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Diversidad y virtualidad, la vida sexual de millennials y centennials

Aunque les siguen preocupando los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual, los jóvenes tienen una concepción mucho más amplia de la sexualidad que la de sus padres.

Foto: Ilustraciones por Jorge Ávila / Instagram @jorgetukan

Aunque les siguen preocupando los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual, los jóvenes tienen una concepción mucho más amplia de la sexualidad que la de sus padres.

Para una generación cuya educación sexual consistió en propagandas de televisión en las que unos pollitos repetían “sin preservativos ni pío” y videos en los colegios sobre abortos clandestinos como terapia de choque, puede resultar todo un desafío entender la visión amplia de la sexualidad que tienen sus hijos, los actuales millennials y centennials.

En los años ochenta y noventa las fronteras de la educación sexual eran la prevención de embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual; para ello se impartían desde cátedras morales y abordajes de abstinencia sexual, hasta el enfoque más pragmático de recomendar el uso del condón sin excepción alguna.

¿Placer? ¿Disfunciones? ¿Orientaciones sexuales diversas? ¿Identidades de género? ¿Diversidad corporal? ¿Abuso sexual? ¿Fantasías? Todo esto ciertamente existía, pero no se discutía en los colegios ni en las familias. Tampoco hoy en el desayuno todos los padres hablan abiertamente del tema con sus hijos; algunos lo hacen, pero en la mayoría de los casos, los jóvenes de hoy buscan directamente la información a través de esa extensión corporal en la que se han convertido sus teléfonos inteligentes. 

Ojo al dato

Varios estudios recientes –como el de Ipsos Mori en Reino Unido o el de la Universidad Estatal de San Diego y Bryn Mawr College en Estados Unidos– han revelado datos interesantes sobre la sexualidad de estas generaciones.

Las conclusiones de dichos estudios coinciden: los centennials (nacidos entre 2000 y 2010) y los millennials (nacidos a partir de 1981 hasta el final del siglo XX) saben mucho más de sexualidad de lo que sabían sus padres a su edad; son mucho más abiertos que sus progenitores a la diversidad sexual y de género –a reconocerlas en sí mismos o a respetarlas en otros–; tienen menos tabúes y la conciben como una fuente de placer y de realización personal, independiente de su función reproductiva. 

Mente abierta sobre la sexualidad

Carolina Herrera, psicóloga clínica de Liberarte, un espacio psicológico creado especialmente para las personas LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales) asegura que “la generación actual, que concibe la sexualidad de forma más amplia, más compleja, conoce las diversidades que esta involucra. No la ve como un acto centrado en el aspecto genital o que debe llevarse a cabo según un único libreto ni como acto enmarcado en el interés de la procreación necesariamente o en la lógica matrimonial, sino como parte de su vivencia personal. Se empodera bastante de su sexualidad, de su cuerpo y de con quiénes y de qué manera quiere compartir esta vivencia”.

Tal vez esa sea una clave del éxito arrollador en muchos países de la serie de Netflix Sex Education. Un verdadero “todo lo que usted siempre quiso saber sobre sexo y nunca se atrevió a preguntar”. La británica Laurie Nunn, autora de la serie, explicaba en una entrevista concedida a The Guardian que se inspiró en su propia educación sexual, prácticamente inexistente. “Estoy en mis treinta y siento que apenas empiezo a tener el lenguaje correcto para hablar de mi cuerpo, y pienso ‘Dios, desearía haber sabido todas estas cosas cuando estaba en mis veinte’”.

Un mundo más incluyente

La diversidad es un aspecto que toca un punto clave de la diferencia entre las generaciones cuya adolescencia coincidió con los ochenta y los noventa y las actuales: una diversidad que ha estado siempre en el mundo, pero no siempre validada, reconocida y respetada, no solo en materia de sexualidad, sino en todas las dimensiones de la vida humana. 

Las investigaciones citadas señalan que los centennials son los menos heterosexuales de la historia. Así lo sugieren las respuestas de los jóvenes encuestados, que solo en un 48 % de los casos se declararon exclusivamente heterosexuales, en contraste con 78 % de los boomers (nacidos entre 1946 y 1965) que se reconocen como tales. 

