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Las 3 sobrevivientes colombianas que cuentan su historia en redes

Estas tres colombianas inspiran a sus seguidores a través de su testimonio de lucha, fuerza y amor por la vida. Conozca la historia de estas sobrevivientes.

Foto: Luis Álvaro Gómez Meza / Pedro Pío / Orlando Amador Rosales - Cortesía El Heraldo

Estas tres colombianas inspiran a sus seguidores a través de su testimonio de lucha, fuerza y amor por la vida. Conozca la historia de estas sobrevivientes.

El artículo ‘Las 3 sobrevivientes colombianas que cuentan su historia en redes’ fue publicado originalmente en la versión impresa de la Revista Diners, edición junio 2021

Para quienes creen en los milagros, Paula Ágredo es uno de ellos. Esta joven de 25 años sobrevivió a un accidente del que el 98 % de las personas no logra hacerlo o si lo hace queda en un estado vegetativo por el resto de su vida.

La caleña ha desafiado todos los pronósticos médicos y su caso se ha convertido en un verdadero suceso en las redes sociales, no solo por la gravedad de su trauma, sino por la increíble rapidez de su recuperación y la actitud positiva con la que ha tomado esta difícil prueba.

 

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«Esta me cae bien, vamos a ayudarla»

Del día del accidente no tiene recuerdos; de hecho, ella y su familia aún no conocen los detalles de cómo sucedió todo porque han preferido enfocarse en su recuperación. Se sabe que el pasado 2 de febrero, luego de asistir a su trabajo, fue a dar un paseo en bicicleta con un amigo y se cayó.

La gravedad del golpe fue tal que, a pesar de llevar puesto el casco, la comunicadora sufrió daños en el lado derecho de su cerebro y una fisura arterial, que le causó la pérdida de cerca de un litro de sangre de la cabeza.

“Uno nunca cree que le va a pasar algo así. Uno siempre cree que si se cae se fractura la mano, el pie o la pierna, pero no imagina que se va a partir la cabeza, que va a acabar en una camilla en cuidados intensivos y mucho menos que Dios va a mirar para acá y va a decir ‘ve, esta me cae bien, vamos a ayudarla’”.

Para salvar su vida, los médicos de la Fundación Valle del Lili removieron parte de su cráneo para quitar la porción del cerebro dañada por el golpe. Si Paula sobrevivía –algo poco probable en ese momento–, el pronóstico más positivo auguraba que la joven pasaría cerca de diez años aprendiendo lo que había asimilado en sus primeros cincos años de vida.

Contra los pronósticos

Pero la fuerza del espíritu de Paula comenzó a imponerse: decían que no iba a volver a hablar y al segundo día en la Unidad de Cuidados Intensivos, con la ayuda de la neuróloga, sorprendió a su mamá Jaqueline a través de una llamada de WhatsApp. Decían que no iba a volver a caminar y al tercer día en la UCI, se levantó de la cama por su propia cuenta para “ir a trabajar”. Decían que iba a estar tres meses en cuidados intensivos y solo fueron necesarios tres días.

Desde la lógica, Paula y sus médicos encuentran varias razones para su extraordinaria recuperación: su dedicación por quince años a la natación, la buena alimentación que ha tenido desde niña o su capacidad ambidiestra. Pero desde el corazón, la joven atribuye su asombroso proceso a la fe inquebrantable de su madre Jaqueline, al amor de su familia y a la cadena de oración que se generó entre propios y extraños, en gran parte gracias a las redes sociales.

 

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«Mostré una cara distinta de una situación atroz»

Cinco días después de su accidente, Paula empezó a hacer historias para su Instagram desde el celular de su mamá. “Mostré una cara distinta de una situación completamente atroz y me dejé ver tal cual era. Sé que la solución más sencilla habría sido colocarme un sombrero, pero es que a mí no me molesta verme la cabeza como un balón desinflado, eso hace parte de mi realidad”, asegura.

“He vivido lo más bonito de las redes sociales, porque el 99 % de los mensajes que me llegan son positivos y eso es increíble”, afirma. Y no lo dice porque en unas semanas su cuenta en Instagram haya pasado de 2.800 seguidores a cerca de 60 mil o porque el video donde explica su accidente haya sobrepasado el millón de visualizaciones. Lo señala porque esos cientos de mensajes la animaban cada día y la alentaban a recuperarse.

