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“En cualquier momento la vida puede cambiar”, una colombiana en cuarentena en París

María Zamora es colaboradora de moda de Revista Diners. Desde París nos cuenta su testimonio de cómo ha sido la cuarentena y hace una reflexión para quienes viven en Colombia.

Foto: Rodrigo Kugnharsk / Unsplash

María Zamora es colaboradora de moda de Revista Diners. Desde París nos cuenta su testimonio de cómo ha sido la cuarentena y hace una reflexión para quienes viven en Colombia.

El confinamiento en París representa para personas como yo (estudiantes extranjeros o simplemente trabajadores con un salario cercano al mínimo), pasar todo el día en apartamentos pequeños, de 9 m² o máximo 30 m², o en una habitación.

Muchas personas viven solas, no tienen familia aquí. El confinamiento, por supuesto, no es nada fácil. Vemos pasar los días soleados que esperábamos desde el invierno, todos nuestros proyectos frenados, los viajes anulados, nuestras rutinas han cambiado y, sobre todo, se han desacelerado. Si bien todo esto nos ha transformado, lo único que no ha cambiado es el hecho de que mi corazón y mi preocupación siempre está en Colombia, mi país, mi familia.

Los colombianos que vivimos en el exterior nos sentimos impotentes al ver que en Colombia las personas siguen saliendo de sus casas y al pensar que hay muchos que no tienen una. También nos sentimos impotentes al saber que la economía no está para proteger a la mayoría de las empresas, que empezarán los despidos, las licencias no remuneradas o que aumentarán los contagios por la necesidad de producir dinero y de comer. Nos sentimos impotentes al ver cómo en algunos casos la política se impone sobre el cuidado de los ciudadanos.

Ya no había más turistas

Trabajo en una boutique en París y en diciembre la gente podía gastarse 6000 o 7000 euros en cada compra. En enero teníamos que atender a más de un cliente a la vez y correr por toda la boutique para conservar el nivel de atención. En febrero las ventas empezaron a bajar, mis compañeras decían que era normal, que los franceses reducen su consumo después de dos meses fuertes de compra y que los turistas toman su lugar, específicamente los chinos. Sin embargo, nos enfrentamos a un problema: no había turistas.

Lo que al comienzo vimos como una alarma exagerada, o por lo menos lejana, se convirtió en una amenaza para las ventas. La industria en Francia, en general, que lleva más de un año enfrentando dificultades como las producidas por los chalecos amarillos (el movimiento social de protesta francés) y el paro del servicio de transporte publico, ahora estaba ante una situación nueva para todos: el coronavirus COVID- 19.

“Es terrible lo que está pasando en China”, se escuchaba en Paris, con un tono de “es grave pero no me afecta directamente”; otros decían: “Las noticias sólo buscan causar pánico, no vamos a caer en su juego y seguiremos nuestra vida normal”. No obstante, el problema se vio venir cuando la población china dejó de viajar a París por recomendación de su gobierno, y este fue uno más de los golpes a la industria.

Según cifras publicadas en medios como BOF o Fashion Network, un tercio del consumo de productos de lujo está en manos de la población china.

La estabilidad en zozobra

De un día para el otro una de mis compañeras especializada en clientela asiática vio bajar sus cifras de venta en más de un 70 %. Nos preocupamos, ¿pero, qué podíamos hacer?, no había clientes.

En Italia ocurría la Semana de la Moda en Milán cuando estalló la noticia de numerosas personas contagiadas por el virus. Algunos desfiles fueron cancelados o realizados a puerta cerrada. Aquí en París algunos dentro del medio pensábamos: ¿Se anulará la París Fashion Week? La respuesta la conocemos todos: no se canceló. No obstante, la afluencia en salones profesionales, en desfiles y en las tiendas se vio marcada por la ausencia de compradores, influencers, prensa y clientes con gran poder adquisitivo.

