De cazador de celebridades a cronista de una época

El periodista y escritor acaba de ser llamado dirigir una de las revistas más prestigiosas del continente, Gatopardo. Antes de su regreso a México aceptó mirarse al espejo para Diners.
 
De cazador de celebridades a cronista de una época
Foto: Karim Estefan
POR: 
Felipe Restrepo

Desde hace mucho tiempo una de mis ocupaciones principales ha sido la de entrevistador. Durante mi carrera periodística he entrevistado a todo tipo de personas, en las situaciones y lugares más diversos. Incluso publiqué un libro de perfiles escritos a partir de algunas de ellas (Nunca es fácil ser una celebridad). Sin embargo, cuando llegó el momento de entrevistarme a mí mismo –tal vez por pudor o porque conozco casi todos los trucos de los entrevistados y los entrevistadores– no se me ocurrió nada. No encontré preguntas ingeniosas y mucho menos respuestas divertidas. Así que, ante la falta de inspiración, decidí adaptar libremente el famoso autorretrato que Truman Capote –mi escritor favorito– publicó en 1974. El resultado, desde luego, es muy inferior al del genial Truman.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?

La idea de vivir el resto de mi vida en un mismo lugar me aterra. Simplemente no soporto ese escenario: me produce claustrofobia, una de las muchas fobias que sufro. Hace poco la escritora Laura Restrepo me contó que cuando llega a vivir a una ciudad de inmediato empieza a planear su partida. A mí me ocurre lo mismo: cada vez que aterrizo en un lugar nuevo, así sea maravilloso, me pregunto cuándo me iré. Me encanta la sensación de dejar todo y empezar de nuevo.

¿Prefiere los animales a la gente?

En la mayoría de los casos, sí. Quiero decir: los animales me parecen, en general, mejor compañía que las personas. Ellos no tienen los defectos horrorosos de los humanos. No conozco peces arribistas, gatos estafadores, canarios ególatras o iguanas mitómanas. Tal vez su simpleza los hace más agradables.

¿Es usted cruel?

No lo soy. He sido cruel con algunas personas, claro, pero sin quererlo. He hecho comentarios malintencionados, me he burlado de tragedias y defectos, he disfrutado algún chisme oscuro y, lo peor, he hecho sufrir a algunas personas que no lo merecían. Creo que me ha dolido más a mí que a ellos, pero aun así me arrepiento.

¿Tiene muchos amigos?

Tengo pocos amigos. Suena a lugar común, pero creo que, de verdad, uno tiene seis o siete amistades inquebrantables, incorruptibles y duraderas. Las demás son circunstanciales, efímeras y se agotan más o menos rápido. También creo que vivimos en una época egoísta: poca gente está dispuesta a invertir tiempo y a hacer sacrificios por los demás. Por eso las amistades desinteresadas son cada vez más escasas.

¿Qué cualidades busca en sus amigos?

Lealtad, creo, y paciencia.

¿Qué le da más miedo?

Esa es una pregunta que me hago muy seguido. Me dan miedo las alturas, la tristeza, las enfermedades, la soledad, la locura o la muerte, entre muchas otras cosas. Pero creo que mi mayor miedo es, justamente, a tener miedo.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?

Entre otras cosas me escandalizan el mal gusto, la falta de educación, la poca consideración por los demás, la corrupción impune y la codicia desmedida.

Si no hubiera decidido llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?

No lo sé. Tampoco estoy seguro de llevar una vida puramente creativa. Cuando pienso en creatividad se me vienen a la cabeza oficios como la música, el arte, la danza o el diseño. Me refiero a personas que dedican todos sus días a imaginar cosas novedosas. Por supuesto que la escritura y el periodismo son, en su esencia, trabajos creativos, pero también tienen mucho de rutina y disciplina.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico?

Sí, desde hace años practico el tenis y la natación. Pocas actividades me parecen tan divertidas y estimulantes. Mucha gente se ejercita por vanidad o por una afición competitiva. Para mí el único fin del ejercicio es el mismo ejercicio y el enorme bienestar que produce.

¿Sabe cocinar?

Muy poco, pero quisiera aprender. Me gusta cocinar en compañía y para mucha gente. Me encanta tomar mientras lo hago. Detesto cocinar para mí mismo: creo que la cocina es, en mi vida, una actividad puramente social.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?

Amor (la misma respuesta de Capote).

¿Y la más peligrosa?

Odio.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien?

Jamás he tenido ese instinto asesino. Creo que el odio –como queda claro en la respuesta anterior– es muy peligroso. He sentido desprecio profundo por algunas personas. Pero creo que llegar al extremo de querer matar a alguien es inadmisible. Me divierte pensar en que el mayor castigo para las personas que desprecio es tener que ser ellos mismos y vivir su vida miserable.

Si pudiera ser cualquier cosa, ¿qué le gustaría ser?

Me gustaría ser quien soy, sin mis miedos y defectos. Si fuera otra cosa, quisiera ser un gato que duerme todas las tardes una siesta plácida bajo el sol que entra por una ventana de su casa. O una palmera solitaria que vi alguna vez en una isla del Caribe: se movía tranquilamente con la brisa y miraba hacia un mar de colores magníficos.

¿Cuáles son sus defectos principales? ¿Y sus virtudes?

Entre mis muchos vicios se encuentran la vanidad, el egoísmo, la envidia, la cobardía, la lujuria y la pereza. No sé exactamente cuáles son mis virtudes –y aquí otro defecto: la falsa modestia–, pero me imagino que tengo algunas. Me esfuerzo en cultivar una en particular: ser la persona más justa que pueda.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes le pasarían por la cabeza?

Creo que vería a las personas que más quiero y les sonreiría. No lloraría: al fin y al cabo mi vida valió la pena solo por quererlos.

         

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abril
30 / 2014