Expoartesano 2014, un imán poderoso

El brío que adquiere esta feria en Medellín aumenta cada año. Paisas y visitantes estivales aprovechan para asomarse a la Colombia creativa que reúne tradición y futuro en torno a las artesanías.
 
Expoartesano 2014, un imán poderoso
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Rocío Arias Hofman

Eran casi las ocho de la noche y todavía quedaban visitantes renuentes a abandonar el recinto que Plaza Mayor dispone para Expoartesano 2014. Cuatro pabellones dedicados a la gastronomía y los utensilios de cocina, a las piezas de diseño –desde mobiliarios, objetos decorativos hasta juguetes-, a la joyería, a los niños y a las prendas. Es difícil calcular cuántas horas se requieren para recorrer la feria. Depende del nivel de interés que despierte en cada uno lo exhibido. Hay quienes lo podrán recorrer en un par de horas. Hay quienes podrían dedicarle días enteros… si tuvieran tiempo suficiente. Es el caso del gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, y su esposa Lucrecia Ramírez.

Quizá dos de las personas más ocupadas del departamento.

Por eso, su visita en Expoartesano no pudo ser todo lo que ellos hubieran deseado. Y, sin embargo, apuraron cada minuto –al filo del cierre del tercer día de la muestra- para asombrarse ante las innovaciones realizadas por los artesanos de El Carmen de Viboral. Afamadas vajillas decoradas a mano con motivos florales que hoy revelan el cambio: las piezas son fabricadas con pasta fabricada por la compañía Corona (y se vuelven aptas para lavaplatos y microondas) y nuevos motivos de pájaros inundan sus propuestas. También escucharon la promoción del “tinto en barra”: un invento paisa según el vendedor de cereales y frutos secos Juan Diego Parra quien asegura “no volver a dormirse en carretera” gracias a este bocado que apelmaza con miel, café, maní y cardamomo. A mil pesos la unidad.

El revuelo que causa el gobernador Fajardo a su paso se vuelve furor –le quieren tomar fotos aquí y allá- y avispa a más de uno –como la vendedora que inventa ante sus clientes que el político ya compró alguno de sus productos-. La ruta artesanal y cultural de la región promete además la fábrica de luthiers de guitarras en Marinilla, las mochilas hechas con fique en San Vicente Ferrer y la ebanistería de los carpinteros de El Retiro.

En el stand de Colombia Diseña donde Artesanías de Colombia logra convocar anualmente a una veintena de reconocidos diseñadores nacionales para desarrollar nuevas propuestas en asocio con artesanos del país, una gallina cubierta de chaquiras en cabeza, cresta, cuello y colorida cola está presta a volar a París. Ha sido seleccionada como pieza para integrar la colección que el próximo mes de septiembre se hará en Maison Objets. A Lucrecia Ramírez le llaman la atención las “hamadoras” –mezcla de hamaca y mecedora- que el arquitecto Simón Hochie desarrolló para la recuperación del municipio de El Salado (Bolívar). Figuran también las vajillas intervenidas por Hernán Zajar con un despliegue floral abstracto en tinta roja y la colección que la marca de cuero Julia de Rodríguez desarrolla a partir de la estética del carriel tradicional paisa (cartera en bandolera) pero aplicada esta vez en bolsones, clutches –minicarteras-, cosmetiqueras y billeteras. La recuperación de técnicas de tejido wayuu como el “centro consolero” en mochilas elaboradas en hilo negro y blanco muestra bien cómo se compagina la búsqueda de novedades con saberes del pasado.

En La Memoria, el pabellón que reúne a buena parte de los 350 artesanos venidos de variadísimos puntos de la geografía nacional, dos mujeres kankuamas ordenan sus mochilas tinturadas vegetalmente en una paleta maravillosa de ocres, tierras, verdes y bermellones. Han terminado su jornada de feria y lucen satisfechas. “Mañana vendemos más” aseguran con voz queda. “¿Dónde están los canastos apropiados para las matas?” pregunta Lucrecia Ramírez.

La pregunta queda flotando mientras se pasa uno y otro stand en busca de tamaños apropiados. Es verdad, no siempre el producto típico está acorde con las necesidades del mercado. Aquí radica una de las razones más potentes que una feria como Expoartesano buscar resolver: comunicar de manera eficiente a compradores y artesanos, crear un canal comercial ágil, estimular el aprecio por los saberes sin desconocer las inquietas pulsiones de la clientela.

Le pasa también a los artesanos de Ayapel (Córdoba) donde familias enteras se dedican a elaborar canastos, cajas, recipientes y materas en palma de seje. La materia prima resulta de las barbas que cuelgan lateralmente de dicha palma, unos palitos flexibles que son sometidos con hilo de zapatería para acoplarse a las caprichosas formas de cada pieza. “Se pueden lavar” asegura el patriarca de una familia artesana. Sí, pero quizá estas paneras que tengo entre las manos podrían tener manijas para evitar los bordes rugosos de la madera. Una misión más para el equipo de curadores de Artesanías de Colombia.

         

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julio
9 / 2014