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Muerte y premuerte de un jugador de fútbol

Está la muerte, que es lo que acaba de pasarle a Alfredo Di Stéfano a los 88 años, pero también está la premuerte, que es cuando un jugador se retira.

<div>Hristo Stoichkov viene con la cadena Univisión. Grande como jugador, también lo es en su faceta como periodista y no le niega entrevista a los que ahora son sus colegas.</div>
<div>Roberto Carlos, ex jugador de Palmeiras, Inter de Milán, Real Madrid y la selección de Brasil, hace las veces de comentarista para la cadena de televisión Globo, una de las más grandes de Brasil.</div>
<div>El francés Luis Fernández entró en la historia de los mundiales al marcar el penalti que eliminó a Brasil en 1986. Hoy como periodista, también es buscado para conocer sus opiniones.</div>
<div>Es infinita la lista de equipos que ha entrenado Vanderlei Luxemburgo: Santos, Flamengo, Fluminense, Gremio, Cruzeiro, Corinthinas, Real Madrid, la selección de Brasil. Ahora, suma a su hoja de vida la cadena deportiva FOX.</div>

Está la muerte, que es lo que acaba de pasarle a Alfredo Di Stéfano a los 88 años, pero también está la premuerte, que es cuando un jugador se retira.

Está la muerte, que es lo que acaba de pasarle a Alfredo Di Stéfano a los 88 años, pero también está la premuerte, que es cuando un jugador se retira.

Más allá de la fama y el dinero de estos días, no debe ser fácil jugar al fútbol: estar en la plenitud de la vida y tener que entrenar todos los días, medirse en la comida y en la diversión, no salir mucho, no trasnochar, concentrar, mantener la compostura, lidiar con los abusos de los hinchas y de los periodistas… En fin. Y lo peor: llegar a los 35 (en el mejor de los casos) y ser ya un jubilado. A la edad en la que los demás están en plena madurez profesional, los jugadores son ya material de archivo.

Es todo un reto para ellos encontrar el camino una vez dejan las canchas. Antes solían volver a los oficios de medio tiempo que combinaban con el fútbol: mesero, albañil, oficinista. Peter Bonetti referente del arco del Chelsea antes de la llegada de Petr Cech, colgó los guantes y se dedicó a ser cartero. Muchos ex jugadores montan escuelas de fútbol, se vuelven dirigentes o entrenadores. Aunque si uno mira bien, la tendencia por estos días es que se conviertan en periodistas, lo que tiene varias explicaciones.

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Para empezar, cero presión. No es lo mismo hablar de un equipo de fútbol que hacerse cargo de él. El puesto de entrenador es de los más ingratos, donde el técnico que un día se es campeón al siguiente no sirve para nada. Además es una vida inestable llena de mudanzas y estadías de corta duración. El ex jugador que se dedica a periodista, en cambio, no necesita mucho entrenamiento para hacerse entender y además tienen la ventaja de contar con años de práctica en la materia.

Y eso pasa porque el periodismo es un oficio muy fácil que puede hacer cualquiera. Bien, regular o mal, pero cualquier don nadie puede ejercerlo (inclúyome). No entiendo que se necesiten diez semestres para convertirse en periodista, si con un año de adiestramiento intensivo cualquiera puede serlo.

Y eso parecen haberlo entendido los medios, que cada vez reclutan más exjugadores para sus programas. Ahí están en radio y televisión personajes como Jorge Bermúdez, Diego Latorre, Mario Kempes, Gerardo Bedoya y Óscar Córdoba. Para el mundial las cadenas contrataron como comentaristas a figuras como Roberto Carlos, Ronaldo, Jorge Valdano, Luis Figo, Hristo Stoichkov y hasta Faustino Asprilla (si Asprilla puede, cualquier puede). De hecho, uno de los programas con más alto rating durante el mundial acá en Brasil es uno que reúne a hablar cada noche a cuatro capitanes campeones del mundo: Carlos Alberto, Daniel Passarella, Lothar Matthaus, y Fabio Cannavaro. No hay periodista de quilates que pueda competir contra eso.

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Hace unos meses Faryd Mondragón se retiró del fútbol y vino a Brasil a quedarse con el récord del futbolista más longevo en jugar una copa del mundo. Ahora que lo logró ya insinuó que su futuro está en los medios. Seguro va a llegar lejos si se lo propone. Entre ex jugadores como él , la crisis de los impresos y el Internet, el oficio del periodismo está cada vez más en peligro.

Yo sufro por el tema pero no tanto, porque salvo unos poco, los que alguna vez fueron jugadores sabrán mucho del tema, pero no pueden escribir. Además, a quién engaño, así yo fuera una biblia, no hay en este medio de comunicación hablado con los cojones suficientes para contratarme.

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Julio
09 / 2014

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