento turístico de la ciudad, antiguas pandillas de la zona, como Hot Boys y Ciudad de Dios, decidieron dejar sus armas y unirse para especializarse como guías.

En el recorrido no solo explican la historia colonial de la ciudad, sino que se pueden ver las calles donde operaban sus bandas, hasta llegar al callejón Fortaleza, el espacio en el que han montado sus propios negocios y uno puede tomarse un coctel o comer un pescado frito preparado por ellos.


No se pierda el tour de los pandilleros.


Luego puede emprender una visita por el Museo del Canal Interoceánico de Panamá, para conocer en detalle la historia de la construcción de esta maravilla de ingeniería. Podría también pasar por una pequeña galería llamada Jerónimo, que tiene un bar en el que sirven unos tragos espectaculares. Y si el día le alcanza, recomendamos visitar una de las galerías de arte contemporáneo más importantes de la región: Diablo Rosso.

Sus artistas tienen piezas en el Tate Modern y en el Gug-genheim, así que vale la pena recorrerla. Como dato curioso, los dueños de la galería decidieron crear una tienda de diseño: Mini Diablo Rosso. Ubicada en el hotel Sortis de Obarrio, es un imperdible para llevarse objetos con identidad y sello propio.

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La galería Diablo Rosso tiene lo mejor del arte contemporáneo.


Y si ya está en Obarrio, aproveche y pase a Über Shop. Ubicada en una casa con un bello patio, se pueden comprar zapatos, accesorios y ropa vanguardista. Cuando venga a este lugar, asegúrese de visitar a las jóvenes de Boutique Flowers, pues saldrá con ropa y flores.

Al anochecer, de regreso al hotel, vaya al Fish Market, en la avenida Central. Se trata de un lugar muy peculiar, antiguo, informal y que no tiene techo, pero los tacos de pescado que preparan son los mejores de la galaxia. Otra opción consiste en ir a Barrio Pizza. Aquí el horno es de ladrillos, lo que le da un toque crujiente a la pizza. Además, uno puede elegir los ingredientes que quiera para armar su propio plato.

Aventura
Ecológico y extremo


El canopi es uno de los deportes extremos que se puede practicar en varias zonas.


Panamá prácticamente se considera una isla, pues un ochenta por ciento de su superficie limita con el mar y buena parte del resto del territorio se encuentra cubierto por vegetación. Así que si busca aventura, naturaleza y calor, este es el lugar perfecto. El avión aterriza en Ciudad de Panamá, pero cuando cruce el puente de las Américas comenzará la verdadera diversión.

Un buen lugar para empezar la aventura queda justo a dos horas de la capital. Se llama Valle de Antón, está ubicado en el cráter del segundo volcán inactivo más grande del mundo y es mágico. Existen muchos planes para hacer y pasar un rato agradable. Allí hallará desde pozos con aguas termales hasta rocas pintadas por indígenas.


Los indígenas kunas protegen el medioambiente en San Blas.


Para hospedarse recomendamos dos hoteles: uno en el Atlántico y otro en el Pacífico. En la península de Azuero está el hotel Eco Venao. Queda en medio de un proyecto de reforestación de 140 hectáreas y al frente de la playa Venao.


El otro Lado es un pequeño hotel en la bahía de Portobelo.


Aquí las olas del Pacífico son enormes, así que si lo suyo es el surf, no dude en practicarlo. También puede montar en kayak, a caballo o jugar al voleibol. Si va al Atlántico, en la bahía de Portobelo se encuentra un pequeño hotel llamado El Otro Lado.

Se trata de un paraíso ubicado entre el océano, la jungla y los fuertes españoles de la época de los piratas. Como el fuerte de San Lorenzo, que queda muy cerca, y es considerado uno de los más antiguos de América.

Si los días le alcanzan, entonces no deje de visitar Coiba y los archipiélagos Bocas del Toro y San Blas. Coiba es la isla más larga de Centroamérica y el cielo para los amantes del buceo. Ubicada en el océano Pacífico, está dentro del parque nacional que lleva su mismo nombre. Antiguamente era una prisión, pero hoy en día se considera un santuario de la naturaleza.


Casas de colores en Bocas del Toro.


Un poco más turístico es el archipiélago Bocas del Toro, que se encuentra en el extremo occidental de Panamá. Lleno de bosques húmedos, manglares y pantanos, puede practicar snorkeling, buceo o kayak; ver el anidamiento de tortugas, visitar a los indígenas ngobe y hasta bailar en alguno de los bares que hay a orillas de la playa –hay para todos los gustos–.

Y, finalmente, el archipiélago de San Blas, un lugar donde solo hay isla tras isla, de arena blanca y mar Atlántico. ¡Hermoso! Están bajo el control de la comunidad indígena de los kunas, que protegen su tierra del turismo masivo, razón por la cual sus aguas aún son prístinas y tranquilas.

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Enero
05 / 2020


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