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Criptomonedas, ¿la nueva fiebre del oro?

Las monedas virtuales han generado una revolución entre personas de todos los estratos sociales que sueñan con hacerse millonarias en un parpadeo. Conozca lo que debe tener en cuenta y cómo invertir en estos activos.

Foto: Ilustración por Sindy Elefante - Instagram @sindyelefante

Las monedas virtuales han generado una revolución entre personas de todos los estratos sociales que sueñan con hacerse millonarias en un parpadeo. Conozca lo que debe tener en cuenta y cómo invertir en estos activos.

A mediados de octubre pasado, el precio del bitcóin alcanzó máximos históricos: rozó los 67 mil dólares. Este récord ha desatado una “fiebre de oro”, esta vez virtual, entre miles de personas que empiezan a jugarse la suerte e invierten en criptomonedas. Una minoría más conservadora duda del futuro de este dinero digital y vaticina una burbuja que muy pronto podría estallar.

Carlos Alberto Rodríguez,* empresario e inversionista en diversos emprendimientos, se podría catalogar como de perfil conservador en materia de inversiones: tiene más de 50 años y, generalmente, utiliza sofisticados modelos de análisis para tomar decisiones sobre su dinero.

Pero ante la promesa de duplicar su inversión, decidió lanzarse a la arena y compró 13.000 dólares en bitcoines. “Esta es la inversión menos profesional que he hecho en mi vida, pero me la jugué a ver qué pasa”, asegura con una sonrisa culpable.

Rodríguez no tiene claro en qué invirtió, sabe que compró un “pedacito” de la criptomoneda a través de un pool en el que participan otros cientos de “inversionistas de riesgo”. “Es como una red de mercadeo”, confiesa. Pero él no es el único. El entusiasmo de quienes promueven las criptomonedas es tan sugestivo que logra atraer a personas incluso de bajos ingresos ilusionadas con duplicar su modesto capital.

Blockchain

¿A qué se debe esta apuesta aparentemente irracional en la que existen transacciones y datos encriptados en lo que se denomina blockchain? Esta tecnología se define, en términos simples, como una base de datos distribuida y cifrada entre miles de pequeños bloques de información, de tal forma que cualquier cambio o alteración en el flujo de estos datos o en las transacciones es reportada de inmediato. De esa manera, se garantiza un alto nivel de seguridad en la información que se salvaguarda.

Después de toda la investigación sobre la “fiebre de criptomonedas” logré concluir que sin blockchain no hay criptomonedas, pero también me quedó claro que esta tecnología no solo sirve para crear monedas virtuales. Con base en estas se pueden vender boletas virtuales para asistir a conciertos o a teatro, suscribir contratos en línea y hasta gestionar procesos electorales, entre muchos otros usos. Pero, sin lugar a duda, las criptomonedas han generado el mayor interés.

criptomonedas
Ilustración por Sindy Elefante – Instagram @sindyelefante

¿El valor del bitcóin es diferente de su precio?

¿De dónde surge el valor de una criptomoneda como el bitcóin? Fácil, se trata de una moneda virtual de edición limitada; el supuesto es que la programación que hizo el misterioso creador, un tal Satoshi Nakamoto (que bien puede ser un alias), solo permitirá emitir aproximadamente 21 millones hasta el año 2144.

A la fecha se habían minado 18.861.993,8 bitcoines, lo que indica la dificultad que se presenta a diario para obtener nuevos ejemplares de esta moneda. Este es uno de los factores que impulsan su precio al alza y la razón por la cual los más entusiastas afirman que su valor es muchísimo mayor.

Pese al misterio que rodea su creación, este ha tomado tal fuerza que se entrelaza con el dinero del mundo físico y permite que se utilice para pagar paquetes turísticos o una cena, comprar inmuebles, incluso para comprar plátanos y tomates en el supermercado.

Es tal su importancia que los bancos tradicionales ya cuentan con un área encargada de gestionar operaciones con criptomonedas y el gobierno de El Salvador la aceptó como una moneda de curso legal para facilitar que los ciudadanos moneticen con mayor facilidad los recursos que les envían sus familiares que residen en el exterior. 

Dada su alta volatilidad, las autoridades monetarias de diversos países estudian la opción de emitir sus propias criptomonedas basadas también en blockchain, como una manera de controlar la circulación de este tipo de dinero virtual y blindarse de especulación en la medida en que estaría atado al dinero oficial emitido por la banca central.

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“Quiero ganar mi primer millón”

Andrés Vélez es un joven estudiante de Filosofía al que unos pesos de más siempre le caen bien. A mediados de este año, su padre (ingeniero de sistemas que trabaja en la Superintendencia Financiera) le contó sobre una manera de hacer dinero con criptomonedas. No era bitcóin, tampoco era ethereum ni cardano. 

“Jamás pensé que ganaría dinero de verdad, que puedo usar en la tienda de mi barrio, tan solo por jugar”. El videojuego se llama Axie Infinity y está basado en la NFT (Token No Fungible) denominada SLP (Smooth Love Potion). Su aventura comenzó hace dos meses con una inversión inicial de 1.000 dólares (alrededor de 4 millones de pesos). 

Cada semana, Vélez retira las utilidades que ha logrado a través de su cuenta de ahorros en Colombia. “Comenzar es lo más difícil, pues recién ingresé, dedicaba al menos seis horas diarias a la plataforma”. Así fueron más o menos las primeras tres semanas. Una vez entendió las dinámicas del juego logró dedicar tan solo dos horas diarias a tal actividad.

