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Mascotas en tiempos de pandemia, ¿cómo las ha afectado la coyuntura?

Aunque las mascotas nos han ayudado con la carga de la pandemia, algunas sufren las consecuencias del encierro mientras que otras han sido abandonadas.

Foto: TR photography - Unsplash / C.C. 0.0

Aunque las mascotas nos han ayudado con la carga de la pandemia, algunas sufren las consecuencias del encierro mientras que otras han sido abandonadas.

El artículo ‘Mascotas en tiempos de pandemia, ¿cómo las afecta el encierro?’ fue publicado originalmente en la versión impresa de la Revista Diners, edición mayo de 2021

En 2007, Will Smith protagonizó uno de los episodios cinematográficos más conmovedores de su carrera: Soy leyenda. Su personaje, Robert Neville, vivía en un mundo posapocalíptico devastado por un virus. Su único contacto con un ser vivo era su perro Sam, un pastor alemán que le había regalado su hija antes de morir.

Durante la película, el director Francis Lawrence describe una cotidianidad marcada por la soledad y el aislamiento, pero la compañía del hermoso canino es suficiente para que Robert permanezca aferrado a la vida.

Más allá de las tristes coincidencias que esta película de ficción pueda tener con lo que el mundo ha vivido en el último año, lo cierto es que la relación entre Robert y su perro no está lejos de lo que muchas personas han vivido en este periodo. Aunque sin zombis, la ferocidad del virus nos ha aislado del mundo exterior y, para muchos, los animales de compañía han sido la única fuente de contacto y amor.

Foto Bruno Emmanuelle / Unsplash C.C. 0.0


Más que una compañía

“En el aislamiento hemos necesitado del contacto con lo básico de la naturaleza, algo con lo que sintamos que estamos vivos, puede ser otro humano, un animal o una planta”, afirma Andrea Rodríguez, psicóloga especializada en neuropsicología.

Y es que como lo afirma Carlos Cifuentes, médico veterinario de la Universidad de la Salle, los animales son una fuente de compañía y de intercambio amoroso. “La misión espiritual de los animales de compañía es muy importante. Según varias culturas, como la tolteca, la lakota y algunas de Colombia, en el reino animal cada especie tiene una misión espiritual. Por ejemplo, la de los perros es enseñarnos todo sobre el amor incondicional”, asegura.

“Ellos observan cada movimiento, las rutinas, incluso tienen la capacidad de saber qué emoción está teniendo cada miembro de la familia y de acuerdo con eso actúan. Ese intercambio amoroso siempre va a generar neurotransmisores del bienestar”, agrega Cifuentes.

Los beneficios de los animales de compañía también los demuestra la ciencia. Durante el último año se han publicado varios estudios que evidencian el impacto de las mascotas en la salud física y emocional de sus dueños. Según una investigación realizada por científicos de cuatro universidades del Reino Unido y una de Portugal entre abril y junio del año pasado, una mascota se relaciona con una mejor salud mental y la reducción de sentimientos de soledad.

Entre las 5.926 personas que participaron en el estudio, el 86,5 % afirmó que su mascota le había ayudado a afrontar emocionalmente la situación por el COVID-19; el 94 % aseguró que había tenido un efecto positivo en su familia durante el confinamiento, y el 96,4 % de los dueños de perros dijo que su mascota lo había ayudado a mantenerse activo.

Foto Chewy / Unsplash C.C. 0.0


“Los estudios han encontrado que la interacción entre los animales de compañía y las personas mantiene alerta el sistema inmune. Además, hay estudios que demuestran la disminución de las hormonas del estrés y de la presión arterial en personas hipertensas, así como la reducción de los riesgos de infarto”, explica Cifuentes.

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Según la psicóloga Rodríguez, un animal de compañía ayuda a aprender que un individuo tiene una biología que obliga a estar pendiente de sus síntomas, de sus cambios, de su desarrollo en el tiempo. “Este aprendizaje nos amplía la posibilidad para mantener un ritmo de conexiones cerebrales nuevas y continuas”, señala.

La paradoja de la pandemia

Muchas familias que antes de la pandemia no tenían una mascota, acudieron a diversas fundaciones, hogares de paso y hasta a las redes sociales, en búsqueda de una mascota. En Estados Unidos, por ejemplo, la organización PetPoint reportaba en marzo de 2020 un aumento hasta del 85 % en la tasa de adopciones.

En Colombia no es posible establecer una cifra que reúna todas las adopciones. Sin embargo, en Bogotá, el Instituto de Bienestar y Protección Animal dio en adopción más de 864 perros y gatos durante el año pasado. Y la fundación Adopta un Ronroneo duplicó el número mensual de solicitudes de adopción, hasta alcanzar 23 adopciones al mes.

Según Laura Mantilla, directora de esta fundación, los gatos oscuros, mayores, y con enfermedades resultan menos atractivos para ser adoptados. Su hogar alberga actualmente 52 gatos, cuarenta de ellos disponibles para adopción.

Infortunadamente, a la par que las adopciones han crecido, la población de animales abandonados en las calles ha aumentado drásticamente. Tan solo en Cundinamarca la gobernación reportaba en septiembre pasado 12.430 animales abandonados.

