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Hágalo usted mismo pero en 3D

En el mundo de Facebook, Angry Birds y Whatsapp, un grupo de bogotanos reivindican el poder de lo digital para crear objetos reciclados. Esta es la historia de los makers de Bogohack.

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En el mundo de Facebook, Angry Birds y Whatsapp, un grupo de bogotanos reivindican el poder de lo digital para crear objetos reciclados. Esta es la historia de los makers de Bogohack.

La historia comienza en abril de 2012 cuando Juan Pablo Calderón y Víctor Gómez fundan Bogohack, un estudio-taller en Teusaquillo, con la idea de montar un espacio para que la comunidad local aprendiera a descubrir nuevas formas de reparar y de construir lo que usa. ¿El principio? Cuidar lo que tenemos significa reutilizar lo que ya estamos desperdiciando. ¿Cómo lograrlo? Impresión y scanning en 3D.

Esta forma de tecnología digital se ha convertido en tendencia recientemente, aunque tiene más de treinta años en el mundo. Una impresora 3D es una máquina que puede elaborar piezas tridimensionales a partir de un diseño hecho en un computador. La primera fue creada en 1983 por Chuck Hull con la idea de convertir archivos de 2D en prototipos reales. Su uso más popular es la prefabricación de piezas o partes de máquinas, en sectores como la arquitectura y el diseño industrial. Pero hoy su utilización se extiende a campos como la fabricación de tejidos para prótesis médicas, accesorios para celular, hogar y decoración, moda, jardinería, juguetería, y todo lo que se pueda imaginar. Todo.

Bogohack ha diseñado sus propias impresoras y al hacerlo desafía el modelo tradicional de negocio de esta industria, pensando más allá de las patentes y creando tecnología abierta, usable y modificable. “Si alguien en Singapur quiere hacer esta máquina para impresión 3D, nos parece genial, pues nuestra idea es inspirar la gestión de muchas minifábricas para reducir empaques, transporte, gasolina y que, al final, haya menos polución”, dice Calderón.

“No queremos ser grandes productores, sino hacer comunidades de constructores o makers. Una impresora 3D se daña y la arreglas tú, imprimes la pieza que se te dañó y la cambias tú mismo o te enseñamos a hacerlo. Si la impresora 2D se daña te sale más barato comprar una nueva y la otra a la caneca, generando más basura”, agrega.

¿Cómo puede el 3D mejorar al planeta?

Los líderes de Bogohack sostienen que su misión es empoderar al mundo con tecnología. Su filosofía y sus proyectos cuestionan la obsolescencia programada, la cultura del hiperconsumo y particularmente el modelo de negocio del reciclaje y la industria del plástico.

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“El plástico lo sacan del petróleo africano, que luego va a China a una fábrica terrible, luego viaja en grandes barcos por los océanos y llega a nuestros puertos. Pensamos que ese recorrido es francamente absurdo, más aún cuando sabemos que estamos rodeados de plástico por todas partes y con esta tecnología lo podemos reutilizar”, señala Calderón.

Es por ello por lo que Bogohack se alió hace un tiempo con el Banco de Plástico, un grupo con el cual crearon un extrusor de plástico. Este aparato (que en el mercado cuesta 500 dólares) convierte una botella vacía de gaseosa en filamento o hilo de plástico. En tan solo una hora se pueden procesar dos kilos de basura inservible para convertirla en materia prima de nuevo. El proyecto se llama Filamento Ético y busca no solo reutilizar, sino además cambiar el modelo de negocio y la vida de los recicladores y las personas que limpian nuestras calles buscando una vida digna para ellos a partir de aquellos residuos que generamos por montones todos los días.

“El resultado, gracias a nuestro extrusor −explica Calderón−, son hilos de plástico que luego podemos poner en una impresora 3D para crear otros productos y en ese camino empoderar a la comunidad recicladora para que en lugar de vender kilos de botellas, vendan kilos de filamento y localmente ellos hagan sus propias fábricas. Así ellos pueden mejorar el nivel de sus productos para agregar valor en esta cadena productiva”.

Hackear es explorar y crear

Víctor Gómez, cofundador de Bogohack, nos cuenta que crear comunidades de makers puede producir reticencias, pero que los prejuicios hay que vencerlos con educación y mucho networking. La creatividad tecnológica es una habilidad que todo maker debe pulir desde los primeros años.

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“Hacking significa DESCUBRIR en su estado más básico. Culturalmente le hemos dado otro sentido, pero el concepto con el que nosotros trabajamos es el corazón de otro proyecto bandera de Bogohack, la cantina HackerSpace, que viaja por las veredas. En ellas está todo lo necesario para crear un minilaboratorio, y lo movemos en el marco de un evento mundial que se conoce como el Kids Hack Day, un espacio para que los niños ‘cacharreen’ con tecnología”, propone Calderón al mismo tiempo que nos cuenta que este proyecto lo quieren llevar a cada biblioteca y escuela de la ciudad.

“Nosotros de chiquitos abríamos la plancha y el VHS, ese espíritu investigador se ha perdido un poco y queremos recuperarlo. No se trata del kit de robótica del colegio que solo se puede ensamblar de una manera, sino que ellos puedan realmente descubrir, hacerse preguntas, explorar y armar”, agrega Gómez.

De cara a los retos del mundo hiperconsumidor, lo digital debe ser mucho más que redes sociales, software y videojuegos. Por eso, el mundo comienza a posar los ojos sobre los makers, estos hombres digitales que hacen hardware, y es posible ver proyectos de creación 3D como casas enteras por impresoras 3D, prótesis, maquillaje, ropa, zapatos, colmenas, jardines hidropónicos autosostenibles, entre mil posibles usos. El límite está en la imaginación de quien use la tecnología para crear.

Bogohack propone, con educación y con mucho ánimo, una ruptura total de esos límites para empoderar a los locales y así cambiar el mundo, uno, que parece acercarse velozmente a la tercera dimensión. Intuimos que pronto la historia de estos makers bogotanos llegará a oídos de maestros, padres de familia y activistas del mundo digital, para pensar en la tecnología nuevamente en el mundo de lo tangible, y ser conscientes de la posibilidad de crear a partir de lo que botamos todos los días a la basura.

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Agosto
12 / 2014
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