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Se lo explico con plastilina, la idea con la que Édgar Álvarez recorre el mundo

Édgar Álvarez ha hablado sobre migración, asesinato de líderes sociales y otros temas a través de Se lo explico con plastilina.

Foto: Cortesía Edgar Álvarez, Se lo explico con plastilina

Édgar Álvarez ha hablado sobre migración, asesinato de líderes sociales y otros temas a través de Se lo explico con plastilina.

Los Ángeles, Estados Unidos, vio cómo Édgar Álvarez recorría sus calles en busca de la historia que cambiaría su vida. Fue allá donde se germinó Se lo explico con plastilina, un proyecto que visibiliza problemáticas sociales a través de figuras en plastilina y que cuenta con cerca de 800 mil seguidores en redes sociales.

Todo empezó hace ocho años, cuando viajó a Estados Unidos impulsado por su propia historia de amor, pero, al llegar a Los Ángeles, Álvarez también descubrió la soledad. El ritmo de la nueva ciudad era muy diferente al que estaba acostumbrado y nadie tenía tiempo, ni siquiera para hablar.

Fue así como se hizo amigo de algunos habitantes de la calle, los únicos que, según él, estaban disponibles a toda hora para escucharlo y compartir experiencias.

“Bien hablador que soy terminé preguntándoles cuanta joda se me ocurrió y resulté forjando amistades muy valiosas. A través de ellos entendí aspectos esenciales de la vida, como el valor de andar liviano por el mundo. Entre más peso, menos te puedes mover”, relata Álvarez.

Álvarez se sentó durante horas a compartir con ellos acompañado de su cámara y una caja llena de plastilinas. Mientras escuchaba sus historias, moldeaba pequeñas figuras que recreaban su situación y las fotografiaba para luego animarlas. Así lo hizo durante un año.

Cortesía Édgar Álvarez

¿El resultado? Un corto de siete minutos que muestra la soledad y el desamparo al que se enfrentan “los invisibles”, como los llama, pero que “le abrieron los ojos a lo que ahora es visible”, según expresa en la dedicatoria del video.

Maggie, Ricky ‘el pirata’ y Raymundo son algunos de los protagonistas del clip que participó en varios festivales en diferentes partes del mundo y que ganó algunos de ellos, como On Location: Los Ángeles Video Project.

Desde entonces se dedicó a hacer animación para transmitir un mensaje social y ayudar a crear conciencia a través de la pedagogía.

Así como en una buena película, los quiebres son necesarios en la vida

Antes de dedicarse a la animación, Édgar Álvarez probó muchos caminos: participó en una sección que se llamaba Plastilandia, en El Tiempo, hizo parte de programas de televisión como Verde Manzana y Brújula Mágica y, finalmente, estuvo inmerso en la publicidad realizando comerciales.

“La publicidad me generaba cargo de conciencia porque me tocaba vender productos que a mí no me gustaban”, explica y reconoce que su verdadera pasión era otra: “Juemadre, a mí me fascina hacer muñecos de plastilina y animar. Muchas veces se pierde el oficio por ir tras ambiciones. Por suerte paré en el momento indicado”.

Cortesía Édgar Álvarez

Ese quiebre del que Álvarez habla lo encontró al abandonar su país. Curiosamente, fue en Estados Unidos donde descubrió su ‘colombianidad’.

“En publicidad se vive en otro mundo, donde no importa qué diablos ocurre alrededor porque no hay tiempo. Pero en Los Ángeles vine a interesarme más acerca de lo que pasaba en Colombia”, relata. Una vez finalizó los proyectos que tenía pendientes, se devolvió a su tierra natal.

La plastilina como ente de cambio

Se lo explico con plastilina ha llevado a Édgar Álvarez a viajar por el mundo: desde una gira por Centroamérica hasta conferencias en China acerca de la importancia de transmitir un mensaje claro de una manera didáctica.

Así mismo, sus trabajos sobre migración, memoria histórica, desaparecidos, líderes sociales asesinados y muchos otros temas de carácter social han sido destacados por medios de comunicación de diferentes partes del mundo.

Uno de los proyectos más exitosos hasta el momento fue sobre migrantes, en el que sigue trabajando de la mano de organizaciones internacionales como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Cruz Roja, HIAS y ACNUR.

Cortesía Édgar Álvarez

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Para él fue un proceso muy interesante porque era meterse al agua junto a los migrantes, posicionar a los muñecos en las fronteras de México y Guatemala y conocer así las historias de cada uno de los caminantes, que es su parte favorita.

“Trato de que todos los temas con los que trabajo sean universales, que desde cualquier espacio toquen a todo el mundo. Así fue este. Yo mismo fui migrante y en Colombia somos expertos. Si algo ha exportado nuestro país, son colombianos”, explica.


Otro proyecto que ha sido muy importante en su vida es la memoria histórica, pues va muy ligado con su historia personal. “Vengo de una familia desplazada por la violencia en el Tolima, así que crecí con esos relatos de asesinatos y secuestros”.

