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Los robots del Chocó que representarán a Colombia en China

Niños, niñas y adolescentes de entre 6 y 18 años crean soluciones tecnológicas para su comunidad en la Escuela de Robótica e Innovación del Pacífico, en Quibdó. Ahora se preparan para representar al país en el RoboRAVE de China.

Foto: innovapacifico.com

Niños, niñas y adolescentes de entre 6 y 18 años crean soluciones tecnológicas para su comunidad en la Escuela de Robótica e Innovación del Pacífico, en Quibdó. Ahora se preparan para representar al país en el RoboRAVE de China.

La habitación de José Fernando Foronda, en su casa de Quibdó, es mucho más moderna que la de otros adolescentes de su edad en cualquier ciudad del país. Con apenas 13 años de edad, José Fernando diseñó e instaló un prototipo para controlar las luces de su cuarto a través de una aplicación de celular que también creó él mismo.

“Ahora me falta instalar un prototipo que ya tengo listo para abrir la puerta de mi cuarto con un keypad”, dice orgulloso este estudiante de octavo grado que sorprendió a todos en su casa con la automatización de su alcoba.

Las “luces inteligentes” de José Fernando son apenas una muestra de lo que pasa cuando a un joven curioso se le ofrece una oportunidad de usar todo su potencial. Y si esta misma oportunidad se le da a un grupo de niños, niñas y adolescentes igualmente inquietos por aprender y deseosos de cambiar el mundo, lo que ocurre es que pueden llegar hasta la mismísima China a bordo de su talento innovador.

No es exageración: la Escuela de Robótica e Innovación del Pacífico ganó un cupo para representar al país en la feria internacional de robótica RoboRAVE International China 2019. La Escuela fue creada en 2016 por Jimmy García, un ingeniero de sistemas nacido hace 31 años en Quibdó y quien después de pasar 17 años estudiando y trabajando entre Medellín y Bogotá, decidió volver a su ciudad natal para ofrecerles a los niños una alternativa productiva para su tiempo libre.

Además, por su impacto social, la Escuela es uno de los ejemplos que acaban de ser destacados a nivel nacional por el programa “Confío” de USAID y AcdiVoca, y que pretende revertir los altos niveles de desconfianza que tienen los colombianos hacia sus coterráneos y hacia las instituciones, mostrando casos positivos de solidaridad y resiliencia.

Precisamente, la solidaridad es algo que abunda en los estudiantes de esta Escuela. Entre los proyectos que han desarrollado los estudiantes de 6 a 18 años de edad pensando en la comunidad, se encuentran un sistema de “canecas inteligentes” para contribuir al reciclaje y a la descontaminación del río Atrato y un modelo de señalización automática para aliviar el caótico tráfico de Quibdó.

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Recientemente, al observar las recurrentes inundaciones que afectan a las comunidad ribereñas, también crearon un prototipo que aún no ha sido instalado por falta de recursos pero al que ya bautizaron como “El llamado del río” o “Cinco minutos de vida”.

Este sistema está compuesto por una serie de sensores que activan mensajes de alarma cuando hay un aumento del caudal del río. De esta manera, los mensajes llegarían directamente a los celulares de los habitantes promoviendo así una evacuación oportuna.

Apetito tecnológico

“La idea de la Escuela se me ocurrió cuando desarrollaba clubes de robótica en barrios populares de Medellín y pude ver la transformación que se estaba dando en esos niños. Entonces sentí el compromiso de volver a mi tierra y generar ese espacio donde más se necesita”, dice emocionado Jimmy.

Según Jimmy, la increíble atracción de los niños y niñas hacia la tecnología es el mejor insumo de este trabajo. “Aquí no necesitan tener ningún conocimiento previo para ingresar. Lo que nos interesa es motivarlos y hacer que confíen en que son capaces de cambiar el mundo. Los conocimientos se adquieren sobre la marcha y de una manera muy natural”, agrega Jimmy de gira por Bogotá con tres de sus pupilos mientras buscan patrocinio para cumplir el sueño de llevar a los 15 alumnos de la Escuela a China.

Lejos de sus familias, por primera vez en Bogotá, José Fernando y sus dos compañeros de la Escuela de Robótica, Joyner Molina, de 11 años y Kelly Córdoba, de 12 años, se muestran orgullosos de lo que han logrado hasta el momento.

A Joyner se le pasan volando las horas en los talleres de robótica y además, se le ha facilitado la vida en el colegio, pues dice que ahora entiende las clases de matemáticas mucho más fácilmente.
Para Kelly, la experiencia ha sido transformadora. “Para mi ha sido muy bonito ver todo lo que soy capaz de hacer… Al principio pensé que me iba a costar mucho entender todo lo de la robótica, pero ahora me doy cuenta de que no era difícil y eso me ha ayudado para ganar mucha confianza”, expresa Kelly, quien sueña con estudiar biología marina e integrar la tecnología a su carrera.

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Kelly, al igual que sus otras compañeras mujeres del equipo, hace parte del programa Innovative Girls, que busca empoderar a las niñas a través de la tenología, la robótica y la ciencia.

En opinión de Jimmy este es uno de los impactos más positivos de la escuela. “Poco a poco hemos ido transformando en nuestro entorno cercano esa concepción de que las niñas deben estar en la casa, aprendiendo a cocinar o a limpiar. Con el ejemplo de las estudiantes de robótica hemos ido demostrando que las mujeres pueden ser ingenieras, pueden ser inventoras y tienen las mismas capacidades y talentos que los hombres”, señala Jimmy.

Ese pequeño universo de circuitos, sistemas, prototipos, modelos y diseños en Quibdó le ha abierto una ventana al mundo a cerca de mil niños que han pasado por sus aulas. Muchos de ellos, como José Fernando, se han adueñado de esas habilidades para empezar a transformar su entorno.

“Cuando mi mamá se dio cuenta de lo que estaba haciendo en mi cuarto se asustó mucho. Me dijo ‘cuidado, no te vayas a electrocutar’. A mi me dio risa. Le dije que no se preocupara, que yo lo iba a montar afuera de la casa y luego lo instalaba. Después, cuando vio las luces funcionando quedó impresionada. Ahora familiares y amigos quieren que les haga lo mismo”.

José Fernando sabe lo que hace y planea seguir haciéndolo. Hoy es en su casa y su cuarto, mañana su talento puede expandirse por toda la ciudad. Por ahora, planean ir a China a mostrar cómo es que se hacen robots en Quibdó.

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Abril
03 / 2019

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