En términos generales, los jóvenes actuales son capaces de ver en la sexualidad una dimensión compleja, diferente al binarismo de generaciones anteriores, en el que lo único válido era ser hombre o ser mujer y estar atraído sexualmente por alguien del sexo opuesto. 

Historias sobre sexualidad

Natalie Sánchez es una joven escritora y periodista de 30 años, autora de la novela La cólera en los tiempos del amor, en la que relata sin tapujos y desde su punto de vista de mujer millennial una historia relacionada con amor y sexualidad.

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Reconoce que a ella le alcanzó a tocar una educación sexual muy limitada en la que primaron las creencias religiosas sobre la información. Pero declara que, definitivamente, hoy hay más apertura a la diversidad: “Creo que sería un poco comprometedor hablar por toda mi generación, pero pienso que hemos hecho un progreso importante en materia de tolerancia en Bogotá. La gente que conozco no le haría bullying a otra por ser homosexual, por ejemplo”.

Otra joven, Daniela Casadiego, comenta que en los colegios todavía faltan apertura e información en la educación, pero que hay avances. A sus 26 años, esta ingeniera ambiental expresa que “aunque mi generación piensa de una manera más libre, conozco personas que siguen siendo reacias al tema de la diversidad. Yo considero que cada uno puede hacer con su sexualidad lo que quiera, con tal de que sea feliz y se sienta en paz”.

Abrir espacios para hablar de diversidad

Claudia López es una de las integrantes de Fauds, Familiares y Amigos Unidos por la Diversidad Sexual y de Género. Como la mayoría de los boomers, Claudia creció en un entorno conservador y tradicional en Medellín. Su aprendizaje en este tema vendría años después, cuando su hijo Isaac declarara su identidad de género diversa como un hombre trans a sus 16 años. 

En el proceso de informarse científicamente y entender lo que le estaba pasando a su hijo, Claudia se convirtió en una experta y hoy acompaña a familias en procesos similares. Por ello, comenta sobre las falencias de la actual educación sexual y lo que los jóvenes quieren saber.

Sexualidad
Ilustración por Jorge Ávila / Instagram @jorgetukan

“Se debería impartir una educación más abierta y hablar de diversidad, ya que hay múltiples maneras de explicarlo de acuerdo con la edad: a los niños pequeños les hablamos del cuidado del cuerpo, del autocuidado, de respetar el comportamiento del otro; si estoy en clase como maestra y veo que los niños están jugando con muñecas y alguien hace un comentario inadecuado porque su amiguito juega con muñecas, la maestra debe intervenir para hablar de respeto, empatía, amor, y entender que podemos utilizar todos los juguetes, y ahí no estoy hablando de sexualidad», asegura.

Agrega que «en la pubertad ya comienzan manifestaciones y precisiones en las que ellos expresan cómo se sienten acerca de su identidad y orientación, y si como familias y maestros hemos brindado una educación alrededor del respeto y la empatía, en esos entornos va a ser más fácil la convivencia. Si no lo hemos hecho, tendremos consecuencias como el bullying, el chiste descalificador que hacen el hermano mayor o el tío, y guardamos silencio”.

La adolescencia se estira

Además de la mayor apertura hacia la diversidad de orientaciones sexuales e identidades de género, otra cuestión que se comenta en los informes es que aunque saben más sobre sexualidad y son más abiertos a las diversas posibilidades, también tienen menos sexo. 

El estudio de la Universidad de San Diego concluye que el desarrollo de los adolescentes se ha hecho más lento en comparación con generaciones anteriores. Al publicar el informe, su autor Jean M. Twenge dijo que, en términos de actividades para adultos (un trabajo remunerado, manejar carro, tener relaciones sexuales) los jóvenes que hoy tienen 18 años se parecen a los de 15 de décadas anteriores.

Para ese estudio se analizaron 8,3 millones de encuestas a jóvenes entre 13 y 19 años de edad a lo largo y ancho de Estados Unidos, en una población representativa de la diversidad racial, económica, cultural y social de ese país, y el hallazgo principal fue que estos jóvenes comienzan una vida adulta mucho después de lo que lo hacían sus padres. Esto incluye su sexualidad.