Una anhelada victoria

Durante su proceso, Paula ha logrado en tiempo récord una lista larga de pequeñas grandes victorias como comer, bañarse, levantarse por su propia cuenta, caminar, escribir a mano, subir y bajar las escaleras. Por ahora, acaban de realizarle la segunda cirugía, en la que volvieron a implantarle la parte de su cráneo que habían alojado en su abdomen bajo y a la cual había denominado ‘Rigo’.

Y anhela regresar a su trabajo y graduarse en agosto de la especialización en Mercadeo.

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“Estoy segura que mi caso está inspirando a muchas personas que viven situaciones parecidas o incluso más difíciles –señala–. Mi cuenta en Instagram se convirtió en una especie de confesionario, donde muchos me cuentan sobre un diagnóstico médico, sobre un accidente similar, sobre sus problemas familiares o simplemente porque se sienten solos”.

“Ahora tomo la vida de otra forma. Pienso en vivir el día a día, porque no sé si mañana esté viva, si siga igual o si aparezca una secuela”, finaliza.

“Le jugué un partido a la vida y le gané”

La exfutbolista Johanis Menco es una mezcla de la alegría de la mujer costeña con la tenacidad de la mujer santandereana. Su carácter, así como su acento al hablar, se mueven entre la dulzura y el temple, una combinación que le ha ayudado a sortear varias pruebas durante sus 26 años de vida.

Quizás la más dura, y por la que el país conoció su historia, ha sido la amputación de su pierna izquierda a raíz de un accidente casero con una puerta de vidrio, durante un asado familiar el 28 de junio del año pasado.

“Es una situación muy difícil porque uno piensa que se le acabó el mundo y que ya no va a ser el mismo. Pero con el tiempo me di cuenta de que eso es mentira. No es imposible salir adelante”, afirma.

Johanis Menco Foto Luis Álvaro Gómez Meza


Y es que de superar obstáculos ella ya sabía bastante: trabajar desde muy joven para ayudar a su familia en San Pablo, Bolívar; tener que separarse de su madre, en la adolescencia, para vivir con otra familia que la acogió; luchar contra los estereotipos cuando empezó a jugar fútbol a los ocho años, y hasta sacar fuerzas para combinar sus estudios de topografía con su posición de arquera del Real Santander en los inicios de la liga profesional del fútbol colombiano en 2017.

Sin limitaciones

Johanis trabaja cada día en demostrar que una condición de discapacidad no es una limitación para que las personas continúen su vida. “Ahora soy una mujer guerrera, empoderada, que no se va a rendir ante cualquier obstáculo como quizás lo hacía antes”, asegura.

Y ese empoderamiento se ve a simple vista. Esta morena imponente es la imagen de una marca de ropa deportiva santandereana que le apostó a la inclusión en sus campañas, y desde allí se le han abierto más puertas: una cadena de gimnasios, una marca de suplementos y hasta una multinacional de productos de belleza han creído en ella como fuente de inspiración.

Foto Luis Álvaro Gómez Meza


Pero sin duda, los dos apoyos más importantes después de su accidente han sido la marca alemana Ottobock, que le obsequió las prótesis 3R80 y la C-Leg, una pierna “inteligente” con microprocesador, y su familia junto a su novio Sebastián Aparicio.

El fortalecimiento de esa autoconfianza también le ha permitido a esta joven nacida en Magangué, Bolívar, compartir su proceso a través de las redes sociales. La respuesta ha sido muy positiva: en Instagram pasó de casi dos mil seguidores a más de 25 mil. “En agosto decidí mostrarme tal cual soy. Lo que pasó, pasó, y no tengo por qué avergonzarme de la mujer que soy ahora; al contrario, me amo el doble de lo que me amaba antes”, apunta.

“El contenido que publico en mis redes sociales quiero que sea inspiración para otras personas, me gusta motivarlas y darles aliento. Por ejemplo, personas amputadas me escriben para preguntarme qué ejercicios hago para el muñón”.

Camino a los Paralímpicos

En este tiempo ha hecho muchas cosas que no había imaginado: probó la natación; gracias al apoyo del Real Santander y la Academia Match Fútbol sacó la Certificación Internacional en Coaching y Mentoring para el fútbol de alto rendimiento; ha dado conferencias deportivas y charlas motivacionales.

Pero la deportista quiere superar sus límites. A finales de marzo, el ministro del Deporte, Ernesto Lucena, le hizo entrega de una bicicleta especial para iniciar su carrera en paracycling, su primer paso en el nuevo sueño de representar a Colombia en los Juegos Paralímpicos de 2024 en Francia.

