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¿Cómo mantener la calma y prevenir el pánico en tiempos de COVID-19?

El pánico es uno de los estados más frecuentes en tiempos de pandemias como el COVID-19. Hablamos con dos psicólogas para saber qué hacer al respecto.

Foto: Captionery / Unsplash

El pánico es uno de los estados más frecuentes en tiempos de pandemias como el COVID-19. Hablamos con dos psicólogas para saber qué hacer al respecto.

Carlos Díaz* fue al supermercado para comprar algunos alimentos antes del anuncio de un posible toque de queda en su ciudad por el brote de COVID-19. Mientras escogía algunos productos se encontró con las estanterías completamente vacías: “Ni leche, ni papel, ni pasta, ni antibacterial”, comentó.

Al hacer la fila de pago comparó su carrito del mercado con otros, y a para su sorpresa cada uno llevaba más de tres paquetes de papel higiénico, gaseosas por montones, comida como para seis meses. “Pánico, la gente está en pánico” afirmó al salir de la tienda, completamente desconcertado.

Imágenes como esta se han repetido y difundido en las últimas semanas en redes sociales, medios de comunicación y en testimonios de nuestras familias y cercanos. Muchos le llaman pánico colectivo, egoísmo, o simplemente preparación para lo que viene.

Sabemos que el estado alerta y el momento que estamos viviendo por la pandemia genera un sinfín de sensaciones en la sociedad, por esa razón hablamos con Verónica Reyes, psicóloga y terapeuta Gestalt, y Ximena Góngora, psicóloga con máster en Psicología Clínica, quienes nos contaron cómo enfrentar el pánico colectivo.

¿Qué es el pánico?

“El pánico hace parte de los trastornos de ansiedad y se caracteriza por ser una respuesta elevada a un miedo irracional”, afirma Ximena Góngora. Verónica Reyes complementa con que “es un pico agudo de alteración que incluye pensamientos, emociones y reacciones fisiológicas”.

Cualquier persona está propensa a padecer ansiedad. Sin embargo, cuando el nivel de esta crece, nuestra mente tiene una sensación de amenaza y se generan comportamientos impulsivos, y como lo afirma Góngora, se crea un descontrol que hace que aumenten los pensamientos aterradores.

Sobre el pánico colectivo

El pánico individual hace que nuestra conducta cambie y nos hace tomar decisiones apresuradas, en muchas ocasiones trasladamos esa sensación a quienes nos rodean y creamos un pánico colectivo. Según la psioterapeuta Reyes se puede dar por estas tres razones:

Por el miedo a la incertidumbre: no somos conscientes de lo que va a pasar, no hay un control de las situaciones ni lo puede haber. “La vida se nos convierte en una domesticación y cuando pasan cosas contundentes recordamos que nunca hemos estado al mando de las cosas. Nunca tenemos el control, ni en el coronavirus ni en ninguna situación… uno nunca controla las variantes externas, lo que podemos hacer es manejar nuestra respuesta a ello”.

La segunda razón es por que se crea una histeria colectiva: hay una distorsión de la realidad que tenemos en este momento, “creemos que si yo lo percibo así, debo compartirlo con otro y así progresivamente”.

Por último está la ignorancia pluralista. Existe una tendencia a no expresar nuestro punto de vista personal por no tener un desencuentro con otras personas. Se empieza a crear una ignorancia colectiva frente a diferentes situaciones, como un miedo a expresar lo que que se siente frente a lo que está sucediendo.

Foto: iXimus


 

Pánico en tiempos del COVID- 19

«Hay una clara diferencia entre la preparación para desastres y las compras por pánico. En el caso de un huracán o inundación, la mayoría de personas tienen una idea clara de los artículos que necesitarían en caso de apagón o corte de agua. Pero dado que ahora no está claro qué efectos tendrá el COVID- 19, hay mucha incertidumbre y esto impulsa los gastos”, afirma para BBC News Steven Taylor, profesor y psicólogo clínico de la Universidad de Columbia Británica y autor de The Psychology of Pandemics (La psicología de las pandemias).

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Y agrega que las compras por pánico están alimentadas por la ansiedad y la disposición a hacer todo lo posible para calmar los temores, como hacer cola durante horas o comprar mucho más de lo que uno necesita. En resumidas cuentas, “la gente siente la necesidad de hacer algo que sea proporcional a lo que perciben como nivel de crisis».

Verónica y Ximena coinciden con que ese pánico en épocas de epidemias se relaciona con el temor al cambio y a la transformación, dos aspecto innatos en el ser humano. “Lo que pasa con estas situaciones es que nos sacuden la zona de comodidad y nos recuerdan la ley del cambio”, afirma Reyes.

“Esto nos ha dado una pausa y nos ha mostrado otra forma de asumir la vida, es como un freno en seco. Es un cambio drástico para todo el mundo. Inclusive, hacerle entender a un niño el porqué hay que quedarse en casa es un trabajo grande, ya que hay un ritmo agitado y no estamos adaptados al cambio”, comparte Góngora, y agrega que el cambio hacia la carrera es muy fácil, pero el cambio hacia la pausa es muy difícil, cuesta más trabajo.

¿Cómo enfrentar el pánico?

