Con La Cenicienta llegó la ópera al Festival de Música de Cartagena

Para cerrar el festival se presentó el montaje de la ópera La Cenerentola, o La Cenicienta de Gioachino Rossini. Hace más de 50 años que no se presentaba un espectáculo de este género en la ciudad.
 
Con La Cenicienta llegó la ópera al Festival de Música de Cartagena
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POR: 
Carolina Conti

Hablamos con el tenor mexicano Javier Camarena, estrella definitiva del festival

Entre los momentos memorables del Cartagena VIII Festival Internacional de Música cabe señalar los conciertos de las carismáticas hermanas Labeque, de la Orquesta de Cámara Orpheus con la nitidez de su ensamble o del Cuarteto Borodin, fácilmente lo mejor del festival, con su indiscutible excelencia y expresión. Ya para finalizar el festival, se presentó el esperado montaje de la ópera La Cenerentola, o La Cenicienta de Gioachino Rossini. Hace más de 50 años que no se presentaba un espectáculo de este género en la ciudad y, por lo mismo, necesario hacer cambios en el espacio del Teatro Adolfo Mejía. El foso de la orquesta, que por muchos años funcionó como bodega, se rescató gracias a una inversión significativa que permitió adecuarlo para la ocasión y por supuesto, abre ahora la posibilidad para futuros espectáculos que así lo requieran.

La escogencia del título no pudo ser más acertada. Esta ópera de Rossini tiene todo para ser un éxito. Una música maravillosa, que se va tejiendo de forma magistral como la trama. Una historia conocida recreada desde una perspectiva sin elementos mágicos con situaciones muy divertidas. A diferencia de la historia que conocemos, en esta versión el príncipe se hace pasar por su escudero para observar de cerca a las hermanas que pretenden llegar a princesas, una situación que permite todos los equívocos que se trasladan a la música y hacen de la obra algo muy divertido.

El montaje de La Cenicienta contó con la dirección escénica de Jacopo Spirel quien optó por una producción con pocos elementos que fueron compensados por la actuación y, claro, por la música. El maestro Rinaldo Alessandrini, quien estuvo en la edición anterior del festival dedicada al estilo italiano, dirigió la Orquesta Filarmónica Joven de Colombia, el Coro de la Ópera y los solistas, Daniela Pini, Roberto de Candia, Luciano di Pasquale, Maurizio Lo Piccolo, las colombianas Gabriela Ruiz y Karolyn Rosero. El papel del Príncipe Ramiro, quien se disfraza de escudero en esta versión para conocer de verdad a la cenicienta y a las hermanastras, estuvo a cargo del mexicano Javier Camarena, un tenor a quien definitivamente hay que seguirle la pista. No en vano, su agenda después de Cartagena incluye las temporadas del Metropolitan Opera House de Nueva York y en los teatros principales de ciudades como Zürich, Salzburgo, Colonia, Madrid y Münich. Sobre su papel en este montaje nos dijo:

Camarena salió de México, no por falta de oportunidades de trabajo, sino por su interés en perfeccionar su arte. Fue así como viajó a hacer parte del taller para jóvenes cantantes de la casa de ópera de Zürich, con el maestro Francisco Araiza.

En el conversatorio La ópera por dentro, uno de los tres programados en la Serie Oro Davivienda, Fernando Toledo habló con algunos de los participantes que coincidieron en que fue un trabajo vertiginoso. En una semana se hizo un montaje que habitualmente toma como mínimo tres semanas.También subrayaron el profesionalismo de todo el equipo y el excelente trabajo de la parte colombiana, que estuvo a cargo de la Orquesta Filarmónica Joven de Colombia, un proyecto de la Fundación Bolívar Davivienda, el Coro de la Ópera de Colombia y las solistas Karolyn Rosero y Gabriela Ruiz.

Este montaje, que cerró el festival de este año, marcó una nueva etapa para el festival que seguramente irá ajustando lo que sea necesario para ofrecer lo mejor de la música en los años por venir. Por lo pronto, ya hay expectativa por saber que será lo que el festival traerá en 2015

         

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enero
13 / 2014