¿Cómo estamos en Colombia?

En Colombia no existe un estudio de esa naturaleza. Pero hay condiciones similares a las que se les adjudica este cambio de comportamiento: mayor acceso a internet, aplicaciones para conocer parejas en la virtualidad y cambios socioeconómicos que dificultan más la autonomía financiera de los jóvenes, entre otros. Adicionalmente, la pandemia ha reforzado la virtualidad.

Frente a qué tan satisfactoria puede ser esta vivencia de las relaciones afectivas y sexuales a través de las redes, la psicóloga Herrera considera necesario repensar desde qué punto de vista evaluamos la sexualidad de los jóvenes.

“¿Bajo qué criterios vamos a comprender la sexualidad de los centennials? Si la vamos a medir con criterios tradicionales (frecuencia, actos sexuales genitales), efectivamente, vemos diferencias en relación con generaciones anteriores, pero esto no quiere decir que los jóvenes no tengan interés en vivenciar su sexualidad plena, sino que sus exploraciones son un poco distintas, parten de conexiones virtuales, redes; hay una búsqueda desde lo digital y hay muchas relaciones amorosas a distancia o que se mueven en el mundo digital, pero que forman parte de la vivencia de la sexualidad de los centennials”, asegura. 


Diccionario para entender la sexualidad *

La terminología sexual está en constante cambio y con frecuencia toma a muchos por sorpresa. Estos son algunos de los conceptos más frecuentemente usados.

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Orientación sexual:

Es el patrón de atracción emocional, romántica y sexual que tiene un individuo hacia los demás. Puede sentirse atraído hacia personas de un género en particular o hacia más de uno.

Identidad de género:

Es la forma como los individuos se perciben a sí mismos. La identidad de género de una persona puede ser la misma o diferente de su sexo asignado al nacer. Si es la misma, se habla de una persona cisgénero. Si la persona no se identifica con ese género y ha decidido asumir otra identidad de género, es una persona transgénero.

Expresión de género:

Se refiere a la apariencia externa de una persona que expresa así su identidad de género a través de su comportamiento, ropa o características corporales y que puede o no ajustarse a los comportamientos y características socialmente definidos típicamente asociados con masculinidad o feminidad.

Género fluido:

Una persona que no se identifica particularmente con ningún género o que puede cambiar su identidad de género en determinado momento.

Transgénero:

Se usa como término “sombrilla” para acoger a personas cuya identidad y / o expresión de género es diferente de las expectativas culturales basadas en el sexo que se les asignó al nacer. Ser transgénero no implica ninguna orientación sexual específica. Por lo tanto, las personas transgénero pueden identificarse como heterosexuales, homosexuales, lesbianas, bisexuales, etc.

Bisexual:

Describe a alguien que tiene el potencial de atracción emocional, romántica o sexual hacia personas de cualquier género. Aunque no necesariamente de manera simultánea, de la misma manera o en el mismo grado. Este término a veces se utiliza indistintamente como sinónimo de pansexual.

Intersexual:

Las personas intersexuales nacen con una variedad de diferencias en sus rasgos sexuales y anatomía reproductiva. Existe una amplia variedad de diferencias entre las variaciones intersexuales. Incluidas las diferencias en los genitales, cromosomas, órganos sexuales internos, producción de hormonas, respuesta hormonal y / o rasgos sexuales secundarios.

Asexual:

Una persona que no experimenta atracción sexual pero que puede tener una atracción romántica. 

No binario:

Un adjetivo que describe a una persona que no se identifica exclusivamente como hombre o mujer. Las personas no binarias pueden identificarse como hombres y mujeres, en algún punto intermedio, o como completamente fuera de estas categorías. Si bien muchos también se identifican como transgénero, no todas las personas no binarias lo hacen. No binario también se puede utilizar como un término general que engloba identidades como agénero, bigénero, genderqueer o de género fluido.

* Con información de Human Rights Campaing y Sentiido

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Octubre
22 / 2021

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