Otros proyectos explicados con plastilina

Álvarez es el director de un cortometraje llamado Un 9 de abril, donde se explica qué fue lo que pasó en ‘El Bogotazo’. “Quisimos contarlo desde la perspectiva de la gente. Fue increíble ver cómo un abuelo le contaba sus memorias del Bogotazo al nieto que escuchaba y se divertía porque todo era en plastilina. Me llenó de mucha satisfacción”.

Fuera de eso, Se lo explico con plastilina también rinde homenaje a diferentes personajes nacionales e internacionales, hace denuncias sociales referente a los desaparecidos en Colombia y los líderes sociales asesinados. También, de vez en cuando, hace caricatura política, entre muchas otras cosas.

Si no se entiende, se lo explico con plastilina

“Muchos gremios, llámese sociología, política, arte o el que sea, tienden a cometer un error: el distanciamiento del lenguaje”, explica Álvarez. Por eso cree que una de sus fortalezas y la razón por la que lo contactan es su facilidad para explicar las cosas.

Una de las imágenes que más recuerda y que más veces ha sido compartida fue una que decía: Mataron 17 hinchas de la Selección Colombia.

“Hasta mi mamá me dijo ‘¿cómo así?, ¿en serio mataron a 17 hinchas de la selección?’. Y claro, me refería a líderes sociales que habían sido asesinados, todos hinchas de Colombia”, explica.

Es por esto que nace el nombre de Se lo explico con plastilina, porque su objetivo es ser claro con la información que brinda y al mismo tiempo, juega con la ironía frente a las cosas obvias. “Vea, las vacunas no llegan, ¿plastilina?”, apunta.

Tomarse un tinto con el que piensa distinto

Como casi todo el que toca temas sociales en Colombia, ha recibido amenazas. Sin embargo, les escribe para intentar dialogar con ellos, pues considera que esto es lo fundamental para solucionar cualquier conflicto.

Además, asegura que no tiene nada en contra de nadie y que su interés es hacer contenido para todo el público. Esto no quiere decir que no tome partido, sino que procura mostrar la mayor cantidad de lados que pueda para que haya una mayor objetividad.

“Mi partido político sería dialogante extremo. El mundo necesita esto para acabar con la polarización y vencer los prejuicios. La variedad es fundamental. Enseña más que nada”.

Así, de vez en cuando invita a quienes lo critican sin conocerlo, a tomarse un café y hablar para llegar a un punto medio o simplemente compartir otros enfoques.

“Ese ejercicio es muy chévere porque a veces la gente cambia, es bien interesante. Yo no tengo líos con ninguno, si es de izquierda, derecha, arriba, abajo, eso no me importa”.

Pasar de un estudio gigante, a uno con lo esencial

Cuando comenzó con la animación en plastilina, montó un estudio bien dotado en su apartamento. Sin embargo, al empezar a viajar y producir videos en la calle, se dio cuenta que no necesitaba tanta cosa sino los elementos clave.

Se lo explico con plastilina Cortesía Édgar Álvarez

Tampoco es muy técnico, se deja llevar más por la improvisación y la intuición. Si está en una montaña y tiene plastilina, aprovecha ese espacio en ese momento y punto. “Con eso rompo ese concepto de animador de estudio y me salgo de lo común, porque si algo no me gusta, es repetir”.

La próxima semana retomará el corto de la migración. Luego seguirá con un proyecto sobre la protesta social, con la Defensoría del Pueblo. Acaba de terminar unos talleres en el Urabá y un proyecto con el Banco de la República acerca del río Magdalena. Trabajo no le falta, pero tampoco lo siente como una obligación. Para él, es pura diversión.

La empatía como pilar fundamental

“Es muy importante valorar la sabiduría de las otras personas y aprender a escuchar. Es justo ahí donde tú humanizas y entiendes los errores y las cosas buenas de cada uno. No puedo decir que todos son buenos, pero siempre intento entrarle a la gente sin prejuicios”.

Aunque le gustaría montarse en una van y recorrer el país para ir hablando con cualquiera que se atraviese, no es una persona que piense mucho en el futuro. “Yo vivo el presente. Pare de contar. No aplazo las cosas y hago lo que me gusta. Si me muriera mañana habría hecho todo lo que he querido en mi vida”.

Ha escrito algunos libros – el más reciente titulado Plastilina para pequeños grandes artistas (2015) -, viaja constantemente, escribe, enseña la historia de su país, hace muñequitos de plastilina y no deja de hablar y reír. Para él, esto es su felicidad. Es pura plenitud.

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María Camila Botero. Soy periodista. Me gusta observar el mundo y luego escribir sobre la vida. Me apasionan los temas con enfoque social, el cine y los libros. Twitter: @CamiBotero8 Correo electrónico: camila.botero@revistadiners.com.co 

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Enero
28 / 2021
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