El humedal de La Conejera, uno de los más bellos del mundo

Es el único lugar en el mundo donde existe la Margarita de pantano, es de los humedales con más biodiversidad y es ejemplo de recuperación a nivel internacional.
 
El humedal de La Conejera, uno de los más bellos del mundo
Foto: Instagram, 2022 /
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Revista Diners

A principios de los años noventa, el barrio Compartir, en Suba, colindaba con un potrero maloliente al que diariamente llegaban entre 100 y 400 volquetas para descargar basuras y escombros de construcción. Terreno de porquerizas, el olor era de alcantarilla. Los chulos vivían a sus anchas, pero los niños sufrían eccemas e infecciones respiratorias. Lo que los vecinos consideraban un inmenso criadero de zancudos no era otra cosa que el agonizante humedal de La Conejera que, entonces, recibía 50 litros de aguas negras por segundo.

El humedal, que llegó a tener 500 hectáreas, estaba reducido a poco más de 58 y había perdido su capacidad de autorrecuperación. Ana María Niño, habitante del barrio y especialista en educación ambiental, aún reconocía el canto de aves en peligro como la tingua bogotana, por eso, decidida a salvar el ecosistema, creó con otros vecinos la Fundación Humedal La Conejera (FHLC) en 1993.

“No había conciencia ecológica”, recuerda de esos días, “nadie sabía qué era un humedal”. Además de ser el hábitat de cientos de especies animales y vegetales, los humedales evitan inundaciones, mejoran la calidad del aire y mitigan los efectos del cambio climático. Tal desconocimiento hizo que de las 50.000 hectáreas de humedales que había en 1940 en Bogotá, hoy apenas contemos con 727,06, un 1.45 % del área original según revela Parques Ecológicos Distritales de Humedal (P.E.D.H.).

Al rescate del humedal de La Conejera

El primer acto de valentía de la FHLC fue plantársele de frente a las volquetas cuyos desechos tenían estancado el cauce de la quebrada La Salitrosa, que nacía en el cerro La Conejera e irrigaba el humedal y lo conectaba con el río Bogotá.

La respuesta de los urbanizadores fue escoltar las volquetas con celadores armados y perros bravos. Pero los aliados del humedal no se intimidaron. Laura Galindo, bióloga del Área de Restauración de Ecosistemas de la FHCL, recuerda que, de niña, les gritaba a los choferes que no se atrevieran a pasar. “Hasta regábamos puntillas para pincharles las llantas”, confiesa.

humedal de la conejera

La Fundación había puesto en marcha un programa de educación ambiental que recibió la mejor respuesta de la comunidad. Los vecinos empezaron a remover algas y maleza con rastrillos de jardinería para descubrir los espejos de agua del humedal, construyeron cercas para impedir el paso de ganado y, junto con la Policía Ecológica, indígenas y estudiantes de colegios y universidades, comenzaron jornadas de arborización:

Sembraron cedro, roble, duraznillo, arrayán, guayacán, cerezos y otras especies para amoblarles la casa a las aves que se habían ido. Al mismo tiempo, niños disfrazados de osos, ranas y pájaros iban de puerta en puerta explicándoles a los mayores por qué no tirar papeles y plásticos a la calle.

Una reducción del 90 % de desperdicios

La batalla para proteger el ecosistema trascendió a instancias legales. Liderada por la FHLC, la comunidad recurrió a todos los mecanismos de participación ciudadana existentes.

Fue gracias a una tutela que, en 2000, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) se vio obligada a construir un alcantarillado para los 15 barrios que descargaban sus cisternas en el humedal. Nueve años después, la cantidad de residuos arrojados al humedal se había reducido en 90%. Por toda esta labor, la FHLC obtuvo reconocimientos como el Premio Nacional de Educación Ambiental del Ministerio de Ambiente y RAMSAR, la convención mundial de humedales.

El despertar de la naturaleza

Las aves no se hicieron esperar. Llegaron patos desde Canadá, chorlos desde Argentina, tinguas de picos verdes, rojos, azules y amarillos, familias de patos Rufo, toches, pájaros carpinteros, monjitas bogotanas, búhos, lechuzas, chamiceros, garzas y muchos copetones.

Detrás de ellos, ranas, curíes, murciélagos, comadrejas y culebras sabaneras. Hoy, el humedal registra 117 especies de aves, 8 de mamíferos, 2 de anfibios y 2 de reptiles. Y ocurrieron eventos casi milagrosos: en 1998 se confirmó allí la presencia de la margarita de pantano, una flor que se creía extinta, y en 2004 se reportaron guapuchas, peces que hace 500 años eran parte de la dieta de los muiscas.

El humedal de La Conejera, hoy referente nacional en recuperación de ecosistemas, es objeto de investigaciones científicas, y orgullo y pulmón del barrio Compartir.

“Se le ha devuelto un humedal a la ciudad”, dice hoy Ana María. En esta recuperación han participado instituciones como Ecofondo, la EAAB, el Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez, la Alcaldía Local de Suba, la Secretaría Distrital de Ambiente, la International Union for the Conservation of Nature, Fish and Wildlife Service y Conservación Internacional.

De los mejores humedales del mundo

Laura, que a los siete años sembraba árboles como si se tratara de un juego y asistía a los cineclubes ecológicos organizados por Ana María, dice que el mayor cambio está en la forma como la comunidad y las nuevas generaciones se relacionan con el patrimonio natural.

El humedal de La Conejera fue catalogado por la Convención de RAMSAR uno de los 14 humedales aptos para turismo sostenible en el mundo. El año pasado recibió un poco más de 16.500 espectadores. Han venido excursiones desde Inglaterra, Australia y Japón para ver especies como el cucarachero sabanero, un esquivo pajarito caqui que solo vive aquí, a 20 minutos del portal de Suba de Transmilenio.

¿Cómo disfrutar del humedal de La Conejera?

El humedal cuenta con senderos naturales estratégicamente diseñados para contemplar la fauna, flora y sus paisajes sin afectar el curso natural de la vida. Disfrute de cerca sus espejos de agua, el paisaje capitalino y sus 12.6º centígrados de temperatura.

Su visita se debe programar a través del correo info@humedalesbogota.com para entrar desde las 8 a. m. hasta las 3 p. m. Su entrada principal está en la carrera 136D #153- 14, barrio Compartir I Etapa.

¿Qué otros humedales puedo visitar en Bogotá?

Según la Fundación de Humedales de Bogotá puede programar caminatas ecológicas en los humedales que verá a continuación. Eso sí con inscripción previa al correo que mencionamos con anterioridad.

1. Córdoba

2. Santa María del Lago

3. El Salitre

4. Juan Amarillo

5. Torca- Guaymaral

6. Jaboque

7. Teche

8. El Burro

9. La Vaca

10. Meandro del Say

11. Tibanica

12. El Tunjo

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febrero
2 / 2022