 

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😷🇫🇷- El presidente de #francés Emmanuel Macron confirmó que las elecciones municipales del domingo 15 de marzo se mantienen, pero anunció un paquete de medidas para frenar la #epidemia. En el centro de las propuestas se encuentran las personas «más vulnerables», por lo que el líder recomendó que este grupo poblacional se quedara en sus domicilios y limitara al máximo sus movimientos. . . Uno de los anuncios más radicales fue ordenar el cierre desde el lunes 16 de marzo de todos los centros #educativos en territorio francés: escuelas, universidades y guarderías. Además, Macron animó a las empresas para que sus trabajadores, en lo posible, trabajen a distancia. . . Finalmente, el presidente #Macron pidió «unidad» y «disciplina» al pueblo francés para enfrentar el reto que supone la pandemia del coronavirus, que solo en Francia deja 2.876 contagiados y 61 víctimas morales. . . #Coronavirus #Latam #salud #virus #Enfermedades #epidemias #gripe #covid19 #OMS

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En la boutique empezamos a mejorar nuestros protocolos de servicio al cliente. A la par, desinfectábamos todas las áreas cada hora y nuestra jefa nos facilitó geles y medidas de protección que en este punto ya estaban escaseando.

Hacíamos menos de 10 ventas por día y las contrataciones se detuvieron. Vivíamos con la zozobra de no saber si nos iban a despedir, pero siempre guardamos una sonrisa frente a las clientes y nos protegimos unas a otras para no sentirnos mal por no vender, al mismo tiempo le dábamos ánimo a nuestra directora porque éramos conscientes de la presión que ella tenía sobre sus hombros.

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Las medidas adoptadas

El gobierno prohibió las reuniones de 200 personas, pero aun así los parisinos seguían haciendo picnics en los parques. Por ello se decretó que los comercios no esenciales deberían cerrar y nadie podía salir de sus casas en los próximos 15 días, salvo en cinco causales permitidas.

La boutique dejó de abrir sus puertas y llegó la incertidumbre. Afortunadamente en Francia se estableció que si las empresas llegasen a declarar problemas económicos, sería el Estado quien garantizara el pago de los salarios (100 % para los que perciben el salario mínimo, 84 % para los que perciben más), adicionalmente se creó para los independientes un fondo de solidaridad.

Hora de detenerse

Desde hace un tiempo sabía que como sociedad íbamos a tener que frenar, hacer un alto, el planeta lo anunciaba, pero nunca imaginé que sería así.

Me dedico a observar la relación entre comportamientos sociales y la producción de arte y moda, con estos análisis logro entender los valores de la sociedad actual y busco anticipar tendencias. Hace unos años discutía con amigo chileno, músico barroco, los valores que distinguían a nuestra sociedad y llegamos a concluir que “la velocidad” era uno de ellos.

Recordemos aquella colección de Jeremy Scott para Moschino en septiembre de 2018, cuando el diseñador denunció el ritmo de los calendarios de la moda, presentando solo lo que había alcanzado a terminar: literalmente desfilaron sus bocetos.

Sin embargo, pese a esta velocidad con la que se mueve el mundo, análisis de institutos como el IFM, desde 2018, empezaron a evidenciar una desaceleración en los hábitos de consumo, había una mayor preocupación por el medio ambiente, empecé a remarcar a mi alrededor un aumento de personas con crisis de ansiedad, burn-outs profesionales, movimientos de “slow-fashion”, de “slow-food”, protestas contra el manejo político tradicional etc. Todos sabíamos que necesitábamos parar.

Cuarentena
María Zamora.

En busca de la nueva normalidad

En medio de esta confusión que genera el saber que existe un enemigo allá afuera que no podemos ver, en medio de este freno de planes y de esta incertidumbre, nuestra capacidad de adaptación está a prueba, y sobre todo, nuestra solidaridad. Muchos estamos reencontrándonos con alguien a quien olvidamos por las ocupaciones: nosotros mismos.

Es el momento de conocernos, de volver a lo básico, de agradecer a quienes trabajan por nuestro bienestar, de cuidarnos autónomamente, es momento de escribir para luego recordar las lecciones que nos dejó este tiempo, de componer, de diseñar, de crear, de estudiar, de crear nuevas formas de movilizar el dinero, de replantearnos el valor de todo, en fin, este escrito se queda corto. En todo caso, es momento de descansar, así la palabra suene obsoleta para muchos de esta generación.

No sabemos cuándo vamos a “retomar” y no sabemos cuánto habremos cambiado para esa fecha, solo sabemos que tenemos el día de hoy, y hoy más que nunca entendemos el significado de la frase: “en cualquier momento la vida nos puede cambiar”.

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Marzo
24 / 2020


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