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Frayle Jon, el hombre que nada por el río Magdalena contra el fracking

Tiene 52 años y desde el 13 de abril inició una travesía por el río Magdalena a manera de protesta por el fracking. Conozca acá la historia del Frayle Jon.

Foto: Cortesía José Luis fotógrafo

Tiene 52 años y desde el 13 de abril inició una travesía por el río Magdalena a manera de protesta por el fracking. Conozca acá la historia del Frayle Jon.

A las 8:15 de la mañana Jesús Leonardo Yoldy León, el Frayle Jon como se hace llamar, y su compañero José Bernardino García están en el puerto del municipio de Puerto Berrío listos para seguir con su travesía por el río Magdalena. Yoldy bracea y García lo sigue en un kayak con la esperanza de que su protesta contra el fracking llegue a oídos del gobierno.

“Queremos recordarle al presidente que en campaña electoral se comprometió con el pueblo colombiano en que no iba a haber fracking por las condiciones del terreno. Además, decirle que eso atenta contra el artículo 79 de la Constitución Política de Colombia que manifiesta que el gobierno debe propender por un ambiente sano en el territorio”, explica el Frayle Jon.

Haciendo historia

No es la primera vez que alguien cruza nadando el río Magdalena. Alberto Rojas Lesmes, más conocido como Kapax, el Tarzán colombiano, y Honorio Muñoz Burbano, Súper H, ya habían recorrido el Magdalena desde su nacimiento en el Huila hasta su desembocadura en Bocas de Ceniza, Barranquilla.

Sin embargo, el Frayle Jon está haciendo historia. Mientras Kapax  realizó su trayecto a los 30 años apoyado por una emisora y Súper H a los 29 en compañía de un equipo de fotógrafos y una lancha que lo custodiaba, Yoldy, de 52 años, solo nada con José García (36) en el kayak y una maleta grande con elementos esenciales, como un botiquín de primeros auxilios y una carpa.

Frayle Jon El Frayle Jon y José Bernardino llegando a puerto. / Foto: Cortesía José Luis fotógrafo


A su vez, Kapax era acuerpado y tenía experiencia con el río y la selva, mientras que Súper H tenía una apariencia atlética y era docente de educación física. El Frayle Jon, por su parte, es economista especializado en gerencia de pymes y estudiante de Filosofía, tiene contextura delgada y desde hace más de 30 años no nadaba. “No me había metido a un río salvo en los paseos de olla”, dice riendo.

¿Cómo nació la idea?

Aunque su carrera no tiene una relación directa con su preocupación por el medio ambiente, El Frayle Jon ha estado involucrado con la idea de la conservación y de la optimización de los recursos desde hace un buen tiempo.

“Mi fascinación por el tema comenzó porque trabajé con insumos agrícolas desde la parte administrativa, ahí se juntó mi sueño por construir una cabaña, así que en este momento lo estoy haciendo aplicando el famoso dicho de que ‘lo que es basura para unos puede ser oro para otros’”, asegura.

Jesús Leonardo Yoldy. / Foto: Cortesía José Luis fotógrafo


Por lo tanto, las columnas de su cabaña en Chivatá (Boyacá) las está construyendo con llantas de tractomula, las paredes con botellas PET, algunas rellenas con tierra y otras con agua lluvia, y para las ventanas usa los vidrios que cambian los carros cuando están un poco vencidos.

Braceando contra el fracking

Todo esto y la voz de su madre instándolo a hacer lo que lo apasionara, lo tienen hoy braceando en las imponentes aguas del río Magdalena.

“Al principio buscaba una excusa para quemar el tiempo en pandemia y volver a nadar, pero luego la idea no se me salió de la cabeza y desde septiembre del 2020 comencé a cuadrar todo con mi compañero para comenzar el viaje y llevar nuestro mensaje”, explica.

Así, comenzó a entrenar en el Parque de Chivatá, en una piscina de cuatro metros de largo por tres de ancho y un metro de profundidad. “En esa piscina chiquita con el agua a menos de seis grados centígrados me entrené la mayor parte del tiempo”, recuerda.

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El catamarán

Al principio tenían en mente que José García iría tras el Frayle Jon en una pequeña lancha. De hecho, Súper H, quien ha estado involucrado en gran parte del entrenamiento y de la asesoría para el viaje, los llevó a un lugar para que la alquilaran.

“Nuestro presupuesto era muy bajo, solo teníamos 250 mil pesos por día y el señor de la lancha nos estaba pidiendo 300 mil. Cuando le empezamos a contar lo que estábamos haciendo, nos subió a 800 para no cerrar el negocio”, dice el Frayle Jon.

nada por el río Magdalena El catamarán. / Foto: Cortesía José Luis fotógrafo


Por tal motivo tuvieron que cambiar de plan y fue Súper H quien les prestó el kayak al que llaman ‘el catamarán’. Lo adecuaron poniéndole unas tablas debajo para brindar mayor estabilidad y, según dicen, hasta el día de hoy no se ha volteado ni una sola vez.

