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El gran giro en la vida de María Ángela Holguín: de la Cancillería al campo

La excanciller María Ángela Holguín acaba de sacar al mercado una crema para manos. Así es su dulce (y temporal) retiro de la política.

Foto: Cortesía María Ángela Holguín

La excanciller María Ángela Holguín acaba de sacar al mercado una crema para manos. Así es su dulce (y temporal) retiro de la política.

A María Ángela Holguín (Bogotá, 1963) no le preocupa el paso del tiempo. Lo lleva bien, sin angustia. “Me tiene sin cuidado”, dice al otro lado de la pantalla desde su casa en el municipio de Sáchica, Boyacá.

No deja de resultar un poco extraño charlar con la canciller entre 2010 y 2018, durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, de arrugas, de la madurez y del cuidado de la piel.

Hablaremos de política, claro, pero en esta mañana de marzo nos convoca, sobre todo, su nueva faceta como empresaria de la industria cosmética.

Junto a dos hermanas y una amiga, Holguín acaba de poner en el mercado Granate, una crema de manos y un spray antibacterial con extracto de granada orgánico. Son los primeros productos que presenta, pero también vienen en camino una crema hidratante para la cara y un jabón.

Granate Una crema para manos y un spray son los primeros productos de esta marca. / Foto: Cortesía María Ángela Holguín


“Siempre he sido fanática de las cremas, sobre todo de manos. Con tantos viajes en avión, la resequedad era un problema y no había encontrado una que humectara, que no oliera mucho, que no se notara tanto, que durara… Además, siento fascinación por la granada. Durante una visita a Corea me regalaron unas cremas a base de esta fruta y me puse a indagar sobre sus propiedades. Descubrí que posee muchos beneficios: es antioxidante, tiene potasio, fósforo, calcio, ayuda en la regeneración celular y actúa contra el acné. Quedé muy impresionada”, cuenta.

Después de terminar su trabajo al frente de la cancillería, de lidiar con asuntos tan complejos como el fallo de la Corte Internacional de Justicia de 2012, que despojó a Colombia de 75 mil kilómetros cuadrados de mar territorial en el área del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; de la deportación masiva de colombianos desde Venezuela en 2015 o del No al proceso de paz en 2016 (formó parte de la mesa de negociación y buscó apoyo internacional), Holguín se dedicó a viajar durante tres meses en busca de descanso. Visitó Uzbekistán, Azerbaiyán y Egipto; hizo un curso de cerámica en Portugal y ya de regreso, en diciembre de 2018, una conversación con una de sus hermanas desembocó en la idea de Granate.

María Ángela Holguín pasa la mayor parte de su tiempo en Sáchica, Boyacá. / Foto: Wikimedia Commons


Un nuevo rumbo

¿Cómo será producir una crema?, se había preguntado desde el momento en el que conoció la marca que le regalaron en Corea. “Nunca se me había ocurrido”, relata.

Después sucedieron episodios de manera natural que le dieron forma a su plan. Como el hallazgo, casi por casualidad, de un laboratorio francés en Bogotá.

“Había ido a conocer la oficina de un amigo y allí supe que en el local contiguo funcionaba este laboratorio especializado en cremas y jabones. Conocí a una química joven, me explicó que podía diseñar la crema que quería y me dije ¿por qué no?”.

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Aquí aparece junto a su hermana María Lourdes, quien también forma parte de su nuevo emprendimiento. / Foto: Cortesía María Ángela Holguín


Clementina y María Lourdes, sus hermanas, se vincularon al proyecto, lo mismo que Anyul Molina, su amiga y secretaria privada durante los ocho años de la cancillería.

Granate arrancó oficialmente en 2019 con el propósito de que los productos fueran elaborados a base de aceite orgánico de granada importado de Turquía y materias primas de Francia. En un segmento en el que abunda la oferta y los precios suelen ser extremos, ellas se ubicaron en un justo medio.

Al mercado llegaron el pasado diciembre. El spray cuesta 12.000 pesos y la crema, 30.000. Ambos se consiguen en droguerías de cadena como Farmatodo, a través de Instagram y vía página web.

Foto: Cortesía María Ángela Holguín


“Creo que si logramos superar esta etapa de la comercialización, que me angustia mucho, podemos consolidarnos como una empresa que merece la pena dentro de la industria cosmética”, dice Holguín.

Ella y sus socias han experimentado, de primera mano, las dificultades que enfrentan los emprendimientos en Colombia. Obstáculos tan kafkianos que hacen que cualquiera desista. La excanciller ha tomado atenta nota.

“Me parece que el país tiene que ofrecer algo más poderoso para impulsar el emprendimiento. Hay que ayudar a la gente a emprender, porque el empleo va a estar muy difícil en los próximos años. Incluso, hay que premiarla porque es mucho esfuerzo. Y hay que mejorar las iniciativas para la exportación”, afirma.

