SUSCRIBIRME

Es hora de encontrar su Ikigai

Ikigai es “la razón que cada quien tiene para levantarse en las mañanas”. Entérese de qué se trata y por qué se puso de moda en Occidente.

Foto: Helena Lopes en Unsplash

Ikigai es “la razón que cada quien tiene para levantarse en las mañanas”. Entérese de qué se trata y por qué se puso de moda en Occidente.

Ogimi es una localidad japonesa rural de 3.000 habitantes, ubicada en el norte del archipiélago de Okinawa, a unos 800 kilómetros de Tokio, y tiene una particularidad: es el lugar del planeta con mayor número de personas longevas. Por eso se le conoce como “la aldea de los centenarios”. Esto, por supuesto, ha llamado la atención de decenas de científicos e investigadores que quieren conocer el secreto de la eterna juventud de sus habitantes y su palabra mágica: Ikigai.

Uno de los estudios llevados a cabo en esta área se denominó Las zonas azules, y fue liderado por National Geographic. Dan Buettner, su autor, explica en una charla TED, que en Ogimi encontraron varias cosas que les llamaron la atención.

Una alimentación Ikigai

En primer lugar, el proverbio que siempre repiten a la hora de alimentarse: Hara hachi bu, les recuerda que deben dejar de comer cuando su estómago se sienta lleno en un 80 %; se alimentan de verduras de todos los colores, consumen gran cantidad de tofu y té verde; caminan con regularidad; tienen una estructura social llamada moai, que les permite contar con varios amigos a lo largo de su vida, que se ayudan tanto en las buenas como en las malas.

Y, adicionalmente, no tienen una palabra para definir cuando una persona deja de trabajar, es decir, no hay pensionados, pero sí personas con una palabra que escucharon todo el tiempo: Ikigai. Foto: UV70 / Shutterstock.


Iki significa vida, y gai, valor. Se cree que la palabra proviene del período Heian (794 a 1185). Aunque no hay una traducción literal al español se ha traducido como “propósito de vida” o “la razón que hace levantar a las personas cada día”.

Así, en Ogimi, el Ikigai para un profesor de artes marciales de 102 años es enseñar y transmitir su conocimiento, mientras que para un pescador centenario es continuar pescando para su familia. Esto llena de actividad y sentido sus días y en términos cuantitativos, les aporta siete años de esperanza de vida extra.

Gordon Mathews, profesor de la Universidad de Hong Kong y quien ha investigado durante más de veinte años el tema, le explica a Diners que “ikigai es por lo que una persona vive, lo que hace que valga la pena vivir. Pero no es algo abstracto, es muy sencillo. La mayoría de las personas lo encuentran en su trabajo o en su familia, ya sea su esposo o sus hijos; o en el sueño de su futuro, o sus creencias religiosas, o posiblemente en sus hobbies. Son cosas prácticas”, asegura.

Una reinterpretación para Occidente


El español Héctor García, un ingeniero de sistemas que vive en Tokio desde 2004, se encontró una noche en una taberna con Francesc Miralles, otro compatriota, periodista de temas de crecimiento personal. Empezaron a conversar, nombraron conceptos como la logoterapia, de Viktor Frankl, enfocada en el significado de la vida, y, por supuesto, luego apareció la palabra Ikigai.

De ahí nació la idea de escribir un libro que ahondara en esta filosofía para trasladarla a Occidente. Se fueron rumbo a Ogimi para hacer una investigación de campo y publicaron un libro que ya se ha vendido en más de veinte países.

“Creo que está teniendo tanto éxito porque el concepto en sí mismo es necesario, especialmente para las nuevas generaciones que luchan por un lugar en esta sociedad en la que hay cada vez más oportunidades, pero a la vez falta un verdadero sentido en lo que se hace. Esta pérdida es peligrosa para seguir siendo feliz.

Ikigai es exactamente lo que se requiere para dirigir más atención a este problema que afecta a nuestro mundo globalizado”, le explica a Diners Héctor García.

¿A encontrarlo?


Luego de que el libro de García y Miralles se agotara empezaron a aparecer más textos de este tipo, incluso los dos autores españoles publicaron El método Ikigai, que no ha llegado aún a Colombia, en el que exponen treinta técnicas a lo largo y ancho de 300 páginas.

“Una de ellas consiste en escribir un diario de cinco minutos en el que escribes tres cosas maravillosas del día. Conforme pasan las semanas revisas el diario y buscas patrones de cosas que repites y te hacen sentir bien. Quizás tu Ikigai esté relacionado con esas pequeñas cosas que te ponen feliz, pero no lo habías notado. No hace falta nada complejo para empezar a darnos cuenta de muchas cosas sobre nosotros mismos”, explica García.

La periodista alemana Bettina Lemke también se interesó en el tema y publicó Encuentra tu Ikigai. Según la autora, “con excesiva frecuencia tratamos de cumplir las expectativas de los demás, sin darnos cuenta de que con ello nos arriesgamos a perder de vista nuestros verdaderos deseos y objetivos”.