El joven estudiante juega feliz, pues encontró una fuente de ingresos alternativa a la mesada que le daban sus padres. Según sus cuentas, el próximo mes logrará recolectar la inversión inicial que hizo; de ahí en adelante ya todo será ganancia. ¿Se volverá millonario jugando en línea desde el celular? Todo parece indicar que esta perspectiva no desvela al joven estudiante, que por ahora se divierte mientras agrega algunos ceros a su cuenta.

Un inversionista en forma

Lo cierto es que las historias que tienen enardecidos a los “inversionistas” se parecen mucho más a la de Mauricio Franco, colombiano que se convirtió en millonario con propiedades en Estados Unidos, México y Colombia, gracias a su apuesta por el bitcóin.

Franco no siente pena de contar cómo pasó de ser mensajero en la capital del Valle a emprendedor en Estados Unidos. En la “segunda temporada” de una historia que lo tiene todo para ser un éxito en Netflix, sufrió una quiebra dolorosa y tuvo que volver a empezar como vendedor ambulante de quesos mexicanos y luego se empleó como pelapapas en United Airlines. 

Su capacidad para destacarse entre el montón y aprovechar todas las oportunidades lo catapultó al área de tecnología de la aerolínea sin tener conocimiento alguno sobre el tema. Allí trabajaba cuando conoció el nuevo dorado, y decidió aprender al máximo sobre las criptomonedas. 

Franco atendió la entrevista desde el apartamento que compró en Cali monetizando sus bitcoines desde las wallets (billeteras virtuales) que maneja. Hoy se ha convertido en un experto en el tema, aunque aclara que “este mercado es muy amplio. Seguirle el paso a cada una es supremamente complejo, pero tengan claro que el bitcóin es el rey”. 

blockchain
Ilustración por Sindy Elefante – Instagram @sindyelefante

Ganar en criptomonedas, invertir en moneda dura

Mauricio Franco renunció a todo por algo más grande: la verdadera libertad financiera. En 2015 tomó sus ahorros (10 mil dólares) e hizo una segunda hipoteca sobre su casa para recibir 18 mil dólares más. Dejó sus cuentas con un triste cero coloreado de gris y lo apostó todo en bitcoines.

En apenas seis años ha logrado amasar una verdadera fortuna. Él aclara que nunca vende sus bitcoines, pero sí monetiza las utilidades que recibe y las convierte en nuevas inversiones, como el apartamento que compró en Cali para ponerlo a rentar en Airbnb, las propiedades que tiene en Estados Unidos y el terreno que adquirió en Tulum (México) para desarrollar un complejo ecoturístico.

¿Por qué invertir en el mundo físico cuando la rentabilidad en el virtual es tan atractiva?, le pregunté. “Porque esas inversiones me van a generar ingresos para reinvertir en más criptomonedas”, señala. Franco es un entusiasta, al punto que logró mover mi conservador sentido de las inversiones hacia un punto más flexible en el que todo podría pasar.

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Para el colombiano, las criptomonedas son una especie de revolución financiera que permitirá democratizar el acceso a la riqueza y lograr que miles de personas se lucren de esta inversión. “Para invertir en estas monedas tienes que llegar pensando cuánto quieres duplicar, en lugar de pensar desde la escasez, evaluando cuánto estás dispuesto a perder”, sentencia.

Deshojando margaritas

¿Basta el entusiasmo para lanzarse a poner todos los ahorros en criptomonedas? Claro que no. Mauricio Franco es un estudioso del tema, que conoce al dedillo las opciones para generar ingresos en este complejo mundo del dinero digital, como los pools de inversionistas y la minería de criptos, en los que se conectan servidores para que generen bitcoines al mejor estilo del fracking en la industria petrolera. 

De manera que si desea hacer fortuna en este mundo es clave que estudie mucho sobre cómo se crea, cuál es su precio y cuál podría ser su valor estimado. También es importante tener claro que en materia de criptomonedas lo único tangible es la incertidumbre. Según Franco, hay tres caminos para incursionar. Si se considera una persona paciente, simpatizante de la tortuga que le ganó a la liebre, es probable que su opción sea el holding, en el que compra una porción de bitcoines y se sienta a esperar a que el precio suba. 

La segunda opción es el trading, que requiere disponibilidad de tiempo para analizar datos financieros y un alto nivel de tolerancia al estrés porque se trata de jugar a la compra y venta de la moneda de manera especulativa, a la espera de que su precio suba o baje.

Y está la tercera, a la que le apostó Carlos Alberto Rodríguez, quien no quiere estresarse demasiado ni jugar al “Lobo de Wall Street” con su dinero. Se trata de un pool de inversionistas que juntan sus recursos para crear una especie de microecosistema de inversiones. Así, todos suman y todos ganan o pierden. La clave está, como dice Franco, en conectarse emocionalmente con la criptomoneda y no dejarse llevar por los impulsos cuando el precio sube mucho o se desploma.

¿Invertir o no?

¿Me convencieron de invertir en bitcoines? La verdad, no. Es probable que me esté perdiendo una oportunidad de oro para duplicar mis inversiones, pero no tengo el hígado necesario para gestionar mis impulsos frente a la volatilidad que experimentan las criptomonedas en el día a día. 

Así que, por ahora, seguiré la máxima de mi sensei en materia de inversiones, Andrés Morales: solo invertiré en aquello que entienda y sobre lo cual pueda conocer su valor y su precio con datos ciertos y no con algoritmos ideados por algún fantasma digital. 

Con reportería de Juan Pablo Quintero.

*Nombre cambiado por petición de la fuente.

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Noviembre
25 / 2021

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