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7 recomendaciones para tener un hogar ecoamigable

Si esta buscando una más armoniosa de relacionarse con el planeta, acá le traemos 7 recomendaciones para tener un hogar ecoamigable.

Foto: Ilustraciones por Sindy Elefante / @SINDYELEFANTE

Si esta buscando una más armoniosa de relacionarse con el planeta, acá le traemos 7 recomendaciones para tener un hogar ecoamigable.

Las prácticas de Elizabeth Forero para tener un hogar ecoamigable pueden parecer extremas: compra frutas y verduras orgánicas una vez al mes y exige que se las despachen en una caja de cartón, sin una sola bolsa plástica.

Además, se surte de granos y cereales en una empresa que vende arroz, fríjoles, quinua y frutos secos en contenedores de vidrio retornables: el domiciliario entrega los productos y espera a que el cliente recargue sus propios envases.

Esta diseñadora y decoradora de ambientes ha hecho de la sostenibilidad una filosofía de vida, que inculca en sus dos hijos, de 4 y 5 años, y su esposo arquitecto. Este compromiso también ha contagiado a sus padres, suegros, algunas primas y amigos que se nutren de sus consejos con respecto a la mejor manera de conservar el ambiente y utilizar los recursos disponibles en casa.

Forero dedica un día a desinfectar sus productos naturales con una mezcla de vinagre o limón y agua. “Con un aspersor impregno los alimentos y luego los lavo con agua, que recojo en un balde y reutilizo después en la limpieza de los baños de la casa”, asegura sobre la jornada mensual que le permite tener a la mano todo lo que necesita para preparar platos exquisitos.

Y como se deshizo de todos los contenedores plásticos que tenía en casa reutiliza las bolsas de tela que le dan en los almacenes para guardar las verduras en la nevera con el fin de que se conserven durante más tiempo, porque no concentran la humedad en su interior.

Ilustración por Sindy Elefante / @sindyelefante


Cuando todo empezó…

El interés de Forero por llevar una vida más coherente con el planeta surgió hace cuatro años, cuando su primer hijo dejó de tomar leche materna y comenzó a consumir un producto de fórmula.

Con dolores de estómago que ningún pediatra lograba curar, decidieron llevarlo a un médico homeópata que les brindó una perspectiva muy diferente sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza.

“Así revaluamos la manera como nos alimentábamos y todo cambió; el niño comenzó a subir de peso y nunca se volvió a enfermar. Desde entonces decidimos aprender a comer de manera más real y con respeto por la naturaleza”, señala.

Para ser una familia consciente, comenzaron a investigar sobre la manera como se cultivan los alimentos y tomaron la decisión de consumir los de producción orgánica. A medida que profundizaron su conocimiento sobre el equilibrio entre humanos y planeta modificaron su estilo de vida.

No utilizan empaques ni envases de plástico, compran productos de aseo biodegradables, solo utilizan frascos y contenedores recargables, consumen frutas, preparan sus salsas y aderezos naturales en casa, y sus implementos de cuidado personal son de origen ecológico.

“Hasta la seda dental y el papel higiénico que usamos son ecológicos y, de paso, apoyamos emprendimientos muy bonitos que ofrecen estas alternativas”.

Pequeñas practicas que impactan de manera positiva

Después de conversar con Elizabeth Forero concluí que aún me falta muchísimo por recorrer en cuanto a prácticas de sostenibilidad en mi hogar. Si bien empaco el mercado en bolsas reutilizables, aún las bolsas plásticas se reproducen como conejos.

Desde hace un par de años compro a proveedores orgánicos que entregan en cajas de cartón o en bolsas biodegradables, pero adquiero todo lo demás en el supermercado, con los tradicionales ingredientes poco amigables con el medioambiente.

En cuanto al ahorro de agua también tuve iniciativas que fracasaron en pocas semanas, como el balde dentro de la ducha para recoger el agua que corre mientras se activa el calentador. Me consuela pensar que al menos cambiamos las baterías sanitarias por ahorradoras y colocamos válvulas ahorradoras en los grifos de la cocina y de los baños.

