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Así es regresar a Colombia en un vuelo humanitario: la historia de Emilio Aparicio

Esta es una crónica del regreso al país en un vuelo humanitario del fotógrafo Emilio Aparicio, quien arribó junto a 364 compatriotas en el mes de mayo

Foto: Foto cortesía: @aparicioemilio.

Esta es una crónica del regreso al país en un vuelo humanitario del fotógrafo Emilio Aparicio, quien arribó junto a 364 compatriotas en el mes de mayo

«Bienvenidos colombianos, ya están sobrevolando su territorio y pronto estarán en casa. Fuerza, tranquilidad y cuídense mucho». Este fue el mensaje que escucharon por las bocinas del avión los 364 colombianos que llegaban al país después de un viaje de más de 50 horas en un vuelo humanitario.

Las palabras de aliento de Juan Camilo Valencia, embajador de Colombia en Indonesia, emocionaron a la gente, y mientras la angustia disminuía, la cumbia de Lucho Bermúdez fue la banda sonora de una escena imborrable.

Con Colombia tierra querida de fondo las azafatas bailaban con sus coloridos trajes, los pasajeros aplaudían, algunos contenían las lágrimas y el ambiente festejo se apoderaba de los viajeros que horas antes se encontraban en Australia, Indonesia, India, Amsterdam, -ciudades en las que el avión hizo escala- y otros rincones del mundo de los que tuvieron que salir por la pandemia del Covid-19.

Becas, trabajos, sueños, familia, estudios y turismo quedaban atrás para regresar al hogar.

Esta es la historia de Emilio Aparicio, uno de los pasajeros del vuelo GA-8800 que aterrizó en Colombia el 17 de mayo de 2020 a las 4:00 p.m. Aunque sus aventuras y travesías quedaron en pausa, al descender del avión debía continuar con Operación Colombia, la misión que lo trajo de vuelta al país.

Antes del retorno

Emilio Aparicio quiso darle otro rumbo a su vida, después de ahorrar durante cinco años para una maestría, gracias a su trabajo como fotógrafo.

Ya había descubierto diferentes rincones del país, “pude conocer la Colombia profunda, la de las regiones, la de verdad. Eso me abrió los ojos y me ayudó a acercarme a la población”. Ahora, su siguiente paso, era llegar a cada rincón del mundo. En febrero del 2018 se regaló de cumpleaños un viaje a Islandia.

Después de tres meses de temperaturas bajas, trabajo en el campo y noches de espectáculos visuales en el cielo, armó su equipaje para cambiar de piso térmico y empezar un voluntariado en Kenia, donde enseñó inglés a un grupo de niños huérfanos y conoció de cerca la vida de menores de edad en condición de habitantes de calle.

Su cámara lo acompañó en cada una de sus travesías. Hacía casi diez años que se dedicaba a obturar y contar historias por medio de retratos.

Regresó a Colombia por dos semanas y después de un encuentro de fotógrafos en Bolivia se preparó para darle la bienvenida al Viajero del Sol: un proyecto personal donde compartiría su día a día en la India.

Mujer Indu_EAFoto cortesía: @aparicioemilio.

Viajero del Sol activado

Fueron diez meses y medio cargados de viajes espontáneos a Nepal, Singapur y Tailandia por temas de visado, celebraciones culturales como el Holi Festival, que para el hinduismo representa la victoria del bien sobre el mal, visitas a templos, recorridos a dedo por diferentes ciudades y desconexión absoluta en los Himalayas Indios.

En enero del 2019 realizó un nuevo voluntariado en Jaisalmer, Rajasthan. Cerca del desierto, donde los atardeceres desaparecían en la arena y las siluetas de los camellos cobraban vida, Emilio recordó su experiencia en el Batallón Colombia número 3, ubicado en la Península del Sinaí (Egipto) donde pasó 10 meses prestando el servicio militar.

desierto_India_EAFoto cortesía: @aparicioemilio.

Fue allí donde su amor por la fotografía empezó y “donde empecé a disparar una cámara en vez de un arma”, afirma Aparicio.

Después de conocer el Templo de las ratas, visitar el Taj Mahal, ir a Varanasi, uno de los lugares más espirituales de la India donde creman los cuerpos de los fallecidos y entregan las cenizas al río Ganges, Emilio le dio la bienvenida al 2020 recorriendo el sur de la India.

Templo_de_ratas_EAFoto cortesía: @aparicioemilio.

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Es hora de volver

El 10 de marzo, mientras Emilio retrataba los momentos del Holi Festival en Sangla, un pequeño pueblo del Himalaya indio, ya se escuchaba hablar sobre un posible brote mundial por el Covid-19.

