Una generación reciclada

Lo dicen con orgullo: ellos reciclan, piensan en verde, se preocupan por el medio ambiente y lideran proyectos que impactan en la sociedad. Es la generación que piensa en verde.
 
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Juliana Muñoz Toro

La mañana olía a musgo, se escuchaban las aves murmurar y Miguel Ángel Vargas solía ver desde el patio de su casa el humedal La Vaca de Bogotá. Hasta que otras casas fueron llegando. “Me impactó mucho ver cómo se fue poblando el humedal y desapareciendo poco a poco”. Creció siendo testigo del desvanecimiento de su entorno. Eso definió su conexión con los temas ambientales.

Miguel, de 25 años, ocupa ahora el cargo de director de la Red Nacional de Jóvenes por el Ambiente y su experiencia constituye una muestra de una generación que desde temprana edad se preocupa y ocupa de los temas “verdes”. Su condición natural es ser idealista, contestatario apasionado, enérgico, emprendedor y multitareas, elementos fundamentales a la hora de cuidar el planeta.

Los jóvenes se han empoderado a través de manifestaciones y de las redes sociales. Basta recordar su participación en álgidos debates como el del páramo de Santurbán o el Parque Tayrona. “Son actores críticos que presionan para generar cambios.

Cuando se centran en un tema, no hay nada que los detenga”, manifiesta Rafael Hernández, de 27 años, uno de los líderes del Programa de Reciclaje de las Instituciones de la Educación Superior, sólo por mencionar una de las actividades ambientales a las que le dedica alma y cuerpo.

¿Qué los mueve? ¿Por qué cuidar el planeta? Para ellos bastó abrir un poco más los ojos y darse cuenta de lo que estaba pasando a su alrededor. Por eso, “en las partes rurales los jóvenes pelean por sus ríos y quebradas, y en las ciudades los atrae mucho el asunto de la movilidad”, explicó Miguel.

Uno de los primeros recuerdos de Rafael es el Capitán América, su programa predilecto de televisión cuando niño: “Me di cuenta de que quería hacer algo significativo en la vida, y qué más altruista y loable que salvar el planeta”. Con eso en mente, decidió estudiar ecología y ahora está terminando su maestría en Gerencia Ambiental en la Universidad de los Andes.

En un discurso bastante reflexivo hizo referencia a tratados, teorías, leyes, corrientes filosóficas. Recordó sus viajes por las bases militares de Colombia con el fin de enseñar sistemas de gestión ambiental. Explicó que su manilla en la mano izquierda con la frase “Yo reciclo… ¿y tú?” es para dar ejemplo.

Volver a lo básico

Lo de Alberto Gaona es andar en bicicleta. Hace dos años fundó “Mejor en bici”, una empresa que asesora a otras para que sus empleados usen este medio de transporte. Chevron, Unilever y Codensa ya se han apuntado al plan. “Montar en bici constituye una acción personal que genera un impacto global. En bici no solo te bajas del carro, sino que estás dejando que otras personas que van en él se desplacen más rápido y que así sus motores no contaminen tanto”, conceptúa Alberto, de 25 años, quien ha hecho de la bicicleta la base de sus conferencias sobre liderazgo, emprendimiento y logro de metas gracias a la disciplina.

Él, al igual que muchos líderes en temas ambientales, no sólo habla de la razón, sino también de la emoción. Cuidar el planeta no como una camisa de fuerza, sino como un estilo de vida: “como la bici, andas en ella porque eres feliz”.

Para estos jóvenes pensar en verde es volver a lo básico. Por ejemplo, como lo recomendó Rafael Hernández, “consumir bienes y servicios que tengan una huella ecológica pequeña, sin irse a extremos. Que la felicidad no se reduzca a un objeto”. También habló de uno de los temas en los que mejor se mueve: “Para mí el reciclaje debe ser una idea obvia. En las universidades trabajamos en la cultura ciudadana y fortalecimiento de equipos de trabajo”.

Alberto retomó esta idea: “Para mí volver a lo básico es salirme de mi zona de confort a fin de encontrar cosas que no sabía que existían, innovar y salirme de lo convencional”. Durante la entrevista llovía y aun así defendió su bicicleta todoterreno, “basta un impermeable”, obvió. Luego explicó que más allá de las cifras sobre la reducción del material particulado gracias al uso de la bicicleta, se crea una conciencia: “Si andas en bici quieres respirar un aire más limpio y tomas medidas al respecto. En carro no te das cuenta de eso”. Pidió al mesero aguadepanela caliente, habló de su travesía de Bogotá a La Guajira y de sus viajes por diversas capitales de Europa en dos ruedas. Siempre en dos ruedas. Básico.

Para Rafael es vital incluir la responsabilidad social y ambiental en los negocios: “Me entusiasma que la generación de nuevos empresarios viene como con un chip en que sus valores están orientados a que su empresa le aporte al bienestar de la sociedad, además de que tenga rentabilidad”.

Miguel incluye los temas educación y participación: “Sueño con que los jóvenes participen en gestión ambiental y sean escuchados. Si eso pasa, se sentirán parte de un sistema, tendrán sentido de pertenencia, sabrán que los derechos también traen obligaciones. Además, para ser escuchados necesitan recibir una buena educación”.

         

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febrero
13 / 2012