Vea tambien: 5 juegos de terror que no pueden faltar en su celular

Cuatro factores para alcanzar el Ikigai

Por esta razón, considera que para hallar lo que realmente nos importa es valioso tener en cuenta cuatro factores: las cosas que nos gusta hacer (pasión); nuestras fortalezas o lo que hacemos bien (profesión); las cosas por las que nos pagan o nos podrían pagar (vocación), y las cosas que el mundo necesita (misión). A partir de ahí plantea una serie de ejercicios con los que promete encontrar el tesoro.

“El Ikigai no solo consiste en hacer algo que nos entusiasma. Sería más perdurable y significativo si se corresponde con nuestras inclinaciones y capacidades, cuando nos podemos ganar la vida con ello y cuando, además, se trata de algo que el mundo necesita”, afirma en su libro.

Sin embargo, el profesor Mathews considera que es imposible crear un camino para hallar el Ikigai, como lo proponen estos libros. “Las personas necesitan tomar las decisiones correctas en la vida, encontrar un trabajo satisfactorio y casarse con alguien que puede ser un compañero, pero tanto el mal juicio como la mala suerte evitan que para muchos esto suceda.

Creo que la mayoría lo encuentra, pero es inherentemente frágil, y se puede perder”.

Adicionalmente, el profesor considera que estos libros, por lo general, no entienden lo que en realidad significa este concepto japonés. “Lo hacen sonar como un tema de autorrealización o bienestar, pero esa no es la forma en que la mayoría de los japoneses piensan sobre el tema.

Los japoneses suelen decir: ‘Siento Ikigai cuando toco la guitarra en un concierto’ o ‘Mi pequeña hija es todo para mí. Es mi Ikigai’. Es un aspecto específico de la vida que hace que valga la pena vivir”, puntualiza.

En las dos orillas

Los japoneses tienen un proverbio que reza Hara hachi bu, les recuerda que deben dejar de comer cuando su estómago se sienta lleno en un 80%. Foto: Jacob Lund /Shutterstock.


Yokoi Kenji Díaz es hijo de un japonés y una colombiana y se ha vuelto conocido gracias a sus conferencias de liderazgo, en las que combina las dos formas de ver el mundo que tiene en su mente.

“La cultura japonesa en sí es la que hace florecer un concepto como el Ikigai, porque hay un sentido colectivo de pertenencia, sobre todo para las generaciones anteriores, que vivieron la guerra y la pobreza y se unieron con el propósito de reconstruir el país.

En Colombia, en cambio, no existe ese pensamiento colectivo, hay mucho egoísmo y el tema del propósito de vida es algo más personal”, explica y continúa: “Por esta razón es difícil implementarlo aquí, toca desde una plataforma motivacional y más individualista (…) Pero es importante entender que tener un sentido y saber cómo enfrentar la existencia, nos transforma y nos vuelve células vivas y conscientes dentro del sistema social”.

Sin embargo, reconoce que a las nuevas generaciones de japoneses les han dado todo sin mucho esfuerzo, chocan fuertemente con la realidad y están viviendo crisis existenciales muy duras, que en muchos casos los llevan a la depresión y hasta el suicidio.

Por eso, cuando estos jóvenes llegan a Ciudad Bolívar, en Bogotá, gracias a su programa Turismo con propósito y conocen al colombiano se impresionan muchísimo, se dan cuenta de que ellos se están ahogando en un vaso de agua y se enriquecen mutuamente. “Lo importante es saber cómo enfrentar la vida con lo que tengo; con dos manos, con una, con un ojo. Es aprender a mirar el cuadro de lejos, no de cerca”, finaliza.

Las diez leyes del Ikigai

Foto: Dudarev Mikhail /Shutterstock. 


Estas son diez leyes extraídas de la sabiduría de los ancianos de Ogimi y publicadas en el libro Ikigai, los secretos de Japón para una vida larga y feliz, de Héctor García y Francesc Miralles:

Vea tambien: Noi Orgánicos, los vegetales y hierbas pulverizadas que duran más de un año

• Mantente siempre activo, nunca te retires:

Quien abandona las cosas que ama y sabe hacer, pierde el sentido de la vida.

• Tómatelo con calma:

Las prisas son inversamente proporcionales a la calidad de vida.

• No comas hasta llenarte:

También en la alimentación, para una vida larga, “menos es más”.

• Rodéate de buenos amigos:

Son el mejor elíxir para disolver las preocupaciones.

• Ponte en forma para tu próximo cumpleaños:

Tu vehículo para la vida necesita un poco de mantenimiento diario para que pueda durar muchos años.

• Sonríe:

Una actitud afable hace amigos y relaja a la propia persona.

• Reconéctate con la naturaleza:

Necesitamos regularmente volver a ella para cargar las pilas del alma.

• Da las gracias:

A tus antepasados, a la naturaleza que te provee aire y alimento, a tus compañeros de vida, a todo lo que ilumina tu día a día y te hace sentir dichoso de estar vivo.

• Vive el momento:

Deja de lamentarte por el pasado y de temer el futuro. Todo lo que tienes es el día de hoy.

• Sigue tu Ikigai:

Dentro de ti hay una pasión. Un talento único que da sentido a tus días y te empuja a dar lo mejor de ti mismo hasta el final.

También le puede interesar: Yokoi Kenji: «Mis amigos no se hubieran suicidado si yo los hubiera llevado a Colombia»

¡Quiero recibir el newsletter!

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Octubre
14 / 2020

Send this to a friend