Después de un mes alejado de redes, estando en contacto con la amabilidad de los indios y muy lejos de la capital del segundo país más poblado del mundo, lo único que el fotógrafo empezó a escuchar fue “coronavirus, coronavirus”, y en ese momento decidió volver a Nueva Delhi.

Entre los autorickshaw, los trancones, el ruido y el caos de la ciudad estaba el pánico de los habitantes. Emilio se alojó en un hotel donde compartió la misma habitación de 25 metros cuadrados con Shahad Ishraq, un ingeniero oriundo de Bangladesh que meses antes se había casado y cuyo destino final era Polonia, para empezar un nuevo trabajo.

Holi_Festival_EADurante la celebración del Holi Festival. Foto cortesía: @aparicioemilio.

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Emilio meditaba para contener la calma. El lugar donde dormía empezó a cobrar de más por los alimentos, el calor se acercaba a los 40 grados de temperatura. Sus días encerrado los pasaba escribiendo en su diario y hablando cuando podía con su familia.

Sus salidas eran cortas. Compraba lo básico. Ya no había aventuras en camiones, kayaks y trenes, sino el paisaje de una ciudad desolada donde la sonrisa de los habitantes se ocultaban entre el tapabocas.

Por su mente aún no rondaba la idea de volver a Colombia, aunque entendía que la situación era complicada, pero cuando empezó a ver que las fronteras se cerraron, que los vuelos se cancelaron y que hasta los hostales estaban sacando a los extranjeros, entendió que era hora de tomar una decisión.

Operación Colombia

A finales de abril la Embajada de Colombia en la India se puso en contacto con los colombianos varados en este país.

“Nos llegó un correo diciendo que había una posibilidad de un vuelo de repatriación y el costo era de 2.800 dólares. Teníamos 4 días para confirmar”, afirma Aparicio.

¡Solo necesitaba casi 11 millones de pesos para volver! Ahí es donde ponemos el “humanitario”, entre comillas.

La gran ilusión de retornar se vio cuestionada. Aunque tenía ahorros debido a los bajos costos con los que viajó durante esos meses, no era suficiente para el tiquete de regreso.

“Pensando con mucha calma me pregunté ‘¿De qué he vivido todos estos años? ¿Qué puedo ofrecer?’… y ahí dije, voy a vender mis fotos para recaudar fondos para volver a Colombia”.

Después de casi 20 horas de trabajo frente al computador organizando su material, diseñando e ideando un plan, decidió aceptar su propio reto personal y profesional, y lanzar en redes la ‘Operación Colombia’, una campaña donde ofreció 25 fotografías inéditas para entregar impresas en cada casa colombiana, una vez estuviera de regreso.

 

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#ViajerodelSol 🇮🇳 Día 487 #OperaciónColombia 🇨🇴 | FASE 1: Recaudo de Dinero Completo – Fin de las Ventas y Donaciones . No tengo palabras para expresar toda mi gratitud hacia ustedes… Hacia todas y cada una de las personas que me han escrito desde lo más profundo de su corazón para apoyar esta iniciativa fotográfica llamada Operación Colombia. Una oportunidad para regresar a casa desde India en un vuelo de repatriación humanitario, frente a la situación actual del COVID-19. . He recibido cientos de mensajes de apoyo incondicional en las últimas 72 horas y que me han obligado a estar sentado frente al computador más de 12 horas al día para responder personalmente a todas sus inquietudes. Les pido disculpas si me he demorado en responder sus mensajes, pero quiero contarles que gracias a todo su interés, apoyo y energía positiva, la primera fase de este proyecto para regresar a casa, ha sido un éxito. ¡El recaudo del dinero está completo! Y hay un pequeño monto adicional para cualquier eventualidad. No es necesario más. . ¡LA VENTA DE FOTOGRAFÍAS Y DONACIONES SE DETIENE! . Agradezco el favor de no hacer más transferencias bancarias ni comprar fotografías si no se han comunicado conmigo antes. Es importante para mi ser responsable con todos ustedes ante la situación y tener el mayor control de todo. Siento mucho con las personas que siguen interesadas en los productos y espero que lo puedan hacer más adelante en otra oportunidad. . Nuevamente agradezco a todos ustedes, en nombre de mi familia y mío. Siento cada vez más que estoy más cerca de Colombia y eso es gracias a la solidaridad de todos ustedes.
. Mil bendiciones y un abrazo enorme desde India. . “SI VAS A SOÑAR, SUEÑA EN GRANDE” . Emilio

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El 7 de mayo, tres días después de lanzarse su iniciativa, Emilio Aparicio ya había recaudado los 2.800 dólares y un poco más en caso de emergencia. Anunció que sus fondos ya estaban completos y aunque las personas insistieron en que siguiera con la venta, pensó “yo necesito el dinero para volver, no para seguir viajando”.

