Fernando Savater, el hombre en busca de la verdad

Fernando Savater fue orador de los Premios Simón Bolívar de Periodismo 2012. Lleva en su mente la paradoja del pesimismo social activista: consciente del desastre pero con ganas de hacer algo al respecto.
 
POR: 
Paola Páez S.

Seguro eso pensó cuando tomó la pluma y se aventuró a escribir algo con ese tono suyo tan propio, tan Savater, de pesimista “activista”, consciente del desastre pero con ganas de hacer algo al respecto. Quería invitar a pensar sobre la vida ética y sobre el desarrollo del sentido común que debería sugerirse desde la infancia: “Los niños no es que sean ingenuos, son impotentes y pueden hacer muy pocas cosas. Según van aumentando su capacidad de acción, van aumentando sus posibilidades de culpabilidad y la reflexión moral”. Eso era, asumirnos como adultos.

Era una invitación a pensarnos como sociedad, desde la raíz y, con eso, responsabilizarnos de nuestros actos. Dos imágenes se le venían a la cabeza: la de Orwell, claro, ese Gran Hermano que nos observa, nos vigila, y al que dejamos ser y estar. Y la de Dutton Peabody, su protagonista favorito de la película El hombre que mató a Liberty Valance, que resume la metáfora perfecta de lo que nos sucede actualmente: si hasta un pobre diablo como él, borracho como una cuba, se da cuenta de lo que pasa alrededor nuestro y es capaz de denunciarlo todo como un superhéroe, ¿cómo no lo hacemos nosotros tan lúcidos como estamos? Allí están esas preguntas suyas tan pertinentes en este momento.

“Lo que me interesa subrayar es la vinculación entre el aumento de poder que viene por la información y el aumento de responsabilidad ética que viene cuando tenemos que tomar decisiones en nuestra vida respecto a ese poder”. Por eso, este año que el filósofo y escritor Fernando Savater presidió con sus palabras sabias la ceremonia de entrega de los Premios de Periodismo Simón Bolívar, cuestionó el ejercicio de nuestra profesión. “La información es una obligación, un arte y un mérito, e informarnos es un arte que tenemos que tener cada uno de nosotros”. Que no se nos olvide eso.

Estaba inmerso en cada palabra escrita. Podía escuchar la voz del padre que hablaba a Amador sobre lo bueno y lo malo, incluso las líneas de viejos versos que había citado a su gusto en otras páginas y que siempre giraban en torno de esas ideas sobre la verdad. Cerraba sus ojos y escuchaba las noticias del día: información de periodistas afanados que traía a su mente ese anhelo de exactitud, objetividad y veracidad en la información. Cuestionaba cómo es que la gente se pregunta por lo que pasa a diario y se sigue informando únicamente de lo que le interesa a unos pocos. O peor. “Cómo muchas veces ni se informa porque no quiere, cómo tantas veces el poder de información lleva a la crisis del hombre en una decisión negativa para su integridad”. La información que permite la toma consciente de decisiones es digna de aplaudir por entregar el panorama total. Pero es cada día más escasa. Es nuestro reto mayor.

         

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octubre
24 / 2012