SUSCRIBIRME

Poderosas: el proyecto de educación sexual que viaja por Colombia

En 2018, Mariana Sanz creó Poderosas, un proyecto de educación sexual pensado para jóvenes en Barú y que ahora tiene presencia en 21 municipios de Colombia.

Foto: Cortesía Poderosas

En 2018, Mariana Sanz creó Poderosas, un proyecto de educación sexual pensado para jóvenes en Barú y que ahora tiene presencia en 21 municipios de Colombia.

Si hay una palabra que defina a Mariana Sanz de Santamaría es alegría. “La seño”, como le dicen sus estudiantes, baila, canta y contagia toda su energía a las niñas y jóvenes que asisten a los talleres que imparte acerca de la importancia de los derechos sexuales y reproductivos. “La educación no es tanto qué enseñamos sino cómo lo enseñamos y ese es el arte del maestro”, me dice con un tono de convicción.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Mariana Sanz De Santamaria (@marisanzdesantamaria)

Mariana es la creadora de una iniciativa llamada Poderosas que, desde el nombre, quiere demostrar que el conocimiento y control del propio cuerpo es una acción que llena de valor y fuerza. Cuando empezó supo que si quería generar un impacto real en las comunidades, debía hacer de sus reuniones “experiencias que movieran fibras”, como ella misma dice.

Así que más que dictar un taller o generar una discusión, crea un ritual alrededor de los derechos sexuales. “Me preguntaba qué movía a la comunidad de Barú más allá de tomar cerveza o ir al colegio por obligación y la respuesta eran los cultos. La iglesia moviliza a las personas porque ofrece momentos mágicos y especiales. Entonces se me metió en la cabeza que debía armar una religión y hacer de este espacio una experiencia mística para hablar de esos temas de los que no se habla”, relata esta bogotana de 28 años.

Convirtiendo una historia larga en una corta

Muchas personas tardan toda su vida buscando un propósito, una razón de ser. Mariana la tuvo clara desde su adolescencia: había nacido para servir a la sociedad.

En el colegio triplicó sin problema las 80 horas obligatorias de servicio social; un día antes de graduarse se fue como profesora voluntaria a Kenia, África; luego a las favelas de Río de Janeiro, Brasil; volvió para prestar servicio comunitario en Bogotá, en los barrios Fenicia y Las Cruces; y cuando se graduó de Derecho en la Universidad de los Andes (con la idea romántica de luchar por la justicia social) se fue a Barú con el programa Enseña por Colombia.

Fue allá donde creó este proyecto al que le ha invertido dinero, mente, corazón y más de 18 horas de trabajo al día desde el 2018. En las hermosas playas de Barú descubrió que su manera de hacer justicia social era a través de la educación sexual.

Poderosas Cortesía Poderosas

“Sabía que la educación era el camino para lograr cambios, aunque nunca pensé que mi llamado iba a ser el feminismo y los derechos de las mujeres, pero cuando llegué a Barú, el tema de género me cacheteó. Que nadie hablara de eso me empezó a carcomer el cuerpo”, explica.

Era profesora de sociales e inglés, de hecho formó un grupo de jóvenes para ser guías turísticos bilingües de la isla. Sin embargo, las desigualdades de género, la violencia sexual, los tabúes que estaban detrás del reconocimiento del cuerpo, el hecho de que sus estudiantes faltaran uno o dos días cada mes a causa de la menstruación y que los embarazos adolescentes fueran completamente normales para la comunidad, la hicieron darse cuenta de que debía enseñar sobre los derechos, porque eso era lo que ella sabía y sentía que Barú necesitaba.

El nacimiento de Baruleras Poderosas

Lo primero en lo que pensó fue en crear un espacio para hablar acerca de la menstruación y las copas menstruales. Esa sería la excusa para ir metiéndose en un tema más amplio sobre la sexualidad y todo lo que se pasaba por alto.

El colegio en el que estaba trabajando como profesora, el único público en Barú, no le permitió dictar estas charlas dentro de la jornada escolar. No se cerró a la respuesta y buscó una casa comunitaria donde pudiera reunir a las jóvenes de la comunidad.

Poderosas Cortesía Poderosas

“Empecé a invitarlas y esto se volvió la locura. Cada vez llegaban más y más y eran ellas mismas quienes me pedían más encuentros. Se autodenominaron las Baruleras Poderosas y yo empecé a obsesionarme con la educación sexual y los derechos reproductivos”, explica emocionada.

