Historias del aislamiento: “La cuarentena llegó cuando empezaba a salir con alguien”

Aunque pensaba que este tiempo nos iba a alejar, sucedió todo lo contrario. Ha sido el mejor momento para compartir con ella.
 
Historias del aislamiento: “La cuarentena llegó cuando empezaba a salir con alguien”
/
POR: 
Diego Rangel S.

“La distancia no es un problema.
El problema somos los humanos,
que no sabemos amar sin tocar,
sin ver o sin escuchar.
Y el amor se siente con
el corazón, no con el cuerpo”
Gabriel García Márquez

Acostumbrados a la extraña realidad de la normalidad de estar vivos, o en palabras de Octavio Paz, “el olvidado asombro de estar vivos…”, de un momento para a otro nos quedamos todos los días en nuestras casas, trabajamos desde ellas (los que podemos) y todo se redujo a las posibilidades del quehacer en el hogar. ¿Pero por qué justo cuando estaba empezando a salir con ella?

via GIPHY

Recién comenzó todo esto, pensé: “Vamos a estar distanciados algo más de un mes”. Hoy ya vamos por 70 días de aislamiento y traduciendo en clave de abuelita el epígrafe de este texto: “Mijito, si se quiere, se puede”…

Contrario a lo que pensaba, o imaginaba, este tiempo se ha convertido en el mejor momento para compartir con ella. Hemos construido nuevas formas de estar cerca y es lo que les quiero contar.

via GIPHY

Ya no podemos ir los jueves después del trabajo a tomarnos el café y ver la magia de la ciudad desde la terraza, pero tenemos una cita a las 4 p.m. en el Instagram live de Mark Rausch para aprender a hacer recetas juntos. Luego hablamos un rato por chat, nos reímos y charlamos como parlanchines.

Ella me invita a ir hasta las estrellas y yo ingenuamente le digo que sí, entonces las conocemos gracias a YouTube y la transmisión en vivo del Observatorio de la Universidad Nacional. Allí, en un programa llamado “Jueves bajo las estrellas, hablan de los agujeros negros de nuestra galaxia. Por un momento sentí como fuimos al infinito de nuestra galaxia, y entendí lo pequeños que somos dentro de la majestuosidad de la creación.

 

Volvemos del viaje de las estrellas y nuestros vecinos nos sorprenden cada noche con un concierto acústico, a ella de violín y a mí de música popular, en homenaje a quienes han puesto el pecho en esta situación, los médicos y enfermeras.

Ya son los 8 p.m. y decidimos ir al teatro (el Julio Mario Santo Domingo se inventó para estos días el “Teatro Digital” todos los jueves). Ella allá y yo acá, disfrutamos de un concierto de música del Pacífico y de una ópera digna de los salones de Viena.

Son las 10 p.m. y nuestra llamada parece infinita. Nos llega la medianoche con el compromiso de preguntarle a nuestros papás por alguna receta para el almuerzo de mañana y acordar la cita en el estante de frutas y verduras del supermercado.

 

Las preguntas ahora son por el reencuentro, ¿Cuál será el plan?, ¿Cómo será ese beso pausado en el tiempo?, ¿Cómo será el día después de todo esto? Este virus nos obliga a repensar todo, desde las filas en los bancos hasta las más profundas relaciones humanas.

Mi relación con ella se ha reinventado y hoy nos sentimos más cerca que nunca. Pero luego de que pase todo esto tenemos el deber ético de reinventarnos como humanidad, el sistema de salud debe garantizarse como derecho fundamental y no como una mercancía (incluso ya nos venden los tapabocas como artículos de moda).

Con certeza valoraremos más cada segundo, cada instante y cada experiencia. Ahora solo cuenta nuestro presente, en voz de los antiguos latinos, el carpe diem: aprovecha el día, cada día vale.

También podría interesarle: Historias del aislamiento: “Me enamoré en la cuarentena”

INSCRIBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL
junio
4 / 2020