Vea tambien: "La gente está cansada de que le hablen, quiere conversar", Arianna Huffington

Además, a partir de las seis de la tarde me dedico a apagar los bombillos que encienden mis hijos o mi marido innecesariamente, aunque con frecuencia tenemos que prender las lámparas durante el día porque la luz natural no es suficiente para trabajar o estudiar, especialmente cuando Bogotá amanece llena de nubarrones.

La pandemia, oportunidad para reconciliarnos con el planeta

Para María Paola Rodríguez está claro que a pesar de todo el dolor y el drama que ha ocasionado la pandemia, también se lograron muchas cosas positivas para el medioambiente. Pero ella no se refiere únicamente a un aire más limpio por la ausencia de vehículos en las calles ni a los animales silvestres que llegaron a las ciudades a verificar si aún existían los humanos invasores.

“Con la cuarentena la gente se vio obligada a revisar cómo vivía y qué requería para tener calidad de vida. Lo más evidente fue la necesidad de mayor iluminación y ventilación, porque antes no se había percatado de que encendía los bombillos en pleno día, pues la luz natural era insuficiente en sus espacios”, señala.

María Paola trabaja desde hace diez años en R+B Diseño Experimental, una firma de diseño y construcción que apuesta a los proyectos ciento por ciento sostenibles y cuenta con la certificación como B Company por su compromiso con la sostenibilidad y la inclusión.

Proyectos más conscientes

Así, han desarrollado proyectos de vivienda y oficinas en los que incorporan sistemas de energía solar, reciclaje y reúso de aguas grises o jabonosas (de la ducha, el lavaplatos o la lavadora). Además de diseños arquitectónicos que sacan el mejor partido de la luz natural para obtener espacios con iluminación durante todo el día. Incluso crean espacios en los que no se necesita el aire acondicionado en ciudades con altas temperaturas.

En medio de nuestra charla, Rodríguez me dijo una verdad de a puño: todavía hay demasiados obstáculos de conciencia para convertirnos en hogares ecosostenibles y el ansia por el confort es la principal enemiga de este propósito.

“Si una persona o una familia quieren ser sostenibles deben cambiar de manera permanente sus hábitos en todas las áreas: las compras que realizan, la alimentación, la manera como se transportan, la forma de consumir, en suma, el estilo de vida que llevan”, señala.

¿Qué aspectos son esenciales en un hogar ecoamigable?

www.ecodes.org es uno de los miles de sitios web que dan consejos para tener un hogar ecoamigable, pero me enganchó por la seriedad con la que aborda el tema y las sugerencias prácticas y sencillas que ofrece a sus lectores. Este sitio web enfoca la sostenibilidad desde la perspectiva de filosofía de vida, tal como lo conciben Elizabeth y María Paola, quienes estructuran sus contenidos en torno a cinco áreas críticas: ahorro energético, menos consumo de agua, cambios en la alimentación, manejo de residuos, y menos plásticos.

Así, promueven las compras que eviten el uso de empaques, envases y embalajes plásticos pues, por ejemplo, en España, cada persona genera al año alrededor de 500 kilogramos de residuos plásticos.

En Colombia, según un informe de 2019 elaborado por la firma Efecto Rebote, al año se producen 24 kilos de basura plástica per cápita, una cifra que parece pequeña pero que genera alarma si se tiene en cuenta que en total se genera un millón de toneladas de residuos plásticos al año y solo se recicla el 7 %.

Clasificación de residuos

Por ello, desde el primero de enero de este año en el país se establecieron nuevos códigos de colores para la clasificación de los residuos (ya no se utiliza el término basura), mediante los colores blanco, negro y verde para promover el mejor uso de los residuos que se generan en los hogares y las empresas a diario.

Según el Ministerio del Medio Ambiente, con la unificación del código de colores a escala nacional, los prestadores de los servicios de recolección, aprovechamiento y tratamiento de residuos podrán hacer su labor de forma más eficiente.