“Adoptar un animal de compañía no puede ser solo una acción basada en la emoción, debe ser un acto de conciencia completo que implica vidas, tiempo, economía, aprendizaje, enseñanza”, comenta la psicóloga Rodríguez.

Mascotas en tiempos de pandemia Foto: Larissa Dupont – Unsplash / C.C. 0.0


Ellos son los perjudicados

Un ejemplo de estas dos caras de la pandemia es Punky, un hermoso gato cartujo de un año y medio, que vivió la tristeza de su dueña por no poder seguir manteniéndolo debido a los embates económicos del confinamiento, y la alegría de la familia que lo adoptó en plena cuarentena.

“Punky ha generado en la familia otras conversaciones. Esto del encierro no es fácil para nadie, pero él suaviza el ambiente en momentos tensionantes y eso nos ayuda un montón”, dice Natalia Arenas, quien en octubre del año pasado decidió adoptar un gato.

“Es una energía muy bonita que debería llegar a cualquier casa. Siento que nos ama mucho. Cambiarle la vida a un animal es algo maravilloso. Además, hemos aprendido muchas cosas desde su llegada, por ejemplo, para los hijos únicos ayuda con la enseñanza de los límites y el cuidado”, explica.

También es el caso de Antonio, un perro criollo que llegó en junio pasado, con aproximadamente siete meses de edad, a la familia de Juliana Colmenares. Atrás quedó el perro temeroso por la escoba o con los músculos atrofiados que no caminaba del susto cuando llegó a su nuevo hogar. Hoy es un perro que se para en las dos patas para abrazar a todos.

“Antonio nos ha hecho relajar un poquito con el tema de la pandemia. Estamos todos más pendientes de él y evita que los niños pasen tanto tiempo en el computador; además, la salida al parque es rica”, cuenta Juliana.

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El estrés del encierro

Durante la pandemia, no solo los animales en situación de abandono se vieron afectados. Los animales de compañía que habitaban en los hogares colombianos también sufrieron, a su manera, la dureza del encierro. Según datos de la consultora Kantar, en agosto del año pasado había más de 4,4 millones de hogares con una mascota en Colombia, perro o gato.

“El encierro y la cuarentena generó mucho estrés en las familias y este sentimiento lo reciben los animales de compañía porque comparten el entorno. Los perros y los gatos son seres que tienen todas las emociones, al igual que el humano. Por ejemplo, cuando un ser querido del entorno familiar fallece ellos también tienen duelo y se pueden enfermar”, señala Cifuentes.

Según los expertos, el estrés en las mascotas también se puede originar debido al cambio en la relación entre ellos y sus dueños, por el confinamiento. “Antes había momentos de excitabilidad en la mañana y en la noche. Ahora, con la pandemia que nos obliga a estar en casa, el perro se da cuenta de que el humano está todo el día, pero por su trabajo u ocupaciones lo despoja de su contacto y esta deprivación ocasiona una sensación de abandono”, explica Rodríguez.

Foto Edgar nKC772R / Unsplash C.C 0.0


Para evitar esto hay que cambiar la manera como nos relacionamos con nuestras mascotas durante el estudio o el trabajo en casa. “Debemos enseñarles que la excitabilidad no es la moneda de transacción. Procuremos enseñarles la tranquilidad, acariciarlos y, en lugar de apartarlos bruscamente de nuestro lugar de trabajo, darles un masaje para calmarlos”, enfatiza Rodríguez.

Las enfermedades físicas también han estado a la orden del día. “Lo que más hemos visto en la clínica, como consecuencia de esta cuarentena tan prolongada, es la obesidad. Casi el 80 % de los pacientes que fueron a la clínica por consulta tenía que ver con el aumento de peso, porque como las familias están en casa se la pasan dándoles bocados, sobrealimentándolos y falta el ejercicio”, afirma el doctor Cifuentes.

“Las intoxicaciones generadas por alimentos fueron otro de los grandes problemas que se presentaron. Muchas veces las familias no saben qué sustancias son tóxicas para las mascotas y han llegado animales intoxicados por chocolate, insuficiencia renal por consumo de uvas o alteraciones neurológicas por consumo de ahuyama”, comenta el veterinario.

Cifuentes afirma que “es muy delicada la humanización en el tema de la nutrición, no solo por las intoxicaciones con alimentos que consumimos los humanos, sino también por querer convertirlos en vegetarianos o veganos. Eso es salirse de todo el esquema natural de los animales. No debemos hacer esto porque va en contra de sus requerimientos nutricionales y energéticos diarios”.


Paso a paso para el regreso a la normalidad

Recuerde que tanto perros como gatos son seres de costumbre y muy observadores. El regreso a la “normalidad” debe ser un proceso progresivo para evitar generar sentimientos de abandono:

1. Días antes del regreso a la oficina, déjelos solos paulatinamente: primero 15 minutos, luego dos horas, medio día, etc.
2. Hable con un vecino de confianza para saber si su mascota ladra o maúlla en su ausencia.
3. Durante la adaptación vigile a su mascota por medio de una cámara de video.
4. Deje música clásica o el televisor prendido para tranquilizarlos.

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Junio
05 / 2021

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