Gabo: el cineasta

En la edición de marzo de 1997, Jorge Alí Triana contó como era Gabo como cineasta, guionista y apasionado por el cine.
 
Gabo: el cineasta
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POR: 
Jorge Alí Triana

ESCENA 1. – INTERIORES, DIA Y NOCHE
Armero, Tolima.

Con Eligio, su hermano, habíamos realizado la adaptación del guión de Tiempo de morir. En cierto momento llegamos a la conclusión de que hacía falta una escena. Lo localizamos a miles de kilómetros, y se lo dije. Segundos de silencio. “¿Y para cuándo la quieres?”. Le respondo que dentro de tres o cuatro días. Se emberraca. “Imposible. Ustedes los directores, siempre pidiendo todo para ya… ¡Olvídate de ese plazo!”. Finalizando ese mismo día (un poco antes de las doce de la noche), me despiertan. Había llegado un télex urgente con la nota de buscarme como fuera y entregármelo personalmente. Obvio: era la escena. Filmándola, me pareció la mejor de la película, y así se lo hice saber. El me corroboró esa opinión porque cuando vimos Tiempo de morir en La Habana, apenas pasó la escena comentó: “Iedddaa… ¡cómo he aprendido!”.

ESCENA 2. – INTERIORES DE GRECIA EXTERIORES DE COLOMBIA
Salamina, Caldas.

Edipo alcalde, mi segunda relación cinematográfica directa con él. Qué idea: Sófocles reimplantado en la realidad de un país que, como Colombia, ha visto desfilar sus tragedias desde generaciones atrás. En este trabajo reafirmo que, paralelamente a su pasión por el cine, Gabo lleva en sus raíces otra pasión tan grande como duradera: el país, esa Colombia de concreto y gelatina que lo hace madrugar a enterarse de los acontecimientos más recientes, los de anoche o esta mañana. Como un realizador arma cada día el rompecabezas, y mientras escribe su próxima novela está respirando cinco guiones.

ESCENA 3. – INTERIOR
Ibagué. Hacienda El Vergel.

Lo veo en la filmación de Edipo alcalde. Escurridizo. Medio fantasmagórico, está detrás del sitio menos pensado. Es noviembre de 1995. Y en un descanso, en un almuerzo de esos de “coma y siga trabajando”, hablamos. Creí que me iba a comentar algo sobre la filmación. Pero me salió con esta perla: “Te quiero contar el argumento que me inventé anoche. Es para una película que tiene que durar noventa minutos exactos, porque es la historia de un Presidente que dura en el poder esos mismos noventa minutos. He pensado que esta historia tiene que desarrollarse en una ciudad como, por ejemplo… Quito, en el Ecuador…”. No entro en detalles del guión porque hace apenas dos semanas todos lo vimos en vivo y en directo, por eso cuando el hecho ocurrió, me dije: ¡Pero si ya había sucedido!”.

         

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abril
21 / 2014