En su caso, la empresa está en proceso de exportar la crema a países como Portugal y España, en Europa, y Chile y México en América Latina. Pero se han topado con un muro tras otro.

Foto: Cortesía María Ángela Holguín


“Necesitábamos saber cuál era la partida arancelaria de la crema. Yo, de ignorante, pensé que eso estaba consignado en un libro que se podía consultar, pero resulta que es un papel que emite la Dian. Y hay que hacer una solicitud que tardan tres meses en contestar. ¡Tres meses! ¿Por qué? Nunca lo he sabido, pero lo que sí tengo claro es que cuando se trata de exportar, somos bastante ineficientes, en parte por lo que tiene que ver con ese proceso. La gente como que saca la mano y dice chao”.

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La tramitología colombiana es tan engorrosa que, en efecto, termina por hacer mella. A algunas de las socias les ha pasado. Pero María Ángela Holguín siempre sale al rescate. Si algo la caracteriza es la persistencia. Sus hermanas y su amiga Anyul son testigos de ello. “Es una parte de mi personalidad. Yo nunca me dejo. Sigo y sigo, pero reconozco que en situaciones así, es normal que la gente se desestimule”, dice Holguín.

Un amor, una huerta y un libro

“Cuando tiene una idea en la cabeza, le da y le da hasta que la materializa. Si se pone una meta, la saca adelante”, dice su amiga Anyul Molina, y cuenta que María Ángela Holguín tiene una vena empresarial que ha cultivado desde muy joven, cuando recién salida del colegio montó una chocolatería con la que se pagó la universidad. El negocio le duró siete años. Quedaba en la carrera 11 con calle 78, en Bogotá. Se llamaba L’etoile.

Holguín, descendiente por línea paterna de presidentes de Colombia (los Holguín Mallarino), la menor de ocho hermanos, se crio entre Bogotá y una finca en Tabio; politóloga de la Universidad de los Andes, tiene estudios de posgrado en Diplomacia y Estrategia del Centro de Estudios Diplomáticos y Estratégicos de París, entre otros. En su extensa carrera política, que abarca más de veinticinco años, ha trabajado en los gobiernos de César Gaviria, Ernesto Samper, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos.

Su hermana Clementina relata que, antes de morir, la madre encargó a María Ángela Holguín, la pequeña de la casa, el cuidado de los hermanos mayores. “Ahí te los dejo”, le dijo. Anyul Molina, quien la conoce bien tanto en lo personal como en lo profesional, dice que le impresiona la serenidad que exhibe en los momentos de crisis. Mientras el mundo entero se echa las manos a la cabeza, ella se ancla: sólida, entera, tranquila y a veces fría para tomar decisiones. En contraste, hay pequeños detalles, una llamada inoportuna, por ejemplo, que pueden hacerla salir de sus casillas.

María Ángela Holguín La excanciller planta en su finca tomate, lechuga, maíz y arvejas para su propio consumo. / Foto: Cortesía María Ángela Holguín


En el trato, Holguín parece cercana. Es elegante y discreta. Suave. Sin estridencias. Pero con carácter. Esta mañana se ve muy relajada y natural. Atrás quedaron los años encorsetados y de vértigo de la cancillería, con horarios interminables que fácilmente empezaban a las cinco de la madrugada. Se nota que le gusta esta nueva vida: pertenece a las juntas directivas de varias empresas, hace cerámica, impulsa una marca cosmética, está terminando de escribir un libro sobre Venezuela y comercializa el romero y el tomillo que ella misma cultiva en su finca, donde además planta tomate, lechuga, maíz y arvejas para su propio consumo.

En esa nueva vida también hay espacio para el amor. Es público que la excanciller sostiene una relación sentimental con el candidato presidencial Sergio Fajardo, algo sobre lo que resulta inevitable preguntarle. “En junio cumpliremos dos años juntos. Sergio es una persona amorosa, querida, que apoya mucho. Es muy compañero. Pero yo no me meto en sus temas. Mal haría. Claro que le comento cosas sobre política exterior, pero no me meto en quién le ayuda ni en qué está. Cero. Nada”, dice de su relación.

No es que María Ángela Holguín haya abandonado completamente la política, pero necesitaba un descanso largo. Un poco de liviandad. “Este tiempo me ha servido mucho para mis labores del campo, para cocinar, algo que me encanta, y para investigar sobre mi libro”, cuenta.

El libro está casi listo y narra sus años de embajadora en Venezuela (entre 2002 y 2004), la relación con aquel país durante su periodo como canciller, así como una profunda reflexión sobre sus aportes a lo que fue el proceso de paz con las antiguas Farc. “Infortunadamente, el gobierno actual nunca se convenció de lo que la paz traería al país para el campo y la gente que vive en esas zonas. Pero como yo soy optimista por naturaleza, y como el horizonte fueron quince años, todavía nos quedan por delante otros diez para convencernos de que si logramos avanzar en la paz como está en el acuerdo, podremos tener un país distinto”, concluye.

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Abril
20 / 2021
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