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Los beneficios de no hacer nada y su importancia en tiempos de cuarentena

No se sienta culpable por no hacer nada en estas épocas de encierro y cuarentena, conozca qué beneficios trae para su salud física y mental.

Foto: Natalia Figueredo

No se sienta culpable por no hacer nada en estas épocas de encierro y cuarentena, conozca qué beneficios trae para su salud física y mental.

Observar desde la ventana las pocas personas que caminan en la calle, tomar una siesta después del almuerzo, contemplar la lluvia con una bebida caliente en la mano, perder la mirada sobre un punto fijo o simplemente sentarse en el piso y cerrar los ojos, es para muchas personas no hacer nada.

Pero lo que desconocen, es que en el fondo dedicar un tiempo a divagar o a no hacer literalmente nada, puede traer grandes beneficios a nuestro cuerpo y cerebro.

En tiempos de cuarentena obligatoria por el COVID-19, estamos invadidos de noticias, mensajes e información que nos recuerdan la importancia de tener una rutina en casa, de ejercitar nuestro cuerpo; los artistas hacen a diario cientos de Instagram lives interpretando sus éxitos, todos quieren expresar su apoyo y brindar consejos para el bienestar interno de otros. Es tanto lo que recibimos a cada hora, que no tenemos idea de qué hacer.

Con tanta saturación de actividades y una cultura de trabajo que nos hace creer que si no estamos “produciendo” perdemos el tiempo, encontrarle una perspectiva positiva al hecho de no hacer nada puede parecer un despropósito, pero “nuestro cerebro no es una máquina perfecta que puede trabajar indefinidamente sin repostar, necesita alimento, glucosa, oxígeno y también descanso”, afirmó para La Vanguardia, Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés.

¿Por qué nos cuesta trabajo no hacer nada?

“Vivimos en una sociedad en la que es aplaudido ser productivo y la gente se ha acostumbrado a asociar éxito con hacer mucho, entonces se vuelve adictivo. Si hago más cosas soy exitoso, no importa si todo está un desastre, importa hacer. Nos sentimos culpables por no hacer nada porque eso fue lo que aprendimos”, afirma Susana Castro, diseñadora de profesión, con estudios de kundalini yoga y certificada como coach de Heal Your Life, uno de los institutos más destacados del coach espiritual.

Es muy complicado dejar de realizar actividades y queremos mantener la mente ocupada en cada momento de nuestra vida, “a la gente le da un miedo espantoso pensar”, afirma el escritor canadiense Michael Harris en su libro Solitud. En su texto, el también periodista expone ciertos factores que nos impiden disfrutar de la soledad y encontrar la tranquilidad, y destaca que uno de esos es la ‘adicción tecnológica’.

“Casi la mitad de los estadounidenses duerme con el móvil en la mesa de noche, usándolo a modo de osito de peluche”, escribe Harris en su libro, y pone un ejemplo de una investigación donde uno de cada cuatro encuestados no recordaba un instante del día sin su celular en la mano. “Aprovechar los espacios en blanco de la vida de las persona se ha convertido en una de las principales misiones de la modernidad”.

Para Anahid Pinzón, administradora de empresas y coach, nos cuesta trabajo quedarnos quietos porque “debemos estar en función de algo, siempre va a haber una tarea por hacer. Se nos olvidó disfrutar de lo básico, de lo esencial y en este momento nos estamos atosigando de cosas en internet para evadir nuestro interior. Estas circunstancias de cuarentena nos están intentando sacar de nuestra cotidianidad para conectarnos con el presente, donde no habita la culpa, que es exceso de pasado, ni la ansiedad, que es exceso de futuro”.

Afirma que lo que muchas personas no saben es que cuando no se hace nada “te conectas con tu fuente creativa y con esta conexión vas a ser más productivo porque tendrás un propósito”.

