Sebastián Mejía, el gigante del rugby en Colombia

El antioqueño Sebastián Mejía es el capitán de la selección nacional de Rugby, dirige un equipo en su municipio y fue seleccionado por la World Rugby Org. como el segundo mejor anotador del planeta.

Una tarde de febrero de 2015, cuando menos lo esperaba, Sebastián Mejía recibió una gran noticia: estaba entre los cinco mejores anotadores del mundo en 2014, según la World Rugby Organization–equivalente a la FIFA en el fútbol–. Mejía logró diez anotaciones en el campeonato suramericano de Apartadó, en donde enfrentó a Ecuador, Perú y Venezuela y solo fue superado por el neozelandés Julian Savea, que en trece partidos consiguió once anotaciones.

“Entré a la página de la World Rugby y empecé a ver el video de los mejores anotadores. El número cinco era un jugador australiano; el número cuatro, un jugador de Argentina; el tres, de Japón, y el dos era yo. ¿Esto es una broma?, me dije a mí mismo”, recuerda emocionado.
Así de inesperado fue su comienzo en este deporte de origen británico. Sebastián nació el 30 septiembre de 1989 en el municipio de Caldas, Antioquia. De niño, vivía con su mamá y sus hermanos en la vereda La Chuscala y solía recoger las sobras de los restaurantes para alimentar a los animales de su casa, una experiencia que al principio le produjo vergüenza, pero que luego le forjó su carácter.

Al crecer decidió estudiar ingeniería agronómica en la Universidad Nacional. Pero su destino cambió un día de 2007, cuando vio a través de la ventana de su salón de clases a un par de jóvenes que jugabanal rugby. Se sorprendió cuando el joven que llevaba el balón fue embestido con tal fuerza que cayó al piso. Pero quedó aún más impactado, cuando se levantó de nuevo y no agredió a nadie, sino que, por el contrario, continuó jugando de la misma forma.

A partir de ese instante, el antioqueño comenzó a practicar esta disciplina que el propio Winston Churchill definió como “un deporte de bárbaros, jugado por caballeros”, y aunque no contaba con la potencia física y técnica con la que cuenta hoy, sí sabía que debía jugar con el corazón. “Jugué mucho tiempo en desventaja, pero siempre pensé que no iban a pasar por encima de mí. Usted puede ser de la contextura que sea, pero desde que juegue con ganas no importa”, asegura.

Después de jugar en la universidad, entró a la selección Antioquia Sub-18, luego fue llamado a la selección Colombia Sub-21, hasta que debido a su potencial el capitán de la selección de mayores, Mauricio Henao, decidió convertirse en su entrenador e incluirlo en su formación. Desde enero de 2012 se ganó el puesto de capitán gracias a su disciplina dentro y fuera del campo de juego.

Hoy, a sus 25 años, mide 1,90 metros de altura, pesa 115 kilos y es la estrella de Los Tucanes, la selección de rugby de Colombia. Con el equipo ha ganado dos campeonatos suramericanos (2009 y 2014), una medalla de plata en los Juegos Bolivarianos de 2013 y una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos de 2014. Además, ha logrado ser seis veces campeón nacional con la selección Antioquia.

El deportista, conocido en el mundo del rugby con el apodo del tío Jhonny, reconoce que estos reconocimientos han sido más importantes para su carrera que el recibido por el de la World Rugby. “Alzar el trofeo de campeón en los Juegos Suramericanos, ganar las medallas alcanzadas hasta ahora y enseñar a los niños este deporte significan mucho más para mí”, explica.
Un nuevo comienzo
En 2008 decidió crear su propio equipo de rugby llamado Los Linces en su municipio, abandonó su carrera de ingeniero agrónomo y comenzó a estudiar licenciatura en educación física.

Actualmente, su semana la divide entre entrenar, enseñar y volver a entrenar. Todos los días se ejercita desde antes del mediodía hasta las 2:00 p. m. en la Liga de Pesas de Antioquia; en las noches, de 8:30 p. m. a 11:00 p. m., entrena con el equipo Los Duendes. Los lunes, miércoles y viernes se desempeña como entrenador de la selección Colombia Sub-16 y los martes y jueves es profesor de rugby infantil en una escuela del barrio Moravia de Medellín.

“Trato de hacer las cosas lo mejor posible, todo el trabajo social que se pueda hacer para enseñar y abrirles puertas a otros, se traduce en devolverle al rugby un poco de lo que me ha dado”, reconoce.

Asegura que más que ídolos en este deporte lo apasionan las historias que se esconden detrás de personas que ayudan a los demás, como la del campeón mundial Waisale Serevi, jugador ya retirado de Fiji, que con su experiencia creó una asociación para los jóvenes que quieran aprender esta disciplina.

Y aunque este es un deporte que llegó a mediados de la década de 1990 a Bogotá, solo a mediados del 2000 empezó a crecer en el país. Y personas como Sebastián han logrado que muchos jóvenes encuentren en el rugby una nueva opción de vida. Por esta razón, dentro de sus principales metas está la de seguir trabajando para que este deporte se conozca y se respete aún más a lo largo y ancho del país. “Sueño con que algún día todo el mundo conozca al equipo Tucanes de Colombia”, concluye.

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