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¿Por qué se siente vergüenza al decir que es gay?

En pleno 2021 decir que es gay aún genera escándalo en una sociedad que quisiera tener más control sobre los deseos del otro.

Foto: Sharon McCutcheon on Unsplash

En pleno 2021 decir que es gay aún genera escándalo en una sociedad que quisiera tener más control sobre los deseos del otro.

¿Por qué se siente vergüenza al decir que es gay? se publicó originalmente en Revista Diners de abril de 2013

Decir que es gay en los tiempos postreros

–Es de lo más excitante que llega por estos lados últimamente –dice con su voz masculina, mientras mira una revista cuya portada son un par de travestis.
–Yo no diría eso…, tenemos una buena vida –responde la señora, con sus marrones y rímel en regla.
–Tenemos una buena vida… –concluye él y empuja el carrito del mercado.

Así empieza la última historia de David Bowie en «The Stars (Are Out Tonight)«, una canción que hace una clara alusión a sus años de Berlín, sus veintes, junto a los artistas Iggy Pop, Lou Reed y Brian Eno; los años en que su bisexualidad era una más de sus características como músico.

gay


 

En el video, preciosista e insinuante, una pareja de jóvenes y estrafalarias estrellas del espectáculo, ella vestida de él y él vestido de ella, invaden los días de una sólida pareja compuesta por Bowie y la divina Tilda Swinton (a cuál más andrógino, pese a que aquí buscan marcar, al punto del artificio, su absoluta masculinidad y feminidad).

Mientras suena la canción, va quedando claro que la belleza e indefinición de esta juventud los perturba, el sueño deja de ser tranquilo y las noches se convierten en una explosión de deseos prohibidos. Al punto de modificar esa aparente “buena vida” y destapar los fantasmas de su relación.

La exploración de otro sentir

Claro que este video podría leerse como nostalgia. Nostalgia por esos tiempos en los que cabían las exploraciones, sexuales y psicotrópicas, justificadas por un aire de época llamado hipismo. Pero la brillantez de Bowie va más allá de ese sentimiento de lo que fue, logrando música muy potente en su último álbum The Next Day.

David Bowie

Él sabe estar en el presente, cosechando su pasado. Y allí revela, muy teatralmente, el miedo que significa pensarse sexual y desde la sexualidad (basta ver la cara de angustia de Swinton al mirar a estos chicos/as seductores, como si fueran a despertar sus más grandes temores).

Para contar esta historia usa dos imágenes dicientes. Una de ellas, el título de su canción que entre paréntesis esconde el out (afuera, salieron… ¿de dónde, del clóset?) y la otra, la recurrente mirada hacia el dormitorio, que revela la escena más básica de nuestra niñez: la pregunta, entre curiosa y llena de vergüenza, de qué pasa detrás de la puerta del cuarto de los papás que tantas veces está cerrada.

Sin embargo, aquí ya no hay hijos, ya crecimos, ya no hay excusas para mantenerla cerrada. Es necesario ponerse ante el espejo para preguntarnos qué somos y deseamos. Y Bowie nos induce a hacerlo.

¿A favor o en contra de los homosexuales?

Mientras, los acontecimientos se van dando. Las reacciones eufóricas por el tema del matrimonio homosexual que en Francia obtuvo 329 votos a favor y 229 en contra para iniciar los debates que decidirán su legalidad, o la decisión que se tomó el 26 de marzo la Corte Suprema de Justicia en EE. UU. sobre la Proposición 8 de California, que prohibiría este tipo de uniones.

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Si miramos más en detalle, detrás de las manifestaciones a favor o en contra de esta búsqueda legal y más que el terror porque dos hombres o mujeres decidan firmar un contrato desde un ritual de afecto, el verdadero miedo (o pena) de muchos reside en que se refiere a algo que, hasta entrar irremediablemente en la agenda pública, estaba circunscrito a la esfera del secreto: la intimidad. Una que había estado protegida por la dosis de vergüenza que implica la exposición.

Y que allí se había quedado. Shhhh… de eso no se habla.
Pero que ahora salió del clóset.

La placidez con que dormían los esposos Bowie/Swinton desaparece. Los malentendidos empiezan a surgir. El rubor nos invade así como las preguntas sobre nosotros mismos.