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Y así lo confirma el investigador científico Andrew Smart en su libro El arte y la ciencia de no hacer nada en el que afirma que “cuando holgazaneamos, se establece una red amplia e inmensa en el cerebro que empieza a enviar y recibir información entre las regiones que la constituyen, las mariposas salen a jugar cuando hay quietud y silencio: ante cualquier movimiento abrupto, se esfuman”.

Foto: @SigLeigh, Unsplash 

¿No hacer nada es hacer algo?

En El arte y la ciencia de no hacer nada, el estadounidense describe, desde un punto de vista científico, las características y partes que conforman el sistema nervioso del ser humano para explicar que el cerebro permanece activo cuando no está concentrado en una tarea específica, y se llena de actividad cuando se supone que está en reposo.

Con estos descubrimientos, Andrew Smart afirma que la multiactividad es perjudicial para el cerebro, y que, por el contrario, necesita estar ocioso para ser creativo. El escritor pone como ejemplo a René Descartes y a Isaac Newton, quienes lograron sus descubrimientos mientras “perdían el tiempo”.

Para la coach Anahid Pinzón, no hacer nada es conectarse con la nada y “la nada es donde habitan todas las posibilidades. Cuando me conecto con la nada, me estoy conectando con mi todo. Ahí es donde está el potencial de las personas”.

Smart afirma en su libro que en diferentes investigaciones se ha demostrado la existencia de una zona del cerebro que únicamente se activa cuando permanecemos en un absoluto reposo mental, lo que se conoce como: la red de estado de reposo.

Esta red se activa “cuando estamos recostados en el césped una tarde de sol, cuando cerramos los ojos o miramos por la ventana mientras estamos en el trabajo”, concluye Smart.

Por su parte, Susana Castro considera que el no hacer nada tiene que ver con un estado de estar presente, de poder observar lo que está pasando y contemplar. “Yo creo que es un espacio que todos necesitamos para poder recibir información sin que nadie nos lo diga, para encontrar unas respuestas en el silencio. Cuando estás en silencio, quieto u observando, de alguna manera estás escuchando tu interior”.

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Beneficios de no hacer nada

Además de fomentar nuestra creatividad, según Andrew Smart no hacer nada también “da sustento al autoconocimiento, a los recuerdos autobiográficos, procesos sociales y emocionales”.

La escritora y artista Jenny Odell, afirmó en su ensayo How to do nothing: Resisting the attention economy (que hizo parte de la lista de textos favoritos de Barack Obama el año pasado) que cuando más se aparta de la lógica de la productividad y el éxito, es cuando más respuestas encuentra a sus interrogantes.

“¿Productividad para que produzca qué? ¿éxito, en qué manera, de qué tipo y para quién? Los momentos más plenos de mi vida han sido cuando estuve plenamente consciente de estar viva, con toda la esperanza, el dolor y la pena que conlleva para cualquier ser humano”, afirma en su libro.

Susana Castro considera que la libertad es una de las cosas màs importantes de no hacer nada, “nos ayuda a entender que las cosas a las que le damos mucho peso no son tan importantes y que la vida es mucho más que eso. Nos damos cuenta de que podemos hacer otras cosas que quizá no nos producen dinero, o aprobación de los demás, pero nos nutren y nos hacen sentir felices”.

La coach Anahid Pinzón considera que la ganancia más grande es el punto de neutralidad.

“Cuando te encuentras en neutro nada es bueno ni malo en tu vida, simplemente existe, es necesario. Lo que define qué es bueno o malo es el entorno, la creencia, la familia, la vida, lo que hay alrededor. Por lo tanto, si llegas a un neutro en tu vida, empiezas a trabajar con la ciencia de la ‘aceptología’: ‘acepto que todo lo que sucede en mi vida tiene un propósito’ y cuando yo acepto, me adapto, y cuando me adapto, renuncio a sufrir”.

“Podemos ver este tiempo como una oportunidad para definir un propósito. Cuando elijo un propósito, tengo un foco y oriento mi energía hacia allí”, concluye Pinzón.

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Marzo
26 / 2020

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