Tener un hogar ecosostenible no es una tarea imposible, pero requiere un cambio de conciencia y el compromiso de todos los miembros de la familia para contribuir a tener un planeta más sano, aunque implique incomodarnos un poquito: caminar o montar en bicicleta en lugar de salir en el carro para comprar el pan; llevar siempre la bolsa reutilizable para hacer la compra; rechazar el plástico en nuestras compras; bañarnos en menos de cinco minutos y otra serie de pequeñas acciones que, sumadas, pueden hacer una gran diferencia.


¿Cómo clasificar su basura según el código de colores?

hogar ecoamigable Ilustración por Sindy Elefante / @sindyelefante


De acuerdo con lo establecido en la Resolución 2184 de 2019, expedida por el Ministerio del Medio Ambiente, los nuevos códigos de colores para clasificar residuos funcionan así:

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BLANCO:

Residuos aprovechables, limpios y secos, como plástico, vidrio, metales, papel y cartón.

NEGRO:

Residuos no aprovechables, como papel higiénico, servilletas, papeles y cartones contaminados con comida; papeles metalizados, huesos o desechos de animales, residuos de alimentos preparados, entre otros. En esta bolsa o recipiente también deberán disponerse residuos como tapabocas y guantes, entre otros.

VERDE:

Residuos orgánicos aprovechables, como restos de frutas y verduras, residuos de corte de césped y poda de jardín, entre otros.


Consejos para aportar a la sostenibilidad desde casa

Ilustración por Sindy Elefante / @sindyelefante


Gracias a los consejos de María Paola Rodríguez y Elizabeth Forero construimos la siguiente guía para incorporar mejores prácticas de sostenibilidad en nuestros hogares.

1. Evalúe las tecnologías que generan eficiencia energética:

Las estufas de vitrocerámica brindan un consumo muy eficiente de energía y no implican grandes costos adicionales de mantenimiento. Al comprar electrodomésticos revise la etiqueta de colores que identifica su eficiencia energética. Considere la opción de adquirir lavavajillas, pues son bastante eficientes en el consumo de agua. Claro está, siempre y cuando se utilicen con carga llena y no para lavar pocas piezas.

2. Si va a comprar nueva vivienda considere los sistemas de eficiencia energética que tendrá o si le ofrecen la opción de adoptar energía solar:

Pregunte sobre los sistemas de tratamiento de aguas que tendrá el proyecto. Especialmente los que permiten recolectar y reutilizar las aguas grises. Estos disminuyen la carga sobre el alcantarillado y evitan el uso de agua potable en sanitarios o en el riego de jardines.

3. Lea las etiquetas de los productos que anuncian como ecológicos, biodegradables u orgánicos:

Pida las fichas técnicas para comprobar que son fabricados con materias primas de origen natural y así evaluar el grado de biodegradabilidad del producto.

4. Donaciones que promueven el reciclaje:

Si, definitivamente, no puede erradicar al ciento por ciento las botellas y las bolsas plásticas, puede donarlas a fundaciones como Botellas de Amor. Esta iniciativa promueve el reciclaje de botellas que se rellenan con bolsas y restos de embalaje plástico. Luego los transforman en madera plástica con la que se construyen jardines infantiles, viviendas y mobiliario urbano.

5. Incorpore la naturaleza viva a su hogar:

Así habite un espacio muy pequeño, puede comprar plantas naturales que ayudan a purificar el aire. María Paola Rodríguez recomienda comprar especies autóctonas colombianas porque son las más propicias y adaptables a nuestro clima. La otra opción es cultivar minihuertas orgánicas con pequeñas plantas aromáticas o verduras que se dan bien en casi cualquier rincón de la casa.

6. Comer orgánico no tiene que ser más costoso:

Organice un cronograma de comidas a lo largo del mes para sacarles partido a todas las frutas y las verduras orgánicas que compre. Elizabeth Forero tiene definidos dos o tres días en los que consumen proteína de origen animal (res, pollo o pescado). En los demás, se inclina por las leguminosas (fríjoles, lentejas, garbanzos) y las verduras.

7. Deje la pereza y ejercítese más:

Evite la tentación de salir en el carro a sitios ubicados a menos de un kilómetro de la casa; en su lugar, camine o vaya en bicicleta. Comparta el carro con otras personas de su comunidad que se dirijan cerca de su lugar de destino.


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Abril
23 / 2021
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