Así que después de confirmar su cupo, de realizar la transacción virtual, pedir certificados médicos y reunir los documentos oficiales, el 16 de mayo en la noche, un carro gestionado por la Embajada, llegó a recogerlo, rumbo al Aeropuerto Internacional Indira Gandhi.

Regreso a casa en un vuelo ‘humanitario’

Puerta 8. Dos metros de distancia. Tomar la temperatura, llenar los documentos de declaración juramentada sobre el estado de salud. Emoción, nervios, incertidumbre. Revisión de maletas. Un tiquete hecho a mano. Bebidas y antibacterial permitidos por primera vez en un avión, aproximadamente 60 colombianos en el terminal 3.

A las 2:00 a.m del 17 de mayo, la bocinas de la sala anunciaban el embarque de nuevas personas en el avión que llegaba de Indonesia y que empezó su viaje en Australia.

Aeropuerto Internacional Indira Gandhi. Foto cortesía: @aparicioemilio.

Las primeras impresiones al ingresar fueron diversas. La distancia que conservaron horas antes ya no existía, los cuerpos estaban cerca el uno del otro, lo único que cambió fue que los rostros no se distinguían con facilidad por las máscaras.

En primera clase viajaban las personas más vulnerables: adultos mayores y mujeres embarazadas o con niños. El vuelo GA-8800 con destino final en Bogotá, debía hacer una escala más en Amsterdam.

Durante esas primeras nueve horas el panorama fue particular. En los primeros minutos de vuelo les dieron una especie de pan relleno de carne molida, agua, gelatina de mango y una barra de chocolate. Un nuevo reto se avecinada: retirar el tapabocas para poder consumir los alimentos.

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“Fue algo que causaba angustia porque intentabas no incomodar a los otros, pero que tampoco te contagiaran de algo”.

Foto cortesía: @aparicioemilio.

Muchas historias a bordo de un solo avión

Emilio se dedicó a cubrir el viaje. Colgó su cámara y entre planos abiertos y retratos generales del avión empezó a conocer las historias de algunos de sus compatriotas.

Estudiantes becados para estudiar en la India, un hombre que botó las cenizas de su padre en el río Ganges, otro que estaba haciendo su pasantía en la Embajada de Colombia en Indonesia y mujeres que regresaban de un retiro espiritual.

10:00 a.m hora de Ámsterdam. Mientras el avión se cargaba con combustible y los viajeros estiraban su cuerpo dormido, nuevos pasajeros abordaban el avión.

Foto cortesía: @aparicioemilio.

Colombianos que venían de Italia, Suecia, Francia e incluso un grupo de compañeros que viajaron  por tierra desde Arabia Saudita, completaron la lista de los 365 connacionales que debían regresar al país.

“Ahora solo faltaban 11 horas y 20 minutos para llegar a Colombia y dar fin a un vuelo de más de 50 horas desde el otro lado del mundo”, afirma Emilio Aparicio.

Con el despegue del avión empezaba la nueva etapa del viaje del fotógrafo, y era momento de cumplir su plan de retratar a algunos viajeros para su serie Un sueño llamado Colombia.

Foto cortesía: @aparicioemilio.

Días antes, Emilio Aparicio había hablado con un amigo piloto para preguntarle si en la parte trasera del avión había el espacio suficiente para poner una bandera y tener la distancia adecuada con las personas. La respuesta afirmativa lo motivó a hablar con algunos pasajeros para su serie fotográfica.

“Les pedí que cerraran los ojos y que pensaran la razón por la cual volvían a Colombia. Sentía que era un momento para reflexionar y agradecer sobre lo que estábamos viviendo”.

Foto cortesía: @aparicioemilio.

Emilio Aparicio sabía que era un momento histórico. En medio de la angustia, el calor, la incomodidad, la falta de espacio y la cantidad de gente, quiso contar la historia de algunas personas, así como lo había hecho antes en en Bogotá, en sus recorridos por Colombia, en sus voluntariados por África y otros países del mundo.

Finalmente el avión aterrizó. Después de pasar los controles de migración y otros protocolos que duraron tres horas en el Aeropuerto El Dorado de Bogotá, Emilio fue a casa de Andrés, un gran amigo con el que coincidieron en el vuelo y quien se encontraba en un curso de meditación en la India.

Foto cortesía: @aparicioemilio.

Allí pasó sus 14 días de aislamiento preventivo y ya completa casi dos semanas en compañía de sus padres.

La Operación Colombia sigue en marcha, la impresión de las fotos está en proceso para ser enviadas a sus compradores con una tarjeta a mano realizada por Emilio.

Foto cortesía: @aparicioemilio.


Foto cortesía: @aparicioemilio.


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