Johanis quiere continuar su preparación para convertirse en toda una conferencista internacional, y también desea casarse y ser mamá.

Sobrevivientes colombianas Foto Luis Álvaro Gómez Meza


“La vida me demostró que a veces nosotros mismos nos ponemos piedras en el camino y nos damos muy rápido por vencidos sin encontrar una solución. A mí la vida me golpeó tan fuerte que yo pensé que no iba a levantarme, pero me levanté, le jugué un partido y le gané”.

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“La vida es un baile”

“La vida es como un baile donde te ponen diferentes ritmos musicales y tú decides cuáles bailas y cuáles no. Algunos te gustan tanto que les armas una coreografía”, dice Gloria Herrera, la nueva presentadora del programa Nuestras mañanas, en Telecaribe, y quien a pesar de que le ha costado seguirle el paso a la vida, nunca le ha perdido el ritmo.

La pasión por el baile de esta barranquillera la había llevado a formar parte de la escuela de Marlio Cortés, una de las más importantes de la capital del Atlántico.

Gloria Herrera Foto Orlando Amador Rosales. Cortesía El Heraldo


En 2009, su talento y belleza brillaban en las comparsas de la Vía 40 durante el Carnaval de Barranquilla, pero de repente la música se detuvo: un dolor que sentía esporádicamente en su pierna izquierda se agudizó hasta tal punto que la postró y no pudo salir a bailar.

Un mes después los resultados de los exámenes eran contundentes: cáncer. “En ese momento no dimensionaba la gravedad de la situación. Para una joven de 19 años es difícil asimilar que su vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos”, explica.

Ni las muletas pudieron detenerla

Llegaron las quimioterapias y una operación para extraerle el tumor de la pierna, con tan mala suerte que adquirió una bacteria. La barranquillera estuvo tres meses internada y fue sometida a 17 cirugías en su pierna. Sin embargo, la infección no cedió y la herida nunca cerró del todo.

Gloria decidió continuar su vida y volver a la universidad para distraer su dolor con los afanes de la cotidianidad. Ni las muletas ni el hecho de que en ese momento tuviera la pierna cinco centímetros más corta debido a las operaciones, evitó que cumpliera uno de sus objetivos: terminar su pregrado y cursar su maestría en Comunicación en la misma universidad.

En 2016, los medicamentos para el dolor ya no le hacían ningún efecto y entonces alguien le sugirió buscar tratamiento en el exterior.

Gloria Herrera Foto Orlando Amador Rosales. Cortesía El Heraldo


En junio, Gloria y sus padres viajaron a Nueva York con la esperanza de que un injerto de hueso de una persona fallecida fuera la solución para su pierna. Y tampoco lo fue. Debido al avance de la infección, la única opción para terminar su viacrucis era la amputación de las partes infectadas.

Imparable

El procedimiento, que solo se efectúa en Estados Unidos, Nueva Zelanda y Alemania, parece algo muy moderno, pero lo hacen desde la Primera Guerra Mundial, y consiste en amputar la parte afectada de la pierna y utilizar su pie, girado hacia atrás, como nueva rodilla y como enlace para manejar su prótesis.

Luego de su rehabilitación, Gloria sintió la fuerza y la necesidad de compartir con otros su historia de vida y lo que había aprendido durante el proceso, primero mediante conferencias y luego a través de las redes sociales.

“Sentí que tenía que usarlas para construir algo más allá de estar socialmente activa, para que la gente pudiera llevarse algo de mí –apunta–. Siempre estoy dispuesta a hablar con quien necesite renovar sus ganas de vivir”.

Le sobran las ganas de vivir

A ella ganas le sobran, pues Gloria es una mujer imparable: en las mañanas presenta durante tres horas y media en vivo, Nuestras mañanas, uno de los programas más importantes del canal regional.

Foto Orlando Amador Rosales. Cortesía El Heraldo


En las tardes lidera desde la oficina de la primera dama de Barranquilla, Silvana Puello, diversos proyectos para la inclusión de personas con discapacidad en la ciudad.

Y en las noches está en su hogar, compuesto por sus tres hijos y su esposo Kevin, con quien se casó un mes después de la cirugía.

“Hoy veo el cáncer como una gran oportunidad. Quizás, si todo ese proceso no hubiera pasado, no sería la mujer que soy hoy, orgullosa y feliz”.


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Junio
30 / 2021

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