“Mi compañero me dijo que no había visto un kayak sino en fotos, pero ahora se desenvuelve muy bien con él y nos ha ido de maravilla hasta el momento”, explica.

Llegando a Barrancabermeja

El Frayle Jon y García iniciaron esta travesía el martes 13 de abril. A pesar de su inexperiencia ya han recorrido más de 600 kilómetros y están llegando a la mitad del viaje, pues el río Magdalena tiene 1.528 kilómetros.

“Entre el 15 y el 20 de mayo estaremos llegando a la desembocadura si nuestras fuerzas físicas y mentales nos lo permiten. Lo que sí les podemos asegurar es que estamos y seguiremos poniéndole todas las ganas”, comenta.

Aunque debido a la edad han tenido que ralentizar el nado en algunas ocasiones, recalca que su objetivo no es competir ni llegar en tiempo récord sino que su mensaje sea escuchado por la mayor cantidad de personas para que así se concienticen y se detenga el fracking.

Una travesía satisfactoria

En este largo camino han visto algunas babillas pequeñas, pájaros multicolores, garzas, patos y una tortuga de 20 centímetros. “Pasamos por el lado de los hipopótamos en Cocorná, pero desafortunadamente no los vimos”, dice.

Y entre todo lo que ha presenciado, asegura que el momento más satisfactorio fue iniciar. “Nos habríamos podido devolver desde Neiva al ver todo lo que nos estaban cobrando. Pero pensar que seguimos con la protesta y ya vamos casi por la mitad me hace muy feliz, además del cariño de la gente y la buena energía que nos transmiten”.

fracking Foto: Cortesía José Luis fotógrafo


Aunque duerme menos de tres horas diarias por la emoción y los nervios de lo que les espera al siguiente día, no siente el cansancio. “No sé por qué o de dónde sale esa fuerza, pero no siento la fatiga. Claro está que cuando el cuerpo me pide descansar, no me deja ni parar de la cama”.

Un economista que filosofa

Con gran carisma, Jesús Leonardo confiesa que ha perdido tres teléfonos en el transcurso de la travesía: “Dos ahogados y uno cascado”, dice al otro lado de la línea. Y aunque es difícil describir a alguien sin verlo de frente, con él es sencillo. Es gracioso, descomplicado y tiene muy claro cuál es su objetivo con esta aventura.

“El fracking es mortal para la tierra. Si sigue su ritmo, el subsuelo va a sufrir graves consecuencias y no quiero que dentro de 200 o 300 años seamos la África desértica suramericana”.

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Foto: Cortesía José Luis fotógrafo


Por eso su apodo como Frayle Jon. Según él, esto hace referencia a la importancia que tienen los frailejones dentro del ecosistema. “Son máquinas captadoras de agua, así que quiero dar a entender que el fracking puede llegar a asesinarlas y de esta manera se puede perder gran parte del agua que captan a causa del sicariato del agua potable”.

“Sicariato del agua potable”. Así le dice al fracking este bogotano que desde hace 27 años vive en Tunja. Allá “echó raíces” y tanto su esposa como su hija son chiquinquireñas.

Un giro inesperado

Se ríe de que a diferencia de la mayoría, primero adquirió la experiencia y luego legalizó sus conocimientos. “Y desde ahí no volví a conseguir trabajo”, apunta. Antes de la pandemia cursaba sexto semestre de Filosofía y tenía una fotocopiadora dentro de la universidad, ahora todo tuvo que cerrar.

De cierta manera fue gracias a esto que terminó nadando por el río Magdalena, algo que antes no se le pasaba por la cabeza, pero que hoy lo llena de gran orgullo.

nada por el río Magdalena Foto: Cortesía José Luis fotógrafo


“Creo que nos está yendo tan bien porque nos hemos compenetrado mucho con la naturaleza y me sorprende que aunque todo ha sido con las uñas, no hemos tenido ningún contratiempo peligroso que atente contra nuestras vidas”, dice llorando al otro lado de la línea.

Lo más importante para él y para José Bernardino García es que “nuestra protesta sirva de ejemplo para muchos para que preservemos el agua, que es la que nos mantiene con vida”, concluye.

Si desea contribuir para que el Frayle Jon y su compañero terminen su travesía, puede donar a través de su cuenta de Nequi 313 421 5660 o seguir todo el viaje en su página de Facebook.


¿Qué opina de la protesta de este hombre que nada por el río Magdalena?

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María Camila Botero. Soy periodista. Me gusta observar el mundo y luego escribir sobre la vida. Me apasionan los temas con enfoque social, el cine y los libros. Twitter: @CamiBotero8 Correo electrónico: camila.botero@revistadiners.com.co 

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Mayo
04 / 2021
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