Y es que el universo heterosexual no ha tenido que definirse socialmente, el homosexual sí. El primero se enmarca, sobre todo, desde la familia o el trabajo, pero no por sus características sexuales.

Heterosexual vs homosexual

En cambio, la homosexualidad se ha definido, primordialmente, desde la sexualidad (el tener una empatía sexual por alguien idéntico). Y esto produce angustia. Que por cuenta de esta exposición, se abra el clóset de todo el mundo, LGBTI y heterosexual, y empecemos a hablar del sexo y del deseo, sin la mediación del tabú ni de la condena moral.

Normalizándolo. (Al final, el verdadero avance social sería que no se partiera desde allí, desde esa sexualización, pero para eso, aún falta camino por recorrer).

Pero realmente, ¿por qué inquieta la idea de una familia homosexual? Principalmente porque les quita a los individuos que la forman el rótulo estereotipado de depravados o enfermos. Y eso riñe con el imaginario que muchos han hecho de esta comunidad.

Una pareja del mismo sexo que decide construir una familia, sin que eso signifique que va a “seducir” a sus propios hijos, va en contravía con la “Jaula de las locas”, ese lugar al que han quedado reducidos miles de individuos gais que nada tienen que ver con esta imagen.

Un padre de familia gay no pega con la pederastia o el VIH, otros de los lugares comunes que lo estigmatizan. Y quizá no parece lo “suficientemente gay” como para continuar oponiéndose a que pueda integrar una familia. (Como sí les pareció a los estudios de Hollywood las interpretaciones “demasiado gay” de Michael Douglas y Matt Damon, como Liberace y su amante en la película que lleva su nombre).

La sociedad conservadora perdió el control

Queda claro que lo que se traduce en el discurso crítico en contra de estos movimientos sociales es la renuencia a perder el control de lo que se supone son los valores. Y esto parecería comprobarlo la propuesta reciente de un grupo de conservadores estadounidenses (entre ellos ex miembros de los gabinetes de Bush y Reagan) que, en contravía de sus postulados, está impulsando la aprobación del matrimonio homosexual, en aras de conservar la institución matrimonial (!)

Es incomodidad lo que esto produce. Verse obligado a pensar en esto.

Porque sentirse expuesto nos produce vergüenza a todos.

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–Tengo un hijo homosexual. Fue muy duro para mí aceptarlo como papá…, aceptar que a mi hijo le gustan los hombres. Pero si no lo hubiera hecho, lo habría perdido.

–Yo no soy homofóbico, pero es que no soy gay, ¿cómo le digo a este señor que no le puedo corresponder?

–Me da vergüenza de la comunidad homosexual que no acepten que mi bisexualidad también es una opción legítima.

–Los homosexuales no pueden criar hijos, no tienen el instinto maternal que se necesita para ello.

–A veces me incomoda andar con ellas porque no quiero que me señalen como lesbiana, quiero que mi homosexualidad pase desapercibida. De hecho, les dije a mis amigos que si me ven sentándome como un hombre me avisen, como yo los alertaré a ellos si están “mariqueando” demasiado.

¿Existe un sentimiento de vergüenza al decir que es gay?

Sin embargo, es justamente allí, en ese sentimiento de vergüenza, donde se puede entender verdaderamente la diferencia. “Me pongo a mí mismo en el lugar del otro solo en la medida en que reconozco que también soy propenso a la vergüenza”, escribe Douglas Crimp, experto en estudios queer.

Quizá la posmodernidad nos está señalando que es el momento para ver que ponerse en los zapatos del otro no es la única manera de entenderlo. Para los heterosexuales es difícil comprender la homosexualidad bajo el concepto de empatía, precisamente porque les tocaría ponerse en ese lugar. Y eso da miedo porque detona preguntas.

El reto está en intentar entender esta decisión sin tener que pasar por allí, si es que no lo desea. Abrir un espacio para lo que no controlamos ni conocemos y dejarlo ser como una posibilidad, como otra posibilidad más.

Así como lo entendió sir Ian McKellen, el famoso Gandalf de El señor de los anillos, quien lleva orgulloso la camiseta con el eslogan Some people are gay, get over it. Él lo entendió: Ni temor, ni vergüenza.

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Enero
29 / 2021
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