“Recibiendo el miedo como una emoción natural y pensando cómo se va a solucionar, intentar darle respuesta a la situación”, comenta Reyes. Reconectar con nosotros mismos es otra de las recomendaciones de la psicóloga, recordar el valor que tienen las creencias, los anhelos y los proyectos.

Las cifras de contagiados, los datos de las personas fallecidas y la información que día a día recibimos sobre el COVID-19 invade nuestras casas y nos lleva a situaciones de pánico. El mayor temor, además de contagiarse, es la muerte, y frente a esto Góngora aconseja “no pensar tanto en las consecuencias, sino actuar hacia la prevención. Tener en cuenta las recomendaciones y no contaminarnos de información”.

También funciona limitar el tiempo que dedicamos a las noticias. Seleccionar qué ver o que no. Evitar que nuestra rutina se base en la pandemia y cambiar el pensamiento para tener una mirada desde la prevención y no desde la catástrofe.

Otras recomendaciones:

Prestar atención a lo que realmente está ocurriendo. Reyes considera que entendiendo lo que sucede en la casa, en el barrio, en la ciudad, podemos empezar a aportar desde nosotros mismos, y entender realmente qué es lo que sentimos.

Asumir posturas positivas. “Si todos nos ponemos con una actitud negativa, alimentamos la dinámica del pánico”. Es importante darle valor a las charlas en familia, también al tiempo que tenemos para nosotros mismos, encontrar cosas diferentes para hacer.

No juzgar nuestras emociones. No hay nada más saludable que responder a una situación. La recomendación es “observar de dónde provienen esas emociones, e identificar si vienen de lo que estoy viviendo o imaginando”, comparte Verónica Reyes.

Volver al presente inmediato, “estoy acá y esta es mi realidad”.

Antes de tener en cuenta cualquier recomendación, es prudente cuidar los términos que usamos y cómo mencionamos las cosas. Tanto Reyes como Góngora coinciden con que desde la narrativa se empieza el cambio. “Si decimos ‘estoy en pánico’ es como una alarma escandalosa, es diferente decir que se tiene miedo, preocupación o incertidumbre, es cambiar los relatos” dice la terapeuta de Gestalt.

Por su parte, Ximena Góngora asegura que hay términos que utilizamos como muletilla para justificar nuestros comportamientos, decir “tengo ansiedad”, “estoy en pánico”, “me siento deprimido”, no significa que lo tengamos, solo son palabras que actualmente hacen parte de la cotidianidad.

Foto: geralt

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La soledad y el encierro

A muchos el tema de estar encerrado en la casa poco los altera, para otros, la soledad en estas circunstancias resulta caótico. Así que nuestras expertas nos compartieron algunos consejos para sobrellevar esta etapa de cuarentena, ya sea junto a sus familiares o cercanos, o en soledad.

Primero hay que entender que una cosa es el distanciamiento social y otra cosa el aislamiento social. El primero se trata para evitar un contacto físico; y el segundo, para refugiarse en uno mismo, sin expresar nada.

“En este momento todos somos parte de una sociedad, no tenemos que aislarnos, sino distanciarnos. Es una distancia física, no emocional, ni verbal”, enfatiza Ximena Góngora.

Otra recomendación es tener una rutina acorde a nuestras necesidades, definir espacios de trabajo y descanso, si es que se tiene una jornada laboral. Hacer un plan de actividades de entretenimiento, realizar ejercicios o movimientos para descargar la energía y nivelar la descarga de cortisol y adrenalina.

También funciona realizar videollamadas, cocinar, hacer juegos. Si acordó una cita en estos días, no la cancele, puede llevarla a cabo por otro medio. Utilice las herramientas tecnológicas a su favor, llame a su familia.

La importancia de la calma

Dicen que después de la tormenta viene la calma, eso pasa en la vida, así como pasará con el COVID-19. Pero mientras ese momento llega es importante aprender a manejar las situaciones desde la tranquilidad, sin tomar decisiones impulsivas y mucho menos que le causen daños a otros.

“La única manera de identificar nuestras necesidades es desde la calma, porque si yo tengo alguna otra emoción, voy a querer dar respuesta a esa sensación. Es solo volviendo a nuestro centro que encontramos las necesidades y las cosas que nos pueden ayudar. La calma nos ayuda a volver al presente y desde ahí es donde podemos actuar”, comparte Verónica Reyes.

Para Ximena Góngora, actuar desde la impulsividad solo provoca que nuestro entorno sea más caótico. “Esta emoción nos lleva a hacer cosas que ni siquiera queremos hacer, este es un ejercicio de prevención, y la tranquilidad y la paciencia deben primar entre nosotros”

Consejos finales

“El hecho de que estén ocurriendo cosas en nuestro entorno, no quiere decir que perdamos el poder de nuestras vidas. Hay que intentar ver esto como un llamado a la consciencia”, concluye Verónica Reyes.

“Creo que deberíamos ser más compasivos, poder entender al otro en la situación en la que está e intentar ayudarle. Esto es un acontecimiento inesperado y la gente reacciona para suplir su necesidad. Es momento de hacer una pausa, de darse el tiempo para conocerse, para volver a lo simple de una forma personal y espiritual, de disfrutar la vida con mayor simpleza”, finaliza Ximena Góngora.

*Nombre cambiado a petición de la fuente.

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Marzo
20 / 2020


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