Le tomó varios meses derribar algunas de las barreras invisibles que rondaban por la comunidad. Muchas jóvenes botaron o no usaron las copas menstruales, pero bastó con que una o dos se animaran para convencer a las demás.

En ese momento empezó su aventura. Las Baruleras Poderosas quisieron replicar sus experiencias en más lugares y poco a poco fueron creciendo. “Con amigas, alianzas, tocando puertas y siendo muy intensas logramos conseguir algunos materiales y refrigerios”, apunta.

“No es el qué sino el cómo lo enseñas”

Los talleres de Poderosas, que para ella deben ser un diálogo y una discusión donde todas las jóvenes construyan conocimiento a la par que sus mentoras, siempre tienen música de fondo acorde para cada actividad. Son como una mezcla entre baile, meditación y oratoria.

También hay muchas actividades de lectura común, de dibujo, caracterización del territorio en el que viven y mantras, si es que así se le puede decir a la repetición de frases que pretenden subir el autoestima de las jóvenes y convencerlas de lo poderosas que son.


Mariana implementa la metodología de círculos de aprendizaje, que consiste en que un grupo reducido de docentes se reúne en torno a una misma motivación con el fin de generar estrategias para mejorar el aprendizaje, compartir nuevos proyectos y solucionar problemas.

Esto lo implementa al trabajar con organizaciones como Dos latinas y Niñas sin miedo, porque asegura que la educación debe ser colectiva.

Fuera de la bella Barú

“Para que otras mentoras poderosas que están conmigo podamos tener estas conversaciones y enseñar a las jóvenes que hay unos derechos que podemos hacer valer, debieron pasar muchas otras mujeres que hablaron de lo que no se hablaba, que fueron amenazadas, rechazadas, que tuvieron que manifestarse y que incluso entregaron su vida”, explica Mariana Sanz.

Por eso, día a día trabajan para que Poderosas sea un puente que sirva para que esas luchas no se queden en el papel sino que conecten con los lugares a los que tengan que llegar. “Le debo esto que hago a muchas mujeres antes que yo”, agrega.

Cortesía Poderosas

En el 2020, “a pesar y gracias a la pandemia”, dice, lograron llegar a 1.151 jóvenes en un total de 41 encuentros (equivalentes a 309 horas de educación). Y en los dos meses que van del 2021 llevan 159: 54 en Llano Verde, Cali; 45 en Pizarro, Chocó; 30 en la isla Tierra Bomba, Cartagena; y 16 niñas y 14 docentes en el Urabá.

En total han llegado a 21 municipios de Colombia, 10 departamentos y 3 países: Perú, México y Austria.


“Quiero que Poderosas sea la organización más grande de educación sexual del país, nada menos que eso. Enseñar a un círculo tan grande que pierda la cuenta, que la gente hable de esto y pregunten ‘¿quién es Maríana?’ y respondan ‘já, ni idea’. Y que las jóvenes que hemos formado continúen llegando a otros territorios y puedan trabajar como mentoras dentro de la entidad. Si logro eso, me puedo morir en paz”.

Sin dinero, pero con unas ganas imparables por educar

Todo lo que han logrado hasta ahora ha sido con recursos muy limitados. Cuando le pregunté cuál era el reto más grande al que habían tenido que enfrentarse, me contestó con un suspiro y una larga lista de problemáticas.

“Estoy absolutamente endeudada y en enero de este año renuncié a mi trabajo para dedicarme cien por ciento a Poderosas con la esperanza y el compromiso de sacar este proyecto adelante y vivir de esto”, explica.

Cortesía Poderosas

Las donaciones son casi nulas y la tienda tampoco les da mucho dinero. Lo que han recibido ha sido gracias a convocatorias que han ganado, pero aún así es muy poco y no les alcanza.

“Ahorita estamos trabajando como voluntarios y me da mucha frustración que este trabajo esté condenado a ser sin ánimo de lucro y caritativo. Eso nos tiene jodidos. Nos dicen ‘ay, qué bonita labor, esto va a cambiar el mundo’, pero al momento de pagar, pocos lo hacen. Sin duda ha sido un reto lograr que esto tenga un valor monetario”, comenta.

El miedo de educar para la sexualidad

“La educación sexual no se ha dado porque aún hay mucho miedo de hablar acerca de este tema. Mucho más en estas comunidades apartadas de las grandes ciudades. Y te juro que después de estos tres años trabajando con ellas, aún no entiendo cuál es el daño que va a generar que las niñas y niños conozcan su cuerpo”.

Sin embargo, después respondió su misma pregunta. “Hay redes proxenetas y grupos armados que no quieren que les dañemos el negocio. No quieren que el cuerpo de las mujeres deje de ser usado a su merced. Y si las jóvenes de las regiones empiezan a enfrentar sus miedos y a empoderarse, las cosas cambian”.

Vea tambien: 10 acciones sencillas que puede hacer para salvar el planeta


Ha recibido amenazas y asegura que es muy difícil superar barreras invisibles. “Desafortunadamente es un trabajo de alto riesgo, pero pensamos en grande a pesar de la incertidumbre, las trabas culturales y la falta de recursos. Planeamos y acá estamos. ¡Lo que tengo es una gasolina interminable!”.

Las Baruleras Poderosas, más fuertes que nunca

Desde el 20 de febrero de 2021, las jóvenes que se formaron con Poderosas en Barú, empezaron a liderar un proceso con 30 niñas de Tierra Bomba. Serán 14 encuentros y Mariana solo estará en tres de ellos. El resto dependerá cien por ciento de ellas y recibirán una remuneración por su trabajo.

Para ‘la seño’, todas sus alumnas tienen un potencial especial y ha logrado encariñarse con cada una de ellas, de la misma manera que ellas lo hicieron con ‘la profe’.


Asegura que sería la eterna mentora de Wendy. “Es una líder innata con una fuerza increíble. Recibió una beca para estudiar psicología y es una tesa. Ha tenido los mejores promedios a pesar de que sus compañeros han salido de colegios privados con una calidad educativa muchísimo mayor que la de ella en Barú. Me ha enseñado un montón y la tengo siempre cerquita”.

También habla de una lista mucho más larga, entre ellas: Marimar, a quien califica como “un espectáculo de niña”; Arledis, “que se transformó de ser una niña rabiosa y respondona, a ser una lideresa con una fuerza gigante”; Johandris, “una joven prudente, comprometida y gran bailarina”; y Aleida, quien “casi no hablaba en el salón, era muy tímida y ahora se para en frente de 50 mujeres a decirles que tienen el poder de decidir”, relata y termina diciendo: “me muero por ellas”.

La gasolina que mantiene a Poderosas en marcha

“Esto no termina aquí, hay mucho más por aprender”, decía una joven en el último encuentro en Llano Verde, Cali. De fondo otra gritaba: “Que vengan más seguido” y al tiempo, otra decía: “Que si nos pueden dar trabajo, ya casi cumplo los 18”, y todas soltaron fuertes carcajadas.

Algo mágico deben tener Poderosas para conectar tan bien con las niñas y jóvenes de las regiones a las que han llegado. En ese encuentro, en Cali, Mariana les preguntó a cuántas les gustaría ser mentoras de Poderosas, todas alzaron la mano. Luego volvió a preguntar, pero esta vez acerca de lo que habían aprendido.

Cada una tuvo algo que decir y prácticamente se peleaban por compartir sus ideas. “El periodo es sangre buena y poderosa”, “no nos debe dar pena ir a comprar un condón”, “sentir placer está bien” y “una buena decisión se toma cuando estamos libres e informadas”. Puede ver estas y otras respuestas en el siguiente video.


El video resalta más el mensaje de Mariana: “Hablar de lo que no se habla puede transformar vidas”.

El final del taller en Cali es la muestra más contundente de la idea que Mariana Sanz quiere llevar a todos los rincones de Colombia. Jóvenes y mentoras dicen entre gritos y al unísono: “Somos mujeres, somos colombianas, somos poderosas. Por las que estuvieron, por las que estamos, por las que estarán. Por sus derechos, que son los nuestros, ayer, hoy y siempre poderosas”.

Si está interesado en apoyar esta linda iniciativa puede hacer clic acá para adquirir sus productos.


También le puede interesar: Así es viajar por la Ciénaga Grande de Santa Marta en el 2021

María Camila Botero. Soy periodista. Me gusta observar el mundo y luego escribir sobre la vida. Me apasionan los temas con enfoque social, el cine y los libros. Twitter: @CamiBotero8 Correo electrónico: camila.botero@revistadiners.com.co 

¡Quiero recibir el newsletter!

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Febrero
25 / 2021
Advertisement

Send this to a friend