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Entrevista a Óscar Peña

El diseñador colombiano trabaja desde Philips en Londres para responder al gran reto del diseño y la tecnología: anticiparse a las necesidades de los individuos y crear herramientas que le resuelvan el mañana.

El diseñador colombiano trabaja desde Philips en Londres para responder al gran reto del diseño y la tecnología: anticiparse a las necesidades de los individuos y crear herramientas que le resuelvan el mañana.

Desde hace veintiséis años Óscar Peña, diseñador colombiano y actual director creativo global de iluminación de Philips Design Lighting, trabaja por encontrarle sentido y relevancia al diseño del futuro, lo que él llama “humanización de la tecnología”. Con su equipo trabaja en dos dimensiones –bienestar y sostenibilidad– en las áreas de salud, iluminación y estilo de vida. Desde Londres le contó a Diners cuáles son los retos que tiene el diseño del futuro.

¿De qué manera se adelanta el diseño a las necesidades que tendremos en las próximas décadas?

El futuro debemos construirlo, hay que elegir: somos participantes o espectadores. El diseño debe estudiar las señales sociales emergentes y sus posibles consecuencias. Por eso es importante cuestionar, ser provocadores y, sobre todo, preguntarnos “¿Qué pasaría si…?”, pensando siempre en los deseos de la gente más que en sus necesidades. Así creamos lo que llamamos memorias del futuro: escenarios tecnológicamente posibles que ilustran el tipo de deseos humanos y herramientas del mañana.
El reto hacia el futuro es aprender a manejar una tecnología digital que nos ofrece millones de posibilidades, como crear interfaces que permitan un manejo más directo e intuitivo. Y es que el diseño no debe ser solo funcional, también debe ser emotivo.

¿Y cuáles serán esos deseos tecnológicos del mañana?

La gente espera que la tecnología sea como un mayordomo inglés que sabe cuándo lo necesitan, incluso sin ser llamado, y también cuándo debe marcharse. La tecnología requiere ser intuitiva y directa. Más que en el producto, debemos pensar en el ambiente necesario para que la gente viva una vida mejor.

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¿Hacia dónde evolucionarán el diseño y la tecnología en las próximas décadas?

Para mí el diseño estará basado en la colaboración para resolver los problemas o deseos de la gente. El futuro será más rico y complejo, pero también más sostenible y divertido. Como consumidores seremos cada vez más responsables de nuestras acciones, porque ya hemos abusado mucho de la Tierra y estamos viendo consecuencias como el calentamiento global.

Lo importante de la tecnología consiste en que nos ofrece muchas posibilidades, y no es mala como algunos creen, depende del uso que le demos. En el futuro, en muchos casos el hardware se mantendrá, pero el software se renovará constantemente. De ahí la revolución de las aplicaciones. Se trata de agregar inteligencia sin alterar el objeto mismo.

Por eso, las mayores fuentes de ingreso no vendrán solo de soluciones técnicas, sino de saber manejar e interpretar los datos para encontrar nuevos conocimientos. Pasaremos de la explotación de datos a la búsqueda de datos con significado.

Las compañías que logren transformar esa gran cantidad de información en servicios que sean más simples, directos y con sentido, serán las que tengan mayor éxito. También, si quieren ser parte de esta revolución, tendrán que crear conexiones fuertes y duraderas con sus clientes. No concentrarse solo en la creación de productos y aprender a hacer propuestas innovadoras a través de información.

¿Qué trae el futuro?

Primero, nuevas maneras de colaborar y estar conectados entre personas, productos, redes, ciudades… Ese escenario de conexión total significa más colaboración y esto, a su vez, mayor riqueza de experiencia y conocimiento, lo que ayudará a la creación de nuevas competencias y disciplinas en las que cada uno podrá aportar mejor. El mundo será tan transparente y estaremos tan conectados que colaborar será mucho más fácil que antes.

Lo segundo es justamente la construcción de nuevas habilidades para hacer frente a los retos de los negocios. Tenemos que repensar la forma en que innovamos. Esto requiere una mentalidad co-creativa en la que las empresas deberán salir de sus zonas de confort y abrirse a una forma más multidisciplinaria de trabajo. Hay que innovar con una amplia gama de especialistas –científicos, economistas, investigadores, psicólogos– e, incluso, otras compañías para aumentar sus posibilidades de éxito.

Y, finalmente, el diseño debe ser optimista. Yo veo un futuro con posibilidades para todos. Se trata de imaginar lo que es tecnológicamente posible con lo que es humanamente deseado. Una de las tecnologías en donde se está aprovechando de una manera notoria el diseño es en el tema de la iluminación urbana. Allí se están experimentando métodos para reducir el consumo energético y apostarle a la sostenibilidad, como el uso de tecnología led, la recarga de postes con luz solar y la activación lumínica por sensor.

